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martes, 7 de noviembre de 2017
Casi 23
Faltaban unos días para cumplir los 23. Me había marchado de vacaciones a Irlanda, yo sola. Fue mi primera vez de muchas cosas. La primera vez que viajé sola, la primera vez que iba a otro país, la primera vez que tuve que enfrentarme al despegue de un avión sola (con el pánico que me dan)...
Hice todo eso, y más cosas.... me recorrí Dublín disfrutando de sus gentes y sus calles pobladas de música. Me fui de excursión a islas abandonadas donde disfrutar de la soledad y el sonido del mar, seguí las huellas de Oscar Wilde y empecé a aceptar algo que llevaba mucho tiempo sucediendo... Todos me confundían con un chico.
He publicado hace un rato una foto en Facebook de aquel viaje. Recuerdo la tarde en que me hice la foto, sentada en un muro, esperando el bus de Wicklow a Dublín. Se acercó un hombre que salió de la taberna cercana y vino a hablar con una amiga. Me miraba muy extrañado y ńo pudo resistirse a preguntar... Are you a boy or a girl? Mi amiga le dijo que yo era una chica, pero el hombre no lo creía e insistió hasta que llegó el bus y le dejamos allí con su duda.
Al ver la foto he abierto la caja de los recuerdos... junto a ella están las fotos de Sis, mi hermana y Edu, de M y JJ... gente tan importante para mí durante años y que ya no están.
Incluso me miro a mí con casi 23 y ya no estoy. La gente que me ha conocido hace poco tiempo no da crédito. La gente que me conoce de más, me pregunta... qué ha pasado? Pasó la vida.
Y es curioso porque al ver esta foto me he reconocido de manera interior. Yo soy la de la foto. Y sé que entonces, era mucho más yo y más libre de lo que me he sentido en cualquier otro momento después. Ahí me atrevía a ser yo aunque eso generase dudas en los demás.
El tiempo, los miedos, las malas experiencias... he ido echando capas sobre esa Chris. Ahora estoy en proceso de muda, de desnudarme, de ir decapando hasta llegar a ser de nuevo quien soy. Sé que habito en mí, que estoy al fondo, que ya he encontrado el camino.
Tengo la suerte de haber dado con dos personas que han aceptado mi verdad, mi identidad. Con la gallega me ha ocurrido eso. Sentí que podía hablarle de mí con honestidad y me devolvió toda la confianza que deposité en ella, en forma de sonrisas y cariño. Sé que ella dirá que no podía reaccionar de otra forma, que no se puede reaccionar de otro modo... pero está ahí y no todo el mundo se queda cuando les cuentas quien eres.
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domingo, 1 de febrero de 2015
Mis tardes de domingo
Hace muchos años, mis tardes de domingo eran de sesión continua. Eso si, de tele. Después de comer nos sentábamos donde nos correspondía a cada uno. Mis padres y mi hermano en el sofá, yo en el suelo. Y poníamos las películas que iban alternando la 1 y la 2. Cuando terminaban yo me quedaba viendo aquel maravilloso culebrón infantil... Candy Candy, mientras mi padre se iba al salón a leer escuchando de fondo la radio con los resultados del fútbol y mi madre planchaba en la cocina.
Aquellos eran los sonidos que me acompañaban... el programa deportivo de radio y los ruidos de la plancha... el vapor que salía a trompicones y el pequeño golpe que mi madre daba cuando la depositaba en la tabla.
Años después dedicaba los domingos a ir al cine. Sentada en la sala oscura, a solas o acompañada, me relajaba. Dejé de ir tanto al cine porque las salas ya no eran silenciosas y nunca me gustó oír conversaciones de fondo.
Ahora los domingos son días para nada. Sigo viendo mucho cine. Hoy, La teoría del todo, que me ha emocionado como hacía tiempo que una película no me emocionaba. Me ha recordado aquella excursión maravillosa que hice a Cambridge con mi hermana.
Sola en casa, con Lúa tumbada sobre mis piernas y Zoe durmiendo a mi lado, el sonido del domingo ha sido escuchar la respiración contenida de Felicity Jones y el pensamiento constante de Eddie Redmayne en la película. De fondo, las campanas de la Almudena y alguna sirena de ambulancia que la acompañaba. Simplemente, el rumor de la vida que pasa.
miércoles, 22 de octubre de 2014
Caer y levantarse
Decía un tal señor Goldsmith algo así como que nuestra mayor gloria no consiste en no caer jamás, sino en levantarnos cuando caermos. Y si, tiene razón.
Estos días en los que estoy así, flojita, pienso en eso constantemente...
Os comentaba hace unos post algo acerca de un regalo.... llegó... al fin... después de dos años esperando!!! sólo tuve que levantar el teléfono y decirle a Sis... mira, que es que la necesito de verdad. Que como no encontrais el momento de traerla, voy a ir a vuestra casa a buscarla. Y al día siguiente quedamos en vernos.
Subí a la sierra, la abracé y pudimos charlar un rato sobre cómo van las cosas para las dos. De vuelta, me bajé a Madrid esta preciosidad...
Y he salido ya varios días con ella por Madrid Río para poder ver y atravesar puentes, que es lo mío...
Eso si, ya me he caído dos veces. Pero, volviendo al principio del post... me he levantado como una campeona. El problema radica en que los pedales tienen unos estribos en los que se me encaja el pie cuando freno. Así que, lo que tardo en poner el pie en tierra ya ha caído tooooodo mi cuerpo. Eso si, he de decir que el último día me ayudaron unos señores muy amables a levantarme y se preocuparon por si me había mareado o me encontraba mal. Se ve que hay buena gente por ahí.
Si montais en bici, ya sabéis lo que se clava el sillín en nuestras partes nobles. Decidí comprarme un culotte y oye!! ahora parezco John Wayne andando! qué sensación tan extraña la de llevar ese relleno entre las piernas. Para las lectoras más veteranas.... me recuerda a las antiguas compresas que llevábamos, que parecía que tenías ahí la misma enciclopedia británica de gordas que eran...
Mientras hago un poco de ejercicio que me viene estupendamente... voy parando junto a los puentes, los cruzo, contemplo alguna piragua en el río... y hasta descubro a amigos pintados en el techo del Puente del Invernadero...
Prosigo el camino, transitando, intentando disfrutar de las vistas... al atravesar un puente miro al cielo y pienso que ojalá las cosas fueran distintas... pero no lo son... y en algún momento lo aceptaré sin más. Mientras, me sigo considerando afortunada por muchas cosas... entre ellas, vivir aquí.
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| Puente de Toledo |
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| Puente de Segovia. Lo cruzo y llego al Rincón del Arco Iris. |
lunes, 13 de octubre de 2014
Y ahora qué?
Al fin he terminado mi construcción de Lego. Tuve que pedir que me enviaran una pieza que faltaba. Supuestamente (y he visto un documental sobre ello) una máquina se encarga de pesar las bolsas donde meten las diferentes piezas. Con que descuadre un gramo sacan la caja de la línea d eproducción porque algo ha fallado.
Bueno, pues a mí me faltaba una pieza. Pero lo mejor es que al terminar, me han sobrado como 20!!! y estoy razonablemente segura de haber puesto todas las piezas. Quié me he podido saltar alguna pero tantas???? En fin... aquí el resultado de unas cuantas horas de meditación mientras colocaba fichas...
Y ahora qué?
Ahora el cuerpo me pide movimiento. Sé que es algo que va aparejado a mi ansiedad... el cuerpo necesita moverse aunque se sienta aletargado. Debería confiar más en mis instintos... en los primarios... porque tienen su función...
El viernes me confirmaron que no debo tomar lacteos, que a mi cuerpo no les sientan bien. Llevo sin tomarme un vaso de leche algo así como 30 años. De la noche a la mañana noté que mi cuerpo rechazaba de un modo bestial la leche y no quise volver a tomarla. Me costó bronca con mis padres y con los monitores de los comapamentos pero finalmente conseguí que respetaran mi decisión. Apenas tomo queso (el que viene incorporado en las comidas) y yogurt muy de vez en cuando. A veces basta con que escuches tus sensaciones.
Por contra me han dicho que tome aguacate y plátanos, que son bueno para mí. Y han atinado con algo que me pide el cuerpo. No os pasa a veces que sentís que el cuerpo os pide comer algo en concreto? La batalla la llevaré con el trigo, con el que suelo hacerme la sorda y ciega.
Ah! y los pies dejaron de dolerme hace una semana. Puede tener que ver con algo físico, con algo emocional, con algo orgánico... o con las tres cosas a la vez. Veremos cuando deje las pastis...
De momento, esta tarde quizá consiga (cruzo los dedos) algo que llevo esperando casi dos años. Y será muy positivo. Veré a Sis, subiré a la sierra (que no llueva, que no llueva) y bajaré con un regalo maravilloso.
Mi cuerpo me pide movimiento.
lunes, 14 de marzo de 2011
El porqué de las cosas (1ª parte)
¿Creéis en las coincidencias? Yo no puedo decir que si ni que no. A veces tiendo a pensar que existen, tal vez como protección hacia mí misma. Me protejo contra cierta tendencia a la pasividad que pueda surgir del dejarse llevar porque todo va a suceder de un modo determinado.
Pero lo que me ha ocurrido desde que empezó el año me demuestra que no, que las coincidencias son demasiadas como para que se den al azar. Con esto no quiero decir que exista un destino, pero en ocasiones siento que el universo va encajando piezas. Eso es. La sensación que tengo es que mi vida es como ese juego que odio, el tetris. Y que hay piezas que se van encajando solas. De vez en cuando soy capaz de hacer una fila por mí misma. No sé si al hacerlo el resultado es que se eliminan partes negativas o consigo puntos, o dejo espacio para que el resto de las piezas encuentren y ocupen su lugar.
Vaya, qué abstracto queda todo. Pero en mi cabeza, que no ha dejado de dar vueltas desde que volví de Granda, todo cobra sentido.
Comencé el año con una nueva ilusión, con un objetivo claro, incluso con un pico de buen rollo con una persona determinada. Al cabo de pocos días falleció la madre de Sis.
Hace un par de semanas, el pico de buen rollo se vino abajo por completo. Había apostado y perdí. El juego había acabado y supe que se cerraba un ciclo de mi vida por completo. Curiosamente, la posibilidad de bajar a Granada a conocer a Candela y a Pepa se había concretado el día antes de que todo acabara.
Al día siguiente de decidir cerrar ese ciclo falleció el suegro de Sis, una muerte anunciada pero sin fecha prevista.
Mi hermana evitó decírmelo porque sabía que me encontraba mal y que necesitaba irme al sur. Me llamaron el sábado por la mañana para decirme que el buen hombre ya estaba incinerado. Por mi parte, no quise comentarlo con Candela, Pepa o Mercedes por no aguar el finde. Pero curiosamente, Candela se empeñó en ver el sábado por la noche una peli japonesa titulada “Despedidas” que versa sobre nuestro trato con la muerte.
Volví de Granada con la certeza de haber acabado con un ciclo y la tristeza de no haber podido hacer un buen cierre.
Volví de Granada enamorada de tres gatitos estupendos, cada uno con su personalidad y con la ilusión de incluir a alguien nuevo en mi vida, un amigo pequeño y peludo a quien cuidar y que a su vez me cuide.
Volví de Granada con una sensación tierna y dulce sin saber exactamente el motivo, pero sospechando que aunque había cerrado una puerta se había abierto un gran ventanal ante mí.
Y volví de Granada con unas palabras que se repetían en mi cabeza...espacio, tiempo, ritmos corporales...y con pares de opuestos... finales y principios, fusión y separación...
martes, 16 de noviembre de 2010
Animales sagrados
Siguiendo la recomendación de Alson, busqué vacas para mejorar mi estado de ansiedad. La buena mujer me había dicho que bastaba con mirarlas, así que me quedé observando a alguna, pero terminé por no saber quien miraba a quien....
Lo cierto es que me entró un canguelo tremendo. No sé reconocer los gestos de enfado de la comunicación no verbal de las vacas (ni de otros muchos seres vivos, la verdad) y preferí no esperar a que se decidiera entre invitarme a pastar con ella o arrearme un morrazo. Salí por patas hasta llegar a un camino seguro y decidí que la paz me la tenían que dar algo más relajado.
Así que al llegar a casa de Sis, cogí a su gatita Abril por banda...y no la solté en un buen rato!!
No sé quien tenía más mimo, si la gata o yo!!
Después llegó la comida, las cervezas, el limoncello, el Cassis, la exaltación de la amistad, las declaraciones de amor eterno, el echar la vista atrás, las dudas acerca de si se debía haber producido algún incesto hace 18 años, lo que sería de nuestras vidas de no ser como son....
Entre medias muchas risas, abrazos, besos y hasta algún encuentro con alguien a quien no veíamos desde la época de la facultad!!!
Y charlas tranquilas que deshacen temores, que permiten expresar lo que nunca te habías atrevido a decir, lo que por fin se revela claro, sin la niebla de las dudas...una sola certeza. Tal vez triste. Pero nadie dijo que la verdad fuera alegre...todo lo más, que es tuya, te pertenece. Y eso te basta para sobrevivir.
Lo cierto es que me entró un canguelo tremendo. No sé reconocer los gestos de enfado de la comunicación no verbal de las vacas (ni de otros muchos seres vivos, la verdad) y preferí no esperar a que se decidiera entre invitarme a pastar con ella o arrearme un morrazo. Salí por patas hasta llegar a un camino seguro y decidí que la paz me la tenían que dar algo más relajado.
Así que al llegar a casa de Sis, cogí a su gatita Abril por banda...y no la solté en un buen rato!!
No sé quien tenía más mimo, si la gata o yo!!
Después llegó la comida, las cervezas, el limoncello, el Cassis, la exaltación de la amistad, las declaraciones de amor eterno, el echar la vista atrás, las dudas acerca de si se debía haber producido algún incesto hace 18 años, lo que sería de nuestras vidas de no ser como son....
Entre medias muchas risas, abrazos, besos y hasta algún encuentro con alguien a quien no veíamos desde la época de la facultad!!!
Y charlas tranquilas que deshacen temores, que permiten expresar lo que nunca te habías atrevido a decir, lo que por fin se revela claro, sin la niebla de las dudas...una sola certeza. Tal vez triste. Pero nadie dijo que la verdad fuera alegre...todo lo más, que es tuya, te pertenece. Y eso te basta para sobrevivir.
domingo, 12 de septiembre de 2010
Huellas
Ayer subí a la sierra para ver a Sis. La idea hace un par de meses era hacer una barbacoa en su casa nueva, pero las obras se han retrasado mucho. Así que aprovechamos para dar una vuelta por el pueblo y pasar a ver cómo estaba la obra.
Quise dejar mi huella en la construcción, para sentirme en cierto modo parte de la casa y me dio por firmar en los ladrillos. Soy consciente del punto "marcar territorio" que había implícito en lo que hice. Vamos, que si hubiese sido un perrito lo mismo levanto la pata y meo. Pero eso queda muy grosero, no? Voy a ponerme etérea.... en realidad era una necesidad primitiva de trascender. Hala!! ahí queda eso!
Eso si!! Yolanda y Sis se sumaron a mi gesto.
Salí contenta porque me enseñaron el lugar que va a ocupar mi habitación ¡! No os he contado que en las casas de mis amigos siempre hay una habitación para mí!! bueno, en realidad es una segunda habitación de múltiples usos que yo declaro mía...ejem...
Estuve intentando animar a Sis. Me metía con ella diciendo que tiene encima la crisis de los 40 ya que los cumple en un mes. Pero me temo que su bajo estado de ánimo es por algo más importante.
Y ahora me pongo seria... Esto es para ti.
Nadie nos prepara para el sufrimiento de los padres. Como hijos, adoptamos el papel de menores, en cierto modo de niños.
Y un día, te encuentras con que debes asumir el papel que siempre han representado ellos. Debes cuidarlos, acompañarles y velar porque estén lo mejor posible. Debes atender su dolor, su malestar y hacer lo que puedas.
Lo malo es cuando no puedes hacer nada. Cuando sólo puedes asistir como testigo a la estación del pesar. Cuando contemplas la angustia y te rompe por dentro. Cuando descubres que tus padres son tan humanos como tú o más. Cuando alcanzas a entender que ha llegado el momento en que tú eres el adulto y ellos cada vez más niños…
Y un día, te encuentras con que debes asumir el papel que siempre han representado ellos. Debes cuidarlos, acompañarles y velar porque estén lo mejor posible. Debes atender su dolor, su malestar y hacer lo que puedas.
Lo malo es cuando no puedes hacer nada. Cuando sólo puedes asistir como testigo a la estación del pesar. Cuando contemplas la angustia y te rompe por dentro. Cuando descubres que tus padres son tan humanos como tú o más. Cuando alcanzas a entender que ha llegado el momento en que tú eres el adulto y ellos cada vez más niños…
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