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jueves, 7 de septiembre de 2017

Protagonista


Mi vecina la hizo protagonista. La mujer creativa se inventó una historia para mi cumpleaños que plasmó en fotos y que protagonizaba Zoe, con sus ojazos y bigotillos...

Eso fue a primeros de agosto. Para entonces ya sabía que estaba enferma... En febrero comenzó a perder peso. La notaba algo más activa y tonta de mí pensé que al fin mi gordita se había puesto a plan... pero cuando la pérdida de peso se hizo notoria y fue acompañada de vómitos, me la llevé al veterinario. Me dijo que no estaba tolerando las proteínas y la pusimos un pienso especial.

A la vuelta de las vacaciones tocaba hacerle una revisión. El resultado ha sido bastante malo. No sólo no ha mejorado sino que ha empeorado bastante. Sus riñones están afectados.El hígado, que era lo que parecía tener mal se mantiene estable, pero el riñón está muy tocado.

La enfermedad renal crónica es muy reconocida entre los gatos. Pese a eso, leo que se presenta en un 7% de los mayores de 10 años.

El diagnóstico me ha dejado tocada. Se me ha ocurrido consultar San Google y hasta hablan de pronósticos de vida de un año en su estado. Quién me manda mirar...

Mi hermosa gata insomne. La que me despierta cada noche. La que adoro cada día. Mi peludita que me ayudó y me curó cuando yo estaba enferma... Al volver a casa la miré y pensé que sentía no haberle podido dar una vida mejor.

Ahora toca medicarla para conseguir que tenga la mejor calidad de vida. Y mimarla y decirla cada día que la quiero. Aunque ella no tenga el diccionario español-gatuno, estoy segura de que lo entenderá.




 
No me deja reproducirlo ni borrarlo, lo siento




domingo, 29 de mayo de 2016

La vida de los otros


Los domingos, las vidas de los otros siempre parecen más interesantes. Como si las maravillosas fotos que la gente cuelga en Instagram fueran sus calcos y no estuvieran llenas de postureos. Todo es luz, sonrisas, colores vivos, naturaleza y flores o rincones y amigos.

Y hay quien se empeña en pensar que lo suyo es mejor que lo de al lado. Quizá es que necesiten esa excusa para seguir soportando las propias miserias. Los domingos, supongo, hay gente que no se mira en el espejo.

Por eso, cuando mi vecina, la alcohólica, me ha encontrado en la tienda de comidas caseras pidiendo una pechuga de pollo y unas patatas, ella ha pedido lo mismo y me ha dicho eso de... claro, como tú y yo estamos solas, pedimos media ración de patatas. Le he aclarado que yo había pedido una ración entera y ahí se ha entusiasmado contándome que ella sólo pide media ración porque se controla mucho. Toda su charla venía acompañada de un olor a cerveza que se me estaba haciendo insoportable. Me han dado ganas de contestarle que a ver si también se controlaba para luego no tener que subir las escaleras hasta el 3º a gatas, como la he visto alguna vez. Pero da igual. He entendido que la pobre necesita sentir que su vida es mejor que la mía y la he dejado allí toda despeluchá con su media ración.

En otra época la habría contestado, seguro. Pero supongo que en esta época centro muchas energías en intentar ayudar a mi madre. Y en soportar el dolor de espalda que tengo desde que me caí haciendo el puto "humor amarillo" del curro. Ya ves. Intentando desconectar un poco me propuse hacer lo mismo que el resto de mis compañeros. Subirme al toro mecánico, el futbolín humano, los gladiadores y todo eso con unos 15 años más y las lorzas que me adornan. El resultado fue una caída de cabeza desde 2 metros. Y doy gracias de que no ocurrió nada más.

En realidad siempre he pensado que mis dolores físicos más fuertes suelen aparecer para mitigar el dolor del alma. Como cuando me atropelló el coche. Y aquí estoy, dos semanas después, a base de drogas legales.

Hoy domingo, me he mirado en el espejo y he pensado... "Es mi vida y es lo que hay". Sinceramente, no me apetece cambiarla por otra. Ni pedir media ración de patatas.




miércoles, 11 de mayo de 2016

Escuchando a las ballenas

Estoy agotada.

Este fin de semana ha sido la primera vez en unos dos meses largos que he tenido un día libre. Lo habitual es que trabaje, que esté con mi madre o que tenga la jornada completa con las dos actividades.

Mi cuerpo pide tumbarse panza arriba y no hacer nada. A ser posible al solecito. Quería irme el puente de San Isidro a casa de una amiga que vive a pie de playa pero al final me quedo. Echaré una mano a mi padre y estaré con las gatinas que muchos días cuando llego a casa me miran con cara de... tú quién eres? Ah si! eres esa humana que solía vivir aquí y que ahora sólo viene a ponernos de comer y dormir.

Al fin los médicos nos dieron una buena noticia. Lo que parecía ser terminal quedó descartado. No sabemos si en algún momento podrá volver a estar como los días previos a la caída en picado. No sabemos si podrá abandonar el oxígeno o si podrá volver a salir a la calle para algo que no sea ir al hospital. Quiero apostar a que si. Siempre ha sido una mujer muy dura y hasta terca. Si algo se le ponía en la cabeza tenía que ser así. De momento parece que podrá conocer a mi sobrino. Y tendremos que ir viendo cómo evoluciona día a día.

Ahora que se encuentra algo mejor cuesta estar con ella. A ratos no quiere hablar con nadie, exige mucha compañía de mi padre y mía, luego dice que me vaya, al rato que vuelva para ayudarle a respirar. Nunca me hubiera imaginado que respiraríamos juntas, o que hiciese algo parecido a la meditación. Tampoco había imaginado nunca que la volvería a tocar y hasta la ducho.

Cuando vuelvo a casa por la noche y al fin me meto en la cama, me quedo pensando en que todo este viaje está siendo no sólo suyo sino también mío. Una montaña rusa emocional. En este tiempo es como si se hubiese concentrado una vida nueva, completamente distinta de nuestra Historia anterior. También yo necesito respirar e integrar toda esta experiencia. Así que pongo en el móvil la aplicación que tengo para dormir y comienzan a sonar los cantos de ballenas.

Lúa se asusta y no vuelve hasta que cesa el canto, al cabo de unos 10 minutos, pero Zoe se acurruca junto a mi hombro. Cierro los ojos y acaricio a la peludita. Al cabo de pocos segundos me dejo mecer por el sonido de las ballenas y caigo en un sueño profundo, que anoche por primera vez en mucho tiempo, se llenó con imágenes dulces.



jueves, 21 de abril de 2016

Casi a oscuras


Hoy tengo una corona nueva y 400 pavos menos. En la cocina, un fluorescente fundido y otro que parpadea. Un aplique en el pasillo que no luce, una bombilla en el baño que no ilumina. Tengo una casa que se está quedando a oscuras, como yo.

Hoy tengo dolor en el ojo derecho. Más bien desde hace días. Será de aguantar las ganas de llorar.

Tengo 43 años y la inmensa suerte de haber llegado hasta aquí con mi libro de familia intacto. Mis padres y mi hermano biológico. Tengo un sobri, que está en camino y muchas ganas de ver su cara, aunque falten meses para eso.

Tengo rabia, tengo tristeza, tengo ira por no poder solucionar las cosas que querría arreglar. Tengo frustración por cómo funcionan los seguros, los de hogar y los médicos. Tengo mucha ansiedad estos días y sueños extraños.

Tengo la profunda necesidad de estar junto a ella ahora. De escribirla cartas. De decirla que la quiero, aunque nunca he sido capaz de decirlo. De abrazarla y hasta acunarla. De no dejar que se vaya, sin conocer a su nietx.

Tengo el corazón encogido después de haber leído algo que ha compartido Farala acerca del dolor de perder

Tengo la suerte de contar con amigos que me apoyan, la certeza de que están ahí y me escriben o me llaman tan sólo para escucharme. Tengo las manos llenas de agradecimiento hacia esas mujeres que conforman mi familia afectiva. Y a las que de cerca o lejos, me seguís por aquí.


domingo, 20 de diciembre de 2015

Y de nuevo Navidades


Este año las fiestas me pillan algo despistada. Llevo desde Octubre muy dispersa,centrando casi todas mis energías en temas familiares. El robo en casa de mis padres y la enfermedad de mi madre han hecho que pase en su casa muuuuuchas horas. Acompaño, ayudo, hago lo que puedo.Y eso me deja poca energía para mí misma.

El trabajo me está absorbiendo demasiado. Espero que para primeros de año se acabe el proyecto que me encargaron y pueda dedicarme más al día a día. De momento nos han trasladado de nuevo a nuestro antiguo lugar de trabajo. Vamos mañana ya para allá. Echaré de menos la tortilla de patatas, el jardín interior, la comodidad de que te recojan y te lleven en autocar... pero la verdad es que tener que volver a ir a trabajar en transporte público hará que me ejercite más cada día y eso me alegra.

Me llegó el lunes una notificación de que me convocaban para la mesa electoral. En principio suplente. Estuve una hora y media haciendo cola en Correos para recoger la notificación. Esta mañana me he pegado el madrugón y he ido con un par de sandwiches en la mochila por si me tocaba pasar todo el día allí. Por suerte, se han presentado todos los de la Mesa y me he podido volver a la cama. Si. Porque ya estaba duchada y todo pero me he vuelto a meter en la cama y no me he despertado hasta las 12 de la mañana. Raro en mí. Pero es que estoy agotada.

Y el remate de la semana ha sido la visita al dentista. Antibiótico y reendodoncia. Desde el miércoles sólo puedo comer por un lado de la boca y hasta el 28 no me lo terminan de arreglar. Me veo cenando  una sopa en Nochebuena.

Semanas como esta me dejan con la sensación de ser Superwoman, sólo por salir adelante... Si además esta noche se produce el cambio político que tantos esperamos, me meteré en la cama con una sonrisa de oreja a oreja.


lunes, 13 de octubre de 2014

Y ahora qué?


Al fin he terminado mi construcción de Lego. Tuve que pedir que me enviaran una pieza que faltaba. Supuestamente (y he visto un documental sobre ello) una máquina se encarga de pesar las bolsas donde meten las diferentes piezas. Con que descuadre un gramo sacan la caja de la línea d eproducción porque algo ha fallado.

Bueno, pues a mí me faltaba una pieza. Pero lo mejor es que al terminar, me han sobrado como 20!!! y estoy razonablemente segura de haber puesto todas las piezas. Quié me he podido saltar alguna pero tantas???? En fin... aquí el resultado de unas cuantas horas de meditación mientras colocaba fichas...



Y ahora qué?

Ahora el cuerpo me pide movimiento. Sé que es algo que va aparejado a mi ansiedad... el cuerpo necesita moverse aunque se sienta aletargado. Debería confiar más en mis instintos... en los primarios... porque tienen su función...

El viernes me confirmaron que no debo tomar lacteos, que a mi cuerpo no les sientan bien. Llevo sin tomarme un vaso de leche algo así como 30 años. De la noche a la mañana noté que mi cuerpo rechazaba de un modo bestial la leche y no quise volver a tomarla. Me costó bronca con mis padres y con los monitores de los comapamentos pero finalmente conseguí que respetaran mi decisión. Apenas tomo queso (el que viene incorporado en las comidas) y yogurt muy de vez en cuando. A veces basta con que escuches tus sensaciones.

Por contra me han dicho que tome aguacate y plátanos, que son bueno para mí. Y han atinado con algo que me pide el cuerpo. No os pasa a veces que sentís que el cuerpo os pide comer algo en concreto? La batalla la llevaré con el trigo, con el que suelo hacerme la sorda y ciega.

Ah! y los pies dejaron de dolerme hace una semana. Puede tener que ver con algo físico, con algo emocional, con algo orgánico... o con las tres cosas a la vez. Veremos cuando deje las pastis...

De momento, esta tarde quizá consiga (cruzo los dedos) algo que llevo esperando casi dos años. Y será muy positivo. Veré a Sis, subiré a la sierra (que no llueva, que no llueva) y bajaré con un regalo maravilloso.

Mi cuerpo me pide movimiento.

viernes, 21 de febrero de 2014

Y que florezcan los almendros


Llevo toda la semana encerraica. Si, mi vértigo del sábado noche (cual John Travolta en la pista de baile) se instaló comodamente y aquí me tiene con la pata quebrá. Que digo yo, que no se estaría alargando tanto si no hubiese sido tan lela de confundir la medicación y tomármela al revés.  :-(

No os quiero contar la cara de gilipollas que se me quedó cuando ayer el médico me empieza a hablar de la sulpirida, la betahistina y al ver mi cara de panoli con la caja de pastillas en la mano me dice... esta es la que te tenías que haber tomado los 3 primeros días. Y sólo faltaban dos pastillas del blister!!

Ay! si es que ahora entiendo a los ancianitos, pobrecillos, que en la farmacia se lían a darles genéricos y ellos ya no saben si la de la tensión es la azul o esa es la de los días de fiesta.

En fin, dejando eso a un lado, la existencia transcurre monótona entre mareo y mareo. Estos días me aburro viendo el curling en casa. Si es que no puedo ni leer! Miro por la ventana y veo cómo los pajarillos se acercan al nido que hay en el árbol situado delante del balcón. El invierno me pesa demasiado. Entre el agua y el aire mi ánimo se va quedando a la altura de las hojas caídas. Cada año me ocurre lo mismo.

Comienzo el otoño con ganas de fresco y para cuando llega febrero, que aún falta para que El Corte Inglés anuncie la primavera yo ya estoy más que necesitada de sol y buena temperatura. Si es que soy como las tortugas... que aparece un rayito y estiro el cuello.

Así que espero con ansias esos días de este mes en que cambia algo el tiempo y yo siento que el mundo renace. El anuncio de lo que está por llegar. Eso días en que el invierno firma la tregua y reconoce que, otro año más, pierde y deberá cesar. Si, echo mucho de menos los días en que todo vuelve a teñirse de colores. Y que florezcan los almendros.

domingo, 16 de febrero de 2014

El mejor regalo


Hace un par de semanas que Zami y yo nos pusimos a hablar de San Valentín. Como ya me imaginaba ella está totalmente en contra de la dichosa fecha y la celebración tan "tonta" que se hace de ese día. Tras comentar nuestras experiencias y lo que cada una quería, me hizo prometerla que no habría nada de regalitos moñas ni cuquicelebraciones.

Pero el otro día llegué a Sol y vi que comenzaba allí una cola impresionante de gente que subía por la calle del Carmen. Iba en dirección a la Fnac y pensé que lo mismo había algún concierto. Para mi tranquilidad la cola se metía en el CorteInglés que hay enfrente de la Fnac y me enteré de que el motivo era que estaba Laura Pausini firmando un disco de sus 20 años de carrera.

Al llegar a casa llamé a Zami y le dije toda contenta que no me había podido contener y que había hecho la cola para que me firmara (dedicándole a ella) el disco la Pausini. Me he pasado toda la semana amenazándola con que le iba a dar el disco y lo escucharíamos juntas. Por momentos veía que se le ponían los pelos como escarpias! De hecho creo que hubo algún momento en que hasta llegó a dudar de que me lo estuviera inventando.

Obviamente era una coña y no ha habido ninguna celebración. Pero cuando anoche me desperté de repente con un vértigo de la leche que hasta me caí de la cama, se quedó a mi lado despierta el resto de la noche para cuidar de mí. Me sujetó para que no me volviera a caer, me acarició para tranquilizarme y a cada rato me tocaba para comprobar que estaba bien. Fue Valientina.

¿Hay mejor regalo?

miércoles, 28 de agosto de 2013

Surrealismo y SPM a partes iguales

Hay días que es mejor no levantarse. Días en que pones el pie en tierra y ya sabes que el cuerpo no augura nada bueno. Que te notas rara, revirá, con una sensación de.... no, hoy no debería moverme de casa...

Me he levantado a las 6 de la mañana y aún así he llegado 20 minutos tarde a trabajar. Podría pensar que ha sido por la mujer que casi me mata en el metro después de que el estornudo que me ha pillado por sorpresa le haya alcanzado la mano. Pero no. Quizá porque con un frenazo justo antes de llegar a mi estación, cuando ya estaba levantada, me he abalanzado sobre el culo de un tío altísimo que estaba delante de mí. Después me he quedado pensando si sería un hecho fortuito. O tal vez un inicio de cambio de orientación sexual...

Pero en cualquier caso ninguno de estos sucesos han sido el causante de que llegara tarde, sino el hecho de haberme pasado 20 minutos buscando en mi casa como una loca las llaves de mi ex. Está fuera de Madrid y me pidió que le regara las plantas y una semana después cuando voy a coger sus llaves, estas han desaparecido. He buscado por todas partes. Estaban ahí, en la mesa del salón pero por más que he movido los libros que tengo encima no las he encontrado. Estanterías, cajones, habitación, cocina... incluso baño. Cuando he llegado a la desesperación hasta les he preguntado a las gatas. Después me he dado cuenta de lo absurdo de la situación y me he declarado vencida.

En la parada del bus me he dado cuenta de que las llevaba en mi mochila porque las había metido antes ahí. Y si... ese es el motivo de llegar tarde hoy. Pasarme 20 minutos buscando unas llaves que estaban en mi mochila.

Y ahora ando comiéndome con verdadera ansiedad un paquete de frutos secos. Es lo que tiene el síndrome premestrual. Ese, si... el que me hace pensar... "las hormonas que cabronas"... ;-)   que ya sabemos cómo funcionan y a mí me llevan a tal estado de ansiedad que paso de tocarle el culo a un tío, a pelearme con varios clientes esta mañana, o mandar a mi jefe a la mierda porque se le ocurre venir en mi tiempo de descanso a darme un papel....El puñetero síndrome premenstrual que me tiene tan triste estos días, pensando en los imposibles, en las apetencias, los deseos, lo querido, lo buscado,  el movimiento y la desidia.... Este puñetero SPM que me deja al borde de las lágrimas aunque a menudo salgan en forma de gruñidos, que me lleva a abandonar por falta de fuerzas, que me instala en la única querencia de un abrazo. Ese que no llega...

Menos mal que el síndrome termina cuando llega la regla. Hay que joderse...


Gracias a mis chicas de la T.R. que hoy se están volcando en animarme

martes, 20 de agosto de 2013

V V


El puñetero V V casi ha podido conmigo. Me refiero al virus veraniego. Me ha tenido fuera de combate los últimos cinco días.

Me movía a cámara lenta en casa. Iba de la cama al sofá, del sofá a la ducha, de la ducha a la cama... Me regaba unas cuatro o cinco veces al día para ver si así conseguía bajar un poco la temperatura corporal. Fiebre + ola de calor en Madrid = me quiero moriiiiiiir

Me despertaba a las 7 de la mañana y me abría el balcón para que entrara un poquito de "fresco". Así hasta las 9, en que ya empezaba a apretar un poco el calor y había demasiado ruido. Más del que podía aguantar el dolor de cabeza.

En fin, que no quiero explayarme, que no ha sido más que un jodido virus, aunque lo he llegado a pasar mal. Ahora ando con antibiótico y espero estar bien para el fin de semana.



Pero qué leches estoy contando... lo único que quiero decir es... mierda de virus que me tiene desde hace días venga a pensar en laberintos. Hala!! a pintar mandalas y a cantar el gayatri mantra se ha dicho!!



jueves, 15 de agosto de 2013

Pelá y febril


Mi cuerpo va a su puta bola.


Hace una semana que he vuelto a Madrid de la playa. Dos días antes de venirme me quemé. Y lo que más rabia me dio es que en ningún momento me puse a tomar el sol. Simplemente me quemé de estar horas en el agua. Ayer empecé a pelarme. Nueve días después!!

Zami se quemó justo antes de llegar yo y a los ´tres días ya estaba despojada de su piel muerta. Como la muchacha tiene ese sistema inmunológico tan asín  que va cogiendo todos los virus que se encuentran en su camino, se puso mala nada más volver a Madrid. Y se ve que el fin de semana me he contagiado amorosamente. Llevo desde ayer con fiebre...

¿Por qué mi cuerpo reacciona de forma tan tardía ante algunas cosas y tan rápido frente a otras? Y aún más... ¿por qué escoge un día de fiesta para dejarme baldada? Grrrrrrrr

martes, 16 de julio de 2013

Extremidades


Si, lo reconozco... es difícil curar una fascitis plantar cuando no permites que te toquen los pies... En eso, mi fisio (que es muy sabia) tenía toda la razón. Y no sé si tendrá que ver, pero como no hago carrera con los pies, los últimos días han estado centrados en las otras extremidades.

El miércoles salí a tender la colada en la corrala. La ventana de la cocina da al corredor de la corrala y me fijé que la había dejado lo suficientemente abierta como para que cualquiera que pasara pudiera meter la mano. Acerqué la mía para cerrarla y zas!! apareció de la nada la garra de Lúa para cazarme.

Pegué un bote del susto, pero al momento estaba riéndome como loca pensando en si eso le ocurría a algún vecino. Eso si, el raspón me lo llevé, claro. Y es que la chiquitina es tímida pero cuando de cazar se trata... si no que se lo digan a las moscas y mosquitos que osan colarse en casa estos días... ni uno, queda sano.

Por otro lado, me asombra la rebeldía de Zami ante las nuevas tecnologías. Ella sigue feliz en su mundo analógico. Pero le encanta toquetear mis cacharros. Ya "he mandado" varios whatsapp extraños porque cuando escribo, ella manotea sobre la pantalla de mi móvil con el tino de darle al icono de enviar. Si alguna de mis amistades recibe algo extraño, por las diosas, pensad que ha sido ella!

Por si fuera poco... le enseñaba ayer el ebook que me ha tocado en un sorteo y que por pereza aún no había echado a andar, cuando con sus manoplas y en un par de manoteos que soltó al azar sobre la pantalla sin mirarla siquiera, configuró en un plis el lector ¡en euskera! No me lo podía creer. Me quedé mirando la pantalla tactil con la boca abierta. Mis ojos anonadados iban de la pantalla a su cara de "qué pasa? sea lo que sea yo no he sido" sin dar crédito. Me costó un ratín devolverlo a un idioma que domino algo más como es el castellano.

Y después del momentazo euskoebook, a ella le entró el sopor y a mí me dio la tontuna. Decidí hacerle una limonada para que cuando despertara de la siesta que tuviera algo fresquito que beber.¿Quién me manda? Un bonito tajo de varios centímetros adorna mi dedo pulgar izquierdo.

No sé si quedarme con las garras de Lúa, las manoplas de Zami o mis manazas torpes. Se admiten sugerencias.

sábado, 4 de mayo de 2013

Tantas sensaciones


Por calmar un poco los nervios del previaje sumados al síndrome premenstrual que se apodera de mí estos días, ayer decidí salir un poco de casa. Quedé con mi fisio para tomar unas cañas y ver en el cine, Tomboy. Desde aquí aprovecho para recomendarla.

Hablando de mi fisio... con esa facilidad que tengo yo para percibir las sensaciones corporales, se me hace muy extraño ir a la consulta y que me coloque vértebras o me saque y movilice la cabeza del peroné. Mi cuerpo guarda todavía en su memoria tisular las sensaciones que me producían las manos de Marta, mi anterior fisio. Y es como si mi cuerpo estuviera esperando que mi nueva fisio hiciera lo mismo, como si en cierto modo anticipara lo que va a ocurrir, en cuanto ella me pone una mano en la espalda o la pierna... y me equivocara. Así que siempre termino con el cuerpo colocadito y en su sitio y una profunda sensación de... esto no ha sido lo que yo esperaba. Supongo que es cuestión de tiempo que me habitúe a su forma de tocar(me).

Volviendo a lo de ayer, aproveché la buena tarde que hacía para bajar andando toda la calle Atocha hasta llegar al lugar donde habíamos quedado. A pesar de que eran más de las ocho, todavía algunos rayos de sol iluminaban la acera por la que caminaba. Y de nuevo ocurrió... si, volvió a sucederme. Y ahora te lo cuento a ti, Zami, en primera persona, porque eres tú la protagonista de esos momentos...

Caminaba mirando al suelo, para no tropezar, como es habitual en mí. El sol bajaba por mi espalda y a pesar del bullicio de la calle de repente el sonido cesó. Levanté los ojos pero vi que todo el mundo seguía caminando y los coches y autobuses pasaban. De hecho nada se había detenido, aunque para mí el sonido de la calle había cesado. Y entonces, en ese justo momento, en ese preciso instante, sentí que te estaba acariciando la mejilla.

Levanté mi mano derecha y miré su reverso para comprobar que no había nada extraño. No sé qué esperaba encontrar, seguramente nada, quizá era tan sólo para cerciorarme de que no había nada físico que provocara realmente esa sensación tan intensa.

Se que no es una imagen que pasa por mi cabeza, ni un deseo, ni una fantasía... es una sensación real,  física, que noto en diferentes partes de mi cuerpo.

No sé qué me provoca esas sensaciones. Es como al principio, ¿recuerdas? cuando todavía mirabas en otra dirección. Entonces había momentos en que yo sentía que me tocabas los hombros o me cogías por la cintura. Era como si todo mi cuerpo estuviera recubierto de una capa de energía (soy incapaz de explicarlo de otro modo) que yo podía percibir fisicamente y aún a distancia de ti, sentía tus manos posadas sobre esa cubierta mía.

Era tan real la sensación, que me resultaba imposible creer que tú no la notaras o que nuestras manos no estuvieran destinadas a entrelazarse durante cualquiera de nuestros abrazos. Y sucedió.

domingo, 28 de abril de 2013

Un día para mí


Domingo. Por primera vez en un mes hoy no trabajo, no hay nadie en casa y no he quedado con nadie. Hoy es un día para mí.

Levantarme, desayunar tranquilamente, darme una ducha caliente... a mi ritmo, saboreando cada acto, percibiendo el transcurrir del tiempo, siendo consciente de las sensaciones corporales que me provocan estirarme, masticar, dejar que el agua resbale por mi piel...

En un rato iré a por la paella. Mi típico plato de los domingos que ya no recuerdo ni cuándo fue el último día que la comí.

En la calle, por delante de mi puerta pasan los corredores de la Maratón de Madrid. Desde el saón oigo los aplausos de las personas que les animan, las voces de apoyo... y siento que eso es ahí afuera... Dentro, sobre el sofá, Zoe y Lúa dormitan ajenas al frío, después de haber jugado un rato.

Me gustan estos días tranquilos, cuando siento  que la vida discurre, que tan sólo fluye...

En las últimas semanas no he parado y me siento algo exhausta. Aunque lo que en realidad acaba más con mi energía son los malos rollos que percibo alrededor. Odio verme envuelta en situaciones rocambolescas. Cuando eso ocurre simplemente me voy... y eso estoy haciendo.

Quizá esta vez tenga también que ver con que tengo los niveles de ferritina y de vitamina D por los suelos. No puedo permitirme desgastarme más. Lo bueno es que la médica me ha recomendado que tome el sol y estoy pensando que me voy a pasar una semana tumbada panza arriba en Central Park haciendo lo mismo que estoy haciendo hoy... viendo pasar la vida...

miércoles, 27 de febrero de 2013

Adentrarme


En los momentos de lucidez relativa que me deja la fiebre (aunque poca, puñetera) me dedico a leer un libro que me ha dejado una amiga.

Tengo poca costumbre de leer libros prestados. Quiero decir que no suelo pedirlos, aunque ahora con lo de la crisis es un buen momento para cambiar esta tendencia.

En cualquier caso, al coger el libro de mi amiga me surgió una sensación extraña. Comencé pensando en que sus manos habían estado cogiendo ese libro, tocando sus páginas...conociendo el amor por la lectura de mi amiga, estaba segura que más que tocar las páginas, las acariciaba. De pronto me hice consciente de que entre el libro y su dueña se habría establecido algún tipo de vínculo. Por un momento sentí que pasando yo las yemas de los dedos por las hojas, podría conectar con ese vínculo y casi casi tocar las manos de mi amiga mientras ella tocaba las hojas.

Como tantas personas, ella marca las partes del texto que más le gustan. Supongo que aquellas que le resuenan de un modo especial. Y al leerlas me parecía que me adentraba en el alma de quien lo había marcado. Me surgió la pregunta de si esas frases me gustaban ¿sería por las mismas razones? tendríamos en común los pensamientos que asaltan al lector, aquello que te sugiere el texto?

Qué extraño se me hace. Es como si hubiera varios libros. El que leo yo, el que leyó mi amiga y el que estoy leyendo a través de los textos marcados y las anotaciones que ha dejado. Y me sobreviene que es muy hermoso encontrar y seguir las huellas de algunas personas...

jueves, 12 de julio de 2012

Busco un vicio

Cuando era más joven, como diría Sabina, y alguien me preguntaba, yo contestaba con orgullo eso de "no fumo, no bebo y no voy con hombres". Lo último resultó claramente premonitorio.

De esas tres cosas, la que más practico, por decirlo de alguna manera, es el vicio de la bebida. De vez en cuando una cañita, casi siempre claras con limón. Alguna cena con vino blanco y el día que voy con una marcha tremenda (1 vez al año) me pido un cubata. Claro, luego así me pasa lo que me pasa, que vienen unas bolloblogueras a cenar a casa, traen botellas de vino, yo hago un cocktail de champán y me acuesto toa pedo...

Todo esto viene a que realmente sólo tengo un vicio y que como tal practico a diario y es la coca cola. Sé que tiene muchísimos detractores pero me hace gracia cuando alguien que fuma o bebe alcohol viene a echarme la charla sobre lo mala que es esa bebida. Como digo yo...con mi vicio al menos no hago daño a nadie...ni le echo el humo a los que están a mi alrededor ni obligo a aguantar mis conatos de agresividad cuando estoy borracha a nadie.

Peeeeeeero me encuentro en una situación en la que debo abandonar mi único vicio. Hay que joderse!! pa uno que tengo y me veo obligada a dejarlo. De momento está siendo fácil porque la gastritis me tiene con la atención centrada en las nauseas por lo que no me apetece ni siquiera eso.  Lo malo es cuando las nauseas vayan cediendo y yo me muera de ganas por beber mi litro diario. ¿Qué haré entonces? No me vale eso de...pues bebe agua. Para quien tiene un vicio sabe lo complicado que es abandonarlo. Más por el lado psicolçogico que por el lado físico...

Así que recurro a vosotras, mis queridas bolloblogueras y animalillos de compañía diversa, para que me aconsejéis, me deis ideas y me ofrezcais alternativas... Que por qué tendriais que ayudarme en vez de dejar que pase sola por este trance? porque si no, mi blog se convertirá en un coñazo auténtico donde iré desgranando día por día mis lamentos por la pérdida de mi único vicio...

Espero vuestros comentarios con avidez. Gracias por la colaboración.
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