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martes, 28 de abril de 2015

Nueve días

Por hoy, basta. Ya vale. Ha sido un día intenso. He salido de casa por segunda vez en  nueve días. La bronquitis me sigue dando por saco y me ahogo en cuanto intento reír.  Pero hoy no ha sido un día de risas. He visto llorar a Farala, me he emocionado con el poema de Auden, me he entristecido con Siempre Suya y Laquetecuén.

Hoy es uno de esos días en que agradezco a la vida cuanto tengo. Pero no es una frase hecha. Soy consciente de lo afortunada que soy y hasta agradezco la cotidianidad.

Después del taller de Literatura me he ido con Arpo a tomar algo, ponernos al día. Ella me pregunta y al hacerlo, me obliga a poner en perspectiva las cosas.

Vuelvo a casa y quiero escribir a Nepo, preguntarle una cosa a Farala, recoger un poco la cocina, ver el documental que voy a proyectar en el próximo Cine Fórum... Pero no. Por hoy, basta. Dejo todo eso para mañana.  Hay días en que piensas que ya has hecho todo lo que podías, que has ganado todas las batallas que tenías que ganar, o quizá las has empatado. Tal vez simplemente las has luchado. Era tu única opción.

Mañana será otro día.

viernes, 26 de diciembre de 2014

Navidades en Heterolandia

Un año más han llegado estas fechan tan entrañables para millones de personas. Yo no soy una de ellas.

Son las primeras navidades de mi hermano casado. Su mujer es malagueña y los padres de ella decidieron hacer un viaje relámpago para poder verla en Nochebuena.

Me preocupaba el choque cultural entre los alegres malagueños y el ambiente serio y tenso que suele acompañar a mi familia en estas fiestas. Llegué a pensar que lo nuestro sería un remedo de 8 apellidos vascos. Como siempre me equivoqué. En algunos aspectos fue peor.

He de confesar que la cena transcurrió de modo agradable. Suegros, consuegros, los tortolitos y yo... en apacible serenidad... no se sacó el tema político ni se habló de toros, los regalos fueron todos acertados y la noche parecía avanzar sin sobresaltos. Noté algo extraño cuando mi hermano y mi cuñada hicieron un comentario en plan... dilo tú, no dilo tú... y pensé.. .ay! que se han embarazado o han echado a alguno del trabajo. Pero se marcharon sin decir nada.

La trampa estaba en ese aperitivo que sustituyó a la comida de Navidad. Mientras estábamos atacando el jamoncito y un pastel de verduras, los tortolitos se decidieron a dar la noticia...podrían estar embarazados...Mi hermano no tuvo reparos en mencionar lo reciente que era el percance y cómo había sucedido. Mal empezamos... qué necesidad tenía yo de conocer toda esa información...

Pero aquí la cosa se desmandó. Mi cuñada diciendo que era imposible que se quedara embarazada a la primera... mi madre y mi suegra comentando que no importaba si se quedaba embarazada y mi hermano se vino arriba y sacó su lado más machi(s)to hablando de la calidad y velocidad de sus espermatozoides.

Asistí asombrada y boquiabierta ante una exposición llena de lugares comunes sobre la virilidad masculina y las relaciones heterosexuales. Cuando se marcharon para coger el tren de vuelta a su andalucía natal, le comenté a mi madre que me incomodaba mucho tener que enterarme de cuando tenían relaciones mi hermano y su mujer y si se les pinchaba el condón o no contaban bien los días de ovulación. Mi madre, por supuesto, defendió la conversación diciendo que era perfectamente normal.

Me quedé con ganas de decirle que si mi novia (que no la tengo) y yo comentáramos en la comida de Navidad sobre cuándo follamos y qué posturas son las más beneficiosas para propiciar la eyaculación femenina, por ejemplo... lo encontraría tan normal como lo de mi hermano y participaría alegremente todo el mundo en la conversación...

Por desgracia... ya conozco la respuesta.

lunes, 8 de julio de 2013

Con cara de gilipollas


Imagina que un día aparece una persona en tu vida con la que congenias enseguida y a la que haces un huequito. Imagina que entablas una relación de confianza con ella y creais un espacio vuestro en el que os encontrais muy cómodas.

Imagina que das y recibes, que te sientes a gusto, que sientes que esa persona está igual de contenta que tú con esa relación de amistad que habéis creado.

Ahora imagina que esa persona desaparece de la noche a la mañana. Imagina que decides respetar su silencio porque sabes que tenía algunos problemas pendientes de resolver.

Imagina que trasncurrido un tiempo, tratas de contactar con ella de diferentes modos sin obtener ningún tipo de respuesta. Imagina que te quedas preocupada y que con personas de tu entorno que la conocían también lo hablas y piensas que quizá se encuentre mal, que seguirá con sus problemas...

Imagina que de repente te encuentras con esa persona "pululando por otros lares" y con pinta de que no le ocurre absolutamente nada.

Y ahora imagina la cara de gilipollas que se me ha quedado...

domingo, 27 de noviembre de 2011

Invéntame un final feliz...


Me puede la realidad este domingo. No es que viva ajena a ella, para nada...pero es que siento que me supera. No sé, hay días en que te haces más consciente de aquello que no sucede, de lo que querías y no puede ser...de situaciones contra las que te rebelas...y cuesta a veces no enfadarse con la vida, aceptar lo que ha llegado porque así tenía que ser...

Respira, Chris, respira...me digo...ves? Hoy necesitabas tú uno de esos masajes que a veces das...va a ser cuestión de colocar un anuncio pidiendo voluntarias. Qué terrible...¿te imaginas que no contesta nadie? Ummm, está claro que hoy ando pesimista.

Las dos últimas semanas han sido extrañas, con mucho cansancio físico. Hay días que me he marchado a la cama a las 10 de la noche. Tremendo. Y aún así, he estado llegando tarde al trabajo. Además, el otro día en el metro me agarré un cabreo monumental. Me fastidia mucho la gente que va en plan ave de rapiña a por los sitios...Os cuento...

La otra mañana una barbie cuarentona enfundada en una minifalda morada, con cazadora morada, los ojos pintados de malva y subida a unos tacones imposibles (adivinar el color) me arrolló cuando el hombre que estaba sentado delante mío en el metro se levantó. Me quedé estupefacta ante la energía de la rubiadebote a la hora de apartarme y sentarse ella. Oye, que una tiene su volumen y no es fácil quitarla de en medio... 

Al cabo de un rato quedó libre el asiento de enfrente y me senté. Entre nosotras quedaba la barra central. Al llegar a la parada final en la que ambas nos bajábamos, se levantó y tropezó con las piernas del hombre que dormitaba a su lado. Se precipitó hacia delante y para no terminar de caer se agarró a la barra. Con el frenazo del metro y la inercia, llegó a dar una vuelta completa en la barra mientras se caía de los supertaconazos que llevaba. Fue como un cutrebaile de barra, de muñeca venida a menos. Al final quedó sentada de culo a mis pies y yo sin inmutarme, ni ayudarla...no quise pude evitar el típico pensamiento chorra de "al final todas caen rendidas a mis pies" (chula que es una!!) 

Ayer en el supermercado, una señora mayor delante mía resbaló con el suelo fregado. Atiné a cogerla antes de que cayera. No le di mayor importancia y tras cerciorarme de que estaba bien me fui hacia la cola de la caja. Una empleada se preocupó por si le había pasado algo y la anciana contestó mientras me señalaba... “No, estoy bien...menos mal que me ha sujetado ese señor.” Y yo que pensaba que no se me notaba tanto la barba...ays!! ya ni siquiera soy chaval...he pasado a señor...

En fin...creéis en los milagros? Lancé preguntas al Universo y esta semana debería recibir al menos una contestación. Me he movido, he pedido...cosa rara en mí...no acostumbro a pedir y ahora estoy esperando. En realidad no fue al Universo, fue a dos personas concretas, pero creo que es necesario que se mueva todo el Universo para que las respuestas sean positivas...Cruzaré los dedos...




lunes, 28 de junio de 2010

Lugares Comunes

Odio las frases hechas y los lugares comunes, a veces tan cargados de razón pero tan enconsetados. Cada vida es un mundo y no creo que haya una manera correcta de vivirla.

No hay un manual de instrucciones tipo IKEA de háztelo tú misma conforme a lo que te decimos y obtendrás este resultado. Tachán!! la vida que quieres en 5 sencillos pasos. Sólo necesitas un destornillador, 3 tuercas y un poco de cola. No.



Tomas decisiones, a veces correctas y a veces erróneas. Con un poco de suerte aprendes de las erróneas y no las repites. Y luego está el factor X, Y o Z, ese que añade sal y a veces mucha pimienta a la vida. Ese que hace que las instrucciones del IKEA no sirvan para nada y te vuelvas loca con el papel en la mano mirando el churro de obra que acabas de hacer.

Tendemos a pensar que si hacemos las cosas del modo correcto, si somos buenas personas y vamos por ahí sin hacer mal a nadie, la vida nos devolverá lo bueno. Que la virtud tiene recompensa. Pero no es cierto. Y cuando lo averiguas, cuando pasas horas pensando en qué es lo que no funciona, descubres que ni el mejor manual de instrucciones de IKEA garantiza que todo vaya a salir como quieres. Siempre habrá algo con lo que no contabas que cambiará el resultado final.

Puedes sentarte en el suelo y dejar que el rencor te reconcoma, notando como un poso de amargura se instala en ti. Puedes pedir el libro de reclamaciones al IKEA aunque a estas alturas adivinas que la reclamación servirá de poco.
O puedes levantarte y seguir adelante. No porque sepas que es la opción correcta, sino tan sólo porque se impone el instinto de supervivencia.


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