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jueves, 16 de noviembre de 2017

1.100 km después


En la película El Olivo de Iciar Bolláin, la protagonista, Alma, emprendía un viaje hacia una utopía. Y lo hacía con esta frase... "A veces te tienes que lanzar de cabeza y la gente te ayuda por el camino".

Hace un par de semanas soñé con llegar más allá de la isla de los Dragones para entregar un abrazo que me ardía. Cuando me lancé a mi utopía encontré la mejor gente. El amigo que sabía lo importante que era ese viaje para mí y me dio el billete de ida y vuelta, la amiga que se pegó el madrugón en su día de descanso para llevarme al aeropuerto, la señora que me cedió el asiento de ventanilla para que pudiera hacer esta foto y recordar el viaje...

Foto by chrisdelospuentes


... los que estuvieron a mi lado todo el día, desde la distancia, escribiéndome y llamando porque no se podían creer lo que les contaba...

1.100 kilómetros después y con los 20 kilómetros que cargué sobre mi pierna el sábado recorrí el camino de vuelta por las calles de Madrid. Necesitaba ese último paseo hasta llegar a mi hogar. Allí me esperaba tanto cariño... con esa llamada para hablar de madrugada porque sabían que yo era incapaz de dormir... con mis vecinos haciéndome el domingo la sesión de terapia... la postal que me enviaron desde Francia semanas antes y que llegó justo ese día como caída del cielo... Me recordaba que cruzar puentes siempre es una experiencia, aunque al otro lado no te espere nadie, aunque te digan que no quieren verte y te quedes con el alma y el abrazo partido.



Cuánto tiempo se tarda en crear un espacio común, un vínculo, unos hábitos? Cuánto tiempo se necesita para construir algo? Por qué los planes hechos se llenan de vacío? Esa manía que tienen las verdades de caerse de medio lado...

Han sido tres meses intensos para mí. Meses de cuidado, de susurros y anhelos, de ilusiones y credos. Hice una apuesta y la perdí. Sabía que tenía muchas posibilidades de salir mal, aunque nunca imaginé que sería de este modo. Con esa negativa a verme, con esa manera de hacer como si no pasara nada y pudiéramos seguir como siempre.

Se me acumulan los interrogantes. No sé no ser yo. Cómo puedo desandar el camino recorrido, amordazar mi corazón o fingir que no me rompí? Cómo podría volver al punto de partida y empezar de nuevo?  Y sobre todo, por qué seguir conociéndonos como propusiste, si no me quieres ver? Dame tú una razón.

Necesito marinar lo sucedido, asimilarlo, entenderlo. Creo que no lo lograré. Pero si tengo que sudarte y limpiar mi piel del rastro que has dejado. 

¿Cuánto tiempo necesitaré para ello? No sé, no tengo ninguna respuesta. Sólo tengo este silencio que nos acompaña ahora... y las ganas.




domingo, 21 de mayo de 2017

De parranda

Recordais en la facultad (o instituto, o cole...), cuando teníamos una semana entera de exámenes, que al acabar nos íbamos de juerga un fin de semana como si hubieramos estado encerradas tres meses??? Pues algo asi me ha pasado a mi. Despues del último año cuidando lo que he podido a mi madre, ahora que la complicacion de su enfermedad pasó y se encuentra estable, me he soltado un poco la coleta.

He aprovechado sobre la marcha oportunidades que me han surgido. Que unas amigas se iban a la playa el puente de Mayo? Me faltó tiempo para coger la toalla y tirarme entre las dunas a que me tocase el sol por primera vez este año.
Que mi ex decía de hacer una visita relampago a Madrid? Aprovechaba y me subia con ella a Pamplona para que me enseñe su nuevo hogar...

Exposiciones, cines, pre estrenos, lagos, sol, puentes, cervezas y sonrisas. Asi han transcurrido muchos de estos días de kit-kat que tanto necesitaba. Ahora, poco a poco, vuelve la rutina, mi casa, los dias tranquilos, las gatas y el trabajo... Con la vista puesta en la escapada de San Juan. Ya he encargado los farolillos chinos que tiraremos en la playa la noche de San Juan. Espero que lleguen a tiempo y podamos lanzar nuestros deseos al cielo estrellado.

Vuelvo.


Puerto de Altea

Puente romanico de Estella. Otro puente cruzado! 


jueves, 14 de julio de 2016

Auditivamente kinestésica

Llevo toda la semana absolutamente descentrada, pensando en lo que pasará en los próximos días. Visualizando, que me han dicho que da resultado...

Así, el martes me tenía que ir a Tres Cantos, a un curso que me iba a dar mi empresa. Pero por aquello de que se me va la olla muymucho, a las 8 estaba sentada en mi puesto de trabajo en Alcobendas. La cara de mi jefe al verme allí sentada fue un poema. La mía cuando me di cuenta del error, mejor no la describo.
Total, fui al día siguiente. En el curso explicaron que hay tres tipos de personas basándose en teorías psicológicas. Visuales, auditivas y kinestésicas. Y por lo que estuvieron comentando, yo tengo gran parte de la tercera, aunque también presento rasgos de la segunda. Por si no conocéis el tema, os diré que las personas kinestesicas tendemos a captar la realidad y a relacionarnos con nuestro alrededor, a través de las sensaciones corporales y las emociones.

Me gusto lo que nos estuvieron comentando, el saberme reconocida y el poder ponerle nombre a cosas que siento. No me atreví a preguntarlo, pero me huelo ademas que mi sinestesia tiene que ver con que sea kinestésica.

Y una vez que le pones nombre a algo, echas la mirada atrás y te das cuenta de que ahí ha estado siempre. Declararme a menudo yonki de sentimientos, mi gusto por los abrazos, por los masajes sensitivos y esa necesidad de vivir momentos especiales como forma de ser feliz.

Hay momentos en mi vida que guardo en esa cajita especial de la memoria. Momentos que aunque desprovistos de importancia objetiva, se han quedados anclados en mi alma como los mejores que he vivido. En muchos de ellos reconozco un rasgo común. Para mí han sido hermosos, han tenido una particular belleza que me ha traspasado la piel y me han llenado de sensaciones físicas y espirituales.

Para San Juan, me fui con mis heteras a casa de una, que se ha mudado a El Campello. Tenia muchas ganas de playita, de sentir el sol y sobre todo el agua. Tuvimos la suerte de que había luna llena para la noche de San Juan y la ocasión propició que cumpliera uno de mis sueños.
De madrugada y tras quemar el papel con lo que quería alejar de mí, decidimos bañarnos. La temperatura del agua era perfecta y junto a nuestra hoguera, se extendía sobre el Mediterráneo, el reflejo de la luna llena. Siempre había pensado que el reflejo de la luz en el agua era ficticio, de los que al acercarte tú, se va alejando... pero no.

Me desnude y me fui adentrando en el agua. Sentí que ese mar me acogía al tiempo que mis ojos apresaban la belleza del momento. Rodeada de amigas, era casi incapaz de articular las palabras que necesitaba. Fue pura belleza, plenitud, comunión con el agua y la luna, elevada justo encima de nosotras. Fue calidez y amor por este planeta y esta vida que me ha sido regalada. Fue magia y marea. Fue murmullo de olas y latidos. Fueron lágrimas ligeras de emoción.

Fui piel.




sábado, 13 de febrero de 2016

Memento mori


Habíamos planeado vernos hoy, pero no ha podido ser. Una muerte nos ha separado.

Hubiera sido un buen "regalo de San Valentín". Así que en lugar de verte, me he venido para casa y he comenzado a recordar las otras dos veces que te he visto. Me costó cogerte el punto. Al principio me pareciste algo fría.

Pero cuando te vi por segunda vez, más calmada, sin tanta interrupción, comencé a fijarme en tus detalles. Me fijé en la delicadeza que destilabas, en la fuerza que yacía bajo tu sobriedad... y en esos momentos en que se adivinaba tu emoción... fue entonces cuando noté que mi vello se erizaba al mirarte y pensé en el tiempo que llevaba esperándote.

Si, la segunda vez conseguiste emocionarme. Tal vez ese piano que sonaba de fondo, o tu pausada elegancia, la forma que tienes de mostrar tu sentimiento... de recordarme que soy humana y el tiempo huye, que lo importante es lo que dice el corazón...

Tengo ganas de acercarme a ti de nuevo, de quedarme a solas contigo, a oscuras, de escuchar tus susurros y convertirlos en deseos. Tengo ganas de que cada centímetro de mi piel se arrebole. De sentir. De sentir todo contigo. Tengo ganas de ti. Inmensas ganas de ti... Carol





viernes, 5 de febrero de 2016

Cafunéeeeeeeee


Os decía en mi anterior post que... abro los ojos y después viene la Vida... así llevo varias semanas... sin parar. Curro por la mañana y cada tarde ocupada en asuntos varios. Alguno con agobio y preocupación incluido.

Casi tienen que operar a Zoe. Viene arrastrando problemas en una de sus glándulas anales y hace unos meses tuvo una fístula. Le ha aparecido varias veces. El otro día, cuando le volvió a salir, el veterinario ayudante me dijo... mejor que operemos porque va a estar con estos problemas ya toda la vida. Me agobié mucho pensando en la logística... dejarla sin cenar una noche (de propina a Lúa también), pedir el día siguiente a la operación libre para quedarme cuidando de ella, llevarla a revisión sin quitarle el collar isabelino para que no se chupe la herida... y por supuesto, que todo saliera bien y le pudiéramos solucionar ese problema.
Volví a la clínica para que el veterinario principal la viera y este me dijo que había cicatrizado muy bien la fístula con la pomada que la echo y que no había necesidad de operar. Me quitó un gran peso de encima.

He estado en IKEA comprando algunas cosas para casa. Redecorando mi vida... en realidad lo que tendría que hacer es cambiar la tarima (quiero ponerla gris) que se me ha estropeado bastante el último año, pintar, arreglar el suelo de la cocina... ojalá fuera más manitas para hacer arreglos yo sola y ojalá tuviera pelas para hacer la reforma que me gustaría.

Después de redecorar la casa con una vajilla nueva, lisa y gris, que irá a juego con esa futura tarima, decidí que ya era hora de cortarme el pelo. Casi tres meses desde la última vez. Y aquí estoy, con los pelos de punta y esa sensación que me encanta de llevar el pelo recién cortado. La nuca rapada, por supuesto. Y ganas, muchas ganas de cafuné... si alguna quiere presentarse voluntaria para hacerlo, ofrezco masaje sensitivo a cambio...

... lo que me recuerda, que debo tener la suerte de mi lado. La semana pasada me enteraba de que viene en abril a tocar a Madrid... al Teatro Real!!! Ludovico Einaudi, el pianista que pone banda sonora a mis masajes sensitivos... Las entradas por supuesto agotadísimas... pero el otro día me dice Alondra... tengo dos entradas para ver a Einaudi... quieres una?... me faltó tiempo para abrazarla... no se puede ser más linda!! Tengo que escribir más sobre Alondra, le dedico mucho pensamiento y pocas líneas... Sus ojos azules y sobre todo su forma de ser conmigo merecen varios post. Llegarán.

lunes, 14 de diciembre de 2015

No es Little Wing


Vivo en un humilde barrio de Madrid, eso si, con buenas vistas. A los pies de la Catedral. Enfrente tengo un parque con árboles centenarios.Pero mi verdadero contacto con la naturaleza está a cinco minutos andando, cuando atravieso la entrada a la Casa de Campo.

No, esto no es Little Wing ni tengo nada que ver con Henry aunque me ata el amor a la tierra, al sonido de los pájaros que se posan sobre los árboles del parque, a la visión del atardecer sobre el lago, a los ciclos vitales... Tampoco mis amigos son un cantante famoso, un acaudalado broker o un sonado tierno. Pero creo que comparto con estos personajes la sensación de que éramos un nosotros y de repente algo pasó, algo se rompió.

Prevalece la idea de haber vivido momentos, y haber creado espacios comunes. De haber transitado por idénticos caminos a pesar de que cada uno tiene sus vivencias. Pero después de todo, un día abres los ojos y descubres que poco queda de aquel nosotros. Tal vez sólo la nostalgia que nos hace reunir y creer que la Navidad traerá la magia de nuevo.

A veces es tan sencillo como que los caminos se separan, que ya no somos los mismos, que tenemos intereses diferentes. Venga. Va. Dramafree. Sin lágrimas ni suspiros. Pero quizá no sabemos hacerlo así de bien y nos aferramos a los recuerdos de aquellos momentos.

Lo malo de haber llegado hasta aquí, es que empiezas a darte cuenta de lo que ha quedado por detrás de ti. Lo bueno, es que descubres que no todo lo que pierdes supone realmente una pérdida. Y lo vital es que tienes la certeza de que sólo vale la pena cuando los que están cerca le ponen tanto mimo como tú.


viernes, 21 de agosto de 2015

Asalvajada


Odio la sensación de tener n blog Guadiana. No me gusta aparecer y desaparecer. Pero a veces me quedo en silencio. Bueno, eso no es correcto. No hablo mucho y necesito quedarme sin hablar pero hasta cuando no hablo expreso cosas. Necesito el silencio porque es en ese momento cuando mantengo conversaciones conmigo misma.

Y eso fue lo que ocurrió. En el último post, Cereza me decía que algo me rondaba y me quedé pensando en los post que estaba escribiendo esos días y en lo que me rondaba. Llegué a la conclusión de que por alguna razón, estaba "ajustando cuentas" con personas que pasaron por mi vida y dejaron su huella en mí. La semana siguiente al último post la pasé soñando con gente que ya no tengo cerca por elección propia o por causas de la vida. Familiares muertos, amigas que dejaron de ser y relaciones amorosas fallidas o simplemente fracasadas. Soñé con muchas ellas, con algunas dolía aún. Supongo que es una asignatura que tendré que aprobar en algún momento... el que la gente se va de tu lado cuando ha cumplido su función y no siempre es responsabilidad mía conseguir que se queden.

Pero volviendo al presente... he estado un par de semanas de vacaciones. Asalvajada. Ese ha sido mi estado. Aprovechando los calores madrileños me he ido despojando de ropa hasta ir prácticamente desnuda. Y lo cierto es que me gustaría ir sin ropa por muchos más sitios. No tengo afán exhibicionista pero cada vez me gusta más la sensación de notar el aire sobre mi piel, o el agua... Tenemos un montón de espacio destinado a sentir, muchos centímetros que reciben constantemente información del exterior y creo que nos saboteamos negándonos a hacernos conscientes de toda la información que llega.

Me gusta rascarme, hacerme cosquillitas, recorrer las palmas de mis manos y el contorno de mis dedos. Me gusta sentirme, que mi piel sienta el aire o el agua del que hablaba y el tacto. Somos piel. Y nos tocamos muy poco. A nosotras. A las demás. Desde que cruzamos la adolescencia aprendemos a sentir pudor e incluso rechazo si nos tocan. A muchas nos gustan los abrazos, pero cuántas nos quedamos tranquilamente abrazadas (no a las parejas) más de 5 segundos? ¿Por qué no tocamos a las personas tanto como tocamos a nuestros peluditos?

Durante las vacaciones visité Zamora y estuve por algunos pueblos donde había campos rocosos. Recordé cuando de pequeña, en los campamentos por la sierra madrileña, me descalzaba para subir por las rocas. Me gustaba mucho el tacto rugoso y duro de las rocas en las plantas de los pies. Si había alguna que fuera grande me tumbaba sobre ella intentando que la mayor parte de mi cuerpo estuviera en contacto con la superficie. Era un momento de paz y felicidad absoluta. Un instante pleno antes de seguir saltando con la sensación de ser un Mowgli cualquiera.

domingo, 15 de marzo de 2015

Latidos


Me quedo extasiada viendo como Ana y Sara tocan la txalaparta juntas. Tiene algo mágico el movimiento de los brazos golpeando con los palos la madera. El improvisado ritmo, la fuerza y energía, el sonido cambiante... Veo a Sara girar la cabeza en ese gesto que repite cuando toca. Se abstrae de lo circundante y se concentra en la suma de sonidos.

Cada golpe suyo contra la madera me ancla a la tierra. Mi cuerpo recibe el sonido y junto con él, la energía y vibración que desprende la txalaparta. Y cada nota me evoca el motivo por el que me gusta la percusión.

Primero fueron las manifestaciones donde perseguía a los grandes tambores, después llegó la temporada de los cuencos tibetanos y al final de todo ese proceso encontré la batucada.

Aunque la clave la descifré en el colegio, no la había vuelto a recordar hasta ahora. Allí, en la clase de música había un pandero de sonido grave. Me entretenía golpeándolo al ritmo de mis latidos simulando que aquel instrumento era un corazón enorme lleno de vida.

Si, cuando ensayo con la batucada siento que el sonido del repique que toco es el propio sonido de mi corazón. Sara me lo recordó en la fiesta y sé que nos une ese sentimiento. Nos lo trasmitimos cuando nos abrazamos. Mis compañeras me dicen que toco muy alto, lo que traducido a un lenguaje coloquial significa que le doy bien fuerte. Tal vez sea porque necesito escuchar mi corazón entre tanto bullicio, necesito saberme viva por encima de todo.



martes, 10 de marzo de 2015

El abrazo que desata


Acudiste a mí y sin mediar palabra me diste un beso tierno en los labios. Tal vez habría echado de menos que las bocas permanecieran unidas. Pero sólo porque nada me hacía presagiar lo que ocurrió a tu lado.

Nos abrazamos y el tiempo se detuvo. Cesó el sonido de la batukada. Se apagaron las voces de las mujeres que nos rodeaban y perdí la conciencia de dónde estaba. Tan sólo éramos tú y yo en un nuevo espacio construído.

Quedémonos a vivir en ese abrazo. Más allá de mis demandas y tus sentencias. Más acá de dudas o pasados.

Por un momento olvidé tantos temores. Sentí que en tus brazos se deshacía el nudo que me apretaba y mis pensamientos de nuevo llegaban reposados. No hubo más que sentimiento. No hubo menos que ese abrazo.

lunes, 8 de diciembre de 2014

Seguimos...

... recorriendo este camino común, mirándonos a los ojos y el corazón, como ayer, intentando poner mimo en lo que hacemos y decimos.

Sin saber muy bien dónde nos llevará todo esto, pero convencidas de que es lo mejor que podemos dar ahora.

Y aún hay días que me faltas. Aún estoy llena de ganas de acariciarte, de jugar con tu pelo como hacía Lúa, de perderme en tu sonrisa, de abrazarte...

Pero me quedo con estos momentos tranquilos que compartimos... y todos los que vendrán.

miércoles, 9 de abril de 2014

Esta primavera...

... añoro:

- todos los abrazos.
- tu verborrea nocturna para impedir que me duerma.
- el desayuno de los domingos.
- contar los lirios que se han abierto.
- nuestras pequeñas conversaciones en inglés, el mío macarrónico.
- oirte cantar a la Jurado, fatal por cierto.
- tus ojos al mirar las pinzas de colores.
- acariciar tu espalda.
- que me prepares una coca cola con limón.
- ver una peli cogidas de la mano.
- subir a buscarte a la clase de inglés.


martes, 8 de octubre de 2013

Sheroes also cry



Ojalá en algún momento de estos días puedas cerrar los ojos, volver a Plum Village y sonreír tan sólo un segundo...




viernes, 20 de septiembre de 2013

Reencontrarme


Quizá todo comenzó esta mañana cuando al salir de casa vi la luna llena más impresionante que he visto en muuuuchos meses. Como tantas veces desde que era niña, me quedé embobada mirándola, abstraída por la luz que reflejaba, perdida en su halo anaranjado...

Su sola presencia me hace recordar tantas cosas acerca de mí misma...  Me puse los cascos con la música alta para espantar el dolor de pies. He descubierto que cuando alguno de mis sentidos está saturado no puedo prestarle atención al dolor, así que... bien por esa percusión y esos crescendos que me hacen olvidar que camino.

De tarde, un paseo tranquilo hasta la biblioteca... disfrutar de la luz y la temperatura de estos días... rememorar palabras, risas y abrazos... sentir que es el momento de pensarte, de escucharte y ser capaz de ir separando el grano de la paja en ese silencio que a veces te acompaña.

Pensarte... si... es casi un lujo. Sentir que estás preparada, dedicarte ese tiempo para analizar y reflexionar sobre lo que ha ocurrido las últimas semanas y llegar a conclusiones que aunque a veces no gustan están ahí... atravesar... atravesar los miedos y de nuevo encontrarte con quien eres. Reconocerte en la calidez de la tarde, en el árbol que ves por vez primera, en la madera del suelo que piso, en la calle que recién descubres y bajas... reconocerme en ese bienestar que alcanzo en raros momentos y quedarme... reencontrarme.

Luna, Andrés Suárez, sol, abrazos, palabras...

Reencontrarme.

martes, 17 de septiembre de 2013

Madrid y tú


De nuevo hoy he paseado por esa ruta... que no por conocida me gusta menos... Plaza Mayor, mercado San Miguel, Santiago, calle Espejo, Lazo, Unión, Ramales, la Almudena y la muralla árabe... ese trazado tan unido a nuestra breve historia, un camino jalonado de pensamientos y hasta algún beso

En la Librería la música me ha llevado a un estado semi feliz y entre libros, abrazos y palabras brotaban las ganas de encontrarte a la vuelta de alguna línea, en el recodo de un párrafo....

Por el camino, un cielo rojizo con alguna nube pasajera... y la presencia furtiva de una luna brillante...

Hoy Madrid estaba preciosa. Sólo faltabas tú.


Arcos en el Patio de la Armería
 
 

Explanada del Palacio Real


miércoles, 4 de septiembre de 2013

Reencuentro

El andén estaba vacío. Habían vuelto a subir las temperaturas y preferí quedarme en la zona de sombra. Aún faltaban 10 minutos para que llegara el tren.
Dejé que mi mirada se posara en el infinito del raíl. Esa linea que se alargaba hasta el horizonte. Supongo que buscaba el objeto que me anunciara tu llegada pero aún nada.



Por las escaleras descendieron un niño pequeño y su padre. El niño parloteaba nervioso. Supuse que sería la primera vez que venía a buscar a alguien a la estación.

Para mí no era la primera vez. Me gusta el ritual de ir a buscar a las personas que aprecio. Pero en esta ocasión había un matiz diferente. Era la primera vez que iba a buscarte a ti. Y tú, no eres una foránea... simplemente volvías a casa.

Vislumbré el tren en la lejanía y poco a poco se fue acercando. Recordé aquella proyección de los Lumiere. La reacción de los asistentes que salieron huyendo del tren que se les venía encima, contrastando con las ganas que tenía yo de arrastrar la máquina para que llegara antes.

Cuando comenzaron a descender los viajeros fijé mi vista, tratando de reconocerte. Mis ojos iban de cabeza en cabeza buscando entre los huecos que dejaban las personas que se aproximaban a mí. Vi algo que me llamó la atención y me adelanté para descubrir las rayas rojas de tu camiseta... Al momento vino a mi mente la imagen del libro que tengo en casa de un brazo rayado acariciando a un gato y cómo lo asociamos a ti.

Historia de Mex, de Max y de Mix.

Si.... Apareciste allí, entre el grupo que avanzaba, con tu sonrisa intacta y tus ojos semicerrados, en ese gesto que recordaba vivamente.
Nos acercamos y al fin pudimos abrazarnos. Ya no supe nada más de los que nos rodeaban. Olvidé el mundo que tenía alrededor y sólo existía nuestro abrazo.

Empezaste a hacerme preguntas y presa de esa timidez que me asalta cada vez que paso tantos días alejada de ti, era incapaz de responder. Sólo te miraba mientras preguntabas y me besabas.  ¿Cuánto tiempo transcurrió? No sé si fue un minuto, o dos, o cinco.... sólo te miraba tratando de apresar tus gestos, contemplando tu corte de pelo, tu piel tan morena, la circunferencia de tu muñeca... disfrutando del tacto de tus manos frías mientras me contabas lo alto que estaba en aire acondicionado en el vagón.

Al fin nos desasimos y comenzamos a andar para salir de la estación. De camino a tu casa, iba pensando que no quiero que te vayas tan a menudo pero que me encanta ir a buscarte y verte descender del tren.



miércoles, 28 de agosto de 2013

Surrealismo y SPM a partes iguales

Hay días que es mejor no levantarse. Días en que pones el pie en tierra y ya sabes que el cuerpo no augura nada bueno. Que te notas rara, revirá, con una sensación de.... no, hoy no debería moverme de casa...

Me he levantado a las 6 de la mañana y aún así he llegado 20 minutos tarde a trabajar. Podría pensar que ha sido por la mujer que casi me mata en el metro después de que el estornudo que me ha pillado por sorpresa le haya alcanzado la mano. Pero no. Quizá porque con un frenazo justo antes de llegar a mi estación, cuando ya estaba levantada, me he abalanzado sobre el culo de un tío altísimo que estaba delante de mí. Después me he quedado pensando si sería un hecho fortuito. O tal vez un inicio de cambio de orientación sexual...

Pero en cualquier caso ninguno de estos sucesos han sido el causante de que llegara tarde, sino el hecho de haberme pasado 20 minutos buscando en mi casa como una loca las llaves de mi ex. Está fuera de Madrid y me pidió que le regara las plantas y una semana después cuando voy a coger sus llaves, estas han desaparecido. He buscado por todas partes. Estaban ahí, en la mesa del salón pero por más que he movido los libros que tengo encima no las he encontrado. Estanterías, cajones, habitación, cocina... incluso baño. Cuando he llegado a la desesperación hasta les he preguntado a las gatas. Después me he dado cuenta de lo absurdo de la situación y me he declarado vencida.

En la parada del bus me he dado cuenta de que las llevaba en mi mochila porque las había metido antes ahí. Y si... ese es el motivo de llegar tarde hoy. Pasarme 20 minutos buscando unas llaves que estaban en mi mochila.

Y ahora ando comiéndome con verdadera ansiedad un paquete de frutos secos. Es lo que tiene el síndrome premestrual. Ese, si... el que me hace pensar... "las hormonas que cabronas"... ;-)   que ya sabemos cómo funcionan y a mí me llevan a tal estado de ansiedad que paso de tocarle el culo a un tío, a pelearme con varios clientes esta mañana, o mandar a mi jefe a la mierda porque se le ocurre venir en mi tiempo de descanso a darme un papel....El puñetero síndrome premenstrual que me tiene tan triste estos días, pensando en los imposibles, en las apetencias, los deseos, lo querido, lo buscado,  el movimiento y la desidia.... Este puñetero SPM que me deja al borde de las lágrimas aunque a menudo salgan en forma de gruñidos, que me lleva a abandonar por falta de fuerzas, que me instala en la única querencia de un abrazo. Ese que no llega...

Menos mal que el síndrome termina cuando llega la regla. Hay que joderse...


Gracias a mis chicas de la T.R. que hoy se están volcando en animarme

viernes, 19 de julio de 2013

Necesito vacaciones YA!

Necesito descansar, dormir las horas que me pida el cuerpo y no las que me limite el despertador. Estar tumbada, mirar las nubes pasar, oir el mar, contemplar el profundo azul. Necesito no tener horarios y dejar atrás el aire de la ciudad. No hacer nada que no me apetezca. No tener que hablar si no quiero hacerlo. Que mi rostro llegue tan pausado como mis abrazos, que mi sonrisa aparezca, me sorprenda y se quede a habitar.


Necesito cerrar los ojos para ver, escuchar la sangre discurriendo dentro de las débiles fronteras de mi piel. Quiero volver a sentir la más leve brisa rozándome.

Quiero descalzarme y pisar rocas, sentir el frescor del agua, empaparme de presencias y ausencias, jugar, leer, escribir, reir, crecer.

Acariciar la tierra, abrazar un faro. Dejarme mecer con las olas, que la marea me alcance y me cale el alma. Cobijarme bajos las estrellas y aullar a la luna.


Quiero desnudarme y ser yo.

jueves, 9 de mayo de 2013

A partes iguales


Hay días raros en que sonríes y lloras a partes iguales, en los que vives momentos maravillosos y pocos minutos después, momentos horribles.

Y esos días me dejan una sensación de resaca... de miradas, de cielos preciosos, de abrazos, de abrazos y sonrisas, de abrazos sonrisas y besos, de sentir. Pero a la vez tengo la resaca del miedo, de la tristeza, de la sensación de haber metido la pata hasta el fondo...

Y me acabo de zampar un bizcocho de chocolate para desayunar, para intentar mitigar lo negativo, para ver si al tragarlo se me deshace el nudo en la garganta que tengo y rompo a llorar, o al menos consigo salir de este silencio en el que me he sumido. Porque las palabras bullen en mi cabeza, pero no consigo que salgan al exterior.

Vaya semana que llevo entre cosas que se me han perdido, cosas que se me han roto, urgencias hospitalarias nocturnas y malos rollos con personas que aprecio mucho. Menuda mierda.

Pero quiero quedarme con el atardecer que vi ayer en el Templo de Debod y quiero quedarme con la visión de ese atardecer reflejado en los ojos de Zami justo antes de que llegara ese momento "que se abra un agujero en el suelo ahora mismo y me trague la tierra"

martes, 26 de marzo de 2013

Tantas emociones


Llevo días sin actualizar... en realidad este mes apenas estoy escribiendo. Ha habido otras épocas de quedarme callada pero habitualmente era por apatía, por desgana, porque me podía la ansiedad...

En este último mes no he parado, literalmente. He estado de arriba a abajo de centro a este y sin parar apenas en casa más que para dormir. Ha habido días que ni eso.

Se me han juntado proyectos, actividades en el Entredós (Olga, dónde te metes?) y momentos compartidos muy especiales.

Teatro, concierto, películas, fiesta sorpresa... muchos abrazos, infinitos mimos, besos, miradas, sonrisas, sonrisas, sonrisas...

Mi lado más físico me pide descanso. Pero el alma, que suele ganar siempre (en mi caso) me pide que siga echándole ganas, que disfrute tanto como lo estoy haciendo con todas estas emociones que están surgiendo. Y el alma también me pide mar. Me está pidiendo un viaje a ver el infinito azul para que los ojos se pierdan sobre el agua y reposen las miradas.

Querría encontrar el equilibrio pero algo me dice que no es el momento de parar. Tiempo habrá.



viernes, 1 de marzo de 2013

Atreverme a soñar


Hace meses, cuando me planteé la posibilidad (por enésima vez) de viajar a Nueva York pensé en que me debía a mísma la posibilidad de conseguir ese sueño. Siempre lo había depositado en las manos de otras personas. Entendí que ese sueño me pertenecía sólo a mí y que al dejarlo en otras manos siempre había evitado inconscientemente cumplirlo.

Así que en cuanto tuve la oportunidad real de cumplirlo comencé a trabajar en ello. Y aunque mi sueño no se va a cumplir del modo en que me gustaría, haciendo el viaje con alguien con quien compartir la experiencia, sé que seré feliz paseando por sus calles y sobre todo atravesando sus puentes.

El imaginarme al fin en Nueva York (a la espera de que esté allí en poco tiempo) ha desencadenado una serie de procesos dentro de mí. Me han hecho creer más que nunca en mí misma y en mi capacidad para lograr lo que quiero. Atreverme a ir a un país extranjero, sin dominar el idioma y con la inseguridad de no tener a nadie cercano allí...no quiero parecer vanidosa pero hace falta un par de ovarios para lanzarse...

Hoy alguien me ha dicho que soy una heroína por lanzarme, pero yo no lo veo así. Quizá es que he sentido que los sueños hay que capturarlos para poder vivirlos. Y ultimamente he cogido carrerilla planeando sueños y deseos que se realizarán pronto...el viaje, un concierto que persigo desde hace 5 años, el Circo del Sol con su espectáculo de Alegría...en cierto modo creo que la vida me está mimando, concediéndome la posibilidad de cumplir sueños. Los persigo y los alcanzo y me siento fuerte por ello.

Pero de pronto, me encuentro con otro que he tardado meses en vislumbrar en toda su extensión.Un sueño maravilloso y dulce de esos que te dejan huellas en la piel y en el alma. Segura de quererlo, lo intento aunque sin resultado. Me bloqueo, me desanimo, me entristezco y hay momentos que hasta me encierro. Ojalá...ojalá tuviera la capacidad de cambiar cosas, de destruir muros, generar actitudes, de invocar sentimientos...No soy fuerte, no soy una heroína...sólo soy yo.

Soy Chris. Me llamo Chris.


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