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jueves, 16 de noviembre de 2017

1.100 km después


En la película El Olivo de Iciar Bolláin, la protagonista, Alma, emprendía un viaje hacia una utopía. Y lo hacía con esta frase... "A veces te tienes que lanzar de cabeza y la gente te ayuda por el camino".

Hace un par de semanas soñé con llegar más allá de la isla de los Dragones para entregar un abrazo que me ardía. Cuando me lancé a mi utopía encontré la mejor gente. El amigo que sabía lo importante que era ese viaje para mí y me dio el billete de ida y vuelta, la amiga que se pegó el madrugón en su día de descanso para llevarme al aeropuerto, la señora que me cedió el asiento de ventanilla para que pudiera hacer esta foto y recordar el viaje...

Foto by chrisdelospuentes


... los que estuvieron a mi lado todo el día, desde la distancia, escribiéndome y llamando porque no se podían creer lo que les contaba...

1.100 kilómetros después y con los 20 kilómetros que cargué sobre mi pierna el sábado recorrí el camino de vuelta por las calles de Madrid. Necesitaba ese último paseo hasta llegar a mi hogar. Allí me esperaba tanto cariño... con esa llamada para hablar de madrugada porque sabían que yo era incapaz de dormir... con mis vecinos haciéndome el domingo la sesión de terapia... la postal que me enviaron desde Francia semanas antes y que llegó justo ese día como caída del cielo... Me recordaba que cruzar puentes siempre es una experiencia, aunque al otro lado no te espere nadie, aunque te digan que no quieren verte y te quedes con el alma y el abrazo partido.



Cuánto tiempo se tarda en crear un espacio común, un vínculo, unos hábitos? Cuánto tiempo se necesita para construir algo? Por qué los planes hechos se llenan de vacío? Esa manía que tienen las verdades de caerse de medio lado...

Han sido tres meses intensos para mí. Meses de cuidado, de susurros y anhelos, de ilusiones y credos. Hice una apuesta y la perdí. Sabía que tenía muchas posibilidades de salir mal, aunque nunca imaginé que sería de este modo. Con esa negativa a verme, con esa manera de hacer como si no pasara nada y pudiéramos seguir como siempre.

Se me acumulan los interrogantes. No sé no ser yo. Cómo puedo desandar el camino recorrido, amordazar mi corazón o fingir que no me rompí? Cómo podría volver al punto de partida y empezar de nuevo?  Y sobre todo, por qué seguir conociéndonos como propusiste, si no me quieres ver? Dame tú una razón.

Necesito marinar lo sucedido, asimilarlo, entenderlo. Creo que no lo lograré. Pero si tengo que sudarte y limpiar mi piel del rastro que has dejado. 

¿Cuánto tiempo necesitaré para ello? No sé, no tengo ninguna respuesta. Sólo tengo este silencio que nos acompaña ahora... y las ganas.




domingo, 23 de abril de 2017

Mujeres Guadiana


Te esperé tantas noches mientras vivía cada día...

Fueron meses de "me gusta", de palabras, de comentarios en redes sociales, de chateo sobre temas comunes, de acercamientos virtuales que desembocaron en tu petición de quedar. Fue tu empeño por ponernos piel, por mirarnos a los ojos, o tal vez sólo mirar al frente juntas, no sé. Pero tengo claro que fuiste tú la que dio el paso. Ese que mi maldita timidez me niega siempre.

Y después de risas, de paseos, de recuerdos de madera, de hablar sobre las piedras que adornan nuestras calles, una leve promesa de repetir. Si, cumpliste, cumplimos, aún cuando no hacía falta ser adivina para hallar tristeza en tu mirada.

Pero mientras, mi admiración crecía, porque soy mitómana, porque soy gilipollas. Porque a las mujeres que me gustan las observo de cerca y las termino admirando. O quizá porque a las mujeres que admiro me terminan gustando. El caso es que te encontraba especial; extremadamente "polite", tan formal y educada. Te sentía especial. Porque las mujeres que admiro y que me gustan me terminan pareciendo especiales, únicas, con esas habilidades, dones, capacidades, características que las hacen diferentes al resto de mujeres que puedo querer mucho, pero que no me gustan, que no admiro.

Y tú, desde tu altura cultural y física me tenías convencida de que había encontrado un grano entre la paja, una mujer de las que merecía la pena enamorarse. Por suerte no me dio tiempo a hacerlo.

Porque tras varias quedadas tus mensajes se fueron espaciando, los planes languidecieron y las risas cesaron. Porque con la llegada de los días cortos la espera se alargó. Y ya no parecías dispuesta ni tan apuesta.
Y de repente, toda tu educación desapareció tras una mentira, toda tu presencia se ocultó tras ese tiempo que nunca tienes por estar ocupada en tomar una caña con las amigas.

Y así, de la noche a la mañana desapareciste. Te convertiste en una mujer Guadiana, de las que dan media vuelta y en un inexplicable acto mágico desaparecen de tu vida.

Tuve la suerte, Manuela, de que me dejaras una enseñanza. No existe ninguna mujer especial. Te imagino levantándote de la cama un lunes, con resaca y diarrea, los pelos revueltos y el alma erizada. Te imagino camino del trabajo, con ese despiste que tan bien te sienta y me dibujas una sonrisa en el rostro. Porque tu desaparición y la que ha habido después de la tuya, no han mermado mis ganas de salir, transitar, encontrar caminos, sortear mi zona de confort. Porque si vosotras no queréis, yo acepto. Ya llegará el momento. Ya llegará la mujer. Sólo tengo que recordar que no es especial- Nunca más que yo.


viernes, 18 de septiembre de 2015

Tanto y tan poco tiempo

Tengo la sensación de que los días vuelan. Pasó el verano y yo quería que llegara ya el otoño. Tonta de mí ansiaba los estrenos de cine pendientes. Carol, Sufragette, Freeheld, About Ray... y deseaba sacar el edredón de plumas bajo el que duermo tan a gusto.

Pero de repente algo ha cambiado. No quiero que pase el tiempo tan aprisa. Quiero detenerlo, que se pare. Me angustio al ver el ritmo que ha cogido este año, al notar cómo pasan los días sin que me de cuenta, cómo se desliza el tiempo traicionero y lo veo reflejado en el rostro de quienes quiero.

Ya ni siquiera espero el frío para sacar el edredón de plumas. He descubierto que debajo de la sábana puedo pasar horas dulces.

Han pasado dos años desde la última vez que te vi y esta noche has vuelto en sueños. Despojada ya de olores, aún conservabas el tacto de madera. Tu mirada burlona, como siempre, a medio camino entre no creer nada y aún no saberlo. Me visitabas, al oeste de mi anhelo. Con tantas palabras que aprisionaban mi silencio.

Me has llevado a ese lugar de magia que me descubriste y al que nunca he vuelto. Te he seguido en el laberinto de pasillos, de libros, de velos. Cuánto me ha costado mirar tu mirada, cuánto me ha costado encontrar mi voz y no perder mi acento. Cuánto me ha costado no coger tu mano y acariciarte el pelo...

Tal vez algún día, cuando ya no quede rencor y nuestros egos sucumban, podamos decirnos "Hola".Y el cielo de Madrid que tornó en gris, recupere el azul en Ramales. Tal vez ese día el sonido de tus palabras sea sincero.

Qué triste despertar y descubrir que apenas fuimos un sueño.



viernes, 4 de septiembre de 2015

La justicia pequeña


Hoy ha ocurrido algo maravilloso. Algo que llevaba esperando muuuucho tiempo. Tanto como 7 años.

Pensaba y hasta sabía que en algún momento llegaría el premio de consolación a una situación en la que me vi inmersa. Una situación por la que tuve una crisis de ansiedad tan fuerte que me vi obligada a estar prácticamente un año de baja. Si de las que me leeis queda alguna de las antiguas blogueras, sabréis por dónde van los tiros. El resto, disculpadme, pero me prometí que nunca contaría un aspecto determinado de mi vida por aquí.

El caso es que después de esos 7 años luchando, peleando y sobre todo resistiendo, hoy ha ocurrido lo que deseábamos desde hace tanto. He pasado la mañana emocionada, llorando a ratos (y aún ahora), incapaz de expresar el torrente de emociones que me llegan.

Nunca, nadie, podrá devolverme aquel año de mi vida perdido. Pero lo bueno de algunas luchas de la vida es que aprendes a no quedarte en el rencor. Tampoco nadie podrá sustituir mi pierna jodida tras el atropello que sufrí hace unos años. Esta mañana, reflexionando sobre lo que acababa de suceder, me he dado cuenta de que en realidad no me alegraba. No creo en la justicia poética. Pero si creo en la justicia pequeña. En esa que con pocas palabras resarcen y dan sentido a todo cuanto has dicho durante los últimos 7 años. La que pone las cosas en el lugar que le corresponden.

Como decía más arriba, sabía que iba a llegar este momento por lógica. Pero no me he alegrado. Solamente, me he quedado pensando en lo fuerte que he sido todo este tiempo pese a mi caída. He pensado en cómo he aprendido a soportar lo que no pude en un primer momento, en cómo he aprendido a estar alegre en el peor entorno y a disfrutar de las pequeñas cosas que encontraba hasta en el momento más duro. He llevado estos 7 años con mucha resignación sabiendo que no podía hacer nada y sobre todo con bastante humor. He pasado horas literalmente riendo a costa de la situación tan disparatada. Y he aprendido que la resistencia, o mejor dicho la resiliencia es un arma excepcional para afrontar la vida.


sábado, 6 de diciembre de 2014

Cuestión de matemáticas


Estuvieron el fin de semana en casa Siempre Suya y Laquetecuén. Como siempre, me dejaron esa sensación de calidez que las acompaña. Si además cuando se van te das cuenta que te han colocado lo que había en el lavaplatos, la felicidad es completa!!

Da gusto poder hablar con alguien de lo que sea y sentir que eres escuchada y comprendida. Vernos cada mucho pero sentir que siempre están cerca... Mientras paseábamos por Madrid, pensaba en esas personas que pasan por tu vida y suman.

Son esas personas que sacan la mejor versión de mí misma. Con ellas soy divertida, ocurrente, llena de energía y creatividad... sin dejar de ser la Chris reflexiva, visible y crítica con el sistema, de siempre.

Por el contrario, hay otras personas que te restan... supuestas amigas que siempre ponen el punto negativo o crítico a tus actos, que desde una posición pasiva agresiva te menosprecian con sutiles comentarios. Hasta que te hartas y te alejas de esas personas, aún a costa de perder también a las que te suman. Restan las que te roban energía, las que hacen que te enfades, las que te pican por el placer de verte saltar, las que buscan en ti lo malo de tu vida, para sentirse ellas bien con la suya...

Y luego está esa persona que sumaba, que me aportaba tanto y que un buen día, hace un año, dio media vuelta y salió de mi vida sin ni siquiera decir adión, ni darme la oportunidad de despedirme. Me ha costado un año entero (si, soy lenta en mis procesos) digerirlo. He pasado por todas las fases del duelo, la negación, la tristeza, la ira.... hasta que al fin lo he aceptado. Supongo que el hecho de verla de vez en cuando no me ayuda en absoluto y siempre me quedará cierta tristeza y ese poso amargo de no saber qué ocurrió. Pasó de ser una persona que sumaba mucho a una que ha restado todo.

Fuimos Siempre Suya, Laquetecuén y yo el otro día a la bolloparty en Villa Faralaez. La fiesta, como todas las que organiza la anfitriona estuvo llena de buenos momentos, risas y hasta alguna lágrima. En cierto momento de la noche, me quedé mirando a las que allí estaban. En el breve espacio de una cocina se habrían congregado, las que sumaban, la pasivo agresiva que restaba y la que se marchó sin decir adiós. En cierto modo fue como contemplar los 2 o 3 últimos años de mi vida en un mismo escenario...

Me sacó de mis pensamientos Verticana, que se acercó a disculparse por no haber hablado conmigo antes y a preguntarme cómo estaba. No se puede ser más sencilla y amable. Y me dio por pensar que el resultado de la ecuación siempre termina siendo positivo.

domingo, 23 de noviembre de 2014

Peludita


Primero oía sus alegres pasitos en la escalera. Al momento escuchaba sus resoplidos. Sabía que allí estaba ella, intentando oler por debajo de mi puerta. Era la manera que tenía de anunciarse. Entonces le abría y ella comenzaba a correr por el pasillo hasta el fondo de la casa. Se apresuraba por llegar a ese rincón donde yo tenía sus juguetes, aún cuando ya no compartíamos la vida...

Recuerdo la primera noche que durmió en mi casa. Su dueña, mi pareja de aquel entonces, estaba pintando su diminuto apartamento y a pesar de su reticencia la convencí para que dejara que Guaya viniera a pasar el día a mi casa. La idea inicial es que mientras ella pintaba la perra estaría conmigo y volvería con ella para dormir.

Por suerte entró en razón cuando a la hora de la comida vio que ni iba a terminar de pintar ni el olor permitiría que nadie durmiera allí. Guaya había pasado la mañana en mi casa y habíamos jugado, visto la tele, dado un paseo. Al mediodía comencé a hacer la comida. Al rato, mosqueada porque no oía a la perra fui al salón a verla y al pasar por la habitación me encontré con que estaba allí.

 

Mi ex no quería que la perra se subiera a mi cama y se enfadó bastante pero una vez que lo había hecho, a mí me daba igual y la dejé que se echara su siesta apoyada en el cojín.

Por la noche se subió a la cama con nosotras y curiosamente se hizo un burruñito pegada a mi tripa. Me soprendí al darme cuenta de que Guaya y yo estábamos haciendo la cucharita!! Le pasé el brazo por encima y nos quedamos las dos dormidas y quietas.

Meses después, cuando tuvo una pancreatitis que casi muere pasé la noche en vela tratando de calmarla. La medicación le había generado una ceguera temporal y asustada trataba constantemente de tirarse de la cama. Creo que fue entonces cuando descubrí que para mí era parte de mi familia afectiva y tan importante como las personas más cercanas. Tuvimos suerte y tras unas semanas jodidas se recuperó para volver a ser la dulce y juguetona perrita de siempre.






Después vino la ruptura de pareja y descubir cómo los animales pueden ser utilizados para hacer daño al otro, igual que los hijos en los malos divorcios . Muchos días subían la perra y ella hasta mi piso para ver a otra vecina. Desde el otro lado de la puerta escuchaba a Guaya llorar al pasar y querer entrar en mi casa. Fue bastante más duro de llevar no poder ver a Guaya que tener que ver a mi ex (y vecina) todas las semanas.

Cuando la situación se normalizó aprendí a disfrutar de ella las pocas veces en que la encontraba en la calle. Siempre tenía un lametón para mí y su rabito se agitaba contento en cuando me olía.

Poco a poco fui viendo cómo su alma de cachorro, que había mantenido indemne hasta los 11 años, se fue apagando. El último año apenas podía ver y le costaba reconocerme cuando nos encontrábamos en la calle. Hace unos días mi ex decidió dormirla. Me hubiera gustado poder despedirme de ella, de la peludita que me enamoró y enseñó tantas cosas.

Quiero creer que ahora corre por un inmenso campo verde de cesped y se mete en las acequias sin perder el juguete que lleva sujeto en la boca. Seguramente se habrá hecho amiga del peludín de una amiga que partió hace un par de semanas.  Qué otoño más horrible.

miércoles, 16 de abril de 2014

Colocar



Te estaba escribiendo un post que hablaba de la distancia que nos separa ahora, de cómo pronunciar las mismas palabras hace que los caminos sean divergentes y de cómo la cagamos aquella tarde lluviosa cuando tú te empeñaste en inventarme deseos y yo me empeñé en callar pensamientos.

Pero sabes qué? que es muy tarde, que estoy cansada... que hace tiempo te bajé de ese púlpito desde el que te encanta hablar y que no hay nada como colocar las cosas para seguir adelante.

Ah, por cierto, me alegro de que tu vida sea tan alegre y maravillosa como te empeñas a veces en mostrarme. Buen viaje.

lunes, 29 de octubre de 2012

Lo absoluto


El primer recuerdo que guardo de ti es de bien pequeña...tendría unos 5 años. Fui a verte a aquel despacho tan grande que tenías en el Ministerio. Quizá no era tan grande pero para mis ojos de niña pequeña si...como lo era también aquella moneda de 50 pesetas que me diste y que me dediqué a dibujar en un papel.

Después llegarían los fines de semana en Becerril donde aprendí a temer a Manuel por los mordiscos que me daba, a reírme con la perra aspirador, a esquivar la piscina con agua sucia (en aquel entonces no se vallaban). Recuerdo a la abuela asustada llamando el 23 F porque estabas en el Congreso. Al día siguiente nos contaste que habías pasado miedo pero por suerte sólo fue un susto.

Me acostumbré a verte en celebraciones familiares, sobre todo en aquella misa de todos los abriles. Mientras yo crecía me iba dando cuenta de lo bajito que eras y nos reíamos con la historia de que hiciste de celestino de mis padres mientras eran novios. Te mandaban a cuidarlos y mi padre te sobornaba con un whisky para que miraras para otro lado. Allí debió de empezar tu afición por esa bebida

Así que cada navidad que venías a casa yo preparaba el hielo y la botella para que te tomaras la copa después de comer. Recuerdo que era lo único que me alegraba el día de Navidad, tu aparición. Llegabas con Rosa y yo me sentaba al fin agradecida de poder verte y charlar. Nos contabas cosas de la política, la economía y lo que yo llamaba la verdadera Historia. Esa que no saldrá nunca en los libros. Debatíamos siempre con mucho humor negro. Porque eso nunca te faltó. El humor negro tan de nuestra familia.

Siempre recordaré con especial cariño cuando me sacaste del armario la navidad pasada. Te bastó con enseñarme una toalla con una sirena y preguntarme...has visto una así alguna vez?...y te dije que no, pero que si me la encontraba me la quedaba.

Siempre disponible, entre el maremagnun de tu trabajo que fue tu vida pero que encontraba hueco para nuestros problemas y siempre una solución. Conjugando esa doble vertiente, tan pública y privada...un poco de personaje y un mucho de ti.

Ayer te fuiste. Así, sin más. Ya no estás. Ya no podré hablar contigo. Ya no podré mandarte una postal desde Nueva York como te prometí. Ya...ese ya maldito que se me ha clavado en el cerebro desde que me llamaron para decírmelo. Y todavía no lo creo.


Hoy me siento un poco huérfana. Por algo te pedí que fueras mi padrino. Te quiero Jesús.

lunes, 10 de septiembre de 2012

Las estrellas fugaces no mienten


Esa noche contemplaba el cielo...hacía mucho tiempo que no tenía tan cerca la osa mayor...quise rozarla con los dedos y extendí las yemas para alcanzar el infinito, aunque lo que más deseaba en el fondo era alcanzarte a ti.

A pesar de que hacía fresco, yo tenía una sensación cálida que me abrigaba...tal vez tu voz al darme las buenas noches antes de dormir...dejé que esa sensación se apoderara por completo de mí...quise retenerla, hacerla ya mía y que calmara los temblores que tu voz me producía...unos temblores que apenas recordaba haber tenido hace tiempo.

Mientras intentaba localizar las constelaciones vi una estrella fugaz que cruzó rauda el firmamento. Comencé a gritar y a manotear como una niña pequeña...quise pensar que el Universo confabulaba conmigo. Pedí un deseo, como dicen que debes hacer al verlas.

Cerré los ojos una milésima de segundo y deseé con todas mis fuerzas ver el Ebro.


No...las estrellas fugaces no mienten Aunque tienen su manera extraña de cumplir tus deseos...
 

En unos días me iré a un valle regado por el Ebro. Un valle con casas de piedra y senderos junto al río. Y no...no es el lugar exacto que deseaba pero es el sitio donde me mimarán y cuidarán un grupo de mujeres maravillosas. Tengo planeado pasear, hablar mucho y hacer masajes a la luz de las velas.
 



Quiero dejar que el otoño me alcance en su compañía, quiero orillar el Ebro y contemplar el valle mientras oigo sus voces y trato de olvidar la tuya. Quiero ver las primeras hojas cobrizas de los árboles y que una ráfaga de viento las arranque de las ramas y las pose sobre mi alma para que se adentren en mí.

Será un viaje precioso... He pasado muchas veces por esa zona y siempre he querido parar por allí. Ahora la vida me regala la posibilidad de hacerlo con parte de mi familia afectiva.



Piedras y tejados, pozas azules, hojas rojas...el río de testigo ante mis ojos y mis manos rozando una ausencia. Llega el otoño.
 
 

sábado, 16 de junio de 2012









lunes, 30 de enero de 2012

Fuera de órbita


Esta semana he comenzado la meditación. No es la típica zen sino una más flexible y mejor para mis articulaciones. Con algo de ejercicio añadido que me servirá para estirarme y una duración entre una hora y hora y media. Pese a haber sido sólo un acercamiento creo que me servirá de remanso de paz entre las emociones que me nacen a diario.

He vuelto al trabajo. Siento que en el momento que entro por la puerta de la empresa mi nivel de energía desciende peligrosamente. Cuando dan las 3 de la tarde dejo el boli y vuelvo a mi vida. Aunque llevo semanas sintiéndome algo extraña en relación con la gente.

Hay temporadas en que me siento fuera de órbita por completo. Lejos de la esfera terrestre, aislada y desconectada de una realidad en la que no llego a calar. Como si me pasara al día llamando a puertas que nunca se abren.  



Últimamente ando haciendo “limpieza”, como me dice la bloguera mexicana. Harta de llamar a algunas puertas de más cerca y de más lejos, he dejado mi tarjeta de visita y no voy a seguir gastando energías de forma absurda, esperando respuestas que nunca llegan. Quien quiera saber de mí, ya sabe dónde encontrarme.

lunes, 19 de diciembre de 2011

Actriz Secundaria


Cuando a Charlton Heston le propusieron su papel en Ben-Hur “olvidaron” comentarle que la amistad entre su personaje y el del romano daba lugar a muchas interpretaciones. En realidad el guionista, Gore Vidal, dejó bien claro que entre los dos protagonistas había habido una historia de amor en su juventud. Dado el carácter homófobo del “riflero más carca que existió al oeste del Manzanares” prefirieron que no se enterara. El actor que hacía de su amigo Messala si tenía este dato y en determinadas escenas podemos apreciar cómo observa al judío con ojos de carnero degollado.

En ocasiones, los actores realmente no son conscientes de todo el guión. Juegan con ellos para obtener mayor veracidad en sus interpretaciones. Les ocultan parte de los datos o simplemente les esbozan sus rasgos. Cuando han terminado de rodar y el director se encarga de hacer el montaje, tus escenas pueden tener un sentido muy diferente de aquellas que maginaban al rodarlas.

Intento ir por la vida llevando las riendas de la mía propia. A veces se me desboca y en ocasiones muero de aburrimiento. Pero soy consciente de que es mi vida, la que yo me creo, la que me fabrico, donde deposito mis ilusiones, deseos, proyectos...soy su protagonista.

Aún así, creyéndome protagonista de mi película he ido a caer, o más bien me han empujado a otra completamente diferente. Aún no sé si calificarla como melodrama, comedia de guión archiconocido o simple bazofia de clase Z. Vamos, lo que habría hecho alguien que no fuese Tarantino con una Pulp Fiction cualquiera.

Comenzaron por darme un esbozo de un guión. Desde el principio tenía claro el papel securdario que me tocaba representar. Hice mis escenas creyéndome mi papel desde el principio hasta el final. En ningún momento quise robar protagonismo a ninguna de las actrices principales. Pero no caí en la cuenta de que lo que llaman el Director's Cut podía cambiar sustancialmente la historia.

Quizá esto suene demasiado a “película”. De hecho, yo misma me frotaba los ojos esperando que llegase la pausa para la publicidad y poder retornar a la realidad. Pero no, la película continuaba...Simplemente estaba sirviendo a las estrategias de las verdaderas protagonistas para obtener éxito en sus planes y poder llegar al final que deseaban.

Hoy, una amiga me ha dicho..."no ha sido nada personal, tú sólo pasabas por ahí. Lo habrían hecho con cualquiera que se hubiera cruzado en su camino". Si, eso lo tengo claro. De hecho, me da igual, sólo me puede la curiosidad de por qué necesitaban una actriz secundaria y si alguna de mis escenas ha sido la que ha provocado que desaparezca en la mesa de montaje. Nada más...y quizá nada menos.

En realidad, eso ya no importa porque me he parado, he contemplado por última vez el set de rodaje y he gritado bien alto....

viernes, 2 de diciembre de 2011

Un camino que transitar



Cuando acepté la invitación sureña para visitar la isla de Nunca Jamás, mi anfitriona (qué palabra tan fría para lo cálida que resultó ella) me dijo que estaba segura de que mi visita cambiaría mi energía.

Y así fue...Durante los días que estuve allí me sentí genial. Al volver a Madrid me traje la maleta llena de nubes, acordes, abrazos y sonrisas.

Según fueron pasando los días noté que mi ánimo decaía. Me di cuenta de que en lo más profundo de mí habitaba una tristeza que estaba pugnando por salir a la superficie. De nada me servía intentar ahogarla con el vino de las cenas o las risas en el trabajo.

El fin de semana del curso apenas dormí y como siempre me resultó duro aunque esta vez me sorprendí llorando. Lo había estado negando durante los dos últimos meses a todas las personas que me lo preguntaron. Me lo había negado a mí misma afirmando que ya había pasado por eso, que había quedado atrás, que estaba más que superado.

Pero no era cierto. No hubo maldad en mi mentira, ni siquiera creo que autoengaño, simplemente lo sentía así hasta que se me vino encima. La tristeza que llevaba dentro provenía de un duelo que pensé ya terminado.

Fue mi amiga Huck la que propició que me hiciera consciente del duelo. Y aunque ella pensaba que tras mi visita a la isla de Nunca Jamás cerraría un mal ciclo, me he dado cuenta de que este es el camino por el que tengo que transitar ahora, el de la tristeza. Y le agradezco a ella que me ayudara a hacerlo consciente...con sus palabras, su calidez, y esa mirada triste de la última tarde en la que me vi reflejada. Al fin apareció su nombre a ras de mis lágrimas.

A veces nos empeñamos en estar alegres, en negar el dolor, en pretender alejarlo. Pero no podemos cambiar lo que es. Durante un tiempo debe hacerme compañía. Lo acepto, con la tranquilidad de saber que pasará en su momento, cuando haya llegado al final de ese camino y esté lista para abordar otros...




Y cuídate la vida y cómprate esa ropa.
Sálvate tú y cuenta nuestra historia.

Sálvate tú, te llegaran botellas
escritas con la sal de la victoria
y olvidarás la pena, posada en otra boca.
Dime que si, que no mirar tu cara
no es una vida entera, que cuando vea la playa
olvidaré tu ausencia.

Sálvate y di que me fui con el viento
para soplar tu vela.
Sonríeme sincera
y me verás sonriendo con cada luna nueva.

                                        Andrés Suárez

miércoles, 12 de octubre de 2011

Mi isla interior


Comienzo vacaciones y en vez de dormir, que es lo que corresponde, aquí estoy presa de la preocupación que hace que se dispare mi insomnio. No es que me coman los nervios, para nada, pero cuando me despierto con algo en la cabeza estoy tan despejada que me cuesta horas volver a dormir.

Zoe está pocha. Ayer sobre las 9 de la noche me di cuenta de que estaba afónica. Zoe, la de los Miaaaaaa infinitos, la que ultimamente sólo decía Weeeen no tiene voz. Será que le he contagiado mi resfriado y la ronquera que he tenido estos últimos días? No sé. Ek caso es que aprovecha a ponerse mala cuando el veterinario ya ha cerrado. Y hoy festivo. Genial!. Supongo que tengo que pasar por este momento para descubrir si ella es lo suficientemente fuerte. Pero me mata verla con el rabo caidito. A última hora tenía fiebre. Ahora la he estado tocando y parece que está mejor. Incluso se ha subido al lavabo para que la abriera el grifo. Eso es buena señal.

¿Os he dicho que estoy de vacaciones? YUPI!! Qué buena sensación...Habrá quien piense que para qué quiero vacaciones si me he pasado practicamente el último año sin trabajar. Sip!! pero es que es muy diferente estar de baja a estar de vacaciones.

Lo que no os había contado es que el supuesto plan para estas vacaciones era irme a París. Fue un regalo de cumpleaños para disfrutarlo en estas fechas. Pero estuve pensando que en realidad sería un viaje a ninguna parte. Así que yo me hice otro regalo por mi cumpleaños. La posibilidad de decir por fin que no. Quizá os parezca una chorrada, pero ha sido el mejor regalo que me he hecho en mucho tiempo...

Con las ganas que tengo de ver la famosa pirámide...¡otra vez será!


El regalo me lo hicieron...me lo hizo, qué carajo!! con toda la buena fé del mundo pero yo sabía que a mí me haría mucho daño. Y eso me dio el valor para poner fin a algo que se estaba alargando demasiado. Dije no. Y me pidió hablar, negociar, quedar bien. Y de nuevo dije no.

Así que aquí estoy poniendo distancia. Tomándome mi tiempo. Colocando cada cosa en su sitio. El sitio que le correspondía desde hace muuuuuucho...pero es que yo antes no estaba preparada para hacer la mudanza, para trasladar las emociones al lugar que le correspondían. Hasta que no hice el ejercicio del laberinto en Valencia, no pude encontrar el camino de salida de mi propio laberinto. 

Y como siempre...cuando consigues cerrar una puerta, se abren ante ti numerosas ventanas por las que asomarte a un mundo nuevo. Un mundo donde te refresca una brisa marina estupenda. Un viento alísio que me hizo respirar hondo y sentirme muy viva!!

Vacaciones...un momento genial para ocuparme de mí misma. Creo que me voy a acercar al Lago de la Casa de Campo a ver los cursos de piragûismo. Me quedé enganchada cuando estuve en las Hoces del Duratón. Me encantaría poder practicar allí en el lago. Dado el lamentable estado de mis piernas que no me dejan correr lo que me quisiera, al menos ejercitar la parte superior de mi tronco.

Pasearé, disfrutaré de los últimos días que nos quedan de buen tiempo por aquí. Lecturas atrasadas. Disfrutar de Zoe y Lúa. Algún cine...habrá concierto de Tiza? Lo que cae seguro es una sesión de spa en un hotel de la Gran Vía. Ese si que fue un regalo de cumpleaños al que le di un SI enorme!! Y el domingo es el cumpleaños de Sis. Mi hermana se va haciendo mayor. Pero es una excusa genial para subir a la sierra y disfrutar de la naturaleza!!

Me apetecen estos días de descanso. Me siento bien, relajada, tranquila y quiero aprovecharlos para estar conmigo, mimándome mucho. ¿A que es un buen plan? París que me espere sentada.

lunes, 12 de julio de 2010

Resaca

Resaca. De una semana extraña, llena de no pero si, de si pero no ahora, de dudas, muchas dudas, de gramáticas de sobra conocidas, de puntos suspensivos y tal vez puntos finales.

Resaca, de alegrías desmedidas, de ilusiones momentáneas, de las dictaduras hacia los impares que ya cansan.

Resaca no de alcohol si no de ausencias.


Anoche grité como una loca con el gol de España. Gritamos, nos asomamos al balcón medio desnudas agobiadas por el calor. Sufrimos, nos lamentamos, berreamos contra la violencia de los holandeses y por fin gritamos de alegría.

Hoy, la celebración de la selección a 100 metros de mi casa. El sábado con el ventilador puesto y la tele a todo volumen, sólo oía las pruebas de sonido del escenario. Así que hoy veré la celebración por la tele y dejaré abierto el balcón para tener asiento de primera fila desde mi sofá de los conciertos y el ambientazo.

Por cierto, estoy viendo la retransmisión de la 1 y hay una chavala majísima... Marta Solano. La he visto con varios looks diferentes pero me quedo con este de pelo corto.
Ummmmm se me ocurre, para romper un poco con la seriedad del principio del post... qué tal una lista de las periodistas que más nos gustan de la tele?

Aquí va mi lista

- Angels Barceló
- Cristina Villanueva
- Montse Domínguez (cuando presentaba La Mirada Crítica)

Esta lista la habría encabezado hace tiempo Olga Viza y siguéndola de cerca María Escario. Peeeeero a Olga la perdí da vista hace tiempo y María.... no sé, tal vez esperaba que se convirtiera en un ejemplo de visibilidad. Pero nunca se ha atrevido.

Venga valientes, atreveros a hacer una lista de vuestras presentadoras preferidas!!


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