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viernes, 31 de julio de 2015

Noviembre eras tú


Hay canciones que se alojan en ti. Canciones, películas, poemas, noches... y mujeres. Nada más descubrirlas se hacen un hueco, te erizan el alma y se encaraman a tus orillas convirtiéndose en marea.


Había luna llena cuando la conocí al sur de mis caminos. Al mediodía ya me había enamorado de su acento. Noviembre llegó con luz y calor, con volcanes y melodías, con susurros y amnesias contenidas. Noviembre me llenó de agua, de puntos suspensivos, de una hora demorada, abrazos y latidos.

Noviembre eras tú, intensa como aquella tarde en la penumbra de nuestra piel. Incienso, música, en mis pupilas Benedetti y de mis manos mil caricias. Noviembre lleno de aire fueron silencios, madrugadas y promesas al este de tu vida.

Y noviembre fue esa mujer que se retira.

Un sueño me seguía. Te esperé. Pasó la vida. Cuando volviste, el recuerdo de tu voz ya no dolía.

Noviembre, al norte de la lucha y siempre poesía.


Hay canciones que se alojan en ti... y mujeres que se alejan. Pero hay momentos en que las canciones desglosan los recuerdos. Y cuando escucho la guitarra y la voz rasgada aparece ese noviembre que esta noche ha venido a visitarme.

jueves, 23 de julio de 2015

Aquella playa


No he vuelto a aquella playa desde entonces. Ni a escribir nombres en la arena. Y hace ya cinco años.

No, no he vuelto a aquella playa desde entonces. La arena aún guardaba la huella de su huella. La que depositó el verano anterior cuando fuimos juntas y que aún hay días que duele.



Después llegaría mi enfermedad, el año de baja, el curso de TR, las gatas... después llegarían otras pieles, con sus nombres, sus rizos, mil sonrisas y cien lágrimas, con dudas, lunas, canciones, temores y palabras.

Llegaste tú y no te supe ver. Sólo alcancé a adivinar tu presencia lejana y tu ausencia tan cercana. No te supe ver. Joder... simplemente yo no estaba.

Llegaron otras playas donde recalé, pero ya no he dejado mi huella. Ahora camino descalza, descubriendo la textura de la arena. Arrastrando los pies para evitar que formen letras.

En este tiempo he aprendido que cada una es dueña de lo que siente. Y atesora recuerdos de un pasado que sólo existe entre nieblas. Nos quedamos con lo que nos resuena.

Ahora mi memoria se viste de presentes. Y a veces miro a las mujeres que me rodean. Pienso si alguna es la que tenga que llegar. Si alguna habrá depositado ya su mirada sobre mí. O si ven más allá del afuera.

No, no he vuelto a escribir nombres en la arena. No quiero hacerlo. No creo que pudiera.


sábado, 28 de marzo de 2015

El sentido adormecido

Hoy te he olido. Bueno, no a ti, exactamente. Estaba en un bar, en Lavapiés. Charlaba con unas amigas y de repente me ha llegado un olor que he reconocido al instante. He tratado de seguir el rastro de ese olor y de manera inconsciente te he buscado entre la gente. Pero no, no estabas.

Me he sorprendido al darme cuenta de que no recordaba en absoluto tu olor hasta que lo he olido. Y en ese momento lo he identificado perfectamente contigo.  De nuevo he posado mi nariz en tu cuello como hacía al abrazarnos. Y he vuelto a aquel frío colchón y las velas que nos iluminaron aquella noche. He vuelto a las sombras que bailaban sobre la pared mientras nuestros cuerpos ejecutaban la lenta danza del sexo. La habitación guardaba otros olores intensos pero el tuyo me anegaba. Y ese olor se transformaba en mi deseo. Si...cómo te deseaba. Cada célula de mi cuerpo te estuvo buscando durante meses hasta que te encontró. Hasta la tarde de sofá en que se entrelazaron las caderas y dejamos atrás el único sentido que nos incomodaba, el sentido común.

Aquel deseo dolía.  Dolía mirarte y verte sonreír. Dolía tocarte y notar al momento las corrientes que me erizaban el vello. Pero sobre todo, dolía saber que calmar aquel deseo nacido de la honestidad, sólo traería silencio. Que la intensidad se diluiría entre líneas y espacios. Que abrirías la veda del reproche. Que mi nariz ya no buscaría tu olor. Hasta esta noche.

Esta noche te he olido. Pero ya no eras tú. Erais todas las mujeres que alguna vez deseé. Éramos nosotras danzando al son de las pieles y de todo lo que hay más allá y casi nunca alcanzo a tocar.

Mi sentido adormecido ha despertado y de la manera más primitiva me ha recordado cuánto te deseé. Algunos olores, como el tuyo, quedan anclados en el subconsciente. Pero no, no vivo de recuerdos. Hace mucho tiempo que vivo de amnesia. Tal vez haya llegado el momento de que todos mis sentidos se activen de nuevo.

miércoles, 3 de octubre de 2012

Ponemos mil excusas


Llevo unos días dándole vueltas al tema del amor, las parejas, las rupturas... Ayer hablando con una amiga de fuera de España le comentaba que la crisis ya no es sólo económica sino que está arrastrando a las personas. Me da la sensación de que se está llevando por delante las esperanzas, las ilusiones....


Cuando estuve en terapia por mi ansiedad, motivada por acoso laboral, la psicóloga me explicaba que los humanos no dejamos de ser primarios en algunos aspectos. Cuando vemos que corren peligro nuestras necesidades más básicas como la comida o el refugio nos sentimos tan amenazados que podemos venirnos abajo o incluso ponernos agresivos...el miedo saca lo peor de nosotrXs.


Y es posible que eso haga que nos centremos en conservar lo que tenemos pero a un nivel totalmente personal. Egocéntrico, en el buen sentido de la palabra. Dicho en castellano burdo...no tenemos el chichi pa' farolillos y no queremos arriesgar de más, que bastante complicada está la vida.


El sábado caminaba con Alondra por el campo. Era una senda preciosa, sobre un meandro que originó el Ebro hace miles de años, con un pueblo lleno de cascadas y casitas de piedra al fondo del valle. Nos paramos y me dijo señalando el horizonte...has visto qué belleza? Me salió de dentro decirle...si, pero también la belleza camina a mi lado... No pretendía ponerme en plan cursi, ni quedar bien...simplemente me salió, de forma natural.
Ayer nos volvimos a ver y recordando lo ocurrido, me decía...Ay, la cieguitaaaaa...


Entendí que igual que yo le había dicho de modo humilde y sin ninguna pretensión que al mirarla contemplo a una mujer bella, ella no puede aceptar el cumplido sin más.

Recordé unos versos de un poema que encontré en Internet hace unos días y que dicen..."Nos dimos mil excusas para evitar querernos"...Si, ultimamente me encuentro con bastantes personas que no quieren complicaciones, que prefieren conservar el "estatus" que tienen, sea bueno o no, en términos objetivos. Quizá la crisis nos ha llevado hasta ese extremo...tenemos pánico a arriesgar nada porque somos incapaces de pensar ahora mismo en lo que podríamos ganar. Sólo podemos centrarnos en no perder, en no pasarlo mal...o peor de cómo estamos ya...puro instinto de supervivencia. Entiendo ese punto pero no puedo evitar sentir tristeza por ello.

Y luego están las que mandan a la mierda lo mejor que tenían porque están demasiado preocupadas por su exclusivo y supuesto bienestar. Las personas que se dejan llevar por la crisis y no es que arriesguen, es que juegan a perder.

Señoras...visto el plan...las que nos quieran, que nos quieran... las que no nos quieran, que no nos jodan.


martes, 4 de septiembre de 2012

Sobre los tiempos verbales


Hay días de infinitivos...y esos días me gustan porque me animan a hacer un montón de cosas. Lo habitual es que me quede reposando pero los días de infinitivos me pongo las pilas y empiezo a solucionar temas, a actuar.

Traducido al presente de indicativo; ando, hablo, cambio, ordeno, envío, limpio...no paro. Aprovecho el momento del infinitivo para solucionar cosas pendientes.

Y es que yo soy así...veo las cosas de lejos, me acerco, las pienso, las maduro y de repente un día...zas...no soporto más y las resuelvo. Recuerdo la estantería de casa, que la tenía hecha un desastre y estuve meses sentada en el sofá, enfrente de ella. La miraba y pensaba...tengo que arreglarla, pero era incapaz de ponerme a ello. De repente, una tarde que estaba viendo la tele, me fijé en un libro que había, me levanté y comencé a ordenarla.

No sé qué clase de clik hace mi cerebro para que salten los infinitivos...ojalá lo supiera para poder provocarlos...pero es así.

Lo bueno de cumplir años (fue a primeros de agosto) es que he podido soltar algunas cosas que me estaban lastrando. Ha supuesto un revulsivo para mí. Ese día algo hizo clik y un tema que llevaba arrastrando desde...uf!...casi desde que abrí el blog...de repente apareció con su solución al lado, saludándome de tal manera que era imposible hacer caso omiso.

Los infinitivos son mis mejores tiempos verbales porque implica acción, movimiento en mí. Pero no sólo el movimiento en si, sino también empezar y terminar. Para alguien dado a la dispersión como es mi caso, se agradece.

Y luego hay días como hoy...que navego entre los gerundios y los pretéritos perfectos compuestos. Oscilo entre el “ando” y el “he ...ado”.

Me da por pensar que los gerundios son de las personas que nunca se rinden, que pelean, Personas a las que les resultan un poco complicados los infinitivos y tardan en llevarlos a cabo. Por el contrario, se me ocurre que una persona de pretéritos perfectos compuestos es alguien que yace agotada, que ha decidido abandonar la pelea, que renuncia al gerundio para poder descansar.

Por un lado estoy muy contenta de cerrar algunos temas que me pesaban. Y por supuesto sigo bregando por encontrar lo que busco. Pero no voy a seguir escribiendo sin tener la certeza de que he dado con un camino abierto...


Ya ves...yo que debería ser de pretéritos perfectos simples....

jueves, 24 de mayo de 2012

Cincuentañeras

Hace dos años o así cuando comencé a tener más trato con Vito (célebre feminista española) alguien me preguntó que si me enrollaría con ella. No. Fui tajante en mi respuesta. En primer lugar porque no me atrae nada fisicamente (ni yo a ella, por supuesto). En segundo lugar porque es una mujer de cincuenta y tantos y nunca me había planteado tener sexo con una mujer “tan mayor”. Antes de que saltéis...tened en cuenta que yo aún no he cumplido los cuarenta...

El caso es que el verano pasado, sin comerlo ni beberlo, me enrollé con una cincuentañera. Miento...comimos y bebimos, sobre todo chocolate y coca cola... Bromas aparte...me refiero a que no me esperaba esa historia en absoluto. Nunca me había fijado en una mujer de esa edad pero después me quedé pensando que (veo que saltáis otra vez), para la edad que tenía, lucía un cuerpo estupendo.

Lo cierto es que de primeras no me fijé en su cuerpo. Entre nosotras se instaló una corriente de complicidad en un momento determinado. .Admiraba a esa mujer y la sentía cercana y tierna, con ganas de darse y de disfrutar a tope de la vida.

Por razones que no vienen al caso la historia no duró apenas pero me quedó un grato recuerdo de los momentos vividos y por supuesto, me hizo reflexionar. Me di cuenta de que no debía cerrarme a mujeres de ese tipo pensando que la edad marcaba una diferencia insalvable. Desde ese momento he encontrado a diferentes mujeres cincuentañeras con las que no me importaría tener un rollo. Sigo pensando que no quiero una relación seria con alguien que me saca tantos años pero me atraen lo suficiente como para compartir momentos intensos y únicos...

Hace unos meses ligué con otra cincuentañera que me parecía atractiva. Fisicamente tenía rasgos que me gustaban mucho. Y me parecía que tenía una gran personalidad y mucho coco. La típica mujer con la que disfrutas conversando. Quedamos, fuimos a cenar y...bueno, la jodió en cuanto abrió la boca. Se pasó toda la noche hablando de su ex y de la mía (a la que tiene la suerte de conocer) Allí se me vino abajo la líbido y aquella cita pasará a la historia como un desastre auténtico. Todavía no he perdonado a Cupida por aquello....

Alondra tiene 52 años y unos ojos azules que adivinas el cielo en ellos. Su voz dulce es lo suficientemente aguda cuando está alegre para expresar toda su femineidad y lo suficientemente grave cuando se pone trascendental como para que te llame la atención de inmediato. Con su pelo rizado en vivos colochos, sus gafas de metal rojo y sus manos pequeñas, compone un mapa de personalidad atrayente.

Conocía a Alondra de oídas y hasta hace año y medio no me la presentaron. Desde el principio observé esa vena maternal que tiene de cuidar de todas las que se encuentran cerca de ella. Sabe hacer que te sientas a gusto siempre, preocupándose por tus necesidades. Durante todo este tiempo he aprendido muchas cosas con ella y me ha servido de guía en momentos de ofuscación. Tal vez por timidez propia o porque me impone demasiado, hasta ahora no he sido capaz de saludarla con un pico como hacen todas sus amigas...

Hoy andábamos charlando sobre literatura y periodismo. Ella estaba sentada y yo de pie. En un momento determinado me ha dicho que me sentara encima de ella y no sé cómo nos hemos puesto a hacer “manitas”. Las manos alzadas y las palmas encontrándose a medio camino entre la ternura y el juego. Después me he levantado y hemos continuado la conversación con otras dos amigas mientras nuestras manos mantenían su propia charla. Ha sido algo tan espontáneo, inocente y hermoso que en ningún momento he reparado en que significase nada.

Me he despedido de ella con dos besos en la mejilla y un pico. Ha sonreído y me ha hecho notar que he sido yo la que se lo he dado a ella. Claro, la he contestado, después de hacer manitas una va y se lanza.
No, no creo que haya nada erótico entre nosotras pero tengo claro que me parece una mujer atractiva. Y no se trata de una cuestión física, sino de esa mezcla de saber estar, ternura y diversión que hallo en ella. Alondra me gana por su simpatía, su dulzura y su sonrisa. Es un imán para mí.

Me preguntaba últimamente qué tendrán las cincuentañeras que me atraen tanto. Hoy por fin, he encontrado la respuesta.


lunes, 16 de abril de 2012

Huellas


Es hermoso saber que el bosque me añora y que una gota de océano lleva mi nombre.

En los últimos días, una amiga me ha dedicado palabras muy lindas y más allá de la emoción que me han provocado, hay una parte, si queréis más objetiva, que me ha hecho reflexionar. Creo que es inherente a la condición humana la necesidad de trascender, saber que aunque ahora estamos, un día no estaremos pero quedará una parte de nosotros.

Dejar huella.

Estos días se agolpan en mi memoria las huellas que han ido dejando dos o tres personas en los últimos cuatro años. Exploro esa senda llena de marcas indelebles. Recorro mil veces los caminos que tracé junto a esas mujeres a lo largo de los días o tan sólo en cuestión de horas...

En el curso de este fin de semana hablamos sobre la experiencia del amor, del desamor, los encuentros eróticos...Recuperé las imágenes de otras dos pieles, pude sentir a través de mi memoria de nuevo su tacto, su textura, su olor...todas las sensaciones que me provocaron...

Es curioso, uno de esos cuerpos fui amándolo poco a poco. Esa mujer me lleva acompañando desde hace más de tres años. Al principio me gustaba pero con el paso de los meses esa atracción física fue transformándose en un amor apasionado primero, lleno de ternura después. Aprendí a trazar mapas de sensualidad entre sus pliegues, deslicé ondas de poesía en cada leve roce y conquisté todos los centímetros de su cuerpo al paso de mis dedos.

Ayer, ella comentó a otras amigas con una complicidad tierna y divertida nuestro primer beso y al fin me di cuenta de que aunque ya no somos pareja, guarda los recuerdos de muchos momentos compartidos. Guarda un precioso recuerdo de tantos días y noches de pasión. Por fin descubro que una parte de mí queda en su memoria, que mi imagen vaga en los rincones de sus recuerdos. No sé si aún la amo. Sé que la quiero y que el hecho de que guarde ese recuerdo de mí me llena y me hace feliz.

No sé exactamente qué recuerdo guarda de mí la otra mujer de la que os hablo. Apenas pasamos juntas unos días. Pero fue como vivir una primavera concentrada en los momentos de caricias. Si, quizá es la mejor manera de definirlo...la primavera concentrada en cada una de nuestras caricias.

Soy más bien tímida para tocar a las personas con las que no tengo mucha confianza pero nada más vernos me surgió la necesidad de abrazarla y a partir de ahí sentí la comodidad suficiente como para cogerla de la mano, frotarle la espalda cuando sentía que tenía frío e incluso abrigarla con mi cuerpo.

Con ella descubrí que el sexo no se ciñe sólo al puro acto, que la sexualidad comienza por una mirada, continúa con una caricia y que el simple sonido de una voz puede proporcionar tanto placer como otro tipo de sonidos. Nuestro momento fue el de los sentidos puestos al servicio de los sentimientos. No la echo de menos como a la mujer con la que compartí tanto tiempo pero mentiría si no reconociese el impacto que supuso para mí esos pocos días que coincidimos.


Huellas...


sábado, 18 de febrero de 2012

Hoja de Reclamaciones


Querida y a-do-ra-da Cupida de mierda...

Te agradezco que me escribieras para pedirme disculpas. Valoro que hicieras caso de lo que decía Castafiore de que me merezco una cita en toda regla. Y no te creas, que tengo en cuenta que estamos en plena crisis y las cosas ya no son como eran...


Vale que intentaras resarcirme precisamente con la misma que el destino previamente había negado que se encontrara conmigo. A veces el destino tiene razón, eh!! Vale que no te encargaras de lo de la suite y la bañera de hidromasaje. Vale que en vez de las flechas del amor le tiraras dardos en el culo a mi cita. Pero joder!! yo creo que precisamente por los puñeteros dardos es por lo que ha venido revirá.


Que no!! que no me pone agrada que se pasen la cena hablando de su ex. Que una cosa es que no se partan el culo con una gracia de las mías y otra que se te queden mirando con cara de pez. Que cuando digo quedar, me refiero a quedar para charlar y conocernos...y para mí no es sinónimo de follar.


Vamos, que te has lucido...que no tenía nada que ver con la muchacha que me has mandado. Que ya estoy harta de mujeres hechas polvo. Que si hay que escucharlas y apoyarlas lo hago, pero para una cita no son las candidatas ideales. Y entiendo que con esto de los recortes, también tu tendrás que gastar menos en test de compatibilidades, pero cabrona chata, cúrratelo un poquito más!!


Hala guapa!! a ver si la próxima aciertas me la buscas más adecuada para mí!! Y no tardes!!


jueves, 16 de febrero de 2012

Carta de Cupida


Estimada Chris,

antes de nada quiero pedirte disculpas. Ultimamente ando tan atareada que se me escapó tu ligue. La vi cuando se encontró con su amor platónico, dudó un momento y cuando quise dispararle la flecha para que reaccionara ya se había marchado. Supongo que empiezo a no ser tan ágil. Los años cada vez me pesan más.

Pero como sé que te he dejado en la estacada, compuesta y sin cita, permíteme resarcirte. Al día siguiente no se me escapó y le tiré no una flecha, sino un dardo en el culo. Creo que estuvo sin poder sentarse en todo el día en su oficina.

La he estado pinchando a diario hasta que esta mañana se ha decidido. Ha mandado a paseo a su amor platónico y quiere quedar contigo. Como te dijo Miss Castafiore, te mereces una cita en toda regla, así que la he hecho prometerme que irá, pase lo que pase. Bueno, salvo que estalle una revolución, que ya sabes cómo son estas lesbianas subversivas.

Ah, lo que pedías de una suite de hotel y una bañera de hidromasaje tendrás que pedírselo directamente a ella, que yo ya he hecho mi parte. Ahora te toca decidir a ti.




Y recuerda, esto no tiene por qué ser un amor para toda la vida.

martes, 14 de febrero de 2012

Telegrama para Cupida



Se busca mujer para ligar STOP Que no me deje plantada sin avisarme. STOP Con un buen equipo informático que no bloquee en la bandeja de salida el mail en el que me explica que por un problema familiar no puede quedar ese día STOP Y sobre todo, que cuando vuelva a su casa después de atender el problema familiar, no se encuentre con su amor platónico, surja la chispa y se enrollen mientras la espero inutilmente.  




domingo, 12 de febrero de 2012

Las sombras del deseo


Entre los mil motivo por los que me gustan los blogs, uno de los principales es que me mueves. Reflexiono, pienso, matizo, siento...provocan que dentro de mí algo entre en ebullición. Algunos me hacen reaccionar al instante. Otros me clavan frases que interiorizo y que van macerando pensamientos, marinando ideas que en algún momento saldrán a la superficie. Además, con vuestros comentarios acerca de lo que escribo sumáis argumentos y motiváis más aún mi zona gris.

Leía en un blog hoy acerca del deseo. Ese anhelo íntimo de que nos deseen y ser deseadas. Quizá podríamos comenzar por pensarnos deseables y a partir de ahí concretarlo cuando alguien nos exprese su deseo.

Para las que no somos atractivas en el nivel más superficial y extendido del término a veces resulta bastante complicado sentirnos deseables. Qué buscan las demás que yo puedo tener. Ahí la autoestima juega un factor fundamental y en momentos de crisis, mantenerla a flote es ya un triunfo. No, no hablo de la mierda de crisis económica en la que nos encontramos, sino de una más profunda...esa que te remueve los adentros, la que te hace preguntarte de la noche a la mañana acerca de ti y tu vida...Si, en esos momentos de crisis con pensar que merece la pena seguir adelante basta. Y luego, ya vendrá el momento de ocuparte del tema del deseo.

Ahora ha llegado el momento. ¿Soy deseable? Cuando obtienes un no por respuesta como me ocurrió hace tan sólo unos meses sientes que un misil ha impactado en tu línea de flotación. Sigues con ese proceso de reconstrucción y percibes claramente que lo que te hace deseable no salta a la vista. Porque el deseo tiene mil caras pero al igual que la Luna, algunas están ocultas.




Puedes llegar al deseo a través de los ojos. Muchas veces a lo largo de nuestra vida nos cruzamos con mujeres que consideramos atractivas. Son guapas o tienen ese algo que nos atrae poderosamente. Otras veces llegamos al deseo a través del oído, por el sonido de una voz o el significado de las palabras que oímos. En mi caso, accedo al deseo casi siempre a través del pensamiento, del intelecto. He descubierto que las mujeres que mayor deseo me provocan son aquellas a las que admiro por algún motivo. La mayoría de las veces encuentro deseables a mujeres que sin necesidad de ser atractivas fisicamente me generan admiración por ser fuertes, luchadoras, porque pelean por un mundo mejor o porque intelectualmente me despiertan, me retan, me presentan desafíos...

Ignoro qué despierta el deseo en las mujeres a las que les gusto, quizá en cada una sea algo diferente. Ayer me decía una amiga que soy divertida, inteligente y que tengo chispa. Pues ná, a jugar mis cartas y esperar que algunas mujeres no se fien tan sólo de lo que aprecian sus retinas. Yo mejor que nadie sé que la vista es un sentido muy defectuoso.

sábado, 17 de diciembre de 2011

Seductora seducida


Mientras le voy dando vueltas al tema de Josefa voy dejando que pase el tiempo. Alguien me proponía “paciencia” como nombre y ya le he dicho que en realidad es algo que debo cultivar en mí.

Pues eso, que mientras sale o no sale esta historia adelante...aún es pronto para decirlo porque no hemos hecho ná de ná...este finde he tenido una vivencia estupenda.

Ayer y hoy asistí al curso que hago una vez al mes. El taller previsto tenía que ver con los sueños pero debido a causas de fuerza mayor hubo que cambiarlo y hemos trabajado la seducción erótica.

Ya habíamos hablado de la seducción en el día a día como herramienta natural para la obtención de aquello que queremos. Pero hoy nos hemos centrado en la erótica. Hemos experimentado con los ritmos, con los miedos, con los deseos...

Me ha llamado mucho la atención mi reacción. Llevo unos meses muy cerrada en el plano amoroso y de forma paralela me he ido cerrando al plano sexual. De hecho, desde el verano no he querido saber nada de rollos y las propuestas que he recibido las he rechazado.

Ante el cambio de guión del curso he pensado que iba a estar pasota y que no participaría de los ejercicios. Mi sorpresa ha venido cuando al llevar a la práctica lo que íbamos comentando, me encontraba más abierta de lo que cabía esperar. En algún ejercicio mi cerrazón se veía claramente en la posición de las piernas ya que cuando no estamos interesadas en llegar a la intimidad física con la otra persona, de forma inconsciente cerramos la forma genital (cruzando las piernas, poniendo objetos entre medias, alzando las rodillas como elemento defensivo...)

Ha habido un momento precioso. Un ejercicio que os recomiendo a las que estais emparejadas o a las que tenéis mucha confianza con alguna amiga a quien proponérselo. Sentadas y pegadas por la espalda, sin hablar, se trata de intentar acoplar las respiraciones, de hacerlas al unísono. Respirar y a la vez notar en la espalda la respiración de la otra. Al mismo tiempo, ser consciente de las señales corporales, escucharte tú y escuchar a la otra...mi ejercicio ha sido mágico, notando la calidez de la espalda de mi compañera, hallando un espacio común donde compartir respiraciones tan diferentes como las nuestras, fusionándolas y después separándolas sin traumas...vuelta al espacio personal aún cuando manteníamos la espalda pegada. Qué felicidad cuando el proceso de fusión-separación se produce de forma tan natural y agradable.

Según transcurrían las horas me sentía más y más cómoda hasta que ha llegado el último ejercicio. Se trataba de aunar todos los elementos que habíamos trabajado previamente y tratar de seducir a la mujer que eligieras. Elegí a una hetero que no me ponía nada para enfrentarme al reto. Y oye!! que nada más empezar nos encontramos bailando y disfrutando de nuestras miradas, sonriendo y moviendo nuestros cuerpos al ritmo de lo que marcaba el deseo. Nos hemos tocado, sonreído, abrazado, cogido de la mano, acariciado, besado, olido...nos hemos acercado, separado y vuelta a unir, nos hemos dado piquitos y hemos susurrado en nuestras orejas. Me ha salido todo tan natural...Esta mujer me ha comentado que hacía mucho que no se sentía tan a gusto, relajada y deshinibida en un encuentro erótico. ¿la habré conseguido convencer para que cambie de acera? Jajaja No, eso ya es broma.

Me he sorprendido entrando de lleno en el papel, sintiéndome tan a gusto...y mi actitud de seductora se ha ido al carajo con su baile y su mirada, Me ha seducido, si señora. Y me he dado cuenta de que ha llegado el momento. Que pese a tener el corazón temblando (cada día mucho menos) mi cuerpo está de nuevo preparado para disfrutar. Así que escucharé atentamente las propuestas que reciba a partir de ahora. He vuelto!!




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