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jueves, 24 de mayo de 2012

Cincuentañeras

Hace dos años o así cuando comencé a tener más trato con Vito (célebre feminista española) alguien me preguntó que si me enrollaría con ella. No. Fui tajante en mi respuesta. En primer lugar porque no me atrae nada fisicamente (ni yo a ella, por supuesto). En segundo lugar porque es una mujer de cincuenta y tantos y nunca me había planteado tener sexo con una mujer “tan mayor”. Antes de que saltéis...tened en cuenta que yo aún no he cumplido los cuarenta...

El caso es que el verano pasado, sin comerlo ni beberlo, me enrollé con una cincuentañera. Miento...comimos y bebimos, sobre todo chocolate y coca cola... Bromas aparte...me refiero a que no me esperaba esa historia en absoluto. Nunca me había fijado en una mujer de esa edad pero después me quedé pensando que (veo que saltáis otra vez), para la edad que tenía, lucía un cuerpo estupendo.

Lo cierto es que de primeras no me fijé en su cuerpo. Entre nosotras se instaló una corriente de complicidad en un momento determinado. .Admiraba a esa mujer y la sentía cercana y tierna, con ganas de darse y de disfrutar a tope de la vida.

Por razones que no vienen al caso la historia no duró apenas pero me quedó un grato recuerdo de los momentos vividos y por supuesto, me hizo reflexionar. Me di cuenta de que no debía cerrarme a mujeres de ese tipo pensando que la edad marcaba una diferencia insalvable. Desde ese momento he encontrado a diferentes mujeres cincuentañeras con las que no me importaría tener un rollo. Sigo pensando que no quiero una relación seria con alguien que me saca tantos años pero me atraen lo suficiente como para compartir momentos intensos y únicos...

Hace unos meses ligué con otra cincuentañera que me parecía atractiva. Fisicamente tenía rasgos que me gustaban mucho. Y me parecía que tenía una gran personalidad y mucho coco. La típica mujer con la que disfrutas conversando. Quedamos, fuimos a cenar y...bueno, la jodió en cuanto abrió la boca. Se pasó toda la noche hablando de su ex y de la mía (a la que tiene la suerte de conocer) Allí se me vino abajo la líbido y aquella cita pasará a la historia como un desastre auténtico. Todavía no he perdonado a Cupida por aquello....

Alondra tiene 52 años y unos ojos azules que adivinas el cielo en ellos. Su voz dulce es lo suficientemente aguda cuando está alegre para expresar toda su femineidad y lo suficientemente grave cuando se pone trascendental como para que te llame la atención de inmediato. Con su pelo rizado en vivos colochos, sus gafas de metal rojo y sus manos pequeñas, compone un mapa de personalidad atrayente.

Conocía a Alondra de oídas y hasta hace año y medio no me la presentaron. Desde el principio observé esa vena maternal que tiene de cuidar de todas las que se encuentran cerca de ella. Sabe hacer que te sientas a gusto siempre, preocupándose por tus necesidades. Durante todo este tiempo he aprendido muchas cosas con ella y me ha servido de guía en momentos de ofuscación. Tal vez por timidez propia o porque me impone demasiado, hasta ahora no he sido capaz de saludarla con un pico como hacen todas sus amigas...

Hoy andábamos charlando sobre literatura y periodismo. Ella estaba sentada y yo de pie. En un momento determinado me ha dicho que me sentara encima de ella y no sé cómo nos hemos puesto a hacer “manitas”. Las manos alzadas y las palmas encontrándose a medio camino entre la ternura y el juego. Después me he levantado y hemos continuado la conversación con otras dos amigas mientras nuestras manos mantenían su propia charla. Ha sido algo tan espontáneo, inocente y hermoso que en ningún momento he reparado en que significase nada.

Me he despedido de ella con dos besos en la mejilla y un pico. Ha sonreído y me ha hecho notar que he sido yo la que se lo he dado a ella. Claro, la he contestado, después de hacer manitas una va y se lanza.
No, no creo que haya nada erótico entre nosotras pero tengo claro que me parece una mujer atractiva. Y no se trata de una cuestión física, sino de esa mezcla de saber estar, ternura y diversión que hallo en ella. Alondra me gana por su simpatía, su dulzura y su sonrisa. Es un imán para mí.

Me preguntaba últimamente qué tendrán las cincuentañeras que me atraen tanto. Hoy por fin, he encontrado la respuesta.


lunes, 11 de abril de 2011

Al final del arco iris

Cuando los días se confunden y da igual si es martes o sábado porque todos se parecen entre ellos, cualquier día puede servir para hacer cosas, para estar a gusto, para encontrar tranquilidad...pero sólo unos pocos son realmente especiales.

Ayer, como un domingo más salí a pasear con la Abuela Cebolleta. Ups!! me toca hacer un inciso. Le comenté que la llamaba así en mi blog y me dijo que no le gustaba nada. Así que de ahora en adelante tengo que utilizar el nombre por el que todas y todos la conocen, especialmente en ambientes feministas...Vito.



Como iba diciendo, ayer Vito y yo salimos a dar nuestro paseo dominguero. Solemos acercarnos hasta el lago de la Casa de Campo, lo rodeamos, tomamos algo y de vuelta a casa. 






Unas dos horas y media habitualmente de andar y charlar acerca de nuestros temas personales, de feminismo, de política, de Historia.... Hay una Historia que presumo que muchas de nosotras no conocemos de primera mano...cómo se vivía el lesbianismo en la España de los 80 y primeros 90. Nos han contado hace poco cómo eran las lesbianas durante el franquismo, y por supuesto, se ha documentado de muchas maneras la Movida. Pero ¿cómo eran las lesbianas españolas que comenzaron su lucha en los 80? ¿Qué hacían? ¿Cómo se divertían? ¿En donde se reunían para socializar? Creo que alguien debería escribir sobre ellas porque es la base de lo que ahora estamos viviendo tantas...

Sentada en la terraza de su casa y mientras conversábamos acerca de lo que le debe la lucha feminista a las lesbianas, admiraba el edificio del Seminario, que me encanta. 
Cuando estoy en su terraza dejo que las flores de jazmín me embriaguen y que el sol disponga de mi piel para llenarme de calor y color...




Por la tarde fui a ver “Al final del Arco Iris” en el teatro Marquina. Natalia Dicenta trasmutada en Judy Garland. Energía pura. Drama disfrazado de comedia. La dureza de una vida enganchada a los sentimientos. Las adicciones que combaten el terrible miedo a la soledad. -Y una voz que te lleva a algún lugar más allá del arco iris.

Tras una cena tranquila en que la estrella fue el lambrusco, una conversación interesante de madrugada para dejar paso a un lunes lleno de sol y silencio.

 

* No es la canción original pero es una versión que me encanta



miércoles, 14 de julio de 2010

Vuelta a las nubes

Hace unos días, le comentaba a un amigo la importancia para mí de mirar las nubes. Volver mi vista hacia ellas me proporciona una paz increíble. El cielo es donde halla equilibrio mi melancolía o mi furia. Pero en momentos de tensión, o épocas malas, olvido con frecuencia el bienestar que me produce mirar al cielo...

Hoy ha venido a buscarme a casa la activista coqueta. Me traía unas picotas de su pueblo, en el límite entre la comarca de la Vera y el Valle del Jerte. Me voy a poner morada!!





Después hemos ido a buscar a la Abuela Cebolleta. Esta mujer vive en un ático con vistas al Seminario de Madrid, un precioso edificio de finales del siglo XIX.



Mientras contemplaba el edificio de ladrillos a la luz del atardecer, he recordado lo mejor que tenía cuando vivía con mis padres...los diferentes cielos que se podían contemplar al atardecer desde aquel piso 14.....Entre las fachadas de las construcciones horrorosas de los años 70 podía ver asomar nubes, retazos de plumas cosidas al cielo que desfilaban ante mí...



Hace años subía a la azotea de la casa de mis padres, en la hora mágica del atardecer, para contemplar cielos como este.

Desde el piso 15 contemplaba los cielos en llamas, Madrid anocheciendo, e imaginaba cómo sería volar por toda la ciudad. 

Allí... con el mundo a mis pies, en una ciudad que me cruje hasta los huesos pero que no puedo dejar de amar, forjé mis sueños adolescentes llenos de anhelos y querencias.

En aquellas tardes lánguidas soñaba que mundos diferentes eran posibles, y los colores me transportaban hasta universos paralelos auspiciados por banderas arcoiris...

Oía desde la altura el latido de la ciudad y me dejaba seducir por los sonidos subterráneos de otras vidas.

Me empapaba de los colores cambiantes del cielo intentando que mis retinas guardaran para siempre tanta belleza. Hasta que descubrí que los colores nos los guarda la retina, sino que permanecen anclados al Alma para recuperarlos cada vez que los busco con un simple parpadeo.

Un día cerraron el acceso a la azotea, a mi mundo de sueños. Y comencé a pensar que quizá el hacerse adulto implica que te prohiban soñar. 

Pero me queda mi universo de colores... cada atardecer.


miércoles, 7 de julio de 2010

Repaso de deberes

Tengo una tremenda facilidad de dispersión. Ya está, ya lo he dicho. Chris... tampoco ha sido para tanto, no? Pues anda que no te ha costado reconocerlo....
Ahora mismo es uno de mis principales defectos. Me cuesta horrores terminar lo que empiezo porque en seguida me aburro, me canso. Necesito cosas que me llamen mucho la atención, que me atrapen y me enganchen.

Tengo un montón de películas en el ordenador de las que habré visto como mucho 15 minutos. Yo, que antes devoraba pelis. Realmente no sé el motivo y me gustaría poder mejorar.

Hoy lo comentaba en el trabajo. Hace año y medio me trasladaron a un departamento nuevo, a hacer un trabajo aburrido, monótono y bastante detestable. Y dado que me lo plantearon como “son lentejas” no me queda por menos que apechugar hasta que lleguen tiempos mejores.

Mi trabajo es tan de Chaplin poniendo tornillos en Tiempos Modernos que mientras lo hacemos estamos siempre leyendo algo en Internet, o comentando con todo el departamento a través de nuestro messenger interno o simplemente escuchando música. Ayer me pasé la mañana escribiendo cosas personales.

Pues eso, que me voy de tema (veis como no tengo remedio?) Que al iniciar las vacaciones me autoimpuse un plan para no quedarme todo el día tirada en el sofá. He rescatado de un post anterior “mis deberes”

- Terminar de pintar el pasillo de mi casa. Me puse a ello el primer día y ya puedo decir que mi casa ha estrenado temporada de verano con una mano nueva de pintura!!
- Seguir con el curso de técnica en planes de igualdad. Uf!! lo del estudiar es un poco incompatible con los problemas de dispersión, verdad?

- Comprar algo de ropa para el verano aprovechando las rebajas. Pues ropa no, pero me he comprado un reloj rojo chulísimo por 20 euros que viste mucho!!

- Empezar a hacer algo de ejercicio suave para fortalecer la pierna que me ha tenido sin poder andar durante los últimos meses. Otra cosa en la que no tengo remedio. No he salido a andar de forma suave. Sólo me he ido a recorrer Madrid con los sevillanos y claro, ahora me duele la pierna. Este viernes....fisio

- Leer el libro de Lydia Cacho “Esclavas del Poder” y reconciliarme con el periodismo de investigación. Ná, es muy duro y se me hace cuesta arriba. Lo dejo para cuando voy y vengo de trabajar en el metro.

- Comprar algún libro de Audre Lorde. Me llama la atención pero no he leído nada suyo Agradeceré alguna recomendación. A falta de uno he comprado dos. Y otro mucho menos sesudo... una novela de Radclyffe titulada Guardias de Honor. Bolleras agentes del FBI en una historia de conspiración!! Viva el género lesbipolicíaco!!

- Además he aprovechado para ver una exposición en el Reina Sofía sobre Manhattan que aunque no me ha gustado mucho me ha permitido asomarme a la terraza del Museo. Ya tenía ganas.

Uf!! pues tampoco he estado parada que digamos... el domingo, cuando volvía de dejar a los sevillanos en la estación del AVE me encontré con la Abuela Cebolleta. Es una mujer algo más mayor que yo, sobrepasa los 50, histórica del movimiento feminista y pro aborto. Vive a la vuelta de la esquina de mi casa y me la encuentro a veces por el barrio.
Me gusta encontrarme con ella porque aunque sus conversaciones suelen ser muy políticas me resultan interesantes. Con ella no tengo tanta dispersión. Me cuenta cosas del feminismo, los actos que hay, las historias de sus tiempos mozos... hablamos sobre lo divino y lo humano. Lo de abuela cebolleta lo digo por la experiencia, no por la edad. Bueno, y porque es el primer nombre simulado que se me ha ocurrido para ella....

Últimamente además tenemos un par de temas comunes. Resulta que ella por uno de esos dramas que se dan en los grupos de lesbianas ha tenido una movida increíble con una ex mía. A su vez, ella conoce muy bien a la activista coqueta y comentamos acerca de mi situación.

Así que charla va, charla viene, al final el domingo acabé llegando a casa cerca de as 12 de la noche. Pensaba dormir del tirón puesto que el lunes me reincorporaba al trabajo pero algo inusual hasta para esta mi Comunidad me lo impidió. A las 4 de la madrugada desperté con ruidos en la escalera. Me asomé y me encontré con un chico y una chica bajando muebles de una casa de mi piso. A las 04:00!!! Estaban bajando un sofá, una estantería, un sillón.... Estuve tentada de llamar a la policía pero opté por meterme de nuevo en la cama e intentar obviar sus voces mientras pasaban por mi puerta.

Así no hay nadie que empiece bien la semana, verdad? Con dispersión o sin ella.
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