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miércoles, 9 de marzo de 2016

Annie


No sé si ya os he contado la historia. Sé que la he llegado a mencionar pero no tengo muchas ganas de bucear en el histórico del blog para buscar en profundidad, así que os la cuento, tal vez de nuevo.

Hace muchos años, encontré en Berkana (creo recordar que fue allí) un libro de fotos que me atrajo de inmediato. Eran fotos de mujeres. Retratos impresionantes de mujeres más o menos conocidas, todas con una fuerza increíble en sus rostros, en los gestos de sus cuerpos... Tenían una Historia escrita en cada arruga, cada pliegue... Estuve hojeando y ojeando el libro durante un buen rato. Me lo hubiera llevado debajo del brazo pero el precio era prohibitivo para mí. Me apunté el nombre de la autora que hasta ese momento ni me sonaba,

Gracias a que en mi trabajo disponía de una buena conexión constante a Internet averigué que el libro Women era de Annie Leibovitz. Estuve viendo muchas fotografías suyas y me di cuenta de que algunas ya las conocía. Al mes siguiente, convencida de querer el libro me acerqué a la Librería y descubrí con horror que ya no lo tenían ni pensaban traerlo de nuevo. Por años estuve buscándolo en España hasta que santoamazon me dio la oportunidad de conseguirlo y aun precio muy asequible. No dejé pasar la oportunidad.

Ahora Annie Leibovitz estrena una exposición donde mostrará más retratos hechos a mujeres. Ni siquiera sé si llegará a España pero me encantaría irme a Londres, por ejemplo para disfrutar con sus fotos. Hoy he visto un documental en el que comentaba que la encanta viajar en coche y la imaginación se me ha desbocado.

Por unos instantes he pensado en la peli de Los puentes de Madison y he soñado con que Annie podría ser una fotógrafa que llega a un lugar perdido en medio de la nada donde habito yo con mis gatas. Y me pide que la lleve hasta algún puente que necesita fotografiar donde aprovecha para sacarme fotos a hurtadillas... y decido que la invito a cenar para que se familiarice con el lugar.... en fin... qué pena que nadie haya escrito una historia así de bonita...

Os dejo. Buenas noches. Voy a seguir soñando con los ojos abiertos.



viernes, 21 de agosto de 2015

Asalvajada


Odio la sensación de tener n blog Guadiana. No me gusta aparecer y desaparecer. Pero a veces me quedo en silencio. Bueno, eso no es correcto. No hablo mucho y necesito quedarme sin hablar pero hasta cuando no hablo expreso cosas. Necesito el silencio porque es en ese momento cuando mantengo conversaciones conmigo misma.

Y eso fue lo que ocurrió. En el último post, Cereza me decía que algo me rondaba y me quedé pensando en los post que estaba escribiendo esos días y en lo que me rondaba. Llegué a la conclusión de que por alguna razón, estaba "ajustando cuentas" con personas que pasaron por mi vida y dejaron su huella en mí. La semana siguiente al último post la pasé soñando con gente que ya no tengo cerca por elección propia o por causas de la vida. Familiares muertos, amigas que dejaron de ser y relaciones amorosas fallidas o simplemente fracasadas. Soñé con muchas ellas, con algunas dolía aún. Supongo que es una asignatura que tendré que aprobar en algún momento... el que la gente se va de tu lado cuando ha cumplido su función y no siempre es responsabilidad mía conseguir que se queden.

Pero volviendo al presente... he estado un par de semanas de vacaciones. Asalvajada. Ese ha sido mi estado. Aprovechando los calores madrileños me he ido despojando de ropa hasta ir prácticamente desnuda. Y lo cierto es que me gustaría ir sin ropa por muchos más sitios. No tengo afán exhibicionista pero cada vez me gusta más la sensación de notar el aire sobre mi piel, o el agua... Tenemos un montón de espacio destinado a sentir, muchos centímetros que reciben constantemente información del exterior y creo que nos saboteamos negándonos a hacernos conscientes de toda la información que llega.

Me gusta rascarme, hacerme cosquillitas, recorrer las palmas de mis manos y el contorno de mis dedos. Me gusta sentirme, que mi piel sienta el aire o el agua del que hablaba y el tacto. Somos piel. Y nos tocamos muy poco. A nosotras. A las demás. Desde que cruzamos la adolescencia aprendemos a sentir pudor e incluso rechazo si nos tocan. A muchas nos gustan los abrazos, pero cuántas nos quedamos tranquilamente abrazadas (no a las parejas) más de 5 segundos? ¿Por qué no tocamos a las personas tanto como tocamos a nuestros peluditos?

Durante las vacaciones visité Zamora y estuve por algunos pueblos donde había campos rocosos. Recordé cuando de pequeña, en los campamentos por la sierra madrileña, me descalzaba para subir por las rocas. Me gustaba mucho el tacto rugoso y duro de las rocas en las plantas de los pies. Si había alguna que fuera grande me tumbaba sobre ella intentando que la mayor parte de mi cuerpo estuviera en contacto con la superficie. Era un momento de paz y felicidad absoluta. Un instante pleno antes de seguir saltando con la sensación de ser un Mowgli cualquiera.

martes, 20 de agosto de 2013

V V


El puñetero V V casi ha podido conmigo. Me refiero al virus veraniego. Me ha tenido fuera de combate los últimos cinco días.

Me movía a cámara lenta en casa. Iba de la cama al sofá, del sofá a la ducha, de la ducha a la cama... Me regaba unas cuatro o cinco veces al día para ver si así conseguía bajar un poco la temperatura corporal. Fiebre + ola de calor en Madrid = me quiero moriiiiiiir

Me despertaba a las 7 de la mañana y me abría el balcón para que entrara un poquito de "fresco". Así hasta las 9, en que ya empezaba a apretar un poco el calor y había demasiado ruido. Más del que podía aguantar el dolor de cabeza.

En fin, que no quiero explayarme, que no ha sido más que un jodido virus, aunque lo he llegado a pasar mal. Ahora ando con antibiótico y espero estar bien para el fin de semana.



Pero qué leches estoy contando... lo único que quiero decir es... mierda de virus que me tiene desde hace días venga a pensar en laberintos. Hala!! a pintar mandalas y a cantar el gayatri mantra se ha dicho!!



domingo, 6 de enero de 2013

Las palabras perdidas


Hace unos días buscaba un post antiguo y estuve releyendo lo que escribía por entonces. Me sorprendí porque independientemente del tema que tratara, notaba que el lenguaje que utilizaba era diferente al de ahora.

Me parece que entonces era más rico, más creativo, incluso más hermoso. Ahora, cuando escribo post soy más directa. Tengo la sensación de utilizar un lenguaje más terrenal, más cotidiano. No sé si esa es la palabra correcta pero creo que es la que más se acerca a la sensación que me provoca.

Ayer estuve leyendo unos poemas que me recordaron a ese lenguaje que he perdido por el camino. Esas palabras que eran tan mías y que ahora no aparecen. Tal vez es que entonces estaba enamorada. Quiero pensar que es eso y no que he perdido además de muchas palabras, la capacidad de trasmitir determinadas cosas. También es cierto que todo lo que me ha sucedido en los últimos meses no ha estado teñido de  rosa, precisamente.

Sé que he evolucionado, ya no soy la que era cuando comencé el blog. Ni siquiera soy la misma mujer que hace un año o año y medio. Pero ahora siento miedo de que las palabras se escondan para siempre tras ese esquinazo que no acierto a doblar desde hace tiempo y se queden allí a vivir.

martes, 4 de septiembre de 2012

Sobre los tiempos verbales


Hay días de infinitivos...y esos días me gustan porque me animan a hacer un montón de cosas. Lo habitual es que me quede reposando pero los días de infinitivos me pongo las pilas y empiezo a solucionar temas, a actuar.

Traducido al presente de indicativo; ando, hablo, cambio, ordeno, envío, limpio...no paro. Aprovecho el momento del infinitivo para solucionar cosas pendientes.

Y es que yo soy así...veo las cosas de lejos, me acerco, las pienso, las maduro y de repente un día...zas...no soporto más y las resuelvo. Recuerdo la estantería de casa, que la tenía hecha un desastre y estuve meses sentada en el sofá, enfrente de ella. La miraba y pensaba...tengo que arreglarla, pero era incapaz de ponerme a ello. De repente, una tarde que estaba viendo la tele, me fijé en un libro que había, me levanté y comencé a ordenarla.

No sé qué clase de clik hace mi cerebro para que salten los infinitivos...ojalá lo supiera para poder provocarlos...pero es así.

Lo bueno de cumplir años (fue a primeros de agosto) es que he podido soltar algunas cosas que me estaban lastrando. Ha supuesto un revulsivo para mí. Ese día algo hizo clik y un tema que llevaba arrastrando desde...uf!...casi desde que abrí el blog...de repente apareció con su solución al lado, saludándome de tal manera que era imposible hacer caso omiso.

Los infinitivos son mis mejores tiempos verbales porque implica acción, movimiento en mí. Pero no sólo el movimiento en si, sino también empezar y terminar. Para alguien dado a la dispersión como es mi caso, se agradece.

Y luego hay días como hoy...que navego entre los gerundios y los pretéritos perfectos compuestos. Oscilo entre el “ando” y el “he ...ado”.

Me da por pensar que los gerundios son de las personas que nunca se rinden, que pelean, Personas a las que les resultan un poco complicados los infinitivos y tardan en llevarlos a cabo. Por el contrario, se me ocurre que una persona de pretéritos perfectos compuestos es alguien que yace agotada, que ha decidido abandonar la pelea, que renuncia al gerundio para poder descansar.

Por un lado estoy muy contenta de cerrar algunos temas que me pesaban. Y por supuesto sigo bregando por encontrar lo que busco. Pero no voy a seguir escribiendo sin tener la certeza de que he dado con un camino abierto...


Ya ves...yo que debería ser de pretéritos perfectos simples....

martes, 20 de diciembre de 2011

Vaya semaniita


Qué semana más larga se me va a hacer. Y no, no es que esté emocionada esperando que llegue el Sorteo de Lotería de Navidad o que sea Nochebuena...tengo totalmente aparcadas esas fechas. Aunque lo cierto es que después del año que llevo debería tocarme algo de la Lotería. No pido mucho, aunque sea para hacerme un viajecito...Estaréis pensando que con la que está cayendo y yo tengo el morro de decir que me toquen pelas, es verdad...lo reconozco...pero es que lo siento como un acto de justicia poética...

A lo que iba, que me disperso para no variar. Para mí esta semana es complicada porque me van a dar los resultados de las resonancias que me hicieron la semana pasada. Me tiré más de una hora metida en la máquina de marras oyendo ruiditos desagradables. Lo bueno es que la técnica que me hizo la prueba me dio un antifaz. La forma que tengo de no agobiarme dentro del tubo es cerrando los ojos pero sabiendo que se iba a alargar tanto necesitaba ayuda.

Además me puso una manta por encima para que no pasara frío. Para no variar hubo un momento en que me quedé dormida. Serían unos 10 minutos, no creo que más. Lo malo fue que me desperté porque esta mujer enchufó el micro y me empezó a hacer preguntas sobre mis síntomas. Me quedé muy mosqueada con una cosa que me dijo.

Y aquí estoy, algo nerviosa, por decirlo de un modo suave. Mordiéndome los dedos directamente y con ganas de que me den a final de semana las placas y me imagino que un pequeño informe para llevar al neurólogo. Que no esperen sutilezas del tipo abrir el sobre con el vapor del agua, no. Pienso rasgarlo y estudiarme el informe. En mi absoluta ignorancia sólo temo dos palabras “manchas blancas”.

Sé que es malo anticipar y que hay probabilidades de que sólo se trate de ansiedad, pero es que las parestesias me llegan ya hasta el culo (no es una expresión, por desgracia). En fin, me toca esperar, respirar, confiar, y una pastillita que me voy a tomar ahora mismo para poder soñar.

Hasta mañana

domingo, 18 de septiembre de 2011

Capítulos inacabados


Aquí estoy, desde las 8 y media de la mañana, delante del post en blanco, tratando de contar algo que llevo semanas rumiando.

Alguna vez os he comentado que mi proceso de escritura consiste en interiorizar mucho una idea, una sensación, un sentimiento...Durante días eso se queda dando vueltas por mi cabeza y mi cuerpo hasta que cuando está listo remonta por mis brazos hasta llegar a mis dedos y aparece en forma de letras.

Lo malo de este proceso es que a veces lo rumio tanto que termina saliendo de forma explosiva. Y algo así me ha sucedido esta semana. Llevaba muchos días con algo dándome vueltas, incapaz de definirlo. Lo único que sabía es que me producía mucho malestar, estaba intranquila. Así que me dediqué a escuchar a mi cuerpo y a tratar de profundizar más, hasta llegar al lugar donde se hallaba esa idea que me provocaba desazón.

Estoy muy agradecida por los meses que he estado de baja porque me ha permitido pasar mucho tiempo conmigo, aprender a cuidarme,a escuchar las señales de mi cuerpo, a no maltratarlo tanto como hacía antes,a tener paciencia...Debo llevar la L de prácticas (la otra también) puesta a la espalda porque según me dijo Pena Mexicana ayer se nota que soy muy autoexigente. Y eso que cuando ella me ha conocido me había relajado ya mucho jeje.

El caso es que me he dado cuenta de que a lo largo de este año he iniciado o puesto en marcha muchas cosas que no he podido terminar. Igual que mi conocida dispersión, que me hace tener algo así como 7 libros y un texto del dramaturgo Carlos Velis pendientes de leer...

Esa desazón pude al fin definirla...mi vida está llena de capítulos inacabados. Y este último año los he ido coleccionando como quien dice.  

Son historias que siento que están sin cerrar y que se han ido acumulando. Flecos que cuelgan de mi Alma y que a fuerza de sumarlos forman una bola que me está pesando mucho...demasiado. He comenzado cosas que me he visto incapaz de terminar, pero quizá lo que más pesa con diferencia, son esas historias personales que no están cerradas.

Cuando digo que no están cerradas me refiero a que siento que quedan colgadas, que falta algo, una conversación, un gesto, unas palabras que permitan colocar las emociones donde deben estar. Sé que en determinados casos esa falta de cierre es por mí, porque no encuentro el valor o el momento para hacerlo. Tengo una conversación pendiente con mi hermano desde hace ya muchos años y nunca sé cómo abordarla. Probablemente él ni se de cuenta de ello pero a mí me pesa demasiado en nuestra relación.

Tampoco pude finalmente hablar con mi primo. Encontró el trabajo que quería en Galicia y marchó a vivir allí para poder estar cerca de su chico. Después de vario intentos infructuosos me ofreció quedar el día antes de marcharse, pero me parecía que era forzar mucho la cituación y ultimamente no estoy por la labor de querer forzar nada.

Lo peor de este tiempo son esas historias que no se han podido cerrar o se han cerrado en falso porque la otra persona no ha querido o no ha sabido hacerlo. En esos casos me doy de cabezazos contra la pared presa de una absoluta impotencia y frustración. Siento que quedan colgadas muchas cosas que impiden que pueda seguir teniendo una relación buena con personas que siempre he pensado que merecen la pena.

Pero no me queda más remedio que aceptar que cuando algo es entre dos (del tipo que sea) existe el riesgo de que la otra persona haga las cosas a su manera y te deje con ese pesar. En mi afán por no forzar, no se hasta qué punto esforzarme por normalizar situaciones, pasar página, a pesar de que siempre me quedará colgando ese fleco y aprender a vivir con el sentimiento de profunda tristeza que me provoca para algún día conseguir superarlo.

Mi intención es ir cerrando en la medida de lo posible esos capítulos que me pesan tanto. Habrá algunos que me cuesten muchas lágrimas y otros que me produzcan las más tiernas sonrisas. Me pongo a ello. Porque ahora sé que no puedo dar ni un paso más sin antes terminar de escribir esos renglones. Porque he conseguido terminar de leer un libro por primera vez en el último año y eso me sugiere que es el momento de acabar algunos capítulos... y seguir escribiendo mi historia.



miércoles, 7 de julio de 2010

Repaso de deberes

Tengo una tremenda facilidad de dispersión. Ya está, ya lo he dicho. Chris... tampoco ha sido para tanto, no? Pues anda que no te ha costado reconocerlo....
Ahora mismo es uno de mis principales defectos. Me cuesta horrores terminar lo que empiezo porque en seguida me aburro, me canso. Necesito cosas que me llamen mucho la atención, que me atrapen y me enganchen.

Tengo un montón de películas en el ordenador de las que habré visto como mucho 15 minutos. Yo, que antes devoraba pelis. Realmente no sé el motivo y me gustaría poder mejorar.

Hoy lo comentaba en el trabajo. Hace año y medio me trasladaron a un departamento nuevo, a hacer un trabajo aburrido, monótono y bastante detestable. Y dado que me lo plantearon como “son lentejas” no me queda por menos que apechugar hasta que lleguen tiempos mejores.

Mi trabajo es tan de Chaplin poniendo tornillos en Tiempos Modernos que mientras lo hacemos estamos siempre leyendo algo en Internet, o comentando con todo el departamento a través de nuestro messenger interno o simplemente escuchando música. Ayer me pasé la mañana escribiendo cosas personales.

Pues eso, que me voy de tema (veis como no tengo remedio?) Que al iniciar las vacaciones me autoimpuse un plan para no quedarme todo el día tirada en el sofá. He rescatado de un post anterior “mis deberes”

- Terminar de pintar el pasillo de mi casa. Me puse a ello el primer día y ya puedo decir que mi casa ha estrenado temporada de verano con una mano nueva de pintura!!
- Seguir con el curso de técnica en planes de igualdad. Uf!! lo del estudiar es un poco incompatible con los problemas de dispersión, verdad?

- Comprar algo de ropa para el verano aprovechando las rebajas. Pues ropa no, pero me he comprado un reloj rojo chulísimo por 20 euros que viste mucho!!

- Empezar a hacer algo de ejercicio suave para fortalecer la pierna que me ha tenido sin poder andar durante los últimos meses. Otra cosa en la que no tengo remedio. No he salido a andar de forma suave. Sólo me he ido a recorrer Madrid con los sevillanos y claro, ahora me duele la pierna. Este viernes....fisio

- Leer el libro de Lydia Cacho “Esclavas del Poder” y reconciliarme con el periodismo de investigación. Ná, es muy duro y se me hace cuesta arriba. Lo dejo para cuando voy y vengo de trabajar en el metro.

- Comprar algún libro de Audre Lorde. Me llama la atención pero no he leído nada suyo Agradeceré alguna recomendación. A falta de uno he comprado dos. Y otro mucho menos sesudo... una novela de Radclyffe titulada Guardias de Honor. Bolleras agentes del FBI en una historia de conspiración!! Viva el género lesbipolicíaco!!

- Además he aprovechado para ver una exposición en el Reina Sofía sobre Manhattan que aunque no me ha gustado mucho me ha permitido asomarme a la terraza del Museo. Ya tenía ganas.

Uf!! pues tampoco he estado parada que digamos... el domingo, cuando volvía de dejar a los sevillanos en la estación del AVE me encontré con la Abuela Cebolleta. Es una mujer algo más mayor que yo, sobrepasa los 50, histórica del movimiento feminista y pro aborto. Vive a la vuelta de la esquina de mi casa y me la encuentro a veces por el barrio.
Me gusta encontrarme con ella porque aunque sus conversaciones suelen ser muy políticas me resultan interesantes. Con ella no tengo tanta dispersión. Me cuenta cosas del feminismo, los actos que hay, las historias de sus tiempos mozos... hablamos sobre lo divino y lo humano. Lo de abuela cebolleta lo digo por la experiencia, no por la edad. Bueno, y porque es el primer nombre simulado que se me ha ocurrido para ella....

Últimamente además tenemos un par de temas comunes. Resulta que ella por uno de esos dramas que se dan en los grupos de lesbianas ha tenido una movida increíble con una ex mía. A su vez, ella conoce muy bien a la activista coqueta y comentamos acerca de mi situación.

Así que charla va, charla viene, al final el domingo acabé llegando a casa cerca de as 12 de la noche. Pensaba dormir del tirón puesto que el lunes me reincorporaba al trabajo pero algo inusual hasta para esta mi Comunidad me lo impidió. A las 4 de la madrugada desperté con ruidos en la escalera. Me asomé y me encontré con un chico y una chica bajando muebles de una casa de mi piso. A las 04:00!!! Estaban bajando un sofá, una estantería, un sillón.... Estuve tentada de llamar a la policía pero opté por meterme de nuevo en la cama e intentar obviar sus voces mientras pasaban por mi puerta.

Así no hay nadie que empiece bien la semana, verdad? Con dispersión o sin ella.
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