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martes, 17 de agosto de 2010

Un encontronazo con la Historia

Esta mañana he pasado por el supermercado para comprar una botella de Cachaça, el licor con el que hago las caipiriñas. Mañana se viene conmigo para alumbrar mis noches gaditanas mientras juego con las amigas o charlamos.

Cuando terminaba de pagar me he fijado que a continuación de mí había una chica de mi altura y bien proporcionada. Aunque la veía de perfil me resultaba conocida. He supuesto que por ser del barrio y en realidad no estaba desencaminada. Me he demorado metiendo la botella en la bolsa y he podido verla de frente. Era Verónica Sánchez, la actriz que se hizo famosa por Los Serrano. Vive en mi barrio. Es curioso. Se ve que la mitad de los actores de las series de Telecinco viven en mi barrio. He hecho footing detrás de Fran Perea, y he cruzado la calle varias veces con Nuria González. Hasta he tenido que abrirle el portal al chaval gay de Aida porque se había dejado las llaves en casa.

El caso es que por la profesión de mis padres, o por las casualidades de la vida, siempre me he cruzado o he tenido contacto con gente famosa, famosilla o importante pero nunca me ha llamado la atención. Conozco personas que matan por encontrar famosos, pedirles un autógrafo, hacerse una foto con ellos. Me resulta curioso porque yo no siento una emoción especial cuando veo a gente así. Por ejemplo, he comprado ya varias veces al lado de esta chica que os comento pero nunca la he dicho nada. Para mí es tan normal como yo. No niego que me gustaría conocer personalmente a algunos pero es un interés más relacionado con lo que han hecho que con la "fama" en si. no sé si me explico...

En realidad sólo una vez me he emocionado viendo a alguien conocido. Pero es que esa vez sufrí un encontronazo con un trozo de Historia. Si, con mayúsculas.

Fue en el verano del 2003. Estaba de vacaciones con mi ex (la de la escalera) en Mykonos. 


Volvíamos de la playa camino del hotel, atravesando por el centro del puerto chico, siempre cerrado al tráfico. Íbamos andando y yo como siempre, mirando al suelo. Debo decir que por aquel entonces, mi escasa visión me hacía siempre ir mirando al suelo para evitar tropezar, cosa que nunca logro. El caso es que iba mirando al suelo, cuando sin darme cuenta me di en el hombro con alguien. Levanté la cabeza rápidamente y con mi superspanish acent dije “Excuse me”.

En ese rápido levantamiento de cabeza alcancé a ver que mi hombro se había golpeado contra un hombre no muy corpulento.que iba junto a una mujer rubia. Seguí andando cabizbaja y le dije a Alex...

- Vas a pensar que estoy loca pero juraría que acabo de tropezarme con Paul McCartney

Delante nuestro, a corta distancia iban un chico y una chica. Cuando les miramos estaban dados la vuelta mirando a la pareja. Era imposible que me hubieran oído dado lo bajo que lo dije. Aquella era la señal. Ellos también debieron pensar que aquel hombre era el Beatle. Así que en plan marujón total nos dimos media vuelta y empezamos a andar detrás de la pareja.

Llamaba la atención que con las pintas guarras playeras que llevábamos todos durante el día, ellos dos iban maqueados. Él pantalón beige y camisa de manga corta. Ella vestido largo. No parábamos de mirarle la pierna a la rubia. Pensábamos que si le veíamos la “patapalo” (su pareja de entonces tenía una pierna ortopédica) tendríamos al confirmación definitiva de que eran ellos. Pero fue un chasco porque ella llevaba medias!! Con el calor que hacía en aquella isla y la mujer con medias!!

Llegaron justo al centro del puertito y allí había un taxi esperando. Aquello nos convenció. No permitían entrar coches allí así que un taxi era para alguien muuuuuy importante.
Y entonces llegó lo mejor. Ya eran conscientes de que les seguíamos. Se dirigieron a un lateral del taxi, él abrió la puerta, dejó que ella entrara, cerró la puerta suavemente y se dirigió al otro lado. Pero en vez de entrar en el taxi se apartó un poco. Dio media vuelta y se quedó quieto mirándonos. Sonrió dando su aprobación a que nos acercáramos.  Fue como decir.... me habéis dejado que paseara tranquilamente con mi mujer, ahora os doy la oportunidad de conocerme. Y a mí, me pareció un detalle tan cortés por su parte, que me quedé mirando. Sólo le sonreí y decidí no molestarle. Allí estaba plantado, un icono de la música, un pedazito de Historia del siglo XX.

Podría haberme hecho un montón de fotos con él, haberle abrazado y hasta haberle pedido que me cantara cualquier canción (seguro que me hacía un umplugged por mi cara bonita jeje) pero decidí dejarle tranquilo. Me pareció todo un caballero. Sir Paul

Y vosotros? Habéis tenido algún encuentro/encontronazo con algún famoso?

domingo, 1 de agosto de 2010

Necesito vacaciones

Supongo que es un pensamiento generalizado a estas alturas del año. Pero en mi caso es la primera vez que lo siento así en muuuuuuchos años. Necesito marcharme, desconectar. Olvidarme de todo lo que hay en Madrid. Recargar pilas para poder volver y seguir adelante.

El viernes por la noche estuve viendo al coro de gospel de Soweto. Un concierto de los de los Veranos de la Villa en la parte de la Casa de Campo que da al Manzanares..

Desde lo alto de la grada tenía una visión increible del otro lado del río. Sobre la colina se alzaban el Palacio Real, la catedral de la Almudena y un poco más a la derecha despuntaba entre los tejados la cúpula de San Francisco el Grande. Una visión de las que te dejan sin palabras. Sólo faltaba la luna llena que había acompañado el concierto de Diana Krall del lunes pero supongo que era mucho pedir.

Mientras el coro cantaba Asimbonanga me giré y contemplé la belleza de las vistas. La ligera brisa que corría me traía el olor a tierra y pinos. Los nombres de Mandela y Biko sonaban como un reclamo de paz. Y ocurrió. Sentí que flotaba a escasos centímetros de la silla donde me hallaba sentada. Que el aire fresco y limpio me sostenía y aligeraba. Durante el tiempo que duró la canción encontré esa paz que persigo incansable. Y es la sensación que necesito mantener durante varios días para relajarme del todo.

Así que voy repasando mentalmente los ingredientes de mis vacaciones...

12 días en el Puerto de Santa María
2 amigas que se ampliarán a 4 o 6 cuando vengas las sevillanas a vernos
playa, piscina y muchas muchas gambitas
ver atardecer sobre el mar
risas y alguna lágrima para tener el menú completo.

Y por la noche prepararemos nuestra caipirinha casera. Ahí va la receta por si alguien quiere pasar un buen rato.

Coger una cacerola. Si no hay cacerola una olla.
Hay que tener en cuenta que no nos vamos a preparar un combinado de terracita a 7 euros el vaso lleno de hielo, no. Nosotras preparamos caipirinha para tomar hasta hartarnos.
Partir 6 limas o limones (al gusto de la acidez) en trozos pequeños. Echar en la cacerola y aplastarlos hasta que salga todo el jugo. Dejar los tropezones en la cacerola que luego darán un toque de color al vaso.




Añadir cachaza (cachaça). La botella la podéis encontrar en supermercados del Corte Inglés o grandes superficies. Os adjunto una foto de la que utilizo yo. Hay otras marcas con la botella amarillenta pero el sabor cambia bastante. Es más amargo. Para 6 personas utilizo media botella de cachaza.

Añadir azúcar en cucharadas soperas. Empezar por ponerle 3 cucharadas, remover bien, probar el sabor e ir añadiendo en función del gusto.
Por último añadir hielo picado en grandes cantidades para que aquello esté fresquito y vaya rebajando el pedo que te coges mientras pruebas lo que preparas.

Si no tenéis utensilios para picar el hielo os cuento la forma casera de hacerlo. Es ideal sobre todo cuando estáis cabreados con algo o el vecino de abajo os cae mal.
Coger los cubitos de hielo y meterlos en un trapo (limpio, a ser posible) Hacer un saco con el trapo atando los extremos o sujetarlos fuertemente. Empezar a golpear el trapo contra el suelo como si estuvierais clavando algo. Aprovechar para cagaros en todo lo imaginable que os agobia.
Respirar profundamente, abrir el trapo y comprobar que el hielo no está demasiado picado. En momentos de gran cabreo se te va la mano y puedes llegar a hacer un frappé increible.
Añadir el hielo picado a la cacerola de caipirinha y repetir las veces necesarias.
Servir con un cazo de sopa en un vaso cuanto más grande mejor y... A DISFRUTARLO!!


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