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lunes, 2 de octubre de 2017

Todas las flores


Le tenía miedo a esta semana que ahora termina. Me encontré con la agenda llena de actividades por la tarde/noche. Cada día. Y con el madrugón que me doy para ir a trabajar, sabía que me iban a faltar horas de sueño. Y biba de mí, no fui capaz de calcular cuántas iban a terminar siendo.

Mi bendita compañera de trabajo, la que se sienta a mi lado, ha sido testiga de cómo según transcurrían los días acudía más agotada y más sonriente en una mezcla cuando menos curiosa.

Comencé la semana acudiendo a una charla con Jeanette Winterson, cuyo libro Por qué quieres ser feliz cuando puedes ser normal se convirtió hace tiempo en mi libro favorito y lleno de referentes.





"He seguido trabajando con las historias del Grial durante toda mi vida. Son historias de pérdida, de lealtad, de fracaso, de reconocimiento, de segundas oportunidades. A veces tenía que dejar el libro y pasar a la parte donde Perceval buscando el Grial, tiene un día una visión de él, y luego, porque es incapaz de hacer la pregunta crucial, el Grial desaparece. Perceval se pasa 20 años vagando por los bosques, buscando lo que había encontrado, lo que le fue entregado, algo que parecía muy fácil, pero que no lo era.
Más adelante, cuando tenía dificultades en el trabajo, cuando sentía que me había perdido o me alejaba de algo que no era capaz ni de identificar, la historia de Perceval me daba esperanzas. Tenía que haber una segunda oportunidad. De hecho, hay más de dos oportunidades, muchas más. Ahora se, después de 50 años, que le encontrar/perder, olvidar/recordar, marchar/volver, nunca se termina. La vida entera se mueve alrededor de esa otra oportunidad y mientras seguimos vivos, hasta el mismísimo final, siempre hay otra oportunidad."

Este fragmento, que le leí a alguien hace unos días, ha seguido resonando en mi cabeza. Se ha mezclado con los ecos de La Llamada, a cuyo preestreno asistí el martes. Subidón de emoción, de música, de canciones que recuerdo de tantos años atrás... Todas las flores, que salen a embrujar los amores, y despiertan mis ilusiones, dicen que vendrás... y voy a escribirte, una canción de brazos abiertos... Si os apetece pasar un buen rato y reiros, sin preocuparos por lo que pase más allá de la sala de cine, sin tener que pensar en independencias o en cifras del paro... id a verla. Regalaros una tarde de desconexión y disfrutar del inmenso placer de reír sin más.

Para no aburriros, el resto de la semana ha estado lleno de palabras, de voces bienvenidas, de abrazos post veraniegos, de amor... de mucho amor... todo el que me da mi familia elegida y de multitud de sonrisas con las que me he levantado cada día... con las inmensas ganas de que Madrid sea más que nunca, una ciudad que acoja, una ciudad que permita vivir los sueños y que como la vida misma, ofrezca otra oportunidad.

domingo, 3 de abril de 2016

Highlights


Lunes

Tras actualizar el software del teléfono y un par de aplicaciones, mi móvil decide que le ha llegado su hora y se apaga solo. No hay manera de que se encienda y tampoco carga la batería. Me acerco a la tienda donde lo compré y se lo quedan para repararlo. Por suerte todavía estaba en garantía. A cambio, me dejan un zapatófono de sustitución. Comento que es una patata de móvil y Rizos dice que hay smartphone Apple y smartphone Potatoe
La mala noticia es que he perdido todos los archivos, notas, documentos, wassaps que contenía. Las fotos no, que las tenía metidas en la tarjeta de memoria. Pero en realidad es lo que menos me importaba. Se han ido al garete los coloquios del Cine Forum que coordino, las canciones grabadas con las amigas, las notas que voy escribiendo sobre cosas que se me ocurren... Me resigno.


Martes

Quedo con la amiga a la que le estuve cuidando los gatos en Semana Santa para devolverle las llaves. Tras pedirme el favor me hizo un bizcocho casero de zanahoria de casi 1 kilo. Ahora me lo vuelve a agradecer con un bizcocho casero de naranja y una caja de chocolatinas a la naranja que me trae de París. Otro kilo más. Le pregunto sutilmente si nuestro grupo de amigas me está cebando con el propósito de que les sirva de alimento de aquí a su vejez.

Me cuenta su viaje a Francia. Le cuento mi Semana Santa madrileña y cuando vamos a volver a casa, Madrid nos regala esta estampa preciosa de su atardecer desde el Lago de la Casa de Campo.


La foto es una mierda pero mi smartphone Potatoe no da más de si.


Miércoles

Comienzo a leer La teoría King Kong de Virginie Despentes para un taller de Literatura en Entredós.  Me encanta. La autora declara que escribe para las feas, las gordas, las lesbianas, las bajas, las no follables (entre otras)... me siento tan tristemente reconocida que hasta me da la risa...
Cada vez soy más consciente de la cantidad de buenos libros que no he llegado a leer y de la poca vida que me queda para poder dar con ellos.


Jueves

Hago una entrevista telefónica de trabajo con Recursos Humanos para una vacante en mi empresa. Somos 50 personas para un puesto. Veo compañeros con el cuchillo en la boca mientras buscan un lugar tranquilo para hacer su entrevista. Yo me pongo muy nerviosa cuando suena mi teléfonosmartphonepotatoe, pero al menos las bragas no me aprietan!! Creo que he pasado esta primera entrevista. Para la siguiente que ya será presencial, calculo que me dará un parrús de los nervios.


Viernes

Amanezco con migraña y vomito. Cuando logro levantarme es casi mediodía. Llevo toda la semana durmiendo mal y mi cuerpo acusa las noches de insomnio. Veo en facebook que una antigua amiga que lleva sin hablar conmigo meses, me ha puesto un comentario en una foto. Otra con la que antes tocaba en la batucada, me escribe a propósito de un comentario en el facebook de las narices. Mi ex que cuando está fuera de Madrid no da señales de vida, me manda un mensaje preguntándome qué tal estoy.
No me sale contarles cosas a personas con las que no comparto un cierto cotidiano. Personas que se van y vuelven como si no hubiera pasado el tiempo. No me sale, no soy capaz de forzarlo. Siempre he dicho que soy de piel, que necesito cercanía. Me enfado por no ser capaz de responder a los comentarios y preguntas de un modo más locuaz. Pero luego pienso que no tengo por qué aceptar la manera en que otras personas quieren relacionarse conmigo si no me siento a gusto. Y de nuevo me enfado porque aún me tengo que recordar estas cosas. Termino el día con diarrea. Vaya mierda de día.


Sábado

A pesar de que los vecinos guiris han estado de juerga nocturna me levanto de buen humor para trabajar. Mi tripa ha recobrado su estado normal. Por la tarde les propongo a mis padres invitarles a cenar en un sitio que nos gusta. Reservo pero a última hora mi madre no está bien y no le apetece salir. Me llega un mensaje al móvil proponiendo un cine para cuatro. Salgo volando de casa a tiempo para contemplar la luz del atardecer sobre la Catedral.


Veo Brooklyn y se me quita la manía que sentía hacia Saoirse Ronan. La peli se deja ver. A la salida nos vamos a una cervecería donde me tomo la primera cerveza del año. Me apetece probar una Brooklyn Lager en honor a la peli pero sabiendo que no tomo casi nunca alcohol, el camarero me recomienda algo más suave ¿¿Más?? Me termino tomando una Coronita.


Domingo

Como he recuperado mi móvil ayer por la tarde, me paso el día descargando wassap, instagram, wallapop, twitter, shazam y aplicaciones varias que me hagan saber que lo mejor, sigue siendo juntarse con la gente para charlar delante de una coca cola. Para lxs que no pueden juntarse conmigo, siempre nos quedará el blog. Buenas noches, mundo.

martes, 22 de marzo de 2016

La realidad y la ficción de la mano


Hoy iba en el metro leyendo un libro que hay que abrir con cuidado y he comenzado a pensar en una discusión que tuve hace unos días con un colega del twitter. Salió el tema de Carol y él decía que la peli no valía la pena. No fui capaz de ahondar mucho porque 160 caracteres no me bastan ni de lejos. Cómo explicarte... se me ocurrió decir que si hubiera sido una historia heterosexual me hubiera pasado más desapercibida y entendiste que era por falta de calidad pero no, en absoluto. Sigo pensando que es una historia preciosa. Un proceso de seducción al que no estamos nada acostumbrados. En la heteronormatividad suele darse procesos mucho más rápidos, una seducción mínima desde donde se lanzan a la genitalidad. Pero Carol no, Carol (la historia) surge de la nada y avanza lentamente entre las protagonistas. El proceso de seducción va avanzando, va conformando un espacio de complicidad entre ellas mientras la mujer joven va creciendo lentamente, va aprendiendo lo que no quiere hasta finalmente descubrir cual es el objeto de su deseo. Mientras, la mujer mayor, experimentada, respeta completamente el tiempo que necesita Therese para aclararse y le da espacio suficiente para que pueda vivir su cotidiano. Se acercan pero sin presión, se respetan, se preguntan y se aceptan... y cuando al fin llega el momento de vivir el deseo, es Therese quien le dice a Carol, llévame a la cama, sin que Carol quiera forzar nada. Y si, al fin la historia de dos mujeres enamoradas termina bien

Eso es lo sublime para mí. Ese respeto entre ambas, esa complicidad, ese cuidado que se dan entre mujeres, tan diferente insisto del chicoencuentrachica, chicoseponeplastaconchica hasta que consigue una cita, chicolemetemanoachica... 

Que Nepo no quiera verlo, o no sea capaz de hacerlo para mí es lo de menos. El cine acepta muchas miradas, muchos puntos de vista. No hay absolutos. Habrá quien siga defendiendo que Tarantino es un genio y a mí tanta violencia me parece horrible. Aunque sea en ficción. 

Y sigo pensando que estamos necesitadas de visibilidad, de referentes positivos. Por eso la película es especial para mí. Porque le muestra a todos los que quieran verla cómo puede darse una historia de amor entre dos mujeres con "final feliz".

Así que hoy, en el metro, he abierto con cuidado el libro  y me he bebido tu relato, Yoya, lo he sorbido casi sin respirar... lo he sentido en mi piel. Y me he alegrado, me he enternecido, me he emocionado, mucho... y después me he enfadado y entristecido. Porque tu relato en cierto modo, no acaba bien. 
Me he acordado de cuando leía los libros de la colección Egales, ansiosa por llegar a un final feliz. Eran historias tontas, ñoñas, pero cumplían su función. Me contaban que entre dos mujeres puede darse una vida placentera, sin miedos ni culpas. una vida normal. Porque hasta hace muy poco tiempo, ni la literatura, ni el cine, nos contaban que pudieran existir relaciones entre mujeres y que estas pudieran ser tan longevas y felices como lo puedan ser las demás.

Qué tontería, no? Esa necesidad de pensar que todo irá bien. Ese querer vivir medio en la fantasía mientras llega alguna realidad. Como si no pudiéramos seguir adelante cada día simplemente con nuestras sonrisas, nuestras rutinas y que precisamente eso nos permitiera saber que todo irá bien. 
Y si al acabar el día, siento tanta añoranza como hoy, descubrir que el echar de menos forma parte de esa realidad que a veces ficcionamos, de esos relatos que estamos escribiendo a cada momento. Sean publicados o no.


lunes, 14 de diciembre de 2015

No es Little Wing


Vivo en un humilde barrio de Madrid, eso si, con buenas vistas. A los pies de la Catedral. Enfrente tengo un parque con árboles centenarios.Pero mi verdadero contacto con la naturaleza está a cinco minutos andando, cuando atravieso la entrada a la Casa de Campo.

No, esto no es Little Wing ni tengo nada que ver con Henry aunque me ata el amor a la tierra, al sonido de los pájaros que se posan sobre los árboles del parque, a la visión del atardecer sobre el lago, a los ciclos vitales... Tampoco mis amigos son un cantante famoso, un acaudalado broker o un sonado tierno. Pero creo que comparto con estos personajes la sensación de que éramos un nosotros y de repente algo pasó, algo se rompió.

Prevalece la idea de haber vivido momentos, y haber creado espacios comunes. De haber transitado por idénticos caminos a pesar de que cada uno tiene sus vivencias. Pero después de todo, un día abres los ojos y descubres que poco queda de aquel nosotros. Tal vez sólo la nostalgia que nos hace reunir y creer que la Navidad traerá la magia de nuevo.

A veces es tan sencillo como que los caminos se separan, que ya no somos los mismos, que tenemos intereses diferentes. Venga. Va. Dramafree. Sin lágrimas ni suspiros. Pero quizá no sabemos hacerlo así de bien y nos aferramos a los recuerdos de aquellos momentos.

Lo malo de haber llegado hasta aquí, es que empiezas a darte cuenta de lo que ha quedado por detrás de ti. Lo bueno, es que descubres que no todo lo que pierdes supone realmente una pérdida. Y lo vital es que tienes la certeza de que sólo vale la pena cuando los que están cerca le ponen tanto mimo como tú.


jueves, 21 de mayo de 2015

A solas con Therese


Hacía tiempo que no lo sentía... la querencia urgente, la necesidad de arrancar minutos al día para tener un pequeño espacio en el que aislarme con un libro.

Si. Porque muy de vez en cuando, un libro me toca de tal manera que necesito seguir leyendo... lo absorbo, prácticamente me lo trago en un frenesí de pasar hojas, de empaparme de la historia, de avanzar con ella... y cuando no encuentro ese tiempo libre, cuando mi vida está ocupada por la rutina del trabajo, o por los momentos que comparto con otras personas... tengo el mono de agarrar de nuevo el libro. Rememoro los fragmentos que más me gustan, me deleito con las imágenes que me provoca y evoco sin cesar esas sensaciones físicas y realmente vividas que me anegan.

Carol... El precio de la sal.... Carol no es un libro. Es mucho más que eso. Carol es un sentimiento, es un momento de mi vida, cuando aún creía que todo era posible. Carol son tardes cálurosas y llenas de luz como entonces. Porque tuve la inmensa suerte de que mi hermana me regalara el libro hace 20 años. No recuerdo de qué manera lo descubrió. Me habló de él y me lo terminó regalando mientras depositaba en mis labios la bella pronunciación del nombre de la protagonista.

Y Carol me poseyó. Se adueñó de mis ensoñaciones como lo está haciendo de nuevo ahora. A través de sus páginas recreé los prolegómenos de una relación. Desde entonces, es la parte de mis relaciones de pareja que más me gusta... cuando todo flota en el aire justo delante de mí y nada se ha dicho. Cuando cada gesto no es casual. Cuando la levedad refleja tanta intensidad que apenas puedes respirar.

Y ahora, después de 20 años, las sensaciones son muy parecidas. Vuelvo a imaginar una flecha atravesando el cielo por primera vez. Vuelvo a ver unas manos extendidas y alguien que llueve sobre mí. Y vuelvo a volar a través de su noche de estrellas de agua.

Me emocioné cuando supe que Todd Haynes había dirigido la película. No podría haber un director mejor para esta historia. Y aunque suene extraño, no soporto la espera para verla. Siento la misma necesidad de ver ya la película, que de seguir zambulléndome en sus páginas estos días. Cuando llego a casa, cierro el libro y me reincorporo a la vida con la ilusión de encontrar otro momento para quedarme a solas con Carol y Therese.

Porque hay historias que se te incrustan en el alma y ya no te abandonan nunca. Te siguen provocando un torrente de emociones aunque hayan pasado 20 años desde que las descubriste.

sábado, 31 de enero de 2015

Sin parar

Tengo la sensación de que no paro, de que me paso el día haciendo cosas, que tengo demasiada actividad, para lo que soy yo. Un momento después pienso que en realidad no hago nada, siento un bloqueo tremendo que me impide avanzar, que me deja anclada y enfadada. Y así voy, a trompicones y como los tentetiesos...

Las últimas semanas han estado llenas de malos rollos, historias que me quitan la energía, que hacen que pierda la calma. Al final son gilipolleces que mantienen mi atención en el afuera. Quízá es una manera absurda de defenderme, como lo de pasar tantas tardes fuera de casa, para no quedarme a solas y escucharme... puro escapismo. Estoy hecha una Houdini.

Lo bueno es que estoy viendo un montón de pelis, leyendo libros que me apetecían desde hace meses (me ha encantado Canciones de amor a quemarropa) y preparando mi segundo viaje a Nueva York.

La noche de reyes me echaron las cartas. Nunca he creído en eso, pero me dijeron algo que me resonó a propósito de mis relaciones familiares. Y supongo que estoy empeñada en que el viaje familiar a la Gran Manzana sea un recuerdo de esos que pueda guardar siempre con cariño. Aunque en mi imaginario nos veo aterrizando en el JFK como Paco Martínez Soria con la maleta y las gallinas.

miércoles, 20 de agosto de 2014

Días previos


Abro la puerta del balcón ahora, tan tarde, para que entre el fresco y sobre todo el sonido de los grillos y las chicharras que abundan en mi barrio.

Apenas hay tráfico y el mayor ruido proviene de las gatinas que andan correteando por el pasillo y practicando pressing-cat.

Busco el silencio exterior para contrarrestar el ruido interno. Me temo que la tensión pre viaje me ha asaltado y está a punto de ganar el combate por k.o. Malditos nervios que se me instalan en el cuerpo los días previos a los viajes y me atenazan...  Esta semana, además, se me junta con el intento definitivo de encontrar modelito para el bodorrio. Demasiado estrés para tan poca cabeza.

Pienso en el viaje. Intento relajarme. Quizá lo mejor sea vivirlo como una peregrinación hacia un lugar que deseaba conocer desde hace tanto tiempo. Viene a la memoria un libro de Annie Leibovitz  que he encontrado hace poco y que he podido adquirir gracias a los chollazos que de vez en cuando ponen en una tiendacafeteríapija. Es un libro precioso en el que fotografía el escritorio de Virginia Wolf, su jardín, la casa de Emily Dickinson,  la de Louisa May Alcott....  fotografía, historia y literatura unidas de la mano.

Y mientras busco tranquilidad interior, miro al cielo, pinto mandalas, junto piezas del puzzle y  recorro mentalmente las calles de Nueva York. Paseo de nuevo por la 5ª avenida o simplemente contemplo sus puentes. Si. Eso siempre ayuda.


viernes, 15 de agosto de 2014

Antonia



Antonia, cariño, ya tú sabes que de vez en cuando me da la ventolera. Así que cuando a las 15:05 te he puesto un wassap y te he dicho, "estoy de vacaciones, paso a recogerte" es porque se me acababa de ocurrir. Que yo andaba pensando en volver a casa con las gatinas y descansar, pero me he dicho... y qué tal si vas a buscar a Antonia, para que salga y haga un poco de ejercicio? y ya de paso podéis ir a la Fnac y compra ese libro que quieres regalarla.

Y siento no haberte dicho hasta más tarde que no había comido. Son los gajes Antonia, del transporte suburbano, que paso mucho tiempo bajo tierra y sin cobertura. Siento haberte dejado sin ese medio plato de arroz que has cocinado, pero me alegro de haberlo podido disfrutar.

Y siento aún más que el libro que quería regalarte ya lo tuvieras. Porque Antonia, hija, eres la leche. El único libro que te has comprado en meses es justo el que yo te quería regalar para que lo leyeras en ese jardín que tanto te gusta.

Pero a lo que vamos, que a lo tonto nos hemos ido a la Fnac y me he comprado un libro de Nueva York y una película Después hemos estado buscando unas zapas para ti y cuando no hemos podido más nos hemos ido a cenar. Comida, conversación y complicidad ¿qué más puedo pedir?

Hemos fluído y todo ha sido sencillo y alegre Antonia. Sé que tú también lo has sentido así. Y eso es el presente, Antonia. Es como flotar, sabes? simplemente te dejas y estás atenta a todo lo bueno que se va presentando para no perdértelo.

Mil gracias por el libro de Flores raras y banalísimas... ya tengo para comparar con la película!!!

No quiero despedirme Antonia, sin dejarte algo que estoy segura que te hará reir....




viernes, 7 de marzo de 2014

Días que enamoran...


Ayer salió el sol en Madrid y hacía tan buena tarde que me quedé en casa de Zami. Quería llevarme de paseo a ver los almendros en flor, pero mi dolor de pies arreciaba y prefería disfrutar del Patio por vez primera este año. Sentadas al sol, con un té y una coca cola, mirándonos a los ojos y dejando que nos acariciaran los rayos de sol... esos momentos que disfruto tanto...

Hoy nos hemos acercado a la Librería. Me he terminado el libro de La mujer que buceó en el corazón del mundo y necesitaba hacerme con el segundo, para continuar disfrutando tanto con la forma de sentir la vida de la protagonista.

Una vez más he constatado que los ebook llevan las de perder con respecto a algunos libros. Cuando ves unas ilustraciones, una encuadernación, coges un libro determinado en tus manos y sientes un flechazo por él, sabes que aunque te lo regalaran en versión electrónica no lo cambiarías nunca. Los libros me siguen produciendo tantas sensaciones físicas.... Si, y tantas emociones.

Del libro Qué hacer cuando en la pantalla aparece The End


Leo. "Y de repente un día nos despertamos y sentimos el vacío: en la pantalla aparece The End y decidimos empezar otra historia. Una en la que nunca tengamos que fingir que no nos conocemos". Automaticamente me he ido a eso que dice Jeanette Winterson... Ahora sé, después de cincuenta años, que el encontrar/perder, olvidar/recordar, marchar/volver, nunca termina. La vida entera se mueve alrededor de esa otra oportunidad, y mientras seguimos vivos, hasta el mismísimo final , siempre hay otra oportunidad.

Cuando me levanté esta mañana no intuía que el día sería así de bueno. Sé que el sol, la luz, hacen que automaticamente mi estado de ánimo sea mejor. Pero no sé si será el factor desencadenante. Sólo sé que la sensación cálida en mi espalda, unas sonrisas, unos leves movimientos y un abrazo sin muro de por medio, han hecho que este sea uno de esos días que enamoran... Un día en el que he sentido que hay otra oportunidad. Y sé que vendrán más. En el fondo, sólo se trata de confiar.

viernes, 28 de febrero de 2014

On my own



Seguimos con algunas ¿casualidades?... Me levanto ayer y descubor que se ha fundido una de las dos bombillas del pasillo, dejando la mitad del recorrido a oscuras. La lámpara del salón agoniza. Ya me advirtieron que han dejado de fabricar las bombillas que necesita.  Estoy por dejar la cosa así en vista del coste de la electricidad, pero no es cuestión de atropellar a las gatas por mitad de la casa. El caso es que me he quedado casi a oscuras en casa.

Pienso en los últimos libros que he leído y releído... la autobiografía de Helen Keller, las memorias de una niña sioux que escolarizaron los blancos en su adolescencia, Jeanette Winterson con una cita que me deja temblando...

"Pero muchas veces no podía hablar. El lenguaje me había abandonado. Estaba en un lugar anterior a adquirir el lenguaje. El lugar abandonado"

Y ahora... leo sobre Karen, una niña autista, que no es capaz de pronunciar más que gruñidos cuando la encuentra su tía...

Todas las protagonistas tienen problemas para comunicarse... si...

Hablaba ayer con Alondra acerca de las lealtades, de los bandos, de las luchas ajenas que nos tocan... y con esa sabiduría que le confiere la experiencia me aconsejaba no mojarme en temas que no son realmente míos. Se ve que estoy chapada a la antigua y siento la necesidad de posicionarme cuando veo injusticias. En ocasiones hay que saber mantener una postura más neutra si el conflicto no me toca de lleno. Desde luego es un buen método para no gastar energías en lo ajeno.

En el fondo, Alondra me animaba como siempre a dar con mi propia voz, a ocuparme del adentro y no del afuera. Me gusta tanto el tiempo que comparto con ella... Puedo ser... simplemente ser a su lado, porque ella no juzga, no compara, no etiqueta, realmente no lo hace... ni se deja llevar por lo ajeno. Busca siempre las semejanzas que tiene conmigo para partir de ese punto. Estoy pensando en volver a meditar con ella. Necesito reconectarme porque siento que mi cuerpo, mi cabeza y mi deseo están totalmente alejados.

Resuena ahora algo que me dijo esta semana otra mujer sabia que dio justo en el clavo... "cada una con sus soledades"...



jueves, 23 de enero de 2014

Pensar, leer, sentir... hacer.

Ayer mi fisio me pedía que no dejáramos los blogs. Yo me había propuesto escribir, sin más, muchos post... pero han pasado ya tres semanas y no he escrito nada. Silencio interior, supongo...

Ando de nuevo con fiebre lectora. De eso creo que tiene parte de "culpa" Zami, que aún sin decirme nada me espolea para que lea como antaño. Así termino un libro y cojo otro. Y cuando no encuentro alguno que me apetezca, tengo el ebook con lecturas más chorras. Aprovecho para leer en el metro. Paso casi dos horas al día de trayecto y es un tiempo estupendo para dedicarlo a la lectura. Además, hay buena luz para mi escasa capacidad de visión. 

Me he comprado una autobiografía de Hellen Keller. Siempre me han atraído las historias de personas sordas o mudas, con problemas de comunicación (lo mío es de manual).  Me apetecía leer su proceso de aprendizaje. Pero la verdad es que su libro me ha aburrido. No me he conseguido enganchar a lo que cuenta y he preferido dejarlo. Lo he cambiado por el relato de la primera mujer india que se convirtió en maestra. Cuenta su proceso de educación entre los blancos y lo intercala con su vida en la reserva. La verdad es que me trasmite mucho más que el libro de Keller. Lo curioso es que este libro, incluye una carta que recibió en su día la autora, después de publicar un libro de leyendas indias, agradeciendo lo que cuenta. La carta la envió Hellen Keller!! Es una tontería pero me ha resultado muy curioso que haya encadenado ambos libros, que ya de por si estaban unidos de algún modo. 

Lo bueno de todas esas horas de lectura es que ralentizan mi cabeza que ultimamente va a mil por hora. Y sin embargo creo que mi capacidad de sentir se ha venido abajo. Hay días en que simplemente tengo un electro de línea plana. Esos días me afano por hacer todo de forma automática. Quizá es un modo de autodefensa, yo que sé. Me descubro haciendo. Cocinando, Uniendo piezas de mi puzzle. Tirando cosas viejas en casa... Haciendo. Con necesidad de hacer, de actuar, de no quedarme parada... cómo echo de menos poder correr... 

Quizá tan sólo es que necesito cortarme el pelo...Hacía muchos años que no lo llevaba tan largo...

jueves, 17 de octubre de 2013

Donde vuelvo a ser niña


Cuando iba a los campamentos de verano de los boy scout solía escaparme en los ratos libres a encontrar lugares secretos. Rincones que para mí tuvieran algo de especial y donde pudiera dar rienda suelta a mis fantasías.

En esos lugares yo era la protagonista de las historias que inventaba y el mundo parecía sencillo y lento, como a mí me gustaba.

Podía quedarme sentada detrás de unas cañas, o subida en la rama gruesa de algún árbol... podía trepar descalza por una formación rocosa o simplemente tumbarme y contemplar las nubes... eran mis momentos de absoluta felicidad y paz interior.




Ahora he vuelto a encontrar un lugar así. No tiene rocas, ni alzando la mirada puedo contemplar muchas nubes, pero es un rincón precioso donde vuelvo a ser niña. Me descubro yendo a pasar ratos maravillosos allí, con las mujeres que pueblan el lugar. Siempre encuentro sonrisas, besos, abrazos... pura calidez. Y me dejan campar, descubrir, disfrutar, ojear y hojear...

Mujeres y Compañía: La Librería
 
 
 
Así, hace unos días, he descubierto un libro donde una chica como yo se aventura por lugares extraordinarios para vivir aventuras semejantes a las mías. Con la compañía de seres especiales va descubriendo un mundo único...




 


Me he quedado embobada leyendo, absorta en la historia, recordando mis propios mundos, aislada de este y a la vez intensamente conectada a mí misma... como entonces.

Y me siento tan afortunada de haber encontrado un lugar donde vuelvo a ser niña....

viernes, 20 de septiembre de 2013

Reencontrarme


Quizá todo comenzó esta mañana cuando al salir de casa vi la luna llena más impresionante que he visto en muuuuchos meses. Como tantas veces desde que era niña, me quedé embobada mirándola, abstraída por la luz que reflejaba, perdida en su halo anaranjado...

Su sola presencia me hace recordar tantas cosas acerca de mí misma...  Me puse los cascos con la música alta para espantar el dolor de pies. He descubierto que cuando alguno de mis sentidos está saturado no puedo prestarle atención al dolor, así que... bien por esa percusión y esos crescendos que me hacen olvidar que camino.

De tarde, un paseo tranquilo hasta la biblioteca... disfrutar de la luz y la temperatura de estos días... rememorar palabras, risas y abrazos... sentir que es el momento de pensarte, de escucharte y ser capaz de ir separando el grano de la paja en ese silencio que a veces te acompaña.

Pensarte... si... es casi un lujo. Sentir que estás preparada, dedicarte ese tiempo para analizar y reflexionar sobre lo que ha ocurrido las últimas semanas y llegar a conclusiones que aunque a veces no gustan están ahí... atravesar... atravesar los miedos y de nuevo encontrarte con quien eres. Reconocerte en la calidez de la tarde, en el árbol que ves por vez primera, en la madera del suelo que piso, en la calle que recién descubres y bajas... reconocerme en ese bienestar que alcanzo en raros momentos y quedarme... reencontrarme.

Luna, Andrés Suárez, sol, abrazos, palabras...

Reencontrarme.

martes, 17 de septiembre de 2013

Madrid y tú


De nuevo hoy he paseado por esa ruta... que no por conocida me gusta menos... Plaza Mayor, mercado San Miguel, Santiago, calle Espejo, Lazo, Unión, Ramales, la Almudena y la muralla árabe... ese trazado tan unido a nuestra breve historia, un camino jalonado de pensamientos y hasta algún beso

En la Librería la música me ha llevado a un estado semi feliz y entre libros, abrazos y palabras brotaban las ganas de encontrarte a la vuelta de alguna línea, en el recodo de un párrafo....

Por el camino, un cielo rojizo con alguna nube pasajera... y la presencia furtiva de una luna brillante...

Hoy Madrid estaba preciosa. Sólo faltabas tú.


Arcos en el Patio de la Armería
 
 

Explanada del Palacio Real


lunes, 12 de agosto de 2013

Lecturas veraniegas


Tardé mucho en empezar a hablar. 3 años y nasi nadie había oído mi voz. Mis padres preocupados por lo que tardaba en decir mis primeras palabras me llevaron al médico. Este diagnosticó que no tenía ningún problema físico que me impidiera hablar. Entonces, ¿por qué no lo hace? preguntaron. Porque no le da la gana, respondió el médico.

Tardé mucho en empezar a hablar y muy poco en empezar a leer. Apenas un año de diferencia. Aprendí a leer mientras lo hacía mi hermano. Y desde entonces se apoderó de mí un ansia por leer todo lo que veía.

Recuerdo haber contado los libros que había en casa de mis padres... más de 1.200 en mi adolescencia y la tristeza de imaginar que nunca podría leerlos todos.

Años después la hipermetropía temprana se llevó por delante mucha de mi capacidad de visión y tal vez por eso el ritmo de lectura cayó en picado. La ansiedad trajo la incapacidad para concentrarme. No podía leer más de una página reteniendo el contenido.

Pero de unos meses para acá han vuelto esas ganas de absorber historias. Estas vacaciones escuchaba a Zami y a Titania hablar sobre autoras, libros... y me moría de ganas de tenerlos en mis manos. Me descubro mosqueada cuando busco en mi pequeña librería algún volumen que sé que compré y ha desaparecido (a alguna le he prestado "La pasión según Renee Vivien" o "El mismo mar de todos los veranos"?) y contemplo con alegría el montón de libros pendientes de leer.

Por primera vez en años vuelvo a la vieja costumbre de leer varios libros al mismo tiempo. Voy despacio porque sólo puedo leer con luz natural o luz blanca intensa, pero conservo el hábito de simultanear lecturas. Eso si, cada una en su contexto. Para el baño (si, leo en el baño y me parece un placer infinito) el comic de Unas bollos de cuidado. Para los viajes en metro el libro que os comenté ayer que me ha regalado Zami por mi cumpleaños. En el ebook una novela de misterio y un libro sobre el baloncesto de la NBA...  De todo un poco.



Y es que hay pocas cosas mejores que las palabras escritas y leídas en silencio...



Le dedico este post a Laquetecuén, firme defensora de las #bibliotecas

Lo bueno se acaba


Mañana de vuelta al curro... qué bajón... todo lo bueno se acaba.

De nuevo los madrugones de las 6 de la mañana, que cada vez llevo peor. Y en lo personal unas cuantas ausencias que hacen casi inhabitable la rutina de esta ciudad.

Estos últimos días he estado disfrutando del silencio de "El Patio", esa isla en medio de la ciudad a la que me resulta muy fácil acceder y de la que casi nunca quiero marchar. Sentada al atardecer, disfrutando de la lectura de mi regalo de cumpleaños...  Lost Cat, o simplemente charlando, entretejiendo palabras y sonrisas.

Va a ser dura la vuelta. Pero quiero quedarme con el recuerdo tan estupendo de estas vacaciones y la promesa de que en mes y medio vuelvo a tener unos días libres.

martes, 21 de mayo de 2013

Todos los edificios de Nueva York

Una de las cosas que siempre me ha apasionado de NY es su arquitectura. No tengo conocimientos técnicos, pero me embobo facilmente viendo algunos edificios que me parecen increíbles. Eso si, con el tiempo he desarrollado un gusto determinado, que no digo que sea bueno... simplemente que no me gusta cualquier edificio.



Y hoy, hojeando el periódico me he encontrado con un verdadero regalazo. Al parecer un hombre se ha decidido a dibujar los edificios de Nueva York y le han editado un libro que puedo encontrar en Rizzoli.




Ah! Rizzoli.... es una de las visitas obligadas... conocí la librería gracias a una película que nada más verla se convirtió en una de mis favoritas... "Enamorarse". Una historia protagonizada por Meryl Streep y Robert de Niro... maravillosos, inmensos los dos... (si Zami, De Niro puede hacer películas sencillas y bonitas :-P) y que tropiezan por primera vez en esa librería neoyorkina.



Así que me temo que mi colección de libros sobre NY se incrementará con este volumen del que os dejo algunas muestra.  

miércoles, 3 de abril de 2013

Pentimento


¿Os ha ocurrido alguna vez que habéis visto una peli, os habéis aburrido, la habéis dejado y al cabo del tiempo le habéis dado una segunda oportunidad?

El domingo, mientras decidía si me ponía el flotador o los manguitos para volver a casa, me dispuse a ver una película antigua. La medio-vi allá por los primeros 90 pero supongo que su estética setentera y sobre todo el personaje masculino me hicieron desistir.

Había leído el libro Pentimento, de Lillian Hellman hacía tan sólo unas semanas y el capítulo de Julia me había emocionado profundamente. Estaba saliendo del armario para mis amigos más cercanos y encontrarme una historia así escrita, con esa sensibilidad me servía de apoyo en aquellos momentos.

"La antigua pintura al oleo, al correr del tiempo, pasa en ocasiones a ser transparente. Cuando esto sucede, es posible, en algunos cuadros ver los trazos originales: aparecerá un árbol a través del vestido de una mujer, un niño abre paso a un perro, un barco grande ya no se ve en un mar abierto. A esto se le llama pentimento, porgue el pintor se 'arrepintió', cambió de idea. Quizá también sería correcto decir que la primitiva concepción, reemplazada por una preferencia posterior, es una manera de ver y luego ver una vez más. Esto es cuanto quiero decir respecto a la gente que aparece en este libro. Ahora la pintura ha envejecido y he querido ver lo que fue para mi una vez, lo que es para mí ahora."

El caso es que la película me decepcionó y apenas debí aguantar 15 minutos. Cuando el domingo la vi entera terminé con lágrimas en los ojos.

Sigo aborreciendo el personaje masculino. No me gusta que enfoquen la trama desde lo político en vez de la relación amorosa que tuvieron Julia y Lillian. He leído por ahí que es un canto a la amistad. La ambigüedad con la que está narrada lleva a esa confusión.

De hecho en el libro no existe tal ambiguedad puesto que Lillian Hellman escribe..."He tenido mucho tiempo para pensar en el amor que sentía por Julia, demasiado fuerte y demasiado complicado para definirlo sólo como los anhelos sexuales de una muchacha por otra. Y, no obstante, existían con toda seguridad."

Descubrir a Vanessa Redgrave de joven, con ese rostro andrógino, esas manos enormes, esa mirada abierta y receptiva....nunca vi una película suya en la que tuviera menos de 50 años y me enamoré de su esencia. Siempre me ha parecido una mujer fuerte y decidida pero en esta película la encontré además muy atractiva.

Hala! otro mito erótico


Creo que el pentimento es un buen ejercicio que deberíamos hacer todos de vez en cuando. Ayuda a poner en perspectiva un montón de situaciones, de personas... Y cómo me gustan las personas que me enfrentan a mis prejuicios y me hacen descubrir maravillas.

No quiero entrar en el debate de si es mejor el libro o la película porque en este caso tengo clara mi preferencia. Pero me gustaría que os animarais a comentarme qué os parecen ambos, si los habéis disfrutado.

miércoles, 27 de febrero de 2013

Adentrarme


En los momentos de lucidez relativa que me deja la fiebre (aunque poca, puñetera) me dedico a leer un libro que me ha dejado una amiga.

Tengo poca costumbre de leer libros prestados. Quiero decir que no suelo pedirlos, aunque ahora con lo de la crisis es un buen momento para cambiar esta tendencia.

En cualquier caso, al coger el libro de mi amiga me surgió una sensación extraña. Comencé pensando en que sus manos habían estado cogiendo ese libro, tocando sus páginas...conociendo el amor por la lectura de mi amiga, estaba segura que más que tocar las páginas, las acariciaba. De pronto me hice consciente de que entre el libro y su dueña se habría establecido algún tipo de vínculo. Por un momento sentí que pasando yo las yemas de los dedos por las hojas, podría conectar con ese vínculo y casi casi tocar las manos de mi amiga mientras ella tocaba las hojas.

Como tantas personas, ella marca las partes del texto que más le gustan. Supongo que aquellas que le resuenan de un modo especial. Y al leerlas me parecía que me adentraba en el alma de quien lo había marcado. Me surgió la pregunta de si esas frases me gustaban ¿sería por las mismas razones? tendríamos en común los pensamientos que asaltan al lector, aquello que te sugiere el texto?

Qué extraño se me hace. Es como si hubiera varios libros. El que leo yo, el que leyó mi amiga y el que estoy leyendo a través de los textos marcados y las anotaciones que ha dejado. Y me sobreviene que es muy hermoso encontrar y seguir las huellas de algunas personas...

jueves, 21 de febrero de 2013

TVF


Mi cuerpo rechaza el tomate natural. Creo que es demasiado ácido para mi estómago. No me gusta la miel. Mi madre me la empezó a poner en la leche cuando tenía 7 años. Me pasé semanas vomitando hasta que desistió. Además me dan miedo las abejas. Tengo la sensación de que en cuanto me ven se lanzan a picarme.

Pero...I'm a bee charmer....si, adoro Tomates Verdes Fritos. He visto la película muchas veces y esta noche que la echan en la tele, una vez más. No me canso de ver la historia de Idgie y Ruth. Y casi prefiero el libro que trata de modo abierto la relación entre ellas.

Jamás me atrevería a meter la mano en un panal para sacar la miel que odio pero...desde que vi la película, allá por el 93 adquirí un curioso mantra...

Cuando estoy esperando un tren y llega, aprovechando el ruido del convoy y dependiendo de la gente que tenga alrededor...digo, grito o berrero...towandaaaaaa!! Surge como un susurro, a veces como una alabanza que se abre paso hasta encontrar su propio tono y siempre, siempre me empodera.

Si...yo grito towanda en los andenes. Invoco al espíritu de Idgie Threadgoode, la encantadora de abejas de Alabama. Y a veces hasta cuento historias acerca de lagos...


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