viernes, 26 de diciembre de 2014

Navidades en Heterolandia

Un año más han llegado estas fechan tan entrañables para millones de personas. Yo no soy una de ellas.

Son las primeras navidades de mi hermano casado. Su mujer es malagueña y los padres de ella decidieron hacer un viaje relámpago para poder verla en Nochebuena.

Me preocupaba el choque cultural entre los alegres malagueños y el ambiente serio y tenso que suele acompañar a mi familia en estas fiestas. Llegué a pensar que lo nuestro sería un remedo de 8 apellidos vascos. Como siempre me equivoqué. En algunos aspectos fue peor.

He de confesar que la cena transcurrió de modo agradable. Suegros, consuegros, los tortolitos y yo... en apacible serenidad... no se sacó el tema político ni se habló de toros, los regalos fueron todos acertados y la noche parecía avanzar sin sobresaltos. Noté algo extraño cuando mi hermano y mi cuñada hicieron un comentario en plan... dilo tú, no dilo tú... y pensé.. .ay! que se han embarazado o han echado a alguno del trabajo. Pero se marcharon sin decir nada.

La trampa estaba en ese aperitivo que sustituyó a la comida de Navidad. Mientras estábamos atacando el jamoncito y un pastel de verduras, los tortolitos se decidieron a dar la noticia...podrían estar embarazados...Mi hermano no tuvo reparos en mencionar lo reciente que era el percance y cómo había sucedido. Mal empezamos... qué necesidad tenía yo de conocer toda esa información...

Pero aquí la cosa se desmandó. Mi cuñada diciendo que era imposible que se quedara embarazada a la primera... mi madre y mi suegra comentando que no importaba si se quedaba embarazada y mi hermano se vino arriba y sacó su lado más machi(s)to hablando de la calidad y velocidad de sus espermatozoides.

Asistí asombrada y boquiabierta ante una exposición llena de lugares comunes sobre la virilidad masculina y las relaciones heterosexuales. Cuando se marcharon para coger el tren de vuelta a su andalucía natal, le comenté a mi madre que me incomodaba mucho tener que enterarme de cuando tenían relaciones mi hermano y su mujer y si se les pinchaba el condón o no contaban bien los días de ovulación. Mi madre, por supuesto, defendió la conversación diciendo que era perfectamente normal.

Me quedé con ganas de decirle que si mi novia (que no la tengo) y yo comentáramos en la comida de Navidad sobre cuándo follamos y qué posturas son las más beneficiosas para propiciar la eyaculación femenina, por ejemplo... lo encontraría tan normal como lo de mi hermano y participaría alegremente todo el mundo en la conversación...

Por desgracia... ya conozco la respuesta.

lunes, 8 de diciembre de 2014

Seguimos...

... recorriendo este camino común, mirándonos a los ojos y el corazón, como ayer, intentando poner mimo en lo que hacemos y decimos.

Sin saber muy bien dónde nos llevará todo esto, pero convencidas de que es lo mejor que podemos dar ahora.

Y aún hay días que me faltas. Aún estoy llena de ganas de acariciarte, de jugar con tu pelo como hacía Lúa, de perderme en tu sonrisa, de abrazarte...

Pero me quedo con estos momentos tranquilos que compartimos... y todos los que vendrán.

sábado, 6 de diciembre de 2014

Cuestión de matemáticas


Estuvieron el fin de semana en casa Siempre Suya y Laquetecuén. Como siempre, me dejaron esa sensación de calidez que las acompaña. Si además cuando se van te das cuenta que te han colocado lo que había en el lavaplatos, la felicidad es completa!!

Da gusto poder hablar con alguien de lo que sea y sentir que eres escuchada y comprendida. Vernos cada mucho pero sentir que siempre están cerca... Mientras paseábamos por Madrid, pensaba en esas personas que pasan por tu vida y suman.

Son esas personas que sacan la mejor versión de mí misma. Con ellas soy divertida, ocurrente, llena de energía y creatividad... sin dejar de ser la Chris reflexiva, visible y crítica con el sistema, de siempre.

Por el contrario, hay otras personas que te restan... supuestas amigas que siempre ponen el punto negativo o crítico a tus actos, que desde una posición pasiva agresiva te menosprecian con sutiles comentarios. Hasta que te hartas y te alejas de esas personas, aún a costa de perder también a las que te suman. Restan las que te roban energía, las que hacen que te enfades, las que te pican por el placer de verte saltar, las que buscan en ti lo malo de tu vida, para sentirse ellas bien con la suya...

Y luego está esa persona que sumaba, que me aportaba tanto y que un buen día, hace un año, dio media vuelta y salió de mi vida sin ni siquiera decir adión, ni darme la oportunidad de despedirme. Me ha costado un año entero (si, soy lenta en mis procesos) digerirlo. He pasado por todas las fases del duelo, la negación, la tristeza, la ira.... hasta que al fin lo he aceptado. Supongo que el hecho de verla de vez en cuando no me ayuda en absoluto y siempre me quedará cierta tristeza y ese poso amargo de no saber qué ocurrió. Pasó de ser una persona que sumaba mucho a una que ha restado todo.

Fuimos Siempre Suya, Laquetecuén y yo el otro día a la bolloparty en Villa Faralaez. La fiesta, como todas las que organiza la anfitriona estuvo llena de buenos momentos, risas y hasta alguna lágrima. En cierto momento de la noche, me quedé mirando a las que allí estaban. En el breve espacio de una cocina se habrían congregado, las que sumaban, la pasivo agresiva que restaba y la que se marchó sin decir adiós. En cierto modo fue como contemplar los 2 o 3 últimos años de mi vida en un mismo escenario...

Me sacó de mis pensamientos Verticana, que se acercó a disculparse por no haber hablado conmigo antes y a preguntarme cómo estaba. No se puede ser más sencilla y amable. Y me dio por pensar que el resultado de la ecuación siempre termina siendo positivo.

domingo, 23 de noviembre de 2014

Peludita


Primero oía sus alegres pasitos en la escalera. Al momento escuchaba sus resoplidos. Sabía que allí estaba ella, intentando oler por debajo de mi puerta. Era la manera que tenía de anunciarse. Entonces le abría y ella comenzaba a correr por el pasillo hasta el fondo de la casa. Se apresuraba por llegar a ese rincón donde yo tenía sus juguetes, aún cuando ya no compartíamos la vida...

Recuerdo la primera noche que durmió en mi casa. Su dueña, mi pareja de aquel entonces, estaba pintando su diminuto apartamento y a pesar de su reticencia la convencí para que dejara que Guaya viniera a pasar el día a mi casa. La idea inicial es que mientras ella pintaba la perra estaría conmigo y volvería con ella para dormir.

Por suerte entró en razón cuando a la hora de la comida vio que ni iba a terminar de pintar ni el olor permitiría que nadie durmiera allí. Guaya había pasado la mañana en mi casa y habíamos jugado, visto la tele, dado un paseo. Al mediodía comencé a hacer la comida. Al rato, mosqueada porque no oía a la perra fui al salón a verla y al pasar por la habitación me encontré con que estaba allí.

 

Mi ex no quería que la perra se subiera a mi cama y se enfadó bastante pero una vez que lo había hecho, a mí me daba igual y la dejé que se echara su siesta apoyada en el cojín.

Por la noche se subió a la cama con nosotras y curiosamente se hizo un burruñito pegada a mi tripa. Me soprendí al darme cuenta de que Guaya y yo estábamos haciendo la cucharita!! Le pasé el brazo por encima y nos quedamos las dos dormidas y quietas.

Meses después, cuando tuvo una pancreatitis que casi muere pasé la noche en vela tratando de calmarla. La medicación le había generado una ceguera temporal y asustada trataba constantemente de tirarse de la cama. Creo que fue entonces cuando descubrí que para mí era parte de mi familia afectiva y tan importante como las personas más cercanas. Tuvimos suerte y tras unas semanas jodidas se recuperó para volver a ser la dulce y juguetona perrita de siempre.






Después vino la ruptura de pareja y descubir cómo los animales pueden ser utilizados para hacer daño al otro, igual que los hijos en los malos divorcios . Muchos días subían la perra y ella hasta mi piso para ver a otra vecina. Desde el otro lado de la puerta escuchaba a Guaya llorar al pasar y querer entrar en mi casa. Fue bastante más duro de llevar no poder ver a Guaya que tener que ver a mi ex (y vecina) todas las semanas.

Cuando la situación se normalizó aprendí a disfrutar de ella las pocas veces en que la encontraba en la calle. Siempre tenía un lametón para mí y su rabito se agitaba contento en cuando me olía.

Poco a poco fui viendo cómo su alma de cachorro, que había mantenido indemne hasta los 11 años, se fue apagando. El último año apenas podía ver y le costaba reconocerme cuando nos encontrábamos en la calle. Hace unos días mi ex decidió dormirla. Me hubiera gustado poder despedirme de ella, de la peludita que me enamoró y enseñó tantas cosas.

Quiero creer que ahora corre por un inmenso campo verde de cesped y se mete en las acequias sin perder el juguete que lleva sujeto en la boca. Seguramente se habrá hecho amiga del peludín de una amiga que partió hace un par de semanas.  Qué otoño más horrible.

lunes, 10 de noviembre de 2014

Cachitos de vida


No se trata sólo de que ya no estés, o ya no seas. No se trata de un futuro que no se podrá compartir, de sueños irrealizables, o deseos que se quedan en las puntas de los dedos... Es más que eso.

Aunque tu piel conserve signos de heridas pasadas, aunque veas brillar las cicatrices, descubres un lugar nuevo que duele. Y a pesar de que conoces el camino, al fin comprendes que una vez más debes transitarlo.

Quizá, lo más duro del después... es cuando te van llegando de vuelta esos cachitos de tu vida, que dejaste a su lado en forma de objetos. Un libro tuyo que se estaba leyendo, un puzzle a medio terminar, el farolillo que alumbró alguna noche el patio, el pijama que utilizabas en su casa... Son tus pequeñas huellas borradas y la certeza de que ya no ocupas un lugar.



"To have the things that mean the most
  not to mean the things I miss..."
              Indigo Girls

jueves, 30 de octubre de 2014

Desde la planta 14


Crecí en un barrio al noroeste de Madrid. Desde la ventana de mi habitación se veía una vaguada enorme que nos separaba del siguiente barrio. Aquella vaguada donde yo jugaba de pequeña, se rellenó a primeros de los 80 con un centro comercial enorme y una carretera de varios carriles que pasaba por la esquina de mi fila de bloques.

Recuerdo que prometieron que en aquella esquina colocarían una estatua gigantesca de un hombre desnudo, de unos 20 metros. Imaginaba que miraría por la ventana de mi habitación desde mi planta 14 y vería los huevos de ese hombre. Por suerte, aquella promesa nunca se cumplió.

Desde el otro lado de la casa se divisaba el campo y al fondo las montañas de la sierra. Por la ventana de la cocina veía atardecer mientras cenaba. Si, crecí mirando al cielo. Tenía la inmensa suerte de tenerlo cerca y de vivir en un barrio muy abierto. Desde la altura podía contemplar la Osa Mayor. La buscaba cada noche antes de acostarme para cerciorarme de que seguía allí y que con alzar un poco la mano podría llegar a tocarla.

Atardecer desde la cocina

 

Quizá por eso, cuando me mudé, me enamoré de mi casa. Pese a ser pequeña y estar en el centro de Madrid, se encuentra mirando a un parque y veo el cielo con facilidad. Me di cuenta el otro día, al ir a casa de mis padres.

Me paré en mitad de la calle y lentamente fui girando sobre mí misma. Pensé en lo poco y mucho que ha cambiado. El espacio abierto es el mismo. Por suerte, algo está cambiando y encontré consignas que nunca antes había visto
Al fin algo de sentido común en el barrio

Ahora que lo pienso... mi antigua calle también es cuesta abajo!

 
Creo que el espacio en que crecí me marcó tanto que de modo inconsciente busqué casi lo mismo. Sólo me falta poder ver amanecer como antes hacía cada día desde la planta 14. Y aunque el horizonte ha cambiado mucho, la verdad es que el cielo de Madrid sigue siendo muy hermoso.



Esta foto la hizo mi padre.

sábado, 25 de octubre de 2014

De un lado a otro


Hoy no paro. Ni física ni mentalmente. Voy de un lado a otro. He llevado unos pantalones a arreglar y después me he subido a la otra punta del barrio, a la ferretería, para buscar un anclaje para la bici. He pasado por el herbolario a ver si tenían galletas de maíz. Lo de no poder tomar trigo es una putada.

Entre medias he hablado con mi padre y con ella. He wasapeado, he puesto comentarios en facebook y he llevado unos cartones a reciclar. Parece que voy terminando con mi limpieza otoñal. Después he bajado a casa y he comido.

Lo peor ha venido después. No me centro, hoy no me centro. no soy capaz de ponerme a hacer algo y terminarlo. He cambiado cosas de sitio, he añadido canciones sueltas al Ipod, he seguido wasapeando y poniendo comentarios en facebook y en twitter y hasta me he enfadado. Me he enfadado con un comentario que ha puesto alguien a quien admito y respeto y que en cualquier otro momento me habría hecho mucha gracia.

Y es que hoy tampoco encuentro el lugar de la risa. No paro de moverme porque me siento desubicada, incómoda en cualquier lugar que estoy, incómoda con cada cosa que hago, incómoda conmigo. Incómoda y enfadada conmigo (realmente no con la persona que hizo el comentario) porque hoy no sé estar de otro modo. Tengo derecho a tener bajones y hoy no es el mejor de los días de las últimas tres semanas.

Esta mañana he visto castañas y me ha entrado nostalgia. De esos días en que empezaban a abundar y comprábamos y las asábamos para comerlas mientras veíamos una película. Siento nostalgia de los pequeños detalles, de los momentos insignificantes que al fin y al cabo son los que realmente conforman una vida.

Y hoy, este mundo, es simplemente el lugar en el que no acierto a vivir. Quizá mañana...

miércoles, 22 de octubre de 2014

Caer y levantarse


Decía un tal señor Goldsmith algo así como que nuestra mayor gloria no consiste en no caer jamás, sino en levantarnos cuando caermos. Y si, tiene razón.

Estos días en los que estoy así, flojita, pienso en eso constantemente...

Os comentaba hace unos post algo acerca de un regalo.... llegó... al fin... después de dos años esperando!!! sólo tuve que levantar el teléfono y decirle a Sis... mira, que es que la necesito de verdad. Que como no encontrais el momento de traerla, voy a ir a vuestra casa a buscarla. Y al día siguiente quedamos en vernos.

Subí a la sierra, la abracé y pudimos charlar un rato sobre cómo van las cosas para las dos. De vuelta, me bajé a Madrid esta preciosidad... 




Y he salido ya varios días con ella por Madrid Río para poder ver y atravesar puentes, que es lo mío...

Eso si, ya me he caído dos veces. Pero, volviendo al principio del post... me he levantado como una campeona. El problema radica en que los pedales tienen unos estribos en los que se me encaja el pie cuando freno. Así que, lo que tardo en poner el pie en tierra ya ha caído tooooodo mi cuerpo. Eso si, he de decir que el último día me ayudaron unos señores muy amables a levantarme y se preocuparon por si me había mareado o me encontraba mal. Se ve que hay buena gente por ahí.

Si montais en bici, ya sabéis lo que se clava el sillín en nuestras partes nobles. Decidí comprarme un culotte y oye!! ahora parezco John Wayne andando!  qué sensación tan extraña la de llevar ese relleno entre las piernas. Para las lectoras más veteranas.... me recuerda a las antiguas compresas que llevábamos, que parecía que tenías ahí la misma enciclopedia británica de gordas que eran...

Mientras hago un poco de ejercicio que me viene estupendamente... voy parando junto a los puentes, los cruzo, contemplo alguna piragua en el río... y hasta descubro a amigos pintados en el techo del Puente del Invernadero...



 
 
 
Prosigo el camino, transitando, intentando disfrutar de las vistas... al atravesar un puente miro al cielo y pienso que ojalá las cosas fueran distintas... pero no lo son... y en algún momento lo aceptaré sin más. Mientras, me sigo considerando afortunada por muchas cosas... entre ellas, vivir aquí.
 


Puente de Toledo

Puente de Segovia. Lo cruzo y llego al Rincón del Arco Iris.


lunes, 20 de octubre de 2014

¿Tan sólo una moneda?


Hoy vino a ayudarme en mi limpieza otoñal. Apareció como siempre, con su camiseta de rayas y su sonrisa. Su pelo revuelto, sus ganas de abrazarme, sus sandalias y una bolsa en la mano. Pronto descubrí que esa bolsa contenía parte de nuestra historia. Bueno, más de la mía, pero en cierto modo también de la suya. El puzzle que dejé inacabado, el libro que nunca se leyó y las pelis de la Guerra de las Galaxias.

Ha tenido el detalle de traerme cosas sabiendo que soy incapaz de acercarme a su casa, a ese mar de tranquilidad que nos arrulló tantas mañanas de domingo, a ese patio soleado donde dibujamos mandalas, o charlamos a media voz en mitad del silencio nuclear.

Duele. Duele descubrir que a veces nuestra historia... nuestra HISTORIA, cabe en una bolsa mediana. Duele saber que el puzzle permanecerá inacabado y que el libro que le dejé la primera semana, vuelve sin leer.

Pero en este esfuerzo nuestro por hacer las cosas fáciles, hemos vaciado estanterías, ordenado libros y papeles y hasta hemos reído con nuestras típicas chorradas.

¿Cómo se hace? a veces la vida te presenta el misterio de cómo transformar los sentimientos. Cómo haces para dejar de querer, de desear y a veces hasta de necesitar... cómo haces para que el sencillo acto de contemplar a una persona sea ya algo distinto?

Cuando se ha marchado, he abierto un cajón donde guardo la ropa interior. Buscaba otros calcetines. Y entre los montones de ellos he encontrado algo que dejó hace tiempo allí escondido. Una moneda de chocolate.

No he querido comerla... como otras veces, la contemplo y la vuelvo a dejar en el lugar donde la encontré por vez primera. Porque para mí no es tan sólo una moneda. No es una chocolatina. Es su esencia, el símbolo de su amor por mí. Y todavía no estoy preparada para dejarla marchar.




viernes, 17 de octubre de 2014

Al Andamio!!


Con tanto bollodrama que es mi vida ultimamente no me entero de nada y ayer me avisan desde Bristol!!! que estoy incluída en un concurso de bollo blogs.

Tuve que pedir que me pasaran el enlace con los datos porque no entendía nada (será la primera vez que no entiendo....)

El Andamio de Enfrente ha convocado un premio para elegir los mejores bollo blogs en tres categorías diferentes.



Por lo que pude leer, alguien debió de proponer el mío para la categoría de Blog Cultural, Literario, Artístico. Supongo que es alguien que me lee y me sigue y desde aquí quiero darle las gracias porque eso demuestra una fidelidad que yo no imaginaba. Todavía se me hace raro pensar que haya más de tres o cuatro amigas que me puedan leer interesadas en lo que cuento.

Tras una primera fase de criba, ahora llega el momento de las votaciones populares.Vamos, que es vuestro turno. Ahí tenéis posibilidad de votar un blog en cada categoría. Que sepais que también están incluídos los de Bollera ergo sum y "una tal Hormiga".

Ah!! Y que dice Lúa, que ya podéis ir votando para que yo siga escribiendo post y ella pueda cotillearme mientras escribo, que es una de sus aficiones favoritas... Para mí que es un vulgar chantaje sentimental que hace la muy jodía....









miércoles, 15 de octubre de 2014

De muros y manos


Ayer en el taller de crisis y duelos que estoy haciendo comentábamos situaciones que nos han ocurrido a todxs alguna vez. De repente alguien con quien tenías buena relación pone un muro entre vosotrxs, se da media vuelta sin mediar palabra y desaparece. Tú te quedas sin saber qué ha ocurrido y sin poder cerrar esa historia.

A veces, simplemente es que esa persona no sabe despedirse. Su camino a tu lado ha terminado por el motivo que sea pero es incapaz de expresarlo y lo hace del modo más abrupto para evitarse la incomodidad o el dolor de despedirse de ti.

Y como en el último año me ha sucedido con alguna persona, no me queda más remedio que aceptarlo, aunque no me guste. Es parte del proceso de duelo. Admitir que esa persona ha sido incapaz de hacer conmigo lo que tanto preconiza. Y dejarla ir.

Ahora, en medio de otro duelo, mucho más doloroso, intento no levantar muros, no dar medias vueltas, no hacer eso que me ha tocado sufrir antes. Y aunque hay situaciones en las que nunca te sabes manejar, intento actuar con todo el cariño que le guardo a ella. Con mimo y cuidado.


Por suerte, la vida nos regala momentos buenos entre estos días malos. Precisamente ayer, en el taller, al empezar nos pusimos en fila india e hicimos a la compañera de dealnte un pequeño masaje en la cabeza, espalda y piernas para tratar de relajar el cuerpo de cara al trabajo del taller.

En el descanso mi compañera vino a comentarme la tremenda energía que había sentido procedente de mis manos y que consideraba que tengo un don. Se empeñaba en que lo utilizara, en que haga algo con ellas. Me recordó lo bien que me siento cuando doy masajes sensitivos pero sigo sin tener claro qué puedo hacer con este don, más allá de darle algún masaje a alguien que lo necesite.

Pero más allá de la anécdota, fue muy agradable poder dejar a un lado el dolor y conectar con el placer por unos momentos. Reencontrarme conmigo, con mi esencia y recordarme a mí misma quién soy y lo mejor que tengo.

lunes, 13 de octubre de 2014

Y ahora qué?


Al fin he terminado mi construcción de Lego. Tuve que pedir que me enviaran una pieza que faltaba. Supuestamente (y he visto un documental sobre ello) una máquina se encarga de pesar las bolsas donde meten las diferentes piezas. Con que descuadre un gramo sacan la caja de la línea d eproducción porque algo ha fallado.

Bueno, pues a mí me faltaba una pieza. Pero lo mejor es que al terminar, me han sobrado como 20!!! y estoy razonablemente segura de haber puesto todas las piezas. Quié me he podido saltar alguna pero tantas???? En fin... aquí el resultado de unas cuantas horas de meditación mientras colocaba fichas...



Y ahora qué?

Ahora el cuerpo me pide movimiento. Sé que es algo que va aparejado a mi ansiedad... el cuerpo necesita moverse aunque se sienta aletargado. Debería confiar más en mis instintos... en los primarios... porque tienen su función...

El viernes me confirmaron que no debo tomar lacteos, que a mi cuerpo no les sientan bien. Llevo sin tomarme un vaso de leche algo así como 30 años. De la noche a la mañana noté que mi cuerpo rechazaba de un modo bestial la leche y no quise volver a tomarla. Me costó bronca con mis padres y con los monitores de los comapamentos pero finalmente conseguí que respetaran mi decisión. Apenas tomo queso (el que viene incorporado en las comidas) y yogurt muy de vez en cuando. A veces basta con que escuches tus sensaciones.

Por contra me han dicho que tome aguacate y plátanos, que son bueno para mí. Y han atinado con algo que me pide el cuerpo. No os pasa a veces que sentís que el cuerpo os pide comer algo en concreto? La batalla la llevaré con el trigo, con el que suelo hacerme la sorda y ciega.

Ah! y los pies dejaron de dolerme hace una semana. Puede tener que ver con algo físico, con algo emocional, con algo orgánico... o con las tres cosas a la vez. Veremos cuando deje las pastis...

De momento, esta tarde quizá consiga (cruzo los dedos) algo que llevo esperando casi dos años. Y será muy positivo. Veré a Sis, subiré a la sierra (que no llueva, que no llueva) y bajaré con un regalo maravilloso.

Mi cuerpo me pide movimiento.

jueves, 9 de octubre de 2014

Sobre el muelle de madera


Me falla la memoria. En periodos de ansiedad olvido muchas cosas. Soy incapaz de recordar que hice ayer, si he llamado a alguien, que recado urgente tenía que gestionar... me convierto en un desastre del corto plazo. Por suerte la memoria de más largo plazo suele mantenerse en mejor estado.

No recuerdo si justo hace un año había luna llena. Pero si me recuerdo sentada en un banco sobre un muelle de madera.






Hacía sol y un tiempo muy agradable. Estaba visitando otra ciudad y aunque es complicado de explicar, el  motivo de aquel mini viaje es que quería que algo cambiara en mí.

Fueron unas 36 horas donde hubo tiempo para ver peces, colores, arquitectura... recuerdo que sonreí. Si, aquella tarde, sentada en el muelle de madera y "compartiendo" mi gofre con una gaviota golosa me sentí viva. A ratos cerraba los ojos y dejaba que la sensación cálida de aquel sol de octubre se posara en mi piel.

Pero por encima del disfrute de aquellos momentos, guardo la motivación del viaje... actuar para que algo cambiara. Moverme yo para que mi mundo se moviera.

Es algo que olvido demasiado a menudo. Hoy he vuelto a recordarlo y un pequeño gesto por mi parta me ha devuelto esa sensación de estar viva. Me ha recordado que todo lo que está pasando estos días es que, a pesar de sentirme bloqueada, me estoy moviendo. Y cuando yo me muevo, el mundo se mueve conmigo.

Si todo fuese distinto... o al menos lo más importante que ha ocurrido estos últimos días, hoy estaría en otro lugar, haciendo otro mini viaje con la piedra como protagonista. Porque para mí, tanto la madera como la piedra construyen. Y no puedo olvidar que hay que actuar para construir. Y construyendo se generan cambios alrededor.


 
 
 

Lunas distintas


Me ha llegado la pieza de Lego que me faltaba para continuar construyendo. Me aferro a la tonta idea de que cuando termine, algo en mí se sentirá mejor. Y supongo que al menos será la sensación de haber terminado algo que empecé, que a veces me cuesta mucho.

Este mes hay luna de sangre. En esta ocasión no se ha podido ver en España pero si en otras partes del mundo. La primera vez que vi una luna así fue una noche de verano, en un muelle solitario de Lisboa. Desde una barcaza aparentemente vacía llegaba con claridad el sonido de una balada. Bailaba triste abrazada a una mujer, incapaz de entender cómo a ella no se le erizaba la piel al contemplar aquella luna llena y tener el escenario perfecto para aquel baile nuestro.



Erie    EE UU

Antes de ayer recibí un mensaje en el que me preguntaba si había visto la luna. No, no tuve fuerzas para salir por la noche de casa y verla. Pero ayer, cuando volvía de ese taller sobre transitar los cambios que estoy haciendo, la vi resplandeciente en el cielo.

Quizá se trate de eso... de que llega un momento en que ya no miramos el mismo cielo y las lunas que vemos son lunas distintas...  Hoy escuchando a Marino Sáiz descubrí una canción que dice...

"La luna de tu cielo está llena y la mía llora por ser como ella. Y a veces me pregunto si vale la pena. Cielos distintos en esta tierra"

Al menos me reconforta la idea de que la luna siempre estará ahí para mí. Aunque no haya nadie a mi lado que la pueda contemplar al mismo tiempo.

martes, 7 de octubre de 2014

Casilla de salida


Ayer me escribía con un amigo virtual que las está pasando putas. Nos animamos mutuamente. El me decía que se iba a dar al tequila y yo a la tortilla... es que nunca he sido de mucho beber y cogerme un pedo ahora, porque si, no le encuentro sentido.

En lo que coincidíamos plenamente es en ese método de autodefensa, de cubrirnos con una capa dura, hacernos los fuertes mientras nos derrumbamos por dentro. Y pasar el día con una especie de mueca en la cara, porque no sabemos que gesto adoptar.

Me cuesta mirar, hablar, comunicarme realmente con otras personas... simplemente no sé qué cara poner. De verdad. Y en momentos así no dejo que me toque nadie. Paso por superborde. Pero es que al más mínimo contacto físico siento que me rompo... me rompo por dentro. Mil pedazos que quizá no haya pegamento que pueda unir.

Estos días desaparezco y vuelvo a lo que yo llamo la casilla de salida, el principio... vuelvo a lo sencillo, a estar conmigo y mimarme, a darme bañitos de agua caliente que intentan calmar el dolor de las heridas, abrazar todo lo que se dejan las gatinas, o ponerme al sol en tardes como ayer

Hago lo que puedo para pasar días como hoy, en que estoy tan gris como el cielo.

sábado, 4 de octubre de 2014

Tanto


Hoy se agolpan en mi cabeza de forma desordenada, flores, silencios, sonrisas, palabras, recuerdos, nubes, pompas de jabón, películas, tsundokus, plantas, errores, croissants, palmeras, cominos, almohadas, citas, hojas, ojos, lunas llenas, calles, playas, fuegos artificiales, puzzles, ballenas, sueños, figuras, camisetas de rayas, cuevitas, manos, escaleras, acacias, camas, rizos, trenes, gaviotas, tortitas, series, madrugadas, risas, antonia, librerías, músculos, humus, paseos, arquitectura, cartas, ilusiones, abrazos, lápices, idiomas, cines, primaveras, la mañana de Reyes, cafunés, velas, gatas...




...y muchas, muchas lágrimas.


martes, 30 de septiembre de 2014

En construcción


Ya pasó el bodorrio. Todo fue en realidad mucho mejor de lo que esperaba. Fui yo, a mi manera. Y hubo gente que no me reconoció.Me dio igual. Bailé como una loca con una amiga de mis padres que fue la única que tuvo el valor de quitarse prejuicios y decirme que iba muy guapa.

Me alegró poder ayudar a mi hermano y a mi padre a engalanarse. De la ceremonia mejor no cuento porque lo del cura no tiene nombre...

Como siempre tuve que poner calma en los momentos previos porque surgieron varios "problemillas" de los que me hice cargo. Y es que me he especializado en mantener la calma y solucionar problemas cuando todo se desborda. Aunque luego me pase factura...

Y no sé si serán esos nervios contenidos lo que se me ha desbordado ahora, o quizá un baño de realidad alternativa que tuve durante el evento... pero la post boda está siendo durita de cojones.

Ando con una sensación de vértigo y de estar totalmente perdida desde que volví de Ronda que me tiene hiperbloqueada. Recordais los dibujos del Correcaminos y el Coyote? Cuando el Coyote perseguía al dichoso pajarraco, siempre había un momento en que era consciente de que no había nada bajo sus pies y que en una décima de segundo comenzaría a caer.Pues yo tengo esa sensación de forma constante desde que he vuelto.



Y aunque en el dibujo quede gracioso y eso, en realidad es un acojone tremendo.

Siento que todo es vacío a mi alrededor, que no tengo ningún punto de apoyo, ni físico ni emocional. A veces me descubro con necesidad de hacer cosas con las manos, construir, crear algo que supongo, supla ese vacío que noto en derredor. Y entonces cojo el Lego y monto unas cuantas fichas. Y trato de dar forma a un remedo de lugar donde pueda habitar y sentirme protegida.




martes, 9 de septiembre de 2014

Auténtica


Vuelvo a casa sonriendo. Me viene a la mente el monólogo de Antonia San Juan en Todo sobre mi madre...

"...una es más auténtica cuanto más se parece a lo que ha soñado de sí misma."

Me han hecho ya los arreglos del traje para la boda de mi hermano. Me he mirado al espejo y he pensado que me parezco mucho a esa versión que siempre he soñado de mí misma. Me he visto guapa y elegante. Mañana me corto el pelo y remato mi look masculino. Traje, chaleco, camisa cuello mao y tirantes.

Estoy muy contenta porque he encontrado la ropa que quería. Toda la gente a la que preguntaba me decían que me pusiera algo tipo blusón o túnica por encima. Y yo no dejaba de imaginarme como Demis Roussos. Se me abrían las carnes...





Sé que mi look no va a gustar especialmente. Que supone salir del armario con restos de familia y amigos de mis padres (por no hablar del lado de la novia). Que seguramente tendré que oir comentarios. Estoy dispuesta. Me siento muy identificada y cómoda con la ropa que he preparado para el bodorrio. Como me dijo el otro día Alondra.... con ese traje eres muy tú.





Venga... no os quedéis con las ganas de ver a La Agrado...

miércoles, 20 de agosto de 2014

Días previos


Abro la puerta del balcón ahora, tan tarde, para que entre el fresco y sobre todo el sonido de los grillos y las chicharras que abundan en mi barrio.

Apenas hay tráfico y el mayor ruido proviene de las gatinas que andan correteando por el pasillo y practicando pressing-cat.

Busco el silencio exterior para contrarrestar el ruido interno. Me temo que la tensión pre viaje me ha asaltado y está a punto de ganar el combate por k.o. Malditos nervios que se me instalan en el cuerpo los días previos a los viajes y me atenazan...  Esta semana, además, se me junta con el intento definitivo de encontrar modelito para el bodorrio. Demasiado estrés para tan poca cabeza.

Pienso en el viaje. Intento relajarme. Quizá lo mejor sea vivirlo como una peregrinación hacia un lugar que deseaba conocer desde hace tanto tiempo. Viene a la memoria un libro de Annie Leibovitz  que he encontrado hace poco y que he podido adquirir gracias a los chollazos que de vez en cuando ponen en una tiendacafeteríapija. Es un libro precioso en el que fotografía el escritorio de Virginia Wolf, su jardín, la casa de Emily Dickinson,  la de Louisa May Alcott....  fotografía, historia y literatura unidas de la mano.

Y mientras busco tranquilidad interior, miro al cielo, pinto mandalas, junto piezas del puzzle y  recorro mentalmente las calles de Nueva York. Paseo de nuevo por la 5ª avenida o simplemente contemplo sus puentes. Si. Eso siempre ayuda.


viernes, 15 de agosto de 2014

Antonia



Antonia, cariño, ya tú sabes que de vez en cuando me da la ventolera. Así que cuando a las 15:05 te he puesto un wassap y te he dicho, "estoy de vacaciones, paso a recogerte" es porque se me acababa de ocurrir. Que yo andaba pensando en volver a casa con las gatinas y descansar, pero me he dicho... y qué tal si vas a buscar a Antonia, para que salga y haga un poco de ejercicio? y ya de paso podéis ir a la Fnac y compra ese libro que quieres regalarla.

Y siento no haberte dicho hasta más tarde que no había comido. Son los gajes Antonia, del transporte suburbano, que paso mucho tiempo bajo tierra y sin cobertura. Siento haberte dejado sin ese medio plato de arroz que has cocinado, pero me alegro de haberlo podido disfrutar.

Y siento aún más que el libro que quería regalarte ya lo tuvieras. Porque Antonia, hija, eres la leche. El único libro que te has comprado en meses es justo el que yo te quería regalar para que lo leyeras en ese jardín que tanto te gusta.

Pero a lo que vamos, que a lo tonto nos hemos ido a la Fnac y me he comprado un libro de Nueva York y una película Después hemos estado buscando unas zapas para ti y cuando no hemos podido más nos hemos ido a cenar. Comida, conversación y complicidad ¿qué más puedo pedir?

Hemos fluído y todo ha sido sencillo y alegre Antonia. Sé que tú también lo has sentido así. Y eso es el presente, Antonia. Es como flotar, sabes? simplemente te dejas y estás atenta a todo lo bueno que se va presentando para no perdértelo.

Mil gracias por el libro de Flores raras y banalísimas... ya tengo para comparar con la película!!!

No quiero despedirme Antonia, sin dejarte algo que estoy segura que te hará reir....




miércoles, 13 de agosto de 2014

El mundo de las pequeñas cosas


Mientras pasan los días sin que encuentre el modelito que llevaré al bodorrio descubro que hay un puente ya mismo!

Si, soy así de boba. En mi trabajo se curran los festivos y no estoy acostumbrada a fijarme en el calendario. Cuando me enteré que había un viernes festivo y que no me tocaba trabajarlo empecé a dar palmas con las orejas!

La última vez que tuve un puente libre fue en mayo del 2012, hace ya más de dos años... uf! cómo pasa el tiempo. Recuerdo especialmente el último día que pasé en Cambrils, cuando pude disponer de una playa vacía practicamente sólo para mí y la amiga con la que compartí aquel día. Eran momentos de libertad, en los que me sentía tan a gusto conmigo misma, que terminamos desnudas y bañándonos tal cual.

No, ya no son esos tiempos. No he previsto nada para el puente. Me encantaría escaparme y poder volver a tumbarme desnuda sobre la arena. Galicia me está llamando. Ultimamente todo me lleva en pensamientos hasta allí.   N e c e s i t o   e s c a p a r m e  Sueño con coger un tren y poder contemplar el mar de nuevo. Los días de junio me supieron a poco.

Pero me descubro habitando el mundo de las pequeñas cosas, donde frente a mi necesidad de que algo ocurra, imperan los susurros, los sueños soñados en bajito, los leves sentimientos, la belleza de lo sencillo, quizá hasta el anhelo de una soledad compartida con alguien semi desconocido.

Me quedaré estos días por aquí, intentando cortar de una vez los flecos que me lastran. Una vez que tenga el traje podré respirar mucho mejor. Mientras, contemplaré las nubes y disfrutaré con las gatinas del descanso. Comienzo ya a preparar en mi cabeza la lista de lo que necesito para cruzar en pocos días tantos puentes que me esperan.

jueves, 7 de agosto de 2014

Pritiguoman


Y del adentro al afuera sin solución de continuidad...

Leo en el periódico que desde que se estrenó en el cine, las cadenas de televisión españolas han emitido 157 veces la película de Pretty Woman.    1 5 7  veces     machacando a la audiendia con el estereotipo de que la mujer es una puta que será salvado por un príncipe azul, aderezado con que para convertirte en una princesa debes patearte todo Rodeo Drive y llenar tu armario de modelitos fashion. YUPI

No sé si en el ir y venir del blog de los últimos meses os he llegado a comentar que se casa mi hermano. Me he hartado ya de comentar el tema con mi familia elegida, así que sólo os diré que va a ser dentro de un mes y tipo bodorrio por todo lo alto, catedral incluída.

Por si no os lo imaginais, odio estos ritos que perpetuan la heteronormatividad. Desde el enlace religioso hasta el convite lleno de lugares comunes (cortar la corbata, besar a la novia, repartir regalitos a los invitados). Todo me da cien patadas y lo veo completamente desenfocado, alejado del verdadero significado del acto. Se ha convertido en un puro negocio.

Pero sin duda lo que peor llevo de todo este circo es el tema de la etiqueta (en el amplio sentido del término). Llevo varios meses intentando encontrar un modelito para la ocasión y de momento ha sido imposible. He ido rebajando mis expectativas de "quiero algo espectacular" a "me basta con algo sencillo", después vino la fase... "bueno, aunque parezca más un traje para ir al trabajo" y en este momento estoy en el punto "no quiero ir disfrazada".

Y es que cuando tu cuerpo alcanza un perímetro determinado, las posibilidades de vestir a tu gusto tienden a 0. Lo intenté con un traje a medida que salía casi tan caro como el vestido de novia. Después probé en tiendas recomendadas donde sólo contemplan que lleves sacos que oculten tus vergonzosas curvas. En grandes almacenes los modelitos son hiperfemeninos y se reparten entre estampado leopardo y flores XXL

Yo sólo quiero un pantalón, una camisa, quizá un chaleco y una chaqueta con la que me sienta cómoda, con lo que me sienta YO. Si paso por la sección masculina veo literalmente cientos de modelos, colores, formas y tamaños.  Para las mujeres no existe esa posibilidad. De las bolleras ya ni hablamos porque no existimos. Puedo adaptarme un traje masculino pero el comentario generalizado será mi pinta de camionera. Mierda de etiquetas!!

Tal vez si viviera en Estados Unidos sería algo más sencillo. Allí están comenzando aflorecer líneas de ropa masculina para mujeres. Ellen es la mejor prueba de que tenemos un estilo concreto y si lo nos lo ofrecen lo vamos a querer.




domingo, 3 de agosto de 2014

Acompañar


Hace unos días vi en el cine una película  de esas que suelen pasar desapercibidas en las salas. Estrenada al mismo tiempo que simios y vídeos porno caseros en la nube, Las Vidas de Grace tiene todas las papeletas para resistir tan sólo un par de semans en exhibición.

La protagonista es una veinteañera que trabaja en un centro de acogide de menores problemáticos mientras trata de sobrevivir a sus propios traumas. Cuando alguno de los menores decide fugarse, tienen que ir tras ellos. Al mismo tiempo tienen prohibido tocarles una vez que traspasen los límites del recinto. En esta tesitura hacen lo único que pueden hacer... acompañar a los menores en su fuga.

Pero ese acompañar en el caso de Grace, no se limita a seguir a una chica maltratada por su padre por la por la calles, sino que se transforma en un viaje emocional donde comparte los sentimientos de la adolescente, donde decide involucrarse de verdad y desde la consciencia, darle su apoyo a la chica.

Me emocioné descubriendo ese significado del verbo acompañar, que va mucho más allá de lo que estamos acostumbrados a hacer en la vida. Esa consciencia puesta en el acto. Y con la querencia que tengo desde siempre por encontrar y encuadrar la vida en lapsos de tiempo pensé en mis amigas de la TR, y en lo que nos ha ocurrido la última semana. Habíamos preparado una fiesta sorpresa de cumpleaños para una de nosotras. Llevábamos semanas de preparación a escondidas y un par de horas antes de empezar la fiesta, nos avisaron de que había fallecido la madre de Alondra, nuestra incansable cuidadora....  La pilló de viaje en el extranjero y hasta el día siguiente no llegaría a Madrid.

Así que a pesar del golpe, le dimos la sopresa a la compañera y pasamos su día especial sonriendo y tratando de disfrutar al máximo de la fiesta. Juntas. Y al día siguiente, de nuevo juntas, acudimos a acompañar a Alondra a despedir a su madre.

Sentía esa necesidad de abrazarla y cuidarla del mismo modo que hace ella con nosotras. Acariciar su mirada triste y simplemente estar cerca. La veía tranquila, en paz y expresando su necesidad de compañía. Me gustó que nos pidiera algo porque no estamos acostumbradas a que lo haga.

Y me emocioné mucho, de nuevo, contemplando a mis amigas. Porque hemos aprendido a acompañar de verdad y necesitamos hacerlo. Porque más allá de los cines, las cañas, o las excuriones ocasionales, nos acompañamos en la vida (de cerca y de lejos), nos cuidamos las unas a las otras y sabemos que contamos con una red de apoyo maravillosa.



viernes, 11 de julio de 2014

YO DECIDO. El Tren de la Libertad


Gracias. A todas las mujeres que llegaron antes y que lucharon para conseguir nuestros derechos. Y a todas las mujeres que siguen luchando día a día por conservar esos derechos.

Por mí, por todas... yo decido.






viernes, 20 de junio de 2014

8 segundos


Tienes frío. Un maldito virus te tiene bajo la manta mientras yo permanezco con la menor ropa posible. Las dos sentadas. Intentas acercarte, pero te miro con ojos como platos expresando mi incapacidad para soportar más calor. Retrocedes y te quedas "en tu lado del sofá".

El brazo asoma por debajo de la manta y la camiseta de manga larga deja apenas ver unos centímetros de muñeca y antebrazo.

Mi dedo índice te busca. Se posa en tu muñeca. Se desliza por ese tramo descubierto y ahora re-descubierto. Avanza lentamente rodeando el perímetro, rozando como pluma tus venas. Mientras las dos miramos al frente, mi dedo prosigue su aventura, incapaz de cesar en el empeño. Te dejas. Simplemente te dejas. Tropiezo con el puño de la manga y entiendo que es el límite de esa pequeña porción de brazo.

8 segundos. El tiempo suspendido en el roce con tu piel. El vello erizado. La profunda sensación de tocarte. Y los suspiros que oigo y que me indican que mi dedo basta para que olvides de momento ese maldito virus.

La promesa de lo que vendrá los próximos días...

miércoles, 11 de junio de 2014

Regalos


Algunos días releo post antiguos y me sorprendo de lo conectada que me encontraba. Conectada conmigo misma, quiero decir.  Quiero creer que son épocas que pasas... momentos en los que puedes prestarte más atención, vivir casi por completo en el adentro, y en otros momentos sólo puedes prestar atención al afuera.

Y aunque esta es una época de estar muy en el afuera, tengo la suerte de que la vida me presenta regalos y aún tengo la capacidad de percibirlos y disfrutarlos.

Siempre que puedo, bajo andando desde Sol hasta casa, embriagándome con el olor del jazmín y de las falsas acacias de mi barrio. Estos son días cálidos, llenos de olores y luz. En la esquina de casa, una de estas "noches", cuando el reloj clavaba las 22:00 horas, me encuentré con un cielo espectacular y precioso y me quedé absorta contemplando como el día terminaba.




 


Tengo la inmensa suerte de vivir en una ciudad que adoro, que me hace regalos como este muchos días. Y en la que puedes buscar también regalos para hacerte... como el concierto de Ludovico Einaudi al que voy a ir en unas semanas... la banda sonora perfecta para escucharme y conectar conmigo misma de nuevo...



lunes, 2 de junio de 2014

Rumores, noticias, deseos y hechos.


Me han informado de la abdicación del rey una media hora antes de la comparecencia de Rajoy. Es lo que tiene estar relacionada con periodistas, que te enteras antes. El rumor apenas ha durado 2 minutos antes de que me confirmaran la noticia.

Ya sé que es el bombazo del año pero....paso de entrar en ese tema... que lo importante para mí estos días es pensar en descansar, en vacaciones, en cielo, mar, azul inmenso....  qué agotada estoy...

Se ha cumplido un año de mis vacaciones en Nueva York. Aún sigo con ganas de volver, de ver tantas cosas que me quedaron pendientes... y voy a guardar ese deseo con mimo porque existe la posibilidad de que vuelva al año que viene. Ojalá se cumpla.

De momento lo que es un hecho es que me quedan 20 días para mis primeras vacaciones de este año y ya empiezo a tachar las casillas del calendario. Sueño con dormir, leer, hablar y reir, mucho... necesito disfrutar y sentir tranquilidad.

miércoles, 28 de mayo de 2014

Una palabra que no conocía


Ayer me tropecé con una palabra que nunca había oído.

Gefirofobia. Se define como un persistente, anormal e injustificado miedo a cruzar puentes.

Y alucino, no porque desconociera la palabra sino porque no me entra en la cabeza que alguien tenga miedo a cruzar un puente....


Ays! que tengo mono de encontrar puentes nuevos y cruzarlos. Este verano, cuando esté en Brujas me pienso desquitar!! Y sé de una rubia que va a tener que hacerme 20.000 fotos en todos ellos.



viernes, 23 de mayo de 2014

Dice...


Al fin viernes!! y ha vuelto el frío. He mirado la previsión del tiempo y este fin de semana llueve. Visto así parece una mierda... pero dice mi espalda que es el plan perfecto.

Mi espalda te echa de menos. Sueña con curvarse bajo el edredón. Amoldarse a tu pecho y tu vientre. Se eriza ante la perspectiva de sentir tu abrazo. Guarda la huella de tu respiración cálida. Se estremece anticipando tus caricias y se ríe con tus cosquillas.



Ya es viernes... y queda por delante todas las horas en que sonríe tu presencia.


lunes, 19 de mayo de 2014

Difícil equilibrio


Hay días que nacen con sonrisas y se despiden con dudas y tristeza. Días en lo que mis esperanzas caen, resbalan como arena entre los dedos y quedan rendidas a mis pies, desde donde las contemplo bloqueada. Días en los que me digo que quizá, las cosas no deberían ser tan difíciles.

El viernes fue un día de esos en los que por mucha voluntad que pongas, descubres que no es ni remotamente suficiente. La niña interior se frustra y reacciona como una adolescente agarrándose a la cerveza. La resaca del día siguiente te confirma lo que ya sabías... que el alcohol no soluciona nada.

Hay días que empeñarse rima con despeñarse. Días en los que recuerdas que si no disfrutas con lo que haces, es que algo, seguramente tú, estás fallando. Y te replanteas las decisiones y piensas en arrojar la toalla, incapaz como eres de ver el camino.

Por suerte, las cosas suelen mejorar. Ayer, después del bloqueo que me tuvo atontada todo el fin de semana, disfruté de un espectáculo super petardo. Un difícil equilibrio, como el que intento mantener yo algunos días. Jorge Calvo en estado de gracia, mezclando la letra de Mi jacaaaaaa... si, la que galopa y corta el viento camini(sch sch)to de Jereeeeeeez... con la música de Wicked Game de Chris Isaak. Un crak en toda regla, oiga. ¿Por qué las lesbianas no tenemos ese sentido del humor, del espectáculo? ¿Por qué no somos capaces de reirnos de nosotras mismas como hacen los gays? Creo que es nuestra asignatura pendiente.

A lo que íbamos... Si además compartes esos buenos momentos con gente que te hace sentir bien, la alegría es doble. La sensación de calidez se afianza mientras vuelvo a casa oliendo las acacias y jazmines. En mi recuerdo flota la imagen de una despedida dulce, del sabor de ese último beso y nuestra mirada. De tu sonrisa sincera. De mi piel erizada en nuestro abrazo.

Y termino pensando que quiero seguir intentándo lo que me llena estos días, que aún me quedan ganas y fuerzas, que no siento que tenga que abandonar ahora. No es el momento. Sólo tengo que ponerle más mimo y dedicación.

jueves, 15 de mayo de 2014

Mirarme


Me pasaron un vídeo hace unos días en el que se alentaba a dejar de lado tanto uso del móvil. Decía algo así como... levanta la cabeza, mira a tu alrededor... y preguntaba cuándo fue la última vez que miraste a los ojos de otra persona.

Y me quedé pensando que si, que miro a los ojos de algunas personas... cuando la timidez me lo permite o simplemente consigo vencerla. Pero realmente lo que me preocupa es la cantidad de tiempo que llevo sin mirarme yo a los ojos.

¿Lo hacéis alguna vez? ¿Os miráis a los ojos a vosotras mismas? Solía hacerlo. Me quedaba frente al espejo y concentraba mi mirada en mi mirada, en lo que se veía más allá de los párpados, de las pupilas, de la esclerótica....  era un modo de conversar conmigo, de escucharme, de leerme con paciencia y mimo.

Quizá por eso, he comprado más puzzles y estoy como loca por empezar a hacerlos. Tengo mi faro australiano, con su cielo y su mar... y estoy convencida de que hacer el puzzle me lleva a mí misma, me permite mirarme y escucharme aunque mis ojos estén fijos en otra imagen.





jueves, 1 de mayo de 2014

Pan y quesitos


Me gusta caminar estos días por las calles de mi barrio. Están llenas de robinias, pseudo acacias que le han llegado a dar nombre a alguna calle. Tienen unas flores que derraman un olor que me termina embriagando. Cada año anhelo que llegue la primavera para volver a oler su fragancia.



Me detengo junto a su tronco y por unos momentos cierro los ojos para concentrarme en el olor. Sin embargo, estos días atrás, cuando lo he hecho, me he quedado paralizada. Tenía una profunda sensaciín de haber olvidado algo.

Me lleva sucediendo un par de meses. De repente voy caminando por cualquier lado y me paro porque parece que algo quiere acudir a mi memoria. Algo que no soy capaz de recordar. Me quedo mirando al vacío, o callada... intentando que lo que sea acuda a mí. Pero no sucede. Y continúo con esa profunda sensación de algo que está ahí y no acabo de ver.


Hace años, cuando comencé en la Universidad me exigían que escribiera a diario redacciones, artículos, crónicas... y que además las presentara a máquina. Por aquel entonces todavía no estaba extendido el uso de ordenadores y yo nunca había utilizado nada que no fuera lápiz o boli. Mi madre me dejó una vieja Olivetti con la que mi abuelo escribió desde los años 50 sus editoriales y artículos. La máquina tenía un teclado en el que las letras estaban lo suficientemente separadas como para que al teclear con mi poca maña, los dedos se colaran entre los huecos haciéndome constantemente heridas que sangraban.





Me pasé todo el primer curso peleando con la dichosa máquina para aprender a teclear con una velocidad digna. En mi afán por hacerlo bien llegué a tener durante meses sueños en los que tecleaba lo que escribía. En el sueño veía claramente mis dedos heridos pulsar tecla por tecla hasta que conseguía terminar las frases.  Por suerte, al curso siguiente compramos una máquina de escribir eléctrica con un teclado similar al de los ordenadores. La vieja Olivetti luce ahora como merece en el Museo de la Prensa de Granada y yo no la echo nada de menos.

Algo parecido a lo de la máquina de escribir me ocurre con la percusión. No sólo voy por la calle o en el metro, tocando en el aire diferentes ritmos para conseguir coger la soltura que preciso. Estoy empezando a soñar que agarro las baquetas y toco la caja. Quizá de este modo interiorice mejor el ritmo y pueda tocar igual que mis compañeras. Sé que soy una principiante absoluta y que no lo hago bien. Voy a clase y le echo ganas. Disfruto cuando consigo un sonido uniforme al del resto.

Por contra, hay bastantes veces que me pierdo o el ritmo no sale. Eso me agobia y me desanima algunos días. Me hace plantearme si cambiar de instrumento o dejarlo. Aunque siento que la percusión me enraiza con la tierra y me hace feliz. Porque lo cierto es que cuando toco, estoy muy cerca de recordar eso que he olvidado.

lunes, 28 de abril de 2014

El día después


Ayer hacía algo de frío en Madrid... y sobre todo unas nubes que presagiaban agua. Estuvo cayendo por la mañana y andaba yo preguntándome si nos daría tregua por la tarde.

Pero allí estuvimos... en el acto de conmemoración del día de la Visibilidad Lésbica. Y lo cierto es que lo dimos todo.

Nerviosa como un flan, intenté disfrutar lo más posible y olvidarme de que era de las novatas. Pasito a un lado, pasito al otro... molaba ver entre el público pareja, blogueras, viejas conocidas y hasta gente que me conoció hace años y que al verme se acercaron a saludar.

Como siempre, un montón de curiosos cotilleando mientras nos preparábamos... señoras que nos daban su bendición, señores que se alejaban refunfuñando y presurosos al enterarse que aquello era por las lesbianas, incluso alguna anciana incauta que quería comprar la camiseta que llevabamos, sin entender bien el mensaje que ponía.

Ha sido la primera vez y espero que después vengan muchas más. Gracias, muchas gracias a las que habéis compartido este momento conmigo. Por venir a vernos, por aguantar el chaparrón que al final nos cayó. Por disfrutar de la magia de la percusión...

 
 

miércoles, 23 de abril de 2014

La primera vez


Los primeros pasos, la primera palabra, los primeros regalos de Reyes, el primer día de guardería, la primera vez que ves la nieve, tu primer día en el cole, la primera comunión, la primera acampada, el primer partido de baloncesto, los primeros pantalones, la primera salida con amigos, la primera borrachera, el primer beso, las primeras vacaciones sin padres, la primera novia, la primera vez que haces el amor, el primer trabajo, la salida del armario, la primera ruptura, el primer polvo, el segundo, el tercero....



El sábado de nuevo será una primera vez para mí.... y ya me están temblando las piernas sólo de pensarlo.

Pondré todo mi empeño. Espero tener un día inspirado. Y sería de agradecer que no llueva para no quedar deslucida. Os informaré del resultado.


martes, 22 de abril de 2014

Antes y después de la lluvia


No he tenido vacaciones de Semana Santa. Tan sólo un finde largo en el que me he quedado en Madrid descansando. hubiera necesitado un par de días más para ponerme a tono pero aún así, agradezco el "kit-kat".

Se hace raro una Semana Santa sin lluvia, verdad? Sobre todo cuando tu pareja te dice durante tres días que va a caer la del pulpo porque su móvil anuncia lluvia... Que si, cariño, que ponía que estaba lloviendo a mares y nosotras al solecito... Ahora las aplicaciones del tiempo en los móviles se han convertido en aquellos hombres del tiempo que no atinaban una. Salvo mi abuela y mi padre... ilustres trabajadores del Servicio Meteorológico nacional (cuando reinaba Carolo) y que me contaban de pequeña el significado de las nubes y lo que presagiaban...

Estos días han sido por suerte días de luz y de colores... Confieso que me quedé embobada mirando el sol que incidía sobre los pétalos de un lirio robado



De vuelta a casa, ayer por la tarde... abrí el balcón y una vez más me embriagó el jazmín del balcón de mi vecina. Ya no tengo que buscarlo por el triángulo de olor del barrio...

Esta mañana amaneció lloviendo todo lo que supuestamente tenía que haber caído los días previos. Madrid se convierte en cuestión de minutos en una ciudad salvaje, no apta para las personas que caminamos sin más. Pero después del día lluvioso me regala un atardecer de los que me reconcilian con la vida...





Me enamoro de mi ciudad viendo estos colores. Y me siento latir entre sus ruidos. Por encima del tráfico, de las voces, de las sirenas... escucho un sonido envolvente y rítmico que me conecta y me enraiza...



 
 
 
Pum pum, pum pum, pum pum, pum pum, pum pum...


miércoles, 16 de abril de 2014

Colocar



Te estaba escribiendo un post que hablaba de la distancia que nos separa ahora, de cómo pronunciar las mismas palabras hace que los caminos sean divergentes y de cómo la cagamos aquella tarde lluviosa cuando tú te empeñaste en inventarme deseos y yo me empeñé en callar pensamientos.

Pero sabes qué? que es muy tarde, que estoy cansada... que hace tiempo te bajé de ese púlpito desde el que te encanta hablar y que no hay nada como colocar las cosas para seguir adelante.

Ah, por cierto, me alegro de que tu vida sea tan alegre y maravillosa como te empeñas a veces en mostrarme. Buen viaje.

miércoles, 9 de abril de 2014

Esta primavera...

... añoro:

- todos los abrazos.
- tu verborrea nocturna para impedir que me duerma.
- el desayuno de los domingos.
- contar los lirios que se han abierto.
- nuestras pequeñas conversaciones en inglés, el mío macarrónico.
- oirte cantar a la Jurado, fatal por cierto.
- tus ojos al mirar las pinzas de colores.
- acariciar tu espalda.
- que me prepares una coca cola con limón.
- ver una peli cogidas de la mano.
- subir a buscarte a la clase de inglés.


domingo, 6 de abril de 2014

Bombera


Llevo semanas apagando fuegos. Salvo los miércoles por la tarde que es mi momento (ya os contaré en otro momento por qué) el resto del tiempo estoy volcada en trabajo, familia, pareja, asociación... Paso días sin abrir el ordenador en casa. Porque no estoy o porque llego tarde y agotada. Aprovecho trayectos en metro o el descanso en el trabajo para intentar no desconectarme.

Leo, leo y os leo pero soy incapaz de expresarme, de contaros por aquí lo que ocurre, o lo que se me ocurre.

Cada día es un sprint por intentar llegar a todo y cada día siento que no llego practicamente a nada. Soy consciente de que voy tragando y que es de esos momentos donde es vital gestionar las emociones. Así que a ver qué hago con este enfado que se está apoderando de mí por días.

Del agotamiento ya ni hablamos...

viernes, 7 de marzo de 2014

Días que enamoran...


Ayer salió el sol en Madrid y hacía tan buena tarde que me quedé en casa de Zami. Quería llevarme de paseo a ver los almendros en flor, pero mi dolor de pies arreciaba y prefería disfrutar del Patio por vez primera este año. Sentadas al sol, con un té y una coca cola, mirándonos a los ojos y dejando que nos acariciaran los rayos de sol... esos momentos que disfruto tanto...

Hoy nos hemos acercado a la Librería. Me he terminado el libro de La mujer que buceó en el corazón del mundo y necesitaba hacerme con el segundo, para continuar disfrutando tanto con la forma de sentir la vida de la protagonista.

Una vez más he constatado que los ebook llevan las de perder con respecto a algunos libros. Cuando ves unas ilustraciones, una encuadernación, coges un libro determinado en tus manos y sientes un flechazo por él, sabes que aunque te lo regalaran en versión electrónica no lo cambiarías nunca. Los libros me siguen produciendo tantas sensaciones físicas.... Si, y tantas emociones.

Del libro Qué hacer cuando en la pantalla aparece The End


Leo. "Y de repente un día nos despertamos y sentimos el vacío: en la pantalla aparece The End y decidimos empezar otra historia. Una en la que nunca tengamos que fingir que no nos conocemos". Automaticamente me he ido a eso que dice Jeanette Winterson... Ahora sé, después de cincuenta años, que el encontrar/perder, olvidar/recordar, marchar/volver, nunca termina. La vida entera se mueve alrededor de esa otra oportunidad, y mientras seguimos vivos, hasta el mismísimo final , siempre hay otra oportunidad.

Cuando me levanté esta mañana no intuía que el día sería así de bueno. Sé que el sol, la luz, hacen que automaticamente mi estado de ánimo sea mejor. Pero no sé si será el factor desencadenante. Sólo sé que la sensación cálida en mi espalda, unas sonrisas, unos leves movimientos y un abrazo sin muro de por medio, han hecho que este sea uno de esos días que enamoran... Un día en el que he sentido que hay otra oportunidad. Y sé que vendrán más. En el fondo, sólo se trata de confiar.

viernes, 28 de febrero de 2014

On my own



Seguimos con algunas ¿casualidades?... Me levanto ayer y descubor que se ha fundido una de las dos bombillas del pasillo, dejando la mitad del recorrido a oscuras. La lámpara del salón agoniza. Ya me advirtieron que han dejado de fabricar las bombillas que necesita.  Estoy por dejar la cosa así en vista del coste de la electricidad, pero no es cuestión de atropellar a las gatas por mitad de la casa. El caso es que me he quedado casi a oscuras en casa.

Pienso en los últimos libros que he leído y releído... la autobiografía de Helen Keller, las memorias de una niña sioux que escolarizaron los blancos en su adolescencia, Jeanette Winterson con una cita que me deja temblando...

"Pero muchas veces no podía hablar. El lenguaje me había abandonado. Estaba en un lugar anterior a adquirir el lenguaje. El lugar abandonado"

Y ahora... leo sobre Karen, una niña autista, que no es capaz de pronunciar más que gruñidos cuando la encuentra su tía...

Todas las protagonistas tienen problemas para comunicarse... si...

Hablaba ayer con Alondra acerca de las lealtades, de los bandos, de las luchas ajenas que nos tocan... y con esa sabiduría que le confiere la experiencia me aconsejaba no mojarme en temas que no son realmente míos. Se ve que estoy chapada a la antigua y siento la necesidad de posicionarme cuando veo injusticias. En ocasiones hay que saber mantener una postura más neutra si el conflicto no me toca de lleno. Desde luego es un buen método para no gastar energías en lo ajeno.

En el fondo, Alondra me animaba como siempre a dar con mi propia voz, a ocuparme del adentro y no del afuera. Me gusta tanto el tiempo que comparto con ella... Puedo ser... simplemente ser a su lado, porque ella no juzga, no compara, no etiqueta, realmente no lo hace... ni se deja llevar por lo ajeno. Busca siempre las semejanzas que tiene conmigo para partir de ese punto. Estoy pensando en volver a meditar con ella. Necesito reconectarme porque siento que mi cuerpo, mi cabeza y mi deseo están totalmente alejados.

Resuena ahora algo que me dijo esta semana otra mujer sabia que dio justo en el clavo... "cada una con sus soledades"...



martes, 25 de febrero de 2014

¿Diálogo?

 
Hace tiempo que aprendí que tanto los diálogos como los silencios se mantienen entre dos.

Estos días están llenos de palabras a medio construir, de significantes nuevos, de viejas razones. Sobre todo están llenos de distancias algunas autoimpuestas, otras sobrevenidas, pero todas deploradas. 

Pienso en la letra de esa canción que nunca debí escribir, en los errores que cometemos y sus consecuencias, en el castigo que te infringen los terceros. En los gestos que hablan por las personas, En los significados. En mis sentimientos, a veces partidos, a veces rotos, a veces enteros.

Me enfado. Y como siempre que me ocurre, me entran ganas de salir corriendo en dirección contraria. Ahora me doy cuenta de que tengo un serio problema a la hora de expresar mi enfado y mi reacción natural es irme.

Ganas de tu guitarra, de tu voz, de tus metáforas, de tus chistes, Ganas de tomar una copa de vino en vuestra compañía. Ganas de sencillez y paz.

Ganas de sol y mar. De atardeceres desnudos. De sonrisas. No sólo las mías.

domingo, 23 de febrero de 2014

¿Casualidades?



Echo la vista atrás y descubro que febrero está lleno de casualidades... Hace tres años quedé con varias mujeres para comentar la historia del lesbianismo español. Entre esas mujeres estaban algunas reconocidas feministas y activistas LGTB.

Guardo un buen recuerdo de aquella tarde. Fue una reunión agradable que tuvo lugar en el Entredós, cuando allí aún no servían coca cola. Una de las activistas y yo quedamos horrorizadas al saber que por convicción se negaban a servir esa marca de refrescos, pero que si tenían otras bebidas de la misma compañía.

Justo un año después, quedé con esa misma activista en una cita que no se llegó a producir porque me dio plantón. Escribí un telegrama a Cupida agraviada por lo sucedido y pidiendo una cita en condiciones. Me respondió una muchacha diciendo que si supiera ligar se animaría a contestar mi telegrama. Fue una bonita manera de decir "no, gracias" a una pregunta que todavía no le había formulado.

Una semana más tarde, al fin se produjo la cita con la activista en cuestión. Una cita que quedará para los anales de la historia como la más desastrosa que he tenido nunca. Terminé cabreada como una mona sorda.

Un 23 de febrero de hace dos años me tatué un triskel en mi tobillo mientras le contaba a la mujer que me hizo el tatuaje, el desastre de aquella cita que ocurrió días antes. La risa y el llevar el tobillo embadurnado de crema anestésica hizo que no doliera apenas. Quedé tan contenta con mi tatuaje que desde entonces pienso que algún día me haré otro.

Hace un año, volvía a tener alguna cita... curiosamente con la muchacha que decía que no sabía ligar.  Esas citas comenzaron en el Entredós. Después se desarrollarían no muy lejos de allí, entre cervezas, palabras y croquetas. En esta ocasión si que me atreví a preguntar... a mi manera, por escrito... y con la mayor delicadeza que pudo dijo de nuevo... "no, gracias".  A diferencia del año anterior, no hubo cabreo, sólo tristeza.

Quizá Cupida quiso resarcirme y unos días después (hace 365 para ser exactos) la muchacha se lo pensó mejor y dijo... "venga, vale".  Cuando ha salido de mi casa hoy, llevaba una sonrisa preciosa en su rostro. Y me ha dejado otra a mí que aún perdura.





sábado, 22 de febrero de 2014

El wassap y un señor de Murcia


Como ya sabréis, el whatsapp está caído y medio planeta desesperado, al borde del suicidio colectivo, incapaz de comunicarse de otra manera.

No me quiero creer el ombligo del mundo pero es que es mucha casuadlidad, no? Veréis... tengo un grupo de whatsapp con unas amigas, algo muy frecuente. Nos pasamos el día diciendo chorradas varias, contando nuestras preocupaciones, alegrías y desesperos varios.

El caso es que hoy, una del grupo, Mamen, nos cuenta que quería comentar algo con otra... Paloma, así que le ha puesto un privado. Y que le ha contestado un señor diciendo que lleva muchas semanas recibiendo nuestros mensajes.

Por este medio, el señor (de Murcia) se ha enterado de que Concha ha estado en Borneo visitando a su hija, que Sara está de reuniones feministas en Madrid, que Chelo nos quiere mucho a todas los días impares y que yo ando con los puñeteros vértigos...  Temas todos de rabiosa actualidad y que suponemos le apasionan.

El caso es que con esta Paloma hemos wasapeado hace 10 días y ahora nos resulta imposible de localizar. Sólo tenemos el número del móvil  Imaginamos que el señor, harto de nuestras pequeñas grandes historias ha decidido tirar del cable y ha desconectado a toa España y parte del extranjero.

viernes, 21 de febrero de 2014

Y que florezcan los almendros


Llevo toda la semana encerraica. Si, mi vértigo del sábado noche (cual John Travolta en la pista de baile) se instaló comodamente y aquí me tiene con la pata quebrá. Que digo yo, que no se estaría alargando tanto si no hubiese sido tan lela de confundir la medicación y tomármela al revés.  :-(

No os quiero contar la cara de gilipollas que se me quedó cuando ayer el médico me empieza a hablar de la sulpirida, la betahistina y al ver mi cara de panoli con la caja de pastillas en la mano me dice... esta es la que te tenías que haber tomado los 3 primeros días. Y sólo faltaban dos pastillas del blister!!

Ay! si es que ahora entiendo a los ancianitos, pobrecillos, que en la farmacia se lían a darles genéricos y ellos ya no saben si la de la tensión es la azul o esa es la de los días de fiesta.

En fin, dejando eso a un lado, la existencia transcurre monótona entre mareo y mareo. Estos días me aburro viendo el curling en casa. Si es que no puedo ni leer! Miro por la ventana y veo cómo los pajarillos se acercan al nido que hay en el árbol situado delante del balcón. El invierno me pesa demasiado. Entre el agua y el aire mi ánimo se va quedando a la altura de las hojas caídas. Cada año me ocurre lo mismo.

Comienzo el otoño con ganas de fresco y para cuando llega febrero, que aún falta para que El Corte Inglés anuncie la primavera yo ya estoy más que necesitada de sol y buena temperatura. Si es que soy como las tortugas... que aparece un rayito y estiro el cuello.

Así que espero con ansias esos días de este mes en que cambia algo el tiempo y yo siento que el mundo renace. El anuncio de lo que está por llegar. Eso días en que el invierno firma la tregua y reconoce que, otro año más, pierde y deberá cesar. Si, echo mucho de menos los días en que todo vuelve a teñirse de colores. Y que florezcan los almendros.

domingo, 16 de febrero de 2014

El mejor regalo


Hace un par de semanas que Zami y yo nos pusimos a hablar de San Valentín. Como ya me imaginaba ella está totalmente en contra de la dichosa fecha y la celebración tan "tonta" que se hace de ese día. Tras comentar nuestras experiencias y lo que cada una quería, me hizo prometerla que no habría nada de regalitos moñas ni cuquicelebraciones.

Pero el otro día llegué a Sol y vi que comenzaba allí una cola impresionante de gente que subía por la calle del Carmen. Iba en dirección a la Fnac y pensé que lo mismo había algún concierto. Para mi tranquilidad la cola se metía en el CorteInglés que hay enfrente de la Fnac y me enteré de que el motivo era que estaba Laura Pausini firmando un disco de sus 20 años de carrera.

Al llegar a casa llamé a Zami y le dije toda contenta que no me había podido contener y que había hecho la cola para que me firmara (dedicándole a ella) el disco la Pausini. Me he pasado toda la semana amenazándola con que le iba a dar el disco y lo escucharíamos juntas. Por momentos veía que se le ponían los pelos como escarpias! De hecho creo que hubo algún momento en que hasta llegó a dudar de que me lo estuviera inventando.

Obviamente era una coña y no ha habido ninguna celebración. Pero cuando anoche me desperté de repente con un vértigo de la leche que hasta me caí de la cama, se quedó a mi lado despierta el resto de la noche para cuidar de mí. Me sujetó para que no me volviera a caer, me acarició para tranquilizarme y a cada rato me tocaba para comprobar que estaba bien. Fue Valientina.

¿Hay mejor regalo?
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