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miércoles, 24 de agosto de 2016

Pensé que se detendría


Fui tan tonta que pensé que el verano detendría el tiempo. Contemplé la marea y la luna, salté la fogata y me bañé sobre el reflejo de la luna llena. Pensé que me merecía el descanso después del duro invierno y primavera que pasamos.
Volví a Madrid relajada y al poco la ilusión pintó mi rostro. Pude al fin quedar con Manuela y empezar a conocerla mejor. Brotaron sonrisas y miradas limpias, surgieron palabras y sentimientos y ella se convirtió en el sueño de mis noches.

Hice trampas a las madrugadas buscando su otra vida. Me empapé de la corta historia que conocía y naufragué en la imposibilidad del momento. Pero todo era tan cierto...

... que ahora cuando he vuelto a la realidad, cuando el médico ha sentenciado, he sentido la onda expansiva de la bomba que no vi caer. No. El tiempo no se ha detenido. Ha seguido avanzando y hoy nos han tirado a todos del tobillo para que pongamos los pies en el suelo. Hemos caído arrodillados y no nos atrevemos a movernos.

Mi hermano me ha recordado el poema de Dylan Thomas; "No entres suavemente en esa noche quieta". Somos una montaña rusa emocional, con mi sobrino a punto de nacer y presenciando el ocaso de mi madre sin que podamos hacer nada más que acompañarla.

Y no puedo dejar de sentirme profundamente agradecida a la Vida por haberme dado la oportunidad de pasar estos meses con ella. Por tener la oportunidad de acercarnos, de cuidarla, de poder hablar con ella como nunca hice, de haber podido encontrar ese lenguaje común.


Ingenua de mí, pensé que la Vida se detendría, se suspendería el tiempo en una tarde de verano. Y descubro una vez más que está muy por encima de mis deseos, que es mucho más grande que mi necesidad de que mi madre se quede con nosotros. Así que cierro los ojos, le agradezco una vez más este tiempo que nos está concediendo y me dejo... me dejo ser, me dejo llevar...

Buenas noches.

miércoles, 11 de mayo de 2016

Escuchando a las ballenas

Estoy agotada.

Este fin de semana ha sido la primera vez en unos dos meses largos que he tenido un día libre. Lo habitual es que trabaje, que esté con mi madre o que tenga la jornada completa con las dos actividades.

Mi cuerpo pide tumbarse panza arriba y no hacer nada. A ser posible al solecito. Quería irme el puente de San Isidro a casa de una amiga que vive a pie de playa pero al final me quedo. Echaré una mano a mi padre y estaré con las gatinas que muchos días cuando llego a casa me miran con cara de... tú quién eres? Ah si! eres esa humana que solía vivir aquí y que ahora sólo viene a ponernos de comer y dormir.

Al fin los médicos nos dieron una buena noticia. Lo que parecía ser terminal quedó descartado. No sabemos si en algún momento podrá volver a estar como los días previos a la caída en picado. No sabemos si podrá abandonar el oxígeno o si podrá volver a salir a la calle para algo que no sea ir al hospital. Quiero apostar a que si. Siempre ha sido una mujer muy dura y hasta terca. Si algo se le ponía en la cabeza tenía que ser así. De momento parece que podrá conocer a mi sobrino. Y tendremos que ir viendo cómo evoluciona día a día.

Ahora que se encuentra algo mejor cuesta estar con ella. A ratos no quiere hablar con nadie, exige mucha compañía de mi padre y mía, luego dice que me vaya, al rato que vuelva para ayudarle a respirar. Nunca me hubiera imaginado que respiraríamos juntas, o que hiciese algo parecido a la meditación. Tampoco había imaginado nunca que la volvería a tocar y hasta la ducho.

Cuando vuelvo a casa por la noche y al fin me meto en la cama, me quedo pensando en que todo este viaje está siendo no sólo suyo sino también mío. Una montaña rusa emocional. En este tiempo es como si se hubiese concentrado una vida nueva, completamente distinta de nuestra Historia anterior. También yo necesito respirar e integrar toda esta experiencia. Así que pongo en el móvil la aplicación que tengo para dormir y comienzan a sonar los cantos de ballenas.

Lúa se asusta y no vuelve hasta que cesa el canto, al cabo de unos 10 minutos, pero Zoe se acurruca junto a mi hombro. Cierro los ojos y acaricio a la peludita. Al cabo de pocos segundos me dejo mecer por el sonido de las ballenas y caigo en un sueño profundo, que anoche por primera vez en mucho tiempo, se llenó con imágenes dulces.



jueves, 21 de abril de 2016

Casi a oscuras


Hoy tengo una corona nueva y 400 pavos menos. En la cocina, un fluorescente fundido y otro que parpadea. Un aplique en el pasillo que no luce, una bombilla en el baño que no ilumina. Tengo una casa que se está quedando a oscuras, como yo.

Hoy tengo dolor en el ojo derecho. Más bien desde hace días. Será de aguantar las ganas de llorar.

Tengo 43 años y la inmensa suerte de haber llegado hasta aquí con mi libro de familia intacto. Mis padres y mi hermano biológico. Tengo un sobri, que está en camino y muchas ganas de ver su cara, aunque falten meses para eso.

Tengo rabia, tengo tristeza, tengo ira por no poder solucionar las cosas que querría arreglar. Tengo frustración por cómo funcionan los seguros, los de hogar y los médicos. Tengo mucha ansiedad estos días y sueños extraños.

Tengo la profunda necesidad de estar junto a ella ahora. De escribirla cartas. De decirla que la quiero, aunque nunca he sido capaz de decirlo. De abrazarla y hasta acunarla. De no dejar que se vaya, sin conocer a su nietx.

Tengo el corazón encogido después de haber leído algo que ha compartido Farala acerca del dolor de perder

Tengo la suerte de contar con amigos que me apoyan, la certeza de que están ahí y me escriben o me llaman tan sólo para escucharme. Tengo las manos llenas de agradecimiento hacia esas mujeres que conforman mi familia afectiva. Y a las que de cerca o lejos, me seguís por aquí.


sábado, 2 de febrero de 2013

Sin traumas

Aquí tenemos a la primera concursante de "Madre no hay más que una". Os pego a continuación el texto que me ha enviado para acercaros a la figura de una madre inexistente, que de todo hay.

El recuerdo que tengo de mi madre (me casé muy pronto y me fui a
vivir a otra ciudad) es de una tremenda indiferencia: de ella para mí
en su día; de mi para ella hoy día.

Fue hija de unos padres vascos, muy adinerados y cultos, pero
su infancia se vió truncada por la guerra civil en la que su padre,
mi abuelo, estuvo desaparecido durante 5 años, quedándose su
madre, mi abuela, sola y al cargo de 2 niñas pequeñas.

Cuando apareció mi abuelo y fue depurado por el franquismo (de
catedrático de universidad pasó a maestro de escuela) mi abuela no
superó nunca ese descenso de nivel social y la conocí siempre de
mal humor, irritada e irritante y muy belicosa en contra del mundo
en general y en contra de mi abuelo en particular.

Mi madre huyó pronto de ese ambiente y marchó a Granada a
estudiar medicina quedándose en enfermera cuando conoció a
mi padre, militar, en un sanatorio para tuberculosos que había en
Aracena (Huelva) pueblo en el que, por cierto, nací yo.

Mi padre era egoísta, machista e irresponsable. Mi madre, mujer
adelantada a su tiempo y a la que se le debió “pegar” algo del
carácter de la suya, se empecinó en trabajar cuando mi padre
fue destinado a la base naval de Cartagena, llena de militares y
curas, con una sociedad peor que la de Oviedo en la época de La
Regenta, lo cual generó no pocos y malignos comentarios.

Mi padre pagó este “desatino” no dando un duro en casa, con
lo cual era mi madre la que llevaba todo el peso de la economía
familiar. No sé cómo se las arreglaba.

Los dos, inmersos en sus problemas de pareja (supongo) no hacían
ni caso de sus dos retoños: mi hermana y yo, que campábamos
desde bien pequeñas por nuestros respetos. Con el resultado, hasta
hoy dia, de que yo salí a mi madre en lo de estudiosa, responsable
y trabajadora y mi única hermana a mi padre : no existe nada más
que su ombligo.

El cariño familiar entre los 4 miembros era inexistente, ni mis padres
eran cariñosos con nosotras, ni mi hermana y yo nos llevábamos
bien: para los amigos de mis padres ella era la belleza de la
familia y yo la inteligente (cosa que bien poco importa cuando eres
adolescente), cuando en realidad ni mi hermana era más “guapa”
que yo ni yo más “inteligente” que ella.


Mi madre nunca dio la cara ante los problemas familiares. Cuando
decidió separarse de su marido se fue a Madrid “a ver a sus padres”
y desde allí me llamó para decirme que no volvía a Cartagena y me
dejó encargada de coger el finiquito en su trabajo, decírselo a mi
padre, hacer la mudanza, contratando un camión de idem. e irnos
en tren mi hermana y yo a Madrid.

Yo tenía 15 años, quince, y creo que mi padre tenía tantas ganas
de perderla/nos de vista como ella con lo que no puso ningún
reparo. Siquiera cuando le dejé por todo mobiliario el dormitorio
conyugal. No volví a verlo.

Ya en Madrid, mi madre tenía que trabajar mañanas y tardes en
diferentes sitios, yo estudiaba y cuidaba niños los fines de semana,
para tener algún dinero ¿y mi hermana?. Pues la verdad es que
no recuerdo lo que hacía. Nosotras nos ocupábamos de nuestra
comida, de la ropa, de la casa….

En un mes de marzo, tres meses antes de cumplir los 18 años, me
casé/ron con un alto y sicópata funcionario en la Basílica de San
Francisco el Grande de Madrid, que me llevaba 18 años.

Volviendo a mi madre tengo que reconocer varias cosas buenas
respecto a mí: me inculcó el amor por la lectura, quería que
estudiara y fuera independiente y siempre que podía me compraba
libros y considero que de ella he heredado el ser muy trabajadora y
responsable en toda mi vida laboral y, aunque parezca una tontería,
por la alimentación sana, que me ha permitido no pasar de los 50
kgs. nunca (a excepción de cuando estaba embarazada, claro).

Lo negativo: su falta de afectividad, su desapego, no entender que
su hija de 15 años TENÍA 15 años y no debía asumir tareas que no
le correspondían, su egoísmo y su irresponsabilidad. Es cierto que
nos daba de comer, nos vestía y daba techo, pero no solo de pan
vive el hombre, me parece a mí.

Una vez yo casada y con un buen status económico me preocupé
un montón, económicamente, por ella y por mi hermana (a
escondidas de mi –ex), por lo que fui agraciada, por ellas dos en
una “connivencia” que nunca entendí (y dejo claro que las dos
pueden considerarse buenas personas), con una gran trampa
hacia mí cuando heredamos (las tres), pero sobre todo yo, de un
tío materno de mi madre (soltero y sin hijos) que, por cierto, fue el
padrino de mi boda.

Cuando me enteré de la “trampa” mi hijo pequeño era ya abogado,
le di todos los poderes para que arreglara las cosas en mi nombre

(yo salí perdiendo, claro) y rompí toda relación con las dos. Esto
ocurrió hace 15 años, más o menos.

Todo esto no quiero que parezca un lamento, que no lo es, o que
sintáis pena por mi !qué horror¡. La vida… es lo que es.
A día de hoy creo que he desarrollado una buena vida: he tenido
4 hijos con los que pienso que he sido una buena madre (dentro
de lo que cabe, que siempre se falla en algo), me he preocupado
y preocupo por ellos. Hice dos carreras universitarias, saque unas
oposiciones, he tenido una vida laboral extraordinaria, aunque
nada que ver con lo que estudié (literatura y filología españolas,
Biblioteconomía y hasta 3º de Periodismo), me separé, me volví
a casar hace 5 años, ahora estoy en “excedencia voluntaria”,
tengo problemas (¿quién no?), pero ninguno para morirse. Sigo
trabajando, ahora en casa, leyendo carretadas de libros, viajando
siempre que quiero a “mi” Rocío, buenas/os amigas/os, con los
que ceno o como con frecuencia, mi pareja, mis tres cocker´s, mi
enorme casa con la que siempre soñé…
¿Traumas?: ninguno que yo sepa.
No echo en falta en absoluto la figura materna o paterna ni echo
pestes de mi solitaria infancia y adolescencia.
¿Defectos?: muchos. Creo y supongo. ¿El peor?: el que me la
hace, tarde o temprano, me la paga, sin yo mover un dedo. No
tengo ninguna compasión por este tipo de personas.
NB: esta es una redacción un tanto edulcorada. La realidad fue
peor.

la autora, con su madre y su hermana a la izquierda
 


Isa
www.sopasyletras.com

martes, 22 de enero de 2013

Concurso "Madre no hay más que una..."


No recuerdo si os he comentado que ¡al fin! me terminé el libro de Jeanette Winterson. A pesar de que alguna bloguera reniega de esta mujer, a mí el libro me ha parecido una maravilla. No sé si es cierto todo cuanto narra, pero sobre todo en la segunda parte habla del dolor, del sentimiento de pérdida y desarraigo de no tener familia, de rupturas y duelos. Independientemente de que sean ciertos los hechos que narra acerca de su madre adoptiva, puedo conectar con todos esos sentimientos. Para mí, tiene la virtud de escribir de un modo muy visual,veo cada escena y conecto con ese dolor que trasmite. Me quedo con eso.

Animada, comencé el segundo libro "familiar" de Alison Bechdel: ¿Eres mi madre? Me habían comentado que es algo más denso pero es que no he sido capaz de superar las 20 hojas! Me pierdo en el maremagnun de términos psicoanalíticos y de comparaciones de su madre con personajes históricos. No me considero particularmente inteligente ni excesivamente obtusa pero se ve que el libro de marras se me ha atravesado.




Desde luego creo que con el libro de Winterson y el de Fun Home de Bechdel he llegado al tope de análisis de relaciones familiares que puedo soportar por ahora.

Así que he decidido deshacerme de él y daros la oportunidad de tenerlo a alguna de vosotras. Para ello convoco el concurso..."Madre no hay más que una".


Bases del concurso:

- Podréis participar todas las bolloblogueras en activo o que hayáis tenido bolloblog en algún momento.

- Tendréis que enviar un mail a la dirección de correo asociado a mi blog contándonos alguna historia, anécdota o recuerdo protagonizado por vuestras madres. En caso de antiguas blogueras enviarme el nick y el enlace al blog para poder reconoceros.

- Podéis enviar cuantos correos querais, cada uno con una historia diferente. Entrarán en el concurso un máximo de dos, elegidas por vosotras mismas.

- Publicaré en el blog las historias que vayáis enviando, por riguroso orden de llegada.

- El concurso comienza cuando leais este post y terminará el 06/02/13.

Una vez terminado el periodo de recepción de correos, elegiré un relato ganador y un accessit (premio no relacionado con la literatura). Anunciaré en mi blog el resultado del concurso y contactaré con las ganadoras para comunicarles mi decisión y enviarles por correo sus respectivos premios.

Habrá posibilidad de recoger el premio en propia mano mediante quedada bloguera, por supuesto.

Si os surge cualquier duda con respecto al concurso, indicarlo en los comentarios para que pueda aclararlo para todas.


A las blogueras que me han lanzado estos días la "indirecta" de que les regale el libro, que se lo curren como está mandao y que participen.


3, 2, 1....adelante!!

domingo, 28 de octubre de 2012

WilliX Fogg


Llevo desconectada muchos días. He estado fuera de mi casa, fuera de Madrid...Me he recorrido mucha parte del norte de la geografía peninsular. 2.200 kilómetros en ocho días. Y la verdad, ya tenía ganas de volver a casa, de estar con Zoe y Lúa.

He estado casi todo el tiempo con más gente. Quizá por eso, el otro día en Oviedo decidí irme a dar un paseo yo sola. Para poder disfrutar bien y tranquila de una ciudad que me encanta. Tuve además la suerte de encontrar ese momento de soledad a primera hora de la mañana, cuando ni siquiera los comercios habían abierto. Las calles alejadas del tráfico estaban aún silenciosas...
 

 





 
 
La plaza del pescado para mi solita :-)
 
 
 
Ese ha sido desde luego el único momento de paz real...El resto, ha estado lleno de anécdotas...Resulta que el viaje a Oviedo lo tenía que hacer muy temprano, así que cogí un billete de tren en preferente animada por el precio. Eran tan sólo 5 euros más que en clase turista. Pensé que viajaría más descansada y merecía la pena puesto que iba para cuidar a mi madre que la operaban por la tarde.

A las 7:30 arrancó el tren puntualmente. Durante las dos horas siguientes la azafata vino nueve veces a ofrecerme prensa, auriculares, comida, bebida... Por qué en los trenes no tendrán el cartelito de “no molesten”? Recuerdo que estaba wasapeando con una amiga y le dije...me estoy durmiendo, te dejo...Imposible, no hubo forma de dormir. Eso si...la azafata, muy educada, cada vez que venía a ofrecerme algo me decía...”Señor...¿quiere...?” Inocente de mi pensé que había alcanzado cierto estatus pasando de chaval a señor...el viaje de vuelta me lo desmentiría.
 
Harta de no poder dormir me bajé en Valladolid para estirar las piernas y hacer la foto del amanecer
 

Quizá lo más gracioso ocurrió paseando por Oviedo. Durante el fin de semana en Tarragona, Siempre Suya me estuvo hablando de su panda de amigas de Oviedo. En especial de Fulanita. Que si Fulanita esto, que si Fulanita lo otro...incluso me enseñó alguna foto de la muchacha.

Bien, pues salía yo de una tienda de productos típicos asturianos y veo a una chica parada hablando por tfno. Me quedé mirándola descaradamente y pensé que era Fulanita. Desde luego cuadraba perfectamente con la foto que había visto. Así que llamé a SS y le dije...sabes lo que tiene pasear por Oviedo? Que te encuentras con Fulanita...Anda ya! Que si, mari, que juraría que es ella. Pues pregúntale... y ahí voy yo, me acerco y le digo...hola...eres Fulanita? La muchacha me miró flipando , supongo que debió pensar que yo era una loca acosadora jajajaja. Cuando me confirmó que era ella le dije...pues SS quiere hablar contigo...y le di mi teléfono para que entre SS y yo se lo explicáramos porque ya debía estar pensando que era una cámara oculta...Eso si, toda maja se ofreció a llevarme de paseo por la tarde para conocer Oviedo, lástima que me tenía que marchar a Cantabria después de comer.

Allí me he liado a hacer fotos de los prados...me he empapado de un lugar que adoro y que visité por última vez hace dos años... Volviendo de comer con mis padres, por un camino nuevo, vi un paisaje precioso...Para papá que voy a hacer una foto!! Y mi padre que es muy buen mandao paró casi en seco. Y yo que me entusiasmo con facilidad abrí la puerta y me lancé para hacer la foto...y pisar una mierda de vaca...Para no pringarme mucho puse el otro pie en el arcén y debajo de la hierba había una cantidad considerable de barro, así que me tuve que descalzar para volver a entrar al coche...
 
La foto de la mierda...
 


Un par de días después vuelvo a Madrid. De nuevo escojo el tren porque los autocares me dan pánico. Esta vez viajo en turista amenizada por dos jóvenes enamorados, que en esos asientos que van enfrentados al resto del vagón se pegan el lote de forma muy ruidosa...Sólo me ofrecen auriculares por lo que intento echarme una siestecilla pero al llegar a Valladolid la señora de delante me dice... “¿Chaval, me bajas la bolsa, que no llego?” Y este chaval que está de pleno con el síndrome premenstrual se rebota y le dice a la señora....le falta el por favor...¿qué? Genial...además es lela...total que me levanto de mala gana y me subo al asiento (es que el chaval no mide más de 1'60) para poder llegar a cogerle la bolsa. Creo que en realidad lo que más me jode no es que me haya confundido con un chico sino que se piense que por ser ella mayor y yo joven no hace falta educación.


Mañana comienzo a trabajar de nuevo. Si, Farala, yo trabajo habitualmente...y no tengo vacaciones de Navidad :-( así que de nuevo a la rutina.
 
Si has sido capaz de leerte todo el post...enhorabuena y gracias!!

martes, 21 de agosto de 2012

¿Qué me pasa contigo?

"Cuando escribrimos ofrecemos el silencio tanto como la historia. Las palabras son esa parte de silencio que se puede expresar."





Hace tiempo que me hablaron de ti. Y para ser sinceras, oí maravillas. Tanto como para querer conocerte cuanto antes. Por lo que me dijeron intuía que sentíamos el agua del mismo modo intenso. Tú salvaguardada desde ese faro que recogía tu niña perdida, yo a cuerpo descubierto encarando las olas.


Estuve mirando tu foto...tu pelo rizado, tu nariz prominente y algo que adivinaba como una sempiterna sonrisa...Me recordabas a un ligue fallido, parecías maja aunque seguramente llena de fantasmas. Pero no quise que eso me ahuyentara y decidí acercarme a ti en cuanto tuviera oportunidad... Lo conseguí al cabo de un par de semanas. Fue intenso...breve pero muy intenso....por mi parte. Porque me entregué con muchas ganas, como alguien que lleva esperando precisamente eso tanto tiempo. Y quizá, por eso mismo, me decepcionaste tanto. Esperaba mucho, mucho de ti. Pero con ese concepto que tienes de que la "pérdida es la medida del amor" sabía que no podríamos llegar muy lejos...


Quizá porque yo me empeño en encarar olas y tú sientes que llevas el Atlántico en tu interior. Tal vez porque adoro a mis gatas y a ti te acompañaba un perro asimétrico. Que sintieras que no tenías un lugar donde echar el ancla te provocaba tal desazón que chocaba con mi capacidad para sentirme feliz en muchos lugares... Puede que fuera todo eso...o nada de eso...


¿Qué me pasa contigo Jeanette? ¿Realmente ha sido tanta la decepción como para que no pueda ahora afrontar lo que me quieres contar de tu vida? Salgo con tu libro cada día de casa y vuelvo en la misma página que lo dejé. Me muero de ganas por leerte, por llenar de imágenes mi mente con la triste poesía que destilas...aún me pregunto cómo los de la BBC o mejor aún! cómo los de la HBO no han querido hacer una biopic con lo que nos cuentas. Esa orfandad, esa niñez apesadumbrada por el tremendo peso de la madre adoptiva y su radical religiosidad...


Me duele leerte sin poder meter mi mano entre las líneas y abofetear a tu madre. Me duele no poder hacerte una caricia mientras esperas en las escaleras de fuera de casa, sentada a la intemperie. Quiero gritarle a esa niña perdida que la vida siempre ofrece otra oportunidad, que pierdes y encuentras, que terminas y comienzas, que olvidas para algún día ser capaz de recordar...ya sin ira...


No sé...puede que sea algo tan sencillo como que necesito gritártelo para hacerme yo a la idea de que la vida me va a ofrecer una nueva oportunidad. Que después de haberme sentido perdida y ahora que soy capaz de recordar sin enfadarme, la vida me está diciendo que comienzo de nuevo...con todo lo bueno que está por llegar.

Y si, pienso seguir sacándote todos los días de casa Jeanette...es ya un tema de orgullo...a ti no te voy a dejar a la mitad. Pienso llevar tu libro a todas partes hasta que lo termine, aunque me beba tu vida a poquitos...





martes, 29 de junio de 2010

Día Fructífero

Ayer por la mañana me levanté con ganas de pintar así que fui a comprar la pintura que me faltaba.
De camino a casa me encontré con mi vecina, la empalada. Es una mujer mayor, con bastante carácter y una de las especializadas en radio patio de mi comunidad. Al verme con los botes de pintura me soltó por el morro que me pasara por su casa para echarle una mano a las paredes. Jeje. No me importaría si no fuera porque vive en 30 metros cuadrados donde no hay un sólo hueco. Y no veo a esta mujer con energía para ir quitando muebles y trastos de en medio para dejarme espacio.

Esta buena mujer un día decidió que tenía confianza conmigo. No sé el motivo y casi prefería que no la tuviera. Me la encontré por las escaleras un día de agosto y se puso a contarme cosas de la Comunidad para no variar. No sé cómo cambió de repente de tema y empezó a decir que hacía mucho calor y que ella, cuando llegaban estos calores, no se ponía bragas. Y es más, remarcó, ahora mismo no las llevo puestas. Me he bajado a comprar un poco de pan y voy mucho más fresquita.

Intenté aparentar que me parecía de lo más normal que una señora de 80 años y con sobrepeso decidiera ir por la (vida) calle sin bragas y que además encontrara lógico contármelo...



Como aquella vez que en una reunión de vecinos me dice bajando la voz.... hija, me voy a ir a casa porque me están entrando unas ganas tremendas de hacer de vientre y desde que de pequeña me caí y me clavé un palo en el ano me cuesta mucho hacerlo y no puedo sentarme en cualquier cuarto de baño. No sé.... He preguntado a otras vecinas con las que tengo confianza por si a ellas también les cuenta estas historias pero se ve que soy la única.....

Anoche me llamó mi madre. Habían llegado de su escapada mensual a Cantabria. Tras ponernos al día sobre las novedades de la gente de allí me comentó
-Te he traído El Mundo del sábado. Lo tengo por aquí. A ver.... ahí va! Pues al final me lo he dejado allí
- Ná, no te preocupes.

Compro el periódico los domingos. Me gusta desayunar ducharme y bajar a comprarlo. Luego me paso todo el domingo leyéndolo, a trocitos. Y aunque compro El País,me gusta echar un vistazo a otros periódicos.
El caso es que cuando colgamos el teléfono me di cuenta de que tenía en casa El Mundo del sábado sin tocar, que lo había cogido de casa de Sis. Me puse a mirarlo y vi que traía reportajes sobre el Orgullo Gay y sobre una periodista de Telecinco casada con otra presentadora de Cuatro.

Con razón me lo había guardado mi madre. Hace eso de vez en cuando. Ve algo en una revista o periódico sobre temas de homosexualidad y me lo guarda. No lo hablamos. No me dice te he guardado esto porque sé que te va a interesar. Simplemente me pasa la publicación y sólo le falta ponerme el marcapáginas para que lo abra directamente por la página en cuestión.
Con mi madre tengo una relación muy difícil, pero cuando reparo en estos detalles me produce una ternura inmensa. Y esta mañana me ha llamado mi padre y como en el anuncio de las cervezas, me ha preguntado que con quien voy a ver el partido. Así que voy a provechar que me han pillado blandita y me voy a ver el partido a su casa.

Eso si, casi que salgo ya porque con la huelga de metro que hay en Madrid puedo tardar horas en llegar hasta su casa.
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