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sábado, 14 de octubre de 2017

El azar sobrevenido



Hay noches que se impregnan en la piel. Suspiros, palabras, caricias dejan costra. Las risas se adhieren y las miradas a media luz caen de forma desordenada. Una acá en tu cuello, en la cadera y junto a la costilla. Todas descienden por tu espalda hasta alcanzar dunas y tumultos.

Esas noches en que las breves horas se suspenden y aniquilas madrugadas de penumbras, con la media voz, con los susurros. Con estrellas y lunas adueñándose del escaso espacio que dejan los latidos. Con el deseo a tu lado. Con su acento acariciando tu olvido.

El beso ya no es un cuadro de Klimt, sino apenas un ruego. Una coordenada que nunca ha pretendido un rumbo. Un nombre no invitado los miércoles. El momento que no fue más que azar sobrevenido.

Cierra los ojos.
Están cerrados. 

Mis labios se mecen entre tu clavícula y tus sentidos... 



domingo, 21 de mayo de 2017

De parranda

Recordais en la facultad (o instituto, o cole...), cuando teníamos una semana entera de exámenes, que al acabar nos íbamos de juerga un fin de semana como si hubieramos estado encerradas tres meses??? Pues algo asi me ha pasado a mi. Despues del último año cuidando lo que he podido a mi madre, ahora que la complicacion de su enfermedad pasó y se encuentra estable, me he soltado un poco la coleta.

He aprovechado sobre la marcha oportunidades que me han surgido. Que unas amigas se iban a la playa el puente de Mayo? Me faltó tiempo para coger la toalla y tirarme entre las dunas a que me tocase el sol por primera vez este año.
Que mi ex decía de hacer una visita relampago a Madrid? Aprovechaba y me subia con ella a Pamplona para que me enseñe su nuevo hogar...

Exposiciones, cines, pre estrenos, lagos, sol, puentes, cervezas y sonrisas. Asi han transcurrido muchos de estos días de kit-kat que tanto necesitaba. Ahora, poco a poco, vuelve la rutina, mi casa, los dias tranquilos, las gatas y el trabajo... Con la vista puesta en la escapada de San Juan. Ya he encargado los farolillos chinos que tiraremos en la playa la noche de San Juan. Espero que lleguen a tiempo y podamos lanzar nuestros deseos al cielo estrellado.

Vuelvo.


Puerto de Altea

Puente romanico de Estella. Otro puente cruzado! 


lunes, 15 de agosto de 2016

El momento que no fue

 
Fragmento de una película. 
"¿Qué probabilidades teníamos de conocernos? ¿Una entre un millón? Una entre dos millones? En el mismo sitio y momento. Puede que nunca me hubieras visto. Nunca nos habríamos conocido. Es una señal. Creo en las señales"




Yo también creo en las señales. Pero por encima de todo creo en los momentos. En esas intersecciones espaciotemporales donde te encuentras o no, donde algo sucede o no, donde todas las circunstancias confluyen o se evaporan para no coincidir nunca.

Creo en el momento, mierda. 5 meses. O tal vez 2 años. Desde febrero intentando encontrarnos. Aunque he descubierto que hace 2 años ya te había mirado. Da igual. Da igual que aquel viernes de febrero le hablara de ti a Alondra mientras esperábamos un tren que se retrasaba por la nieve. O que guarde en mi casa desde hace más de un año unos huesos que te pertenecen. Llevan tu nombre.

Estos días juntas han sido muy lindos. Poder conocerte un poco más, saber qué hay más allá de la piel. Descubrir tus despistes, tu mirada sorprendida, tu acento de todos los lugares. Y las nubes sobre ti. Siento que nuestras miradas reposaban en la otra. Yo sonreía mientras encontraba tu bondad. Tú... quién sabe lo que pensabas.

Sigo esperando que las líneas confluyan aún cuando te has ido lejos. Cada día me levanto con las ganas de saberte feliz y tranquila y con el deseo de que en algún momento pase por tu memoria. Ha desaparecido esa sensación que tengo a veces, de que es imposible que no terminemos juntas. No es que tenga dudas, es simplemente que esa sensación tan física ya no está, como tú. Sé que los caminos corren paralelos, que ahora es tu momento de mirarte por dentro, de estar contigo misma, de relajarte bajo el sol y llenarte de energía. Y mientras haces todo esto, quiero estar cerca, posarme sobre ti sin rozarte apenas. Quiero darte sombra y paz, quiero ser simplemente compañía y sonrisas. Hasta que llegue el momento.


martes, 9 de agosto de 2016

Un día cualquiera

Tenía planeado levantarme hoy tarde... bueno, sobre las 10:00 que para mí eso es tarde. Desperezarme tranquilamente, sentarme a desayunar mi zanahoria cruda de cada día y mirar en el ordenador el periódico. Pasar a ver a los gatos de mi vecina que está de vacaciones. Después, escribir algún post con mis últimas ideas o batallitas... pero lo he tenido que adelantar un poco porque, después de dos meses esperando, el obrero me llamó ayer para decirme que hoy, al fin me cambian la ventana de la cocina.
Y como todo se junta, después de tres meses sin aparecer, la regla se estuvo anunciando ayer, con lo que intuyo que hoy será su día grande.

También había pensado ir a cenar con unos amigos a un sitio que me han recomendado. Pero al llamar ayer, la dueña me dijo que con las fiestas y que se van de vacaciones, no tienen toda la carta. Puso tanto énfasis que le tuve que preguntar si realmente no quería que fuéramos a cenar... miedo me da. A saber cómo sale.

La vida empieza un día cualquiera. Puede ser un martes, como hoy, o un miércoles como hace taitantos años.... cuando el cuerpo de mi madre decidió ponerse de parto de un vez, con unos 15-18 días de retraso. Y llegué menuda, con falta de peso. Tan frágil que me tuvieron que sacar de Madrid a toda leche, para evitar que con el calor corriera riesgo de morir. Me llevaron a Galicia, con la familia materna. Y estoy convencida de que mi acento gallego, ese que aparece de vez en cuando, viene de ahí, de lo que aprendí con siete días escasos.Mi acento, mi gusto por lo celta, mi necesidad de ver verde, ese "soy de agua" que siento dentro...

La vida empieza cada día. Ya veis, comienza hoy estrenando ventan. Empieza hoy mismo, con esa cena en la que faltarás tú, si no venzo el miedo a llamarte y decirte... "Ven. Te echo de menos".

Llego hasta aquí con el bagaje de todo lo aprendido, de todos los errores que he cometido y con cada experiencia y sentimiento. Llego mucho más tranquila, muy en paz con algunos aspectos que siempre me habían ensombrecido. Con ganas, con ilusiones y sonrisas. Y con el firma propósito de no olvidar que la vida empieza un día cualquiera.



domingo, 7 de agosto de 2016

Cerca de mis orillas

Son días tranquilos. Intento terminar proyectos para redecorar el Rincón del Arco Iris, para mejorar este espacio que es tan mío como de las peluditas con las que lo comparto. Y habrá mejoras para ellas y para mí.

Días tranquilos de paseos, charlas, exposiciones, cañas (quién me iba a decir) y muchas sonrisas. Me descubro sonriendo a cada momento. Y aunque no hay motivos muy concretos me dejo... me dejo sonreír porque sé que me hace bien.



Tal vez sonría tanto porque mirarte me obliga a contemplar las nubes. Quizá porque la tranquilidad es un sustantivo que estreno. O simplemente porque de repente soy yo, sin necesidad de impostar, de fingir, de recrear... soy yo sin miedos... no tengo nada que perder.

Te siento cercana a mis orillas. Te voy abriendo hueco, dejo que te poses y que contemples mis puntos cardinales. Esta vez no hay huracanes, tan sólo una suave brisa que desvela cicatrices. Marcas en la piel que aún no sé si te asustan.  Y mientras llegas, mientras coges mi mano en esos gestos casuales, se acrecenta dentro de mí esta sensación de que es imposible que no terminemos juntas. Como si todo el Universo desembocara en una única dirección y cualquier calle confluyera al oeste de mi sueño.

No quiero perderme en la quimera. Simplemente es que hay una parte de mí que adivina ya tu bondad y otra, mira tu ausencia desde lejos, siempre a través de algún cristal. Silencios y palabras se alternan y adornan mis sonrisas mientras le apuesto a la vida a que nuestro plural no puede ser sino hermoso.




martes, 12 de julio de 2016

La espera nunca es dulce

Hace unos días escribía en el facebook esa cita tan conocida.... Cuando yo me muevo, el Universo se mueve conmigo... y añadía, aunque ninguno de los dos sepamos dónde vamos a ir a parar.

Y es cierto, en las dos últimas semanas se han movido muchas cosas en mi vida, para lo estable que suele ser todo. Temas laborales, temas personales.... No sé si sera un simple "remover" para que quede como estaba o si de verdad habrá cosas que cambien.
El caso es que he movido ficha en varios temas y ahora estoy a la espera de que sucedan cosas. Y no, la espera no es dulce. Ni siquiera es una espera calmada.

En estos días que hemos tenido de tormentas en Madrid me he descubierto con ganas de bajar a la calle y empaparme, de dejar que la lluvia descargara sobre mí, simplemente por tener la sensación de que ya me estaba ocurriendo algo. No soporto estar al otro lado. Esperar una llamada, un mensaje, una reacción... nunca se me dio bien esperar cuando actúo.
Me puede la ansiedad, los nervios me terminan pasando factura y suelo terminar cagándola de un modo u otro. Así he conseguido casi dominar el arte de perder.

Ayer, una amiga me afeó un comentario tonto que hice sobre ella. Le dolio lo que dije, pero para hacérmelo ver, utilizó un argumento manipulador que me dolió a mí. La contesté lo mejor que pude y aquí estoy, esperando que diga lo que sea... jodida por estar en el otro lado.

Por que nos cuesta tanto tener una comunicación asertiva? Expresar lo que sentimos.... decir tan sólo... tengo muchas ganas de verte, de ir al cine contigo, de charlar y conocernos mejor....

A veces, supongo que por miedo.... bueno, casi siempre por miedo, sólo esbozamos nuestros deseos... los dejamos caer, disfrazados de comentario jocoso, o de verdad a medias.... si, tengo ganas de volver a ver la película.... tenemos tanto miedo a vivir.... y no nos damos cuenta de que el verdadero miedo que tendríamos que tener es a no haber vivido, a no habernos dado a nosotras mismas la oportunidad de intentar ser felices....

Venga Chris! Lánzate valiente!





miércoles, 6 de enero de 2016

Regalar ilusiones


No disfruto con las Navidades. Nunca cojo vacaciones y procuro no moverme mucho por el centro durante esos días para no agobiarme con el gentío.

Sin embargo ayer cortaron la Gran Vía y Madrid se convirtió en ese oasis que es cuando puedes pasear por la calzada desierta. Estaba cerca de Cibeles y al ver el Ayuntamiento iluminado y la musica que sonaba en el inicio de la Cabalgata si que sentí deseos, por primera vez desde niña, de acercarme a contemplar. #NoteloperdonaréjamásCarmena.



Estoy segura que también tiene mucho que ver con unas amigas que me contagian toda su ilusión. Unas amigas, que viven la Navidad y sobre todo los Reyes. Que llenan su casa de calidez y te acogen siempre con lo que lleves, con lo que tengas y sobre todo con quien eres.

Desde fuera puedes ver las lucecitas, los faroles, las figuras mágicas... todo eso que por sí sólo no representa nada. Pero te hace entrar en el lugar donde habitan las ilusiones.

Bajo el árbol encuentras una carta que te han escrito las Reinas Magas y que ellas te entregan junto con un presente cuidadosamente recogido en una bolsa de gatitos. Y eso es magia. Sentir que han pensado en ti, que te han invitado a su hogar y que te han regalado sus ilusiones.
Eso es magia, de verdad. Que te contagien vida. Que percibas que lo hacen porque quieren, porque disfrutan buscando un detalle para ti y porque anhelan tu compañía. Es magia sentirse niña de nuevo y descubrirte llena de sonrisas

Después llegan las canciones desnudas, la guitarra, las voces dulces y la carne de gallina. Los sentimientos en clave de sol y las notas que habrían acompañado perfectamente a mi anterior post.

Vuelvo a casa de madrugada y entro de puntillas. Aquí tengo a mis propias Reinas, las gatinas.


martes, 22 de diciembre de 2015

Ya no necesito ser Luke


Dice mi madre que cuando yo era pequeña, me llevaron muchas veces al cine a ver películas de dibujos animados. No recuerdo ninguna. De hecho, la primera película que recuerdo haber visto en el cine fue La Guerra de las Galaxias. Debía tener cinco o seis años como mucho pero me causó una gran impresión.

Me flipaba Luke Skywalker, su inocencia y al mismo tiempo la destreza que adquiría. Me flipaba la ropa que vestía y por supuesto el sable láser, que me hubiera encantado tener.

Ya en aquella época empezaba a mostrar confusión con mi identidad de género, aunque no supe concretarla ni verbalizarla hasta mucho después. Cuando salí del cine, recuerdo claramente que le dije emocionada a mi hermano... vamos a jugar... yo me pido ser Luke Skywalker!! Y mi hermano, que también a su corta edad se había dado cuenta de mi negativa a etiquetarme en el género impuesto me dijo... "ya sabía que ibas a decirlo...tú siempre te pides ser el chico". Y lo soltó así, tal cual, delante de unos amigos con los que fuimos a verla y de sus padres, que nos cuidaban. Me quedé avergonzada y callada De hecho, me callé durante años, pero ese no es el tema.

He visto la peli nueva de Star Wars. Y me ha encantado!!! +++ No hay spoilers +++ Me regalé una entrada de cine Vip con butaca enorme. Yo sola en la fila. Mis palomitas, mi botella de agua y todas las ganas del mundo. Se apagó la luz y al poco la película me conectó con mi niña interior, con esa cría que disfrutó tanto de los caballeros Jedi, de las peleas, de los androides y de los ewoks... Me sorprendí sonriendo y diciendo emocionada... Han Solo! R2D2! y animando a los pilotos en sus peleas contra las fuerzas del Primer Orden. Venga!! Dispara!!

Pero lo que más me emocionó con diferencia, fue descubrir que las chicas pueden pilotar naves como el Halcón Milenario, pelear contra soldados imperiales e incluso luchar con sables láser. Si. Lo mejor de Star Wars ahora está protagonizado por una chica.

De repente ya no necesito ser Luke Skywalker. Me basta con ser yo... y seguir soñando.


miércoles, 7 de enero de 2015

Daisy en Naciones Unidas


Este comienzo de año ha sido horrible. Cuando estoy mal me olvido de mirar las nubes o de ver atardecer, que siempre me da paz. Pero la vida pone ante mí momentos buenos y en cuanto me hago consciente, me aferro a ellos para seguir adelante.

Aunque en la tradición de mi familia los regalos llegan el 24 por la noche, este año han venido también los reyes! El mejor regalo en realidad que he tenido estas fiestas ha sido el reencuentro. Con alguien que supe que me sumaba desde el día que nos conocimos. Y con otra amiga que está cerca, pero con la que sentía que no me podía comunicar bien ultimamente.

La noche de reyes estuvo llena de abrazos, palabras, de risas, de canciones y bailes, acompañada de una luna llena enorme y preciosa y sobre todo de una sensación de calidez increíble. Me sentía en casa entre esas personas que sacan lo mejor de mí. Y sobre todo sentí alegría, una alegría que llegaba a mi corazón por primera vez desde hace mucho tiempo. La alegre sensación de saberme viva y ser consciente de que en ese momento era feliz.

Me llevo de recuerdo de esa noche un detalle que tuvieron las anfitrionas. Una Daisy morada, por aquello de que yo soy "la de morado" casi siempre. Representa mi yo femenino, que también lo tengo. Cuando volví a casa, se empeñó en que la llevara de excursión con otro regalo que me han dejado los reyes.

 


Si sale adelante el proyecto de vacaciones familiares de este año, me llevaré a Daisy para que pueda ver las Naciones Unidas en directo.

Mientras tanto, espero disfrutar de muchos buenos momentos como los de estos días. Y contar con la compañia de esas personas que me suman.


viernes, 15 de agosto de 2014

Antonia



Antonia, cariño, ya tú sabes que de vez en cuando me da la ventolera. Así que cuando a las 15:05 te he puesto un wassap y te he dicho, "estoy de vacaciones, paso a recogerte" es porque se me acababa de ocurrir. Que yo andaba pensando en volver a casa con las gatinas y descansar, pero me he dicho... y qué tal si vas a buscar a Antonia, para que salga y haga un poco de ejercicio? y ya de paso podéis ir a la Fnac y compra ese libro que quieres regalarla.

Y siento no haberte dicho hasta más tarde que no había comido. Son los gajes Antonia, del transporte suburbano, que paso mucho tiempo bajo tierra y sin cobertura. Siento haberte dejado sin ese medio plato de arroz que has cocinado, pero me alegro de haberlo podido disfrutar.

Y siento aún más que el libro que quería regalarte ya lo tuvieras. Porque Antonia, hija, eres la leche. El único libro que te has comprado en meses es justo el que yo te quería regalar para que lo leyeras en ese jardín que tanto te gusta.

Pero a lo que vamos, que a lo tonto nos hemos ido a la Fnac y me he comprado un libro de Nueva York y una película Después hemos estado buscando unas zapas para ti y cuando no hemos podido más nos hemos ido a cenar. Comida, conversación y complicidad ¿qué más puedo pedir?

Hemos fluído y todo ha sido sencillo y alegre Antonia. Sé que tú también lo has sentido así. Y eso es el presente, Antonia. Es como flotar, sabes? simplemente te dejas y estás atenta a todo lo bueno que se va presentando para no perdértelo.

Mil gracias por el libro de Flores raras y banalísimas... ya tengo para comparar con la película!!!

No quiero despedirme Antonia, sin dejarte algo que estoy segura que te hará reir....




jueves, 1 de mayo de 2014

Pan y quesitos


Me gusta caminar estos días por las calles de mi barrio. Están llenas de robinias, pseudo acacias que le han llegado a dar nombre a alguna calle. Tienen unas flores que derraman un olor que me termina embriagando. Cada año anhelo que llegue la primavera para volver a oler su fragancia.



Me detengo junto a su tronco y por unos momentos cierro los ojos para concentrarme en el olor. Sin embargo, estos días atrás, cuando lo he hecho, me he quedado paralizada. Tenía una profunda sensaciín de haber olvidado algo.

Me lleva sucediendo un par de meses. De repente voy caminando por cualquier lado y me paro porque parece que algo quiere acudir a mi memoria. Algo que no soy capaz de recordar. Me quedo mirando al vacío, o callada... intentando que lo que sea acuda a mí. Pero no sucede. Y continúo con esa profunda sensación de algo que está ahí y no acabo de ver.


Hace años, cuando comencé en la Universidad me exigían que escribiera a diario redacciones, artículos, crónicas... y que además las presentara a máquina. Por aquel entonces todavía no estaba extendido el uso de ordenadores y yo nunca había utilizado nada que no fuera lápiz o boli. Mi madre me dejó una vieja Olivetti con la que mi abuelo escribió desde los años 50 sus editoriales y artículos. La máquina tenía un teclado en el que las letras estaban lo suficientemente separadas como para que al teclear con mi poca maña, los dedos se colaran entre los huecos haciéndome constantemente heridas que sangraban.





Me pasé todo el primer curso peleando con la dichosa máquina para aprender a teclear con una velocidad digna. En mi afán por hacerlo bien llegué a tener durante meses sueños en los que tecleaba lo que escribía. En el sueño veía claramente mis dedos heridos pulsar tecla por tecla hasta que conseguía terminar las frases.  Por suerte, al curso siguiente compramos una máquina de escribir eléctrica con un teclado similar al de los ordenadores. La vieja Olivetti luce ahora como merece en el Museo de la Prensa de Granada y yo no la echo nada de menos.

Algo parecido a lo de la máquina de escribir me ocurre con la percusión. No sólo voy por la calle o en el metro, tocando en el aire diferentes ritmos para conseguir coger la soltura que preciso. Estoy empezando a soñar que agarro las baquetas y toco la caja. Quizá de este modo interiorice mejor el ritmo y pueda tocar igual que mis compañeras. Sé que soy una principiante absoluta y que no lo hago bien. Voy a clase y le echo ganas. Disfruto cuando consigo un sonido uniforme al del resto.

Por contra, hay bastantes veces que me pierdo o el ritmo no sale. Eso me agobia y me desanima algunos días. Me hace plantearme si cambiar de instrumento o dejarlo. Aunque siento que la percusión me enraiza con la tierra y me hace feliz. Porque lo cierto es que cuando toco, estoy muy cerca de recordar eso que he olvidado.

lunes, 28 de abril de 2014

El día después


Ayer hacía algo de frío en Madrid... y sobre todo unas nubes que presagiaban agua. Estuvo cayendo por la mañana y andaba yo preguntándome si nos daría tregua por la tarde.

Pero allí estuvimos... en el acto de conmemoración del día de la Visibilidad Lésbica. Y lo cierto es que lo dimos todo.

Nerviosa como un flan, intenté disfrutar lo más posible y olvidarme de que era de las novatas. Pasito a un lado, pasito al otro... molaba ver entre el público pareja, blogueras, viejas conocidas y hasta gente que me conoció hace años y que al verme se acercaron a saludar.

Como siempre, un montón de curiosos cotilleando mientras nos preparábamos... señoras que nos daban su bendición, señores que se alejaban refunfuñando y presurosos al enterarse que aquello era por las lesbianas, incluso alguna anciana incauta que quería comprar la camiseta que llevabamos, sin entender bien el mensaje que ponía.

Ha sido la primera vez y espero que después vengan muchas más. Gracias, muchas gracias a las que habéis compartido este momento conmigo. Por venir a vernos, por aguantar el chaparrón que al final nos cayó. Por disfrutar de la magia de la percusión...

 
 

martes, 25 de febrero de 2014

¿Diálogo?

 
Hace tiempo que aprendí que tanto los diálogos como los silencios se mantienen entre dos.

Estos días están llenos de palabras a medio construir, de significantes nuevos, de viejas razones. Sobre todo están llenos de distancias algunas autoimpuestas, otras sobrevenidas, pero todas deploradas. 

Pienso en la letra de esa canción que nunca debí escribir, en los errores que cometemos y sus consecuencias, en el castigo que te infringen los terceros. En los gestos que hablan por las personas, En los significados. En mis sentimientos, a veces partidos, a veces rotos, a veces enteros.

Me enfado. Y como siempre que me ocurre, me entran ganas de salir corriendo en dirección contraria. Ahora me doy cuenta de que tengo un serio problema a la hora de expresar mi enfado y mi reacción natural es irme.

Ganas de tu guitarra, de tu voz, de tus metáforas, de tus chistes, Ganas de tomar una copa de vino en vuestra compañía. Ganas de sencillez y paz.

Ganas de sol y mar. De atardeceres desnudos. De sonrisas. No sólo las mías.

domingo, 23 de febrero de 2014

¿Casualidades?



Echo la vista atrás y descubro que febrero está lleno de casualidades... Hace tres años quedé con varias mujeres para comentar la historia del lesbianismo español. Entre esas mujeres estaban algunas reconocidas feministas y activistas LGTB.

Guardo un buen recuerdo de aquella tarde. Fue una reunión agradable que tuvo lugar en el Entredós, cuando allí aún no servían coca cola. Una de las activistas y yo quedamos horrorizadas al saber que por convicción se negaban a servir esa marca de refrescos, pero que si tenían otras bebidas de la misma compañía.

Justo un año después, quedé con esa misma activista en una cita que no se llegó a producir porque me dio plantón. Escribí un telegrama a Cupida agraviada por lo sucedido y pidiendo una cita en condiciones. Me respondió una muchacha diciendo que si supiera ligar se animaría a contestar mi telegrama. Fue una bonita manera de decir "no, gracias" a una pregunta que todavía no le había formulado.

Una semana más tarde, al fin se produjo la cita con la activista en cuestión. Una cita que quedará para los anales de la historia como la más desastrosa que he tenido nunca. Terminé cabreada como una mona sorda.

Un 23 de febrero de hace dos años me tatué un triskel en mi tobillo mientras le contaba a la mujer que me hizo el tatuaje, el desastre de aquella cita que ocurrió días antes. La risa y el llevar el tobillo embadurnado de crema anestésica hizo que no doliera apenas. Quedé tan contenta con mi tatuaje que desde entonces pienso que algún día me haré otro.

Hace un año, volvía a tener alguna cita... curiosamente con la muchacha que decía que no sabía ligar.  Esas citas comenzaron en el Entredós. Después se desarrollarían no muy lejos de allí, entre cervezas, palabras y croquetas. En esta ocasión si que me atreví a preguntar... a mi manera, por escrito... y con la mayor delicadeza que pudo dijo de nuevo... "no, gracias".  A diferencia del año anterior, no hubo cabreo, sólo tristeza.

Quizá Cupida quiso resarcirme y unos días después (hace 365 para ser exactos) la muchacha se lo pensó mejor y dijo... "venga, vale".  Cuando ha salido de mi casa hoy, llevaba una sonrisa preciosa en su rostro. Y me ha dejado otra a mí que aún perdura.





martes, 11 de febrero de 2014

Quiero ser feliz


Y al fin me corté el pelo!!! Si, después de casi tres meses... ya lucía una hermosa rata encima de la cabeza... una de esas matas de pelo que me crecen a lo afro por un lado y laciolamidoporunavaca por el otro. Realmente tenía un aspecto que dependiendo del día oscilaba entre interesante y fea de narices.

Así que aproveché la primera sesión del año de tupper pelu para pelarme a base de bien. Que qué es una tupper pelu? Pues una reunión en casa de alguna amiga donde acuden un montón de tías y una peluquera y por un módico precio te deja arreglá. Mientras esperas tu turno estás de animada cháchara con las compañeras y he de decir que las conversaciones suelen ser muuuuucho más entretenidas que en la peluquería convencional.

Total, que ya voy contenta sin pelo. Hasta sonrío más. Porque a mí el pelo me pesa mogollón y me agobia demasiado. Parece que como siempre lo llevo corto tengo poco y no es cierto. Además me nace y crece hacia delante, de manera que en cuanto el flequillo se desmanda, me encuentro con un telón delante de mi ojo vago que no me ayuda en nada a ir por la vida sin matarme.

Y otra cosa que me ocurre es que cuando me dejo crecer el pelo me noto que me pongo de mal humor. Me siento muy incómoda. No soy yo. No puedo explicarlo de otro modo. Es que simplemente no soy yo. Es como con los disfraces... que los odio... no me gusta parecer alguien que no soy yo.

En el taller de escritoras contemporáneas que hago nos toca leer el libro de Winterson... "Por qué ser feliz cuando puedes ser normal?" --- ojo spoiler --- que es la pregunta que le hace la madre de la autora a esta, cuando descubre que es lesbiana. Nos consultaba la profe si alguna vez nos habían hecho esta pregunta. Nunca había pensado en ello pero reflexioné y caí en la cuenta de la cantidad de veces que me lo han preguntado a mí. No con esta frase en concreto. Hay muchos modos de formular una pregunta. Cada vez que hago algo que me aleja de la femineidad, que me corto el pelo, que me visto con ropa masculina, que dejo claro que no soy hetero, que no respondo al imaginario y al constructo heteronormativo, aparece alguien que me hace esa pregunta.

Puede tener forma de opinión, de comentario de rechazo, puede ser la cantidad de veces que me han juzgado por mi apariencia.... mis padres, mi familia, mis noamigos, mis compañeros de trabajo... o incluso la semana pasada en el Centro de Salud... cuando al salir del baño una señora me cogió del brazo y me zarandeó mientras me decía... has entrado en el baño de las señoras... Evidentemente, contesté. Y se me quedó mirando de arriba a abajo mientras sus ojos formulaban la  maldita pregunta... ¿por que ser feliz cuando puedes ser normal? ... por qué?

No lo sé. Y en realidad no me importa. Sólo me importa ser yo. Y quiero ser feliz.

miércoles, 4 de septiembre de 2013

Reencuentro

El andén estaba vacío. Habían vuelto a subir las temperaturas y preferí quedarme en la zona de sombra. Aún faltaban 10 minutos para que llegara el tren.
Dejé que mi mirada se posara en el infinito del raíl. Esa linea que se alargaba hasta el horizonte. Supongo que buscaba el objeto que me anunciara tu llegada pero aún nada.



Por las escaleras descendieron un niño pequeño y su padre. El niño parloteaba nervioso. Supuse que sería la primera vez que venía a buscar a alguien a la estación.

Para mí no era la primera vez. Me gusta el ritual de ir a buscar a las personas que aprecio. Pero en esta ocasión había un matiz diferente. Era la primera vez que iba a buscarte a ti. Y tú, no eres una foránea... simplemente volvías a casa.

Vislumbré el tren en la lejanía y poco a poco se fue acercando. Recordé aquella proyección de los Lumiere. La reacción de los asistentes que salieron huyendo del tren que se les venía encima, contrastando con las ganas que tenía yo de arrastrar la máquina para que llegara antes.

Cuando comenzaron a descender los viajeros fijé mi vista, tratando de reconocerte. Mis ojos iban de cabeza en cabeza buscando entre los huecos que dejaban las personas que se aproximaban a mí. Vi algo que me llamó la atención y me adelanté para descubrir las rayas rojas de tu camiseta... Al momento vino a mi mente la imagen del libro que tengo en casa de un brazo rayado acariciando a un gato y cómo lo asociamos a ti.

Historia de Mex, de Max y de Mix.

Si.... Apareciste allí, entre el grupo que avanzaba, con tu sonrisa intacta y tus ojos semicerrados, en ese gesto que recordaba vivamente.
Nos acercamos y al fin pudimos abrazarnos. Ya no supe nada más de los que nos rodeaban. Olvidé el mundo que tenía alrededor y sólo existía nuestro abrazo.

Empezaste a hacerme preguntas y presa de esa timidez que me asalta cada vez que paso tantos días alejada de ti, era incapaz de responder. Sólo te miraba mientras preguntabas y me besabas.  ¿Cuánto tiempo transcurrió? No sé si fue un minuto, o dos, o cinco.... sólo te miraba tratando de apresar tus gestos, contemplando tu corte de pelo, tu piel tan morena, la circunferencia de tu muñeca... disfrutando del tacto de tus manos frías mientras me contabas lo alto que estaba en aire acondicionado en el vagón.

Al fin nos desasimos y comenzamos a andar para salir de la estación. De camino a tu casa, iba pensando que no quiero que te vayas tan a menudo pero que me encanta ir a buscarte y verte descender del tren.



viernes, 30 de agosto de 2013

Vuestros puentes


Una de las mejores cosas que tienen los blogs es la interacción que se da entre bloguera y lectoras. Fruto de esa interacción, a veces me llegan fotos o incluso postales que me enviáis desde cualquier lugar del mundo con puentes.

Hoy el post es más vuestro que nunca. Quiero agradeceros esas pequeñas y para mí tan valiosas muestras de afecto. Que os acordéis de mí al ver un puente y que os toméis la molestia de hacerle una foto o comprar una postal y enviarla!!! es un detalle que me llega, de verdad.

Y para muestra.....

España y parte del extranjero :-)

Puente de la provincia de Soria

Esta foto me ha llegado desde Perú!!!


lunes, 12 de agosto de 2013

Lo bueno se acaba


Mañana de vuelta al curro... qué bajón... todo lo bueno se acaba.

De nuevo los madrugones de las 6 de la mañana, que cada vez llevo peor. Y en lo personal unas cuantas ausencias que hacen casi inhabitable la rutina de esta ciudad.

Estos últimos días he estado disfrutando del silencio de "El Patio", esa isla en medio de la ciudad a la que me resulta muy fácil acceder y de la que casi nunca quiero marchar. Sentada al atardecer, disfrutando de la lectura de mi regalo de cumpleaños...  Lost Cat, o simplemente charlando, entretejiendo palabras y sonrisas.

Va a ser dura la vuelta. Pero quiero quedarme con el recuerdo tan estupendo de estas vacaciones y la promesa de que en mes y medio vuelvo a tener unos días libres.

jueves, 8 de agosto de 2013

Estrogeniales


Pensaba que con el viaje a Nueva York de hace unos meses, mi cupo de vacaciones estaba cubierto este año. La verdad es que me sentía tan afortunada de haber podido hacer ese viaje que no pensaba en hacer nada más.

Pero la vida me ha sorprendido de nuevo y me ha puesto delante la posibilidad de ir a descansar unos días a la playa. El plan surgió hace cosa de un mes y hasta el último momento no se pudo concretar por incompatibilidad de fechas pero al final las piezas encajaron y he podido escaparme unos días a Levante.

Lo que nadie me había dicho antes de ir, es que me esperaba un resort de lujo en forma de casa ubicada a 10 metros del mar y anfitriona entregada al cuidado de las visitantes.

 
 
Hacía mucho tiempo que no me encontraba tan a gusto compartiendo espacio y tiempo con varias mujeres. Han sido días de estrógenos... de palabras y risas, de llevar cada una su ritmo, de levantarnos y tirarnos a ese Mediterráneo que nos llamaba a practicar el churrismo (dícese de bañarse con un churro que ayuda a la flotación).
 
Días de spa o de playa nudista y momentos surrealistas al encontrarte con gente que conoces. Ays!! qué esfuerzo por mirar fijamente a los ojos!! Y qué libertad la de bañarte notando que sólo hay agua y piel... 
 
Flotar... flotar dejándote mecer por la marea... y sentir cómo los cuerpos se pueden acoplar en el agua. Encajarme con Zami como piezas de Tetris y dejar que el agua nos llevara...
 
Disfrutar en tierra firme de mandalas y canasta. Descubrir que Titania entrega sin esperar nada a cambio y ofrecerle un recorrido por su piel... Al fin nuestro primer abrazo, que ya tenía ganas yo...
 
Cantar como locas en el coche la música de los 80 y descubrirle a Zami la canción Rolling in the deep de Adele. Ni le sonaba!!
 
Sinergias.
 
Ha sido un regalo tan hermoso que perdurará en la memoria como unas vacaciones perfectas. Gracias chicas, por haber compartido todos esos momentos... por haberme cuidado y haberos dejado cuidar.
 
Y ahora... a cual la pido matrimonio???
 
 
 
 
 
 

martes, 23 de julio de 2013

Así estaré en la playa...



Como yo me veo...






Como vosotras me veis...  ¿a que si?






Como realmente se me verá



Y tan feliz!!



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