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domingo, 29 de octubre de 2017

Los silencios habitables



Hemos alquilado una hermosa casa y la estamos decorando a nuestro gusto. Poco a poco comienzo a sentir que es un hogar.

En él pasamos tantas horas... lo llenamos de risas, a veces pausadas, algunas veces a carcajadas. Nos ríe el alma en esos momentos, verdad? Hasta los vecinos nos oyen reír y el otro día me lo comentaron.
A las risas les acompañan siempre las palabras, todas las que nos decimos en las madrugadas. Esas palabras que hacen que al día siguiente sonría peses a estar durmiendo tan poco. Porque este nuevo hogar me arranca mil sonrisas. Yo, la de la risa fácil y la sonrisa difícil. La que perdió al nacer el gesto de la sonrisa, ahora pasa el día mirando cono ojos nuevos y brillantes.

Este, quizá, nuestro hogar, tiene la habitación en penumbra, para las horas en que te gusta descansar. Los ojos se habitúan a la oscuridad y aprendo a navegar con el sonido de tu voz, a buscarte entre tinieblas, a recorrerte sin temor a perder el rumbo, a surcar mareas.

Pero quizá de todas las estancias de esta casa alquilada, la que más aprecio, a la que le otorgo un valor especial, es esa estancia donde residen nuestros silencios.
Porque hay silencios entre dos que hieren, Silencios que duelen, que incomodan o dejan el aire tan cargado que hacen imposible la vida. 

Pero nuestros silencios son cómplices, se entienden y reposan. Dejan que pase el tiempo mientras nos contemplan, cada una a sus cosas. De vez en cuando levantamos la mirada, para asegurarnos de que la otra permanece al lado. En mi caso para poderte observar enternecida, para poder descubrir tu rostro concentrado, para seguir disfrutando del silencio.

Propiciamos los silencios habitables en las largas tardes. Mientras, la vida ahí fuera torna en fealdad y nosotras seguimos sonriendo para que no nos alcance. 


sábado, 14 de octubre de 2017

El azar sobrevenido



Hay noches que se impregnan en la piel. Suspiros, palabras, caricias dejan costra. Las risas se adhieren y las miradas a media luz caen de forma desordenada. Una acá en tu cuello, en la cadera y junto a la costilla. Todas descienden por tu espalda hasta alcanzar dunas y tumultos.

Esas noches en que las breves horas se suspenden y aniquilas madrugadas de penumbras, con la media voz, con los susurros. Con estrellas y lunas adueñándose del escaso espacio que dejan los latidos. Con el deseo a tu lado. Con su acento acariciando tu olvido.

El beso ya no es un cuadro de Klimt, sino apenas un ruego. Una coordenada que nunca ha pretendido un rumbo. Un nombre no invitado los miércoles. El momento que no fue más que azar sobrevenido.

Cierra los ojos.
Están cerrados. 

Mis labios se mecen entre tu clavícula y tus sentidos... 



jueves, 18 de agosto de 2016

Al norte del viento del este


Hoy he descubierto que hay un faro junto al mar de esa tierra que nunca quisiste. De repente he sentido la necesidad de llegar hasta él. De que su luz me descubra tus huellas. O alumbre el camino que me pueda llevar hasta ti.

Me he apresurado a escribir a una amiga y me ha prometido que iremos.
Hace un otoño, estuvimos sin que yo lo supiera, a 3 kilómetros al sur del faro. Buscábamos cruzar las rocas donde las olas se resquebrajaban y llegar hasta la playa. Aspiré el olor a salitre y dejé que la espuma me empapara. No pudimos pasar hacia el otro lado. Corríamos el riesgo de caer sobre ese mar poco tranquilo.

Mi vida parece la historia de los faros que no pude tocar. Quizá si hubiera podido llegar hasta ellos no necesitaría cruzar tantos puentes. Quién sabe.

Cuando subí a visitarlo el acceso estaba cerrado por la obra de la remodelación que le hicieron


Paseando con la activista coqueta por el puerto de Santoña, se nos hizo tarde y no pude llegar a tocarlo.
























La carretera cortada. El acceso cerrado.... Pero pude bajar hasta la playa y encontrar un paraje tan hermoso que me dejó sin palabras.










Me encaramé a su muro Pude ver que allí vivía una familia. Me dio miedo saltar la pared encalada por si me veían los niños que jugaban a la pelota.

Volveré este otoño a esa playa donde sopla el viento del este. Acariciaré la marisma y contemplaré el vuelo de los charranes y las gaviotas. Vadearé las dunas y te soñaré con el pelo revuelto teñido de nubes.

El faro me espera. Y yo a ti.


Y  contemplar el atardecer desde el faro...


* todas las fotos han salido de Internet

lunes, 15 de agosto de 2016

El momento que no fue

 
Fragmento de una película. 
"¿Qué probabilidades teníamos de conocernos? ¿Una entre un millón? Una entre dos millones? En el mismo sitio y momento. Puede que nunca me hubieras visto. Nunca nos habríamos conocido. Es una señal. Creo en las señales"




Yo también creo en las señales. Pero por encima de todo creo en los momentos. En esas intersecciones espaciotemporales donde te encuentras o no, donde algo sucede o no, donde todas las circunstancias confluyen o se evaporan para no coincidir nunca.

Creo en el momento, mierda. 5 meses. O tal vez 2 años. Desde febrero intentando encontrarnos. Aunque he descubierto que hace 2 años ya te había mirado. Da igual. Da igual que aquel viernes de febrero le hablara de ti a Alondra mientras esperábamos un tren que se retrasaba por la nieve. O que guarde en mi casa desde hace más de un año unos huesos que te pertenecen. Llevan tu nombre.

Estos días juntas han sido muy lindos. Poder conocerte un poco más, saber qué hay más allá de la piel. Descubrir tus despistes, tu mirada sorprendida, tu acento de todos los lugares. Y las nubes sobre ti. Siento que nuestras miradas reposaban en la otra. Yo sonreía mientras encontraba tu bondad. Tú... quién sabe lo que pensabas.

Sigo esperando que las líneas confluyan aún cuando te has ido lejos. Cada día me levanto con las ganas de saberte feliz y tranquila y con el deseo de que en algún momento pase por tu memoria. Ha desaparecido esa sensación que tengo a veces, de que es imposible que no terminemos juntas. No es que tenga dudas, es simplemente que esa sensación tan física ya no está, como tú. Sé que los caminos corren paralelos, que ahora es tu momento de mirarte por dentro, de estar contigo misma, de relajarte bajo el sol y llenarte de energía. Y mientras haces todo esto, quiero estar cerca, posarme sobre ti sin rozarte apenas. Quiero darte sombra y paz, quiero ser simplemente compañía y sonrisas. Hasta que llegue el momento.


martes, 9 de agosto de 2016

Un día cualquiera

Tenía planeado levantarme hoy tarde... bueno, sobre las 10:00 que para mí eso es tarde. Desperezarme tranquilamente, sentarme a desayunar mi zanahoria cruda de cada día y mirar en el ordenador el periódico. Pasar a ver a los gatos de mi vecina que está de vacaciones. Después, escribir algún post con mis últimas ideas o batallitas... pero lo he tenido que adelantar un poco porque, después de dos meses esperando, el obrero me llamó ayer para decirme que hoy, al fin me cambian la ventana de la cocina.
Y como todo se junta, después de tres meses sin aparecer, la regla se estuvo anunciando ayer, con lo que intuyo que hoy será su día grande.

También había pensado ir a cenar con unos amigos a un sitio que me han recomendado. Pero al llamar ayer, la dueña me dijo que con las fiestas y que se van de vacaciones, no tienen toda la carta. Puso tanto énfasis que le tuve que preguntar si realmente no quería que fuéramos a cenar... miedo me da. A saber cómo sale.

La vida empieza un día cualquiera. Puede ser un martes, como hoy, o un miércoles como hace taitantos años.... cuando el cuerpo de mi madre decidió ponerse de parto de un vez, con unos 15-18 días de retraso. Y llegué menuda, con falta de peso. Tan frágil que me tuvieron que sacar de Madrid a toda leche, para evitar que con el calor corriera riesgo de morir. Me llevaron a Galicia, con la familia materna. Y estoy convencida de que mi acento gallego, ese que aparece de vez en cuando, viene de ahí, de lo que aprendí con siete días escasos.Mi acento, mi gusto por lo celta, mi necesidad de ver verde, ese "soy de agua" que siento dentro...

La vida empieza cada día. Ya veis, comienza hoy estrenando ventan. Empieza hoy mismo, con esa cena en la que faltarás tú, si no venzo el miedo a llamarte y decirte... "Ven. Te echo de menos".

Llego hasta aquí con el bagaje de todo lo aprendido, de todos los errores que he cometido y con cada experiencia y sentimiento. Llego mucho más tranquila, muy en paz con algunos aspectos que siempre me habían ensombrecido. Con ganas, con ilusiones y sonrisas. Y con el firma propósito de no olvidar que la vida empieza un día cualquiera.



domingo, 7 de agosto de 2016

Cerca de mis orillas

Son días tranquilos. Intento terminar proyectos para redecorar el Rincón del Arco Iris, para mejorar este espacio que es tan mío como de las peluditas con las que lo comparto. Y habrá mejoras para ellas y para mí.

Días tranquilos de paseos, charlas, exposiciones, cañas (quién me iba a decir) y muchas sonrisas. Me descubro sonriendo a cada momento. Y aunque no hay motivos muy concretos me dejo... me dejo sonreír porque sé que me hace bien.



Tal vez sonría tanto porque mirarte me obliga a contemplar las nubes. Quizá porque la tranquilidad es un sustantivo que estreno. O simplemente porque de repente soy yo, sin necesidad de impostar, de fingir, de recrear... soy yo sin miedos... no tengo nada que perder.

Te siento cercana a mis orillas. Te voy abriendo hueco, dejo que te poses y que contemples mis puntos cardinales. Esta vez no hay huracanes, tan sólo una suave brisa que desvela cicatrices. Marcas en la piel que aún no sé si te asustan.  Y mientras llegas, mientras coges mi mano en esos gestos casuales, se acrecenta dentro de mí esta sensación de que es imposible que no terminemos juntas. Como si todo el Universo desembocara en una única dirección y cualquier calle confluyera al oeste de mi sueño.

No quiero perderme en la quimera. Simplemente es que hay una parte de mí que adivina ya tu bondad y otra, mira tu ausencia desde lejos, siempre a través de algún cristal. Silencios y palabras se alternan y adornan mis sonrisas mientras le apuesto a la vida a que nuestro plural no puede ser sino hermoso.




martes, 12 de julio de 2016

La espera nunca es dulce

Hace unos días escribía en el facebook esa cita tan conocida.... Cuando yo me muevo, el Universo se mueve conmigo... y añadía, aunque ninguno de los dos sepamos dónde vamos a ir a parar.

Y es cierto, en las dos últimas semanas se han movido muchas cosas en mi vida, para lo estable que suele ser todo. Temas laborales, temas personales.... No sé si sera un simple "remover" para que quede como estaba o si de verdad habrá cosas que cambien.
El caso es que he movido ficha en varios temas y ahora estoy a la espera de que sucedan cosas. Y no, la espera no es dulce. Ni siquiera es una espera calmada.

En estos días que hemos tenido de tormentas en Madrid me he descubierto con ganas de bajar a la calle y empaparme, de dejar que la lluvia descargara sobre mí, simplemente por tener la sensación de que ya me estaba ocurriendo algo. No soporto estar al otro lado. Esperar una llamada, un mensaje, una reacción... nunca se me dio bien esperar cuando actúo.
Me puede la ansiedad, los nervios me terminan pasando factura y suelo terminar cagándola de un modo u otro. Así he conseguido casi dominar el arte de perder.

Ayer, una amiga me afeó un comentario tonto que hice sobre ella. Le dolio lo que dije, pero para hacérmelo ver, utilizó un argumento manipulador que me dolió a mí. La contesté lo mejor que pude y aquí estoy, esperando que diga lo que sea... jodida por estar en el otro lado.

Por que nos cuesta tanto tener una comunicación asertiva? Expresar lo que sentimos.... decir tan sólo... tengo muchas ganas de verte, de ir al cine contigo, de charlar y conocernos mejor....

A veces, supongo que por miedo.... bueno, casi siempre por miedo, sólo esbozamos nuestros deseos... los dejamos caer, disfrazados de comentario jocoso, o de verdad a medias.... si, tengo ganas de volver a ver la película.... tenemos tanto miedo a vivir.... y no nos damos cuenta de que el verdadero miedo que tendríamos que tener es a no haber vivido, a no habernos dado a nosotras mismas la oportunidad de intentar ser felices....

Venga Chris! Lánzate valiente!





viernes, 5 de febrero de 2016

Cafunéeeeeeeee


Os decía en mi anterior post que... abro los ojos y después viene la Vida... así llevo varias semanas... sin parar. Curro por la mañana y cada tarde ocupada en asuntos varios. Alguno con agobio y preocupación incluido.

Casi tienen que operar a Zoe. Viene arrastrando problemas en una de sus glándulas anales y hace unos meses tuvo una fístula. Le ha aparecido varias veces. El otro día, cuando le volvió a salir, el veterinario ayudante me dijo... mejor que operemos porque va a estar con estos problemas ya toda la vida. Me agobié mucho pensando en la logística... dejarla sin cenar una noche (de propina a Lúa también), pedir el día siguiente a la operación libre para quedarme cuidando de ella, llevarla a revisión sin quitarle el collar isabelino para que no se chupe la herida... y por supuesto, que todo saliera bien y le pudiéramos solucionar ese problema.
Volví a la clínica para que el veterinario principal la viera y este me dijo que había cicatrizado muy bien la fístula con la pomada que la echo y que no había necesidad de operar. Me quitó un gran peso de encima.

He estado en IKEA comprando algunas cosas para casa. Redecorando mi vida... en realidad lo que tendría que hacer es cambiar la tarima (quiero ponerla gris) que se me ha estropeado bastante el último año, pintar, arreglar el suelo de la cocina... ojalá fuera más manitas para hacer arreglos yo sola y ojalá tuviera pelas para hacer la reforma que me gustaría.

Después de redecorar la casa con una vajilla nueva, lisa y gris, que irá a juego con esa futura tarima, decidí que ya era hora de cortarme el pelo. Casi tres meses desde la última vez. Y aquí estoy, con los pelos de punta y esa sensación que me encanta de llevar el pelo recién cortado. La nuca rapada, por supuesto. Y ganas, muchas ganas de cafuné... si alguna quiere presentarse voluntaria para hacerlo, ofrezco masaje sensitivo a cambio...

... lo que me recuerda, que debo tener la suerte de mi lado. La semana pasada me enteraba de que viene en abril a tocar a Madrid... al Teatro Real!!! Ludovico Einaudi, el pianista que pone banda sonora a mis masajes sensitivos... Las entradas por supuesto agotadísimas... pero el otro día me dice Alondra... tengo dos entradas para ver a Einaudi... quieres una?... me faltó tiempo para abrazarla... no se puede ser más linda!! Tengo que escribir más sobre Alondra, le dedico mucho pensamiento y pocas líneas... Sus ojos azules y sobre todo su forma de ser conmigo merecen varios post. Llegarán.

miércoles, 20 de agosto de 2014

Días previos


Abro la puerta del balcón ahora, tan tarde, para que entre el fresco y sobre todo el sonido de los grillos y las chicharras que abundan en mi barrio.

Apenas hay tráfico y el mayor ruido proviene de las gatinas que andan correteando por el pasillo y practicando pressing-cat.

Busco el silencio exterior para contrarrestar el ruido interno. Me temo que la tensión pre viaje me ha asaltado y está a punto de ganar el combate por k.o. Malditos nervios que se me instalan en el cuerpo los días previos a los viajes y me atenazan...  Esta semana, además, se me junta con el intento definitivo de encontrar modelito para el bodorrio. Demasiado estrés para tan poca cabeza.

Pienso en el viaje. Intento relajarme. Quizá lo mejor sea vivirlo como una peregrinación hacia un lugar que deseaba conocer desde hace tanto tiempo. Viene a la memoria un libro de Annie Leibovitz  que he encontrado hace poco y que he podido adquirir gracias a los chollazos que de vez en cuando ponen en una tiendacafeteríapija. Es un libro precioso en el que fotografía el escritorio de Virginia Wolf, su jardín, la casa de Emily Dickinson,  la de Louisa May Alcott....  fotografía, historia y literatura unidas de la mano.

Y mientras busco tranquilidad interior, miro al cielo, pinto mandalas, junto piezas del puzzle y  recorro mentalmente las calles de Nueva York. Paseo de nuevo por la 5ª avenida o simplemente contemplo sus puentes. Si. Eso siempre ayuda.


lunes, 28 de abril de 2014

El día después


Ayer hacía algo de frío en Madrid... y sobre todo unas nubes que presagiaban agua. Estuvo cayendo por la mañana y andaba yo preguntándome si nos daría tregua por la tarde.

Pero allí estuvimos... en el acto de conmemoración del día de la Visibilidad Lésbica. Y lo cierto es que lo dimos todo.

Nerviosa como un flan, intenté disfrutar lo más posible y olvidarme de que era de las novatas. Pasito a un lado, pasito al otro... molaba ver entre el público pareja, blogueras, viejas conocidas y hasta gente que me conoció hace años y que al verme se acercaron a saludar.

Como siempre, un montón de curiosos cotilleando mientras nos preparábamos... señoras que nos daban su bendición, señores que se alejaban refunfuñando y presurosos al enterarse que aquello era por las lesbianas, incluso alguna anciana incauta que quería comprar la camiseta que llevabamos, sin entender bien el mensaje que ponía.

Ha sido la primera vez y espero que después vengan muchas más. Gracias, muchas gracias a las que habéis compartido este momento conmigo. Por venir a vernos, por aguantar el chaparrón que al final nos cayó. Por disfrutar de la magia de la percusión...

 
 

domingo, 23 de febrero de 2014

¿Casualidades?



Echo la vista atrás y descubro que febrero está lleno de casualidades... Hace tres años quedé con varias mujeres para comentar la historia del lesbianismo español. Entre esas mujeres estaban algunas reconocidas feministas y activistas LGTB.

Guardo un buen recuerdo de aquella tarde. Fue una reunión agradable que tuvo lugar en el Entredós, cuando allí aún no servían coca cola. Una de las activistas y yo quedamos horrorizadas al saber que por convicción se negaban a servir esa marca de refrescos, pero que si tenían otras bebidas de la misma compañía.

Justo un año después, quedé con esa misma activista en una cita que no se llegó a producir porque me dio plantón. Escribí un telegrama a Cupida agraviada por lo sucedido y pidiendo una cita en condiciones. Me respondió una muchacha diciendo que si supiera ligar se animaría a contestar mi telegrama. Fue una bonita manera de decir "no, gracias" a una pregunta que todavía no le había formulado.

Una semana más tarde, al fin se produjo la cita con la activista en cuestión. Una cita que quedará para los anales de la historia como la más desastrosa que he tenido nunca. Terminé cabreada como una mona sorda.

Un 23 de febrero de hace dos años me tatué un triskel en mi tobillo mientras le contaba a la mujer que me hizo el tatuaje, el desastre de aquella cita que ocurrió días antes. La risa y el llevar el tobillo embadurnado de crema anestésica hizo que no doliera apenas. Quedé tan contenta con mi tatuaje que desde entonces pienso que algún día me haré otro.

Hace un año, volvía a tener alguna cita... curiosamente con la muchacha que decía que no sabía ligar.  Esas citas comenzaron en el Entredós. Después se desarrollarían no muy lejos de allí, entre cervezas, palabras y croquetas. En esta ocasión si que me atreví a preguntar... a mi manera, por escrito... y con la mayor delicadeza que pudo dijo de nuevo... "no, gracias".  A diferencia del año anterior, no hubo cabreo, sólo tristeza.

Quizá Cupida quiso resarcirme y unos días después (hace 365 para ser exactos) la muchacha se lo pensó mejor y dijo... "venga, vale".  Cuando ha salido de mi casa hoy, llevaba una sonrisa preciosa en su rostro. Y me ha dejado otra a mí que aún perdura.





viernes, 20 de septiembre de 2013

Reencontrarme


Quizá todo comenzó esta mañana cuando al salir de casa vi la luna llena más impresionante que he visto en muuuuchos meses. Como tantas veces desde que era niña, me quedé embobada mirándola, abstraída por la luz que reflejaba, perdida en su halo anaranjado...

Su sola presencia me hace recordar tantas cosas acerca de mí misma...  Me puse los cascos con la música alta para espantar el dolor de pies. He descubierto que cuando alguno de mis sentidos está saturado no puedo prestarle atención al dolor, así que... bien por esa percusión y esos crescendos que me hacen olvidar que camino.

De tarde, un paseo tranquilo hasta la biblioteca... disfrutar de la luz y la temperatura de estos días... rememorar palabras, risas y abrazos... sentir que es el momento de pensarte, de escucharte y ser capaz de ir separando el grano de la paja en ese silencio que a veces te acompaña.

Pensarte... si... es casi un lujo. Sentir que estás preparada, dedicarte ese tiempo para analizar y reflexionar sobre lo que ha ocurrido las últimas semanas y llegar a conclusiones que aunque a veces no gustan están ahí... atravesar... atravesar los miedos y de nuevo encontrarte con quien eres. Reconocerte en la calidez de la tarde, en el árbol que ves por vez primera, en la madera del suelo que piso, en la calle que recién descubres y bajas... reconocerme en ese bienestar que alcanzo en raros momentos y quedarme... reencontrarme.

Luna, Andrés Suárez, sol, abrazos, palabras...

Reencontrarme.

lunes, 12 de agosto de 2013

Lo bueno se acaba


Mañana de vuelta al curro... qué bajón... todo lo bueno se acaba.

De nuevo los madrugones de las 6 de la mañana, que cada vez llevo peor. Y en lo personal unas cuantas ausencias que hacen casi inhabitable la rutina de esta ciudad.

Estos últimos días he estado disfrutando del silencio de "El Patio", esa isla en medio de la ciudad a la que me resulta muy fácil acceder y de la que casi nunca quiero marchar. Sentada al atardecer, disfrutando de la lectura de mi regalo de cumpleaños...  Lost Cat, o simplemente charlando, entretejiendo palabras y sonrisas.

Va a ser dura la vuelta. Pero quiero quedarme con el recuerdo tan estupendo de estas vacaciones y la promesa de que en mes y medio vuelvo a tener unos días libres.

jueves, 8 de agosto de 2013

Estrogeniales


Pensaba que con el viaje a Nueva York de hace unos meses, mi cupo de vacaciones estaba cubierto este año. La verdad es que me sentía tan afortunada de haber podido hacer ese viaje que no pensaba en hacer nada más.

Pero la vida me ha sorprendido de nuevo y me ha puesto delante la posibilidad de ir a descansar unos días a la playa. El plan surgió hace cosa de un mes y hasta el último momento no se pudo concretar por incompatibilidad de fechas pero al final las piezas encajaron y he podido escaparme unos días a Levante.

Lo que nadie me había dicho antes de ir, es que me esperaba un resort de lujo en forma de casa ubicada a 10 metros del mar y anfitriona entregada al cuidado de las visitantes.

 
 
Hacía mucho tiempo que no me encontraba tan a gusto compartiendo espacio y tiempo con varias mujeres. Han sido días de estrógenos... de palabras y risas, de llevar cada una su ritmo, de levantarnos y tirarnos a ese Mediterráneo que nos llamaba a practicar el churrismo (dícese de bañarse con un churro que ayuda a la flotación).
 
Días de spa o de playa nudista y momentos surrealistas al encontrarte con gente que conoces. Ays!! qué esfuerzo por mirar fijamente a los ojos!! Y qué libertad la de bañarte notando que sólo hay agua y piel... 
 
Flotar... flotar dejándote mecer por la marea... y sentir cómo los cuerpos se pueden acoplar en el agua. Encajarme con Zami como piezas de Tetris y dejar que el agua nos llevara...
 
Disfrutar en tierra firme de mandalas y canasta. Descubrir que Titania entrega sin esperar nada a cambio y ofrecerle un recorrido por su piel... Al fin nuestro primer abrazo, que ya tenía ganas yo...
 
Cantar como locas en el coche la música de los 80 y descubrirle a Zami la canción Rolling in the deep de Adele. Ni le sonaba!!
 
Sinergias.
 
Ha sido un regalo tan hermoso que perdurará en la memoria como unas vacaciones perfectas. Gracias chicas, por haber compartido todos esos momentos... por haberme cuidado y haberos dejado cuidar.
 
Y ahora... a cual la pido matrimonio???
 
 
 
 
 
 

domingo, 21 de julio de 2013

Tal vez...



el amor consiste en sentirte tan a gusto, que eres capaz de dormir durante 11 horas seguidas cuando está a tu lado.



martes, 16 de julio de 2013

Extremidades


Si, lo reconozco... es difícil curar una fascitis plantar cuando no permites que te toquen los pies... En eso, mi fisio (que es muy sabia) tenía toda la razón. Y no sé si tendrá que ver, pero como no hago carrera con los pies, los últimos días han estado centrados en las otras extremidades.

El miércoles salí a tender la colada en la corrala. La ventana de la cocina da al corredor de la corrala y me fijé que la había dejado lo suficientemente abierta como para que cualquiera que pasara pudiera meter la mano. Acerqué la mía para cerrarla y zas!! apareció de la nada la garra de Lúa para cazarme.

Pegué un bote del susto, pero al momento estaba riéndome como loca pensando en si eso le ocurría a algún vecino. Eso si, el raspón me lo llevé, claro. Y es que la chiquitina es tímida pero cuando de cazar se trata... si no que se lo digan a las moscas y mosquitos que osan colarse en casa estos días... ni uno, queda sano.

Por otro lado, me asombra la rebeldía de Zami ante las nuevas tecnologías. Ella sigue feliz en su mundo analógico. Pero le encanta toquetear mis cacharros. Ya "he mandado" varios whatsapp extraños porque cuando escribo, ella manotea sobre la pantalla de mi móvil con el tino de darle al icono de enviar. Si alguna de mis amistades recibe algo extraño, por las diosas, pensad que ha sido ella!

Por si fuera poco... le enseñaba ayer el ebook que me ha tocado en un sorteo y que por pereza aún no había echado a andar, cuando con sus manoplas y en un par de manoteos que soltó al azar sobre la pantalla sin mirarla siquiera, configuró en un plis el lector ¡en euskera! No me lo podía creer. Me quedé mirando la pantalla tactil con la boca abierta. Mis ojos anonadados iban de la pantalla a su cara de "qué pasa? sea lo que sea yo no he sido" sin dar crédito. Me costó un ratín devolverlo a un idioma que domino algo más como es el castellano.

Y después del momentazo euskoebook, a ella le entró el sopor y a mí me dio la tontuna. Decidí hacerle una limonada para que cuando despertara de la siesta que tuviera algo fresquito que beber.¿Quién me manda? Un bonito tajo de varios centímetros adorna mi dedo pulgar izquierdo.

No sé si quedarme con las garras de Lúa, las manoplas de Zami o mis manazas torpes. Se admiten sugerencias.

jueves, 11 de julio de 2013

Planes alternativos



... Y al final pasé mucho del Orgullo.

Yo, la que siempre me colocaba en primera fila, sacando codos y defendiendo mi espacio vital para no perderme nada. La que los últimos años había conseguido dejarse de mirar y manifestarse con un buen grupo de amigas y una red de blogueras estupendas.... la que consideraba la Manifestación del Orgullo, el día festivo por excelencia.

No sé si fue el calor, que Madrid ardía aquella tarde. No sé si fue que a pesar de quedar tardísimo la Manifestación transcurría a paso de tortuga. No sé si fue que sólo estábamos tres y eso no da para muchos cachondeos... no sé si es que estoy madurando o que me he desencantado del desfile de chulazos y chicas estupendas que no me representan en absoluto... el caso es que vimos las carrozas de lejos (imposible acercarse) y después nos marchamos a cenar al Patio Maravillas.

Era la primera vez que estaba allí, casi me da verguenza confesarlo... pero qué a gusto... una cena degustación preparada con cariño e ingredientes sanos-sanísimos por cortesía de Mordisquitos.

No hace falta estar en un restaurante de lujo. No hace falta que la vajilla sea de porcelana de Limoges (como en Memorias de África). No hace falta que te deconstruyan un menú. Simplemente basta con que la comida te haga paladear sabores y texturas. Y sobre todo, con que la compañía sea tan agradable como esa noche.

Cuando te sientes tan a gusto que fluyes, cuando te das cuenta de que las demás tienen las mismas ganas de disfrutar el momento, cuando puedes dejar a un lado la idea de que cada cosa que digas tiene que ser la correcta porque has de pasar el examen... entonces simplemente eres tú, la mejor versión de ti misma. Y es genial.

miércoles, 26 de junio de 2013

La caída de los mitos

El domingo fui al cine a ver "El hombre de Acero" No era la película que en principio habíamos elegido pero determinadas circustancias propiciaron que finalmente viéramos esta.

El cine estaba abarrotado, y eso que era en Versión Original. La sala estaba poblada mayoritariamente por gente de mi edad. Imagino que casi todos habíamos visto de pequeños Supermán en el cine y queríamos comparar...

Y comparé. No hay color.... donde esté el Supermán de Christopher Reeve que se quiten todos los espectáculos pirotécnicos que ha habido con posterioridad... La consecución de imágenes plagadas de efectos especiales es tal que no tienes tiempo de asimilar la información. Eso por no hablar de que no han respetado la historia original y que aquí el super héroe se convierte en un hombre apocado, hundido en crisis de identidad y lleno de sombras...

Te das cuenta de que aunque las pelis ahora son perfectas desde un punto de vista técnico, la historia te deja fría. Han pasado los años y ya no te crees lo que ves. Con lo que me emocionaba yo de pequeña viendo esas escenas cutres del hombre volando.... porque Supermán volaba.... este nuevo va dando "salitos!"

Y curiosamente, mientras estaba en el cine, me llegó un mensaje del novio de mi primo. Estaban en Madrid y proponían cenar. Así que al fin, después de dos años se produjo el ansiado encuentro. Había quedado anteriormente con su novio pero a él resulta muy difícil pillarle por banda.

La cena se llenó de risas y chascarrillos sobre los homosexuales y lesbianas. Destilábamos pluma... Pero lo mejor es que hubo también muchos momentos para ponernos serios y hablar de Jesús, de su bondad y de sus sombras. Esa parte que más desconocía yo y que me vino a confirmar que las personas más grandes tienen tantas virtudes como defectos y suelen ser del mismo tamaño.

Me llamó la atención la madurez y la calma con la que mi primo es capaz de hablar de su padre... y sobre todo me llamó la atención descubrir que además de ser los dos miembros LGTBI de la familia, ambos sentimos una fobia terrible a que nos miren o nos toquen los pies. Curioso...

jueves, 20 de junio de 2013

Toc Toc

Llamé a la puerta con cierto miedo. Temía que no se abriera, o que al abrirse me recibiera con frialdad. Fueron unos segundos en los que se me pasaron tantas cosas por la cabeza...
Cuando al fin sonó el leve crujido de la madera al moverse, alcé mis ojos y me encontré con la mirada de una niña que al levantarse el día de reyes descubre los regalos. En su mirada había sorpresa, alegría, ilusión y deseo.


Cenar juntas, hablar, reir... mirarnos cómplices...  Mereció la pena dejar de lado el agotamiento y lanzarme a ser quien soy.  

lunes, 17 de junio de 2013

Entre los sueños y la luz


Mi cuerpo yacía inmovil. En ese breve tiempo entre el sueño y la vigilia, mientras mi mente se desperezaba noté que era incapaz de mover un sólo músculo. La calidez del espacio que ocupaba en la cama me mantenía anclada a esa suave sábana.

Con los ojos entrecerrados pude adivinar que las contraventanas de hierro se encontraban semicerradas. La habitación tenía una luz tenue que me había permitido dormir en mitad de la mañana. Sentí tu presencia cercana pero la languidez me envolvía impidiéndome realizar ningún movimiento.

La brisa se colaba por las rendijas de las contraventanas. Era una brisa leve que se posaba en mi espalda. Descubrí que me habías tapado las piernas con la colcha y sonreí por tu detalle.

No sé por qué, en un momento determinado pensé que estaba en Grecia contigo. Quizá la suma de la luz de mediodía y la brisa, me recordaba a Mykonos. Deseé poder levantarme, asomarme a la ventana y ver un inmenso mar azul junto a ti.

Poco a poco me fui desperezando, comencé a sentir la sangre fluyendo por mis extremidades y pude mover lentamente los dedos de las manos. Mi mente seguía flotando en algún hermoso lugar entre el cielo y la tierra.

Me giré y descubrí que me mirabas, con los ojos chiquitines y la sonrisa depositada en ellos... al instante la ternura se apoderó de mí y de mi mano. Mis dedos aún torpes fueron siguiendo el contorno de tu espalda, bajaron por la columna y jugaron con la cintura. Mis yemas bailaron sobre tus brazos y perfilaron tu rostro... la linea de la barbilla, el laberinto de tus orejas, la gruesa nariz, el latido de tus labios...

Notaba una sonrisa en mi cara y con los ojos fijos en los tuyos dejé suspendida toda la ternura en la palma de la mano...

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