jueves, 28 de marzo de 2013

Todo es nuevo


A veces hacemos cosas nuevas, cosas que llevamos a cabo por primera vez y no le damos ninguna importancia. Durante las últimas semanas he hecho bastantes cosas nuevas y he querido ser muy consciente de que las estaba haciendo.


He buscado apresar cada momento, intentando quedarme con las sensaciones y disfrutarlas. Pasar por ese barrio al que tantas veces fui hace años pero a una zona que no conocía, ver la parte de atrás de una iglesia que estaba allí pero en la que nunca reparé, descubrir un árbol solitario de flores rosas y quedarme un rato mirándolo, aspirar el olor a chimenea que aún se desprende de algunas casas, llegar hasta una puerta, golpearla con los nudillos por primera vez y que al abrirse, te contemplen con una profunda sonrisa y unos ojos amables...





No quiero perder estas primeras veces, algo dentro de mí se resiste a incorporarlo a la rutina porque sé que perderá el profundo encanto que tienen esos sencillos actos...

martes, 26 de marzo de 2013

Tantas emociones


Llevo días sin actualizar... en realidad este mes apenas estoy escribiendo. Ha habido otras épocas de quedarme callada pero habitualmente era por apatía, por desgana, porque me podía la ansiedad...

En este último mes no he parado, literalmente. He estado de arriba a abajo de centro a este y sin parar apenas en casa más que para dormir. Ha habido días que ni eso.

Se me han juntado proyectos, actividades en el Entredós (Olga, dónde te metes?) y momentos compartidos muy especiales.

Teatro, concierto, películas, fiesta sorpresa... muchos abrazos, infinitos mimos, besos, miradas, sonrisas, sonrisas, sonrisas...

Mi lado más físico me pide descanso. Pero el alma, que suele ganar siempre (en mi caso) me pide que siga echándole ganas, que disfrute tanto como lo estoy haciendo con todas estas emociones que están surgiendo. Y el alma también me pide mar. Me está pidiendo un viaje a ver el infinito azul para que los ojos se pierdan sobre el agua y reposen las miradas.

Querría encontrar el equilibrio pero algo me dice que no es el momento de parar. Tiempo habrá.



viernes, 22 de marzo de 2013

Equinoccio

Recuerdo mi infancia y adolescencia repleta de libros y películas donde los protagonistas vivían historias maravillosas durante un verano concreto. De alguna manera, eran temporadas que propiciaban una catarsis, cambios profundos en sus vidas, emociones, aventuras...


Los 5, Los tres investigadores de Hithcok, Celia y Cuchifritín, Puck, Verano del 42, Matar a un ruiseñor, Stand by me... tantas.

Durante mucho tiempo me pregunté por qué yo no vivía esos veranos, por qué mis estíos no eran más que temporadas lánguidas en las que me movía de forma perezosa y dejaba que transcurrieran los días.

Al hacerme adulta descubrí que mi verano tenía otro nombre y otro color. Que sus días eran algo menos calurosos y que las aventuras locas tornaban en momentos tan especiales como para hacerme sentir profundamente viva.


Primavera... para mí ese término está asociado a la belleza, a la floración de las acacias y jazmines que pueblan mi ciudad y tantos lugares que habitan en mi memoria... a la calma de los paseos descubriendo rincones cálidos, al bullicio de los días de sol tumbada en El Retiro junto a otras lesbianas, disfrutando de largos ratos de charla, de risas, de partidillos de fútbol...


Si... como esas viejas canciones, que cantas después de mucho tiempo y descubres que no has olvidado la letra...Primavera es mi primer beso, mi primera novia...el bañarme desnuda en el Mediterráneo junto a una amiga, el baile lento abrazada a la mujer que amaba, en un atardecer en el Templo de Debod.

Retorna la luz que baña a Madrid estos meses y con ella... vuelvo a ser yo.      

lunes, 18 de marzo de 2013

Sobre las búsquedas

Hablaba ayer con una amiga sobre la insatisfacción vital que nos asola y las búsquedas constantes que hacemos...muchas veces sin saber realmente el objeto de nuestra búsqueda...

Conozco esa sensación de sentirme vacía, de no encontrar(me) de no sentir(me). Fueron años malos en los que tuve que reinventarme, asumir muchas cosas y descubrir que la vida es un camino lleno de experiencias malas pero apasionante en todo lo que ofrece.

Creo que en muchos de mis post trato de expresar precisamente eso...la pasión por vivir, por sentir, por disfrutar de los momentos que van llegando. Ayer se lo decía a esta amiga, que a falta de encontrar algo grande que te llene...ese concepto que nos han vendido de la felicidad, he aprendido a encontrar pequeños momentos únicos que me llenan de vida y que me alientan a seguir cada día.

He pasado los últimos cinco años moviéndome mucho, conociendo muchas personas...la gran mayoría mujeres. Tratando de encontrar gente que mereciera la pena...¿para qué? pues para todo, para compartir experiencias, para que me acompañaran en el camino....y he tenido que deshechar a muchas de esas personas, convencida de que no me llenarían. Sólo me arrepiento de haber dado muchas oportunidades a algunas que sabía que no me aportarían nada positivo. Eso me ha enseñado a ser más selectiva y a no empeñarme en lo que no puede ser...

Estos días estoy viviendo momentos muy bonitos, llenos de esa sonrisa mía tan difícil de ver.

Me he dado cuenta de que hay algunas personas de las que he conocido en el último año que aún no estando muy cerca, cuando vuelven siguen mereciendo la pena, como el primer día. Hay personas con las que no llegaré nunca a entederme, quizá porque nuestra forma de actuar es radicalmente diferente. Y hay una persona nueva por la que apuesto claramente para compartir muchos momentos y sentimientos.


He leído una cita de Chavela que os dejo aquí:

"Conversé y hablé acerca de mis experiencias, de todo lo difícil que hay en la vida., de todio lo lindo, de la extraña ternura que al final de mi vida emergió para rodear y rodearme. Esa ternura que estaba guardada en el armario de mis recuerdos, a la espera de que alguien lo abriera. Pasé años y años sin entender por qué. Por qué diablos continuaba encerrada, ahí donde estaban mis pensamientos y mis verdades. Ahora lo sé y estoy tranquila. La ternura está en la verdad, en mi verdad, en mis verdades. Ve y diles a todos que ahí se las dejo."

sábado, 9 de marzo de 2013

Cafuné


Ya os he comentado muchas veces que me corto el pelo con asiduidad. Me gusta llevarlo cortito y con lo rápido que me crece, en cuestión de dos meses siento que tengo greñas.

Además, el cortarme el pelo siempre hace que me anime un poco. Igual que muchas mujeres se van de compras cuando se deprimen (toma topicazo!) yo voy a la peluquería a ponerme en manos de Sergio, cuando me siento triste o revuelta. Después de una semana llena de lluvia intensa y de algo de resaca emocional le dije al peluquero que cortara todo lo que pudiera y así lo hizo.

Ayer quedamos unas cuantas en Entredós antes de la Mani. Habíamos tenido la misma idea muchas y aquello estaba hasta arriba de mujeres.
Se ve que mi pelo rapado produce una curiosa reacción...venían a tocarme la nuca diciendo que es una gozada la sensación.

Etcétera nos comentó que a eso se le llama cafuné...el acto de hacer mimos con movimientos en la cabeza. Desconocía el término pero la sensación....miau! La sensación es maravillosa. Me dejé hacer, me dejé tocar, rozar, rascar...Sentada en las escaleras y con la cabeza agachada disfrutaba con la enorme sensibilidad que tiene mi nuca. Llegó un momento en que me puse roja como un tomate de la cantidad de sensaciones y escalofríos que me recorrían.

Después, en la Mani de las mujeres, me emocioné como siempre con la batukada. Esas chicas me dan vida!!! Le decía a Arpo que una sesión de batukada es como hacerte 10 sesiones de cuencos tibetanos. Nosotras íbamos pegadas a los tambores grandes y sentíamos la vibración en el estómago emergiendo y llenándonos de energía. Lenteja, Etcétera y yo no nos cansamos de bailar al ritmo de la percusión durante todo el recorrido.
 
video


La lluvia hizo acto de aparición. Fue en ese momento cuando sin paraguas ni chubasquero alcé mi cabeza al cielo, extendí los brazos y dejé que la lluvia me acariciara. Las gotas que caían resbalaban por mi cara y mi cuerpo y se fundían con las vibraciones de los tambores que me recorrían. Si...anoche fui agua. Fui marea viva. Y ese agua me hizo tanto cafuné como la mano que me estuvo acariciando parte de la noche.

viernes, 8 de marzo de 2013

lunes, 4 de marzo de 2013

Orión en mi brazo


Casi todos los momentos felices de mi infancia los tengo asociados a mi experiencia como boy scout. Salir al campo, pasar días en contacto profundo con la naturaleza, descubrir cómo la vida se abre paso a pesar de todo, aprender a contemplar los ciclos vitales...

Dentro de todas esas experiencias que siempre disfruté aunque nos lloviera, nevara o hiciera un frío tremendo, la que más me gustaba posiblemente era la que sucedía menos veces...dormir contemplando las estrellas. Dos o tres veces al año podíamos hacer un vivac. Entonces, mientras el resto de los compañeros se dedicaban a charlar yo me iba fijando en la inmensidad del cielo.

Allí,tumbada en el suelo bajo aquella capa de estrellas me sentía protegida. Me hacía consciente de su magnitud pero nunca me sentí pequeña, sino una parte más del todo. Bajo las estrellas cobraba identidad y respiraba vida. Sentía que de alguna manera me devolvían la mirada y me proporcionaban calidez.

Contemplando la Osa mayor, la Estrella polar, los restos de la Vía Láctea...mi mente se iba relajando hasta que al fin me alcanzaba el sueño y dormía sin pesadillas y sin miedo. Sabía que por unas horas ellas cuidarían mi descanso.

Hace ya tiempo que no duermo bajo las estrellas pero en cuanto salgo de la ciudad, por la noche busco su rastro. Al encontrar sus huellas la sonrisa de mi yo infantil regresa a mi cara. Siguen ahí a la espera de mi mirada.

Esta mañana, cuando me iba a duchar me he fijado que hay en mi brazo unas señales nuevas que añadir a la colección de arañazos y heridas que me producen las gatas sin querer. Son unas marcas extrañas que no he sabido identificar pero que me han hecho sonreir del mismo modo que cuando veo las estrellas. Las marcas están dispuestas como la constelación de Orión. Tengo a Orión en mi brazo y tal vez por eso llevo un par de noches durmiendo tan bien.

viernes, 1 de marzo de 2013

Atreverme a soñar


Hace meses, cuando me planteé la posibilidad (por enésima vez) de viajar a Nueva York pensé en que me debía a mísma la posibilidad de conseguir ese sueño. Siempre lo había depositado en las manos de otras personas. Entendí que ese sueño me pertenecía sólo a mí y que al dejarlo en otras manos siempre había evitado inconscientemente cumplirlo.

Así que en cuanto tuve la oportunidad real de cumplirlo comencé a trabajar en ello. Y aunque mi sueño no se va a cumplir del modo en que me gustaría, haciendo el viaje con alguien con quien compartir la experiencia, sé que seré feliz paseando por sus calles y sobre todo atravesando sus puentes.

El imaginarme al fin en Nueva York (a la espera de que esté allí en poco tiempo) ha desencadenado una serie de procesos dentro de mí. Me han hecho creer más que nunca en mí misma y en mi capacidad para lograr lo que quiero. Atreverme a ir a un país extranjero, sin dominar el idioma y con la inseguridad de no tener a nadie cercano allí...no quiero parecer vanidosa pero hace falta un par de ovarios para lanzarse...

Hoy alguien me ha dicho que soy una heroína por lanzarme, pero yo no lo veo así. Quizá es que he sentido que los sueños hay que capturarlos para poder vivirlos. Y ultimamente he cogido carrerilla planeando sueños y deseos que se realizarán pronto...el viaje, un concierto que persigo desde hace 5 años, el Circo del Sol con su espectáculo de Alegría...en cierto modo creo que la vida me está mimando, concediéndome la posibilidad de cumplir sueños. Los persigo y los alcanzo y me siento fuerte por ello.

Pero de pronto, me encuentro con otro que he tardado meses en vislumbrar en toda su extensión.Un sueño maravilloso y dulce de esos que te dejan huellas en la piel y en el alma. Segura de quererlo, lo intento aunque sin resultado. Me bloqueo, me desanimo, me entristezco y hay momentos que hasta me encierro. Ojalá...ojalá tuviera la capacidad de cambiar cosas, de destruir muros, generar actitudes, de invocar sentimientos...No soy fuerte, no soy una heroína...sólo soy yo.

Soy Chris. Me llamo Chris.


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