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domingo, 3 de abril de 2016

Highlights


Lunes

Tras actualizar el software del teléfono y un par de aplicaciones, mi móvil decide que le ha llegado su hora y se apaga solo. No hay manera de que se encienda y tampoco carga la batería. Me acerco a la tienda donde lo compré y se lo quedan para repararlo. Por suerte todavía estaba en garantía. A cambio, me dejan un zapatófono de sustitución. Comento que es una patata de móvil y Rizos dice que hay smartphone Apple y smartphone Potatoe
La mala noticia es que he perdido todos los archivos, notas, documentos, wassaps que contenía. Las fotos no, que las tenía metidas en la tarjeta de memoria. Pero en realidad es lo que menos me importaba. Se han ido al garete los coloquios del Cine Forum que coordino, las canciones grabadas con las amigas, las notas que voy escribiendo sobre cosas que se me ocurren... Me resigno.


Martes

Quedo con la amiga a la que le estuve cuidando los gatos en Semana Santa para devolverle las llaves. Tras pedirme el favor me hizo un bizcocho casero de zanahoria de casi 1 kilo. Ahora me lo vuelve a agradecer con un bizcocho casero de naranja y una caja de chocolatinas a la naranja que me trae de París. Otro kilo más. Le pregunto sutilmente si nuestro grupo de amigas me está cebando con el propósito de que les sirva de alimento de aquí a su vejez.

Me cuenta su viaje a Francia. Le cuento mi Semana Santa madrileña y cuando vamos a volver a casa, Madrid nos regala esta estampa preciosa de su atardecer desde el Lago de la Casa de Campo.


La foto es una mierda pero mi smartphone Potatoe no da más de si.


Miércoles

Comienzo a leer La teoría King Kong de Virginie Despentes para un taller de Literatura en Entredós.  Me encanta. La autora declara que escribe para las feas, las gordas, las lesbianas, las bajas, las no follables (entre otras)... me siento tan tristemente reconocida que hasta me da la risa...
Cada vez soy más consciente de la cantidad de buenos libros que no he llegado a leer y de la poca vida que me queda para poder dar con ellos.


Jueves

Hago una entrevista telefónica de trabajo con Recursos Humanos para una vacante en mi empresa. Somos 50 personas para un puesto. Veo compañeros con el cuchillo en la boca mientras buscan un lugar tranquilo para hacer su entrevista. Yo me pongo muy nerviosa cuando suena mi teléfonosmartphonepotatoe, pero al menos las bragas no me aprietan!! Creo que he pasado esta primera entrevista. Para la siguiente que ya será presencial, calculo que me dará un parrús de los nervios.


Viernes

Amanezco con migraña y vomito. Cuando logro levantarme es casi mediodía. Llevo toda la semana durmiendo mal y mi cuerpo acusa las noches de insomnio. Veo en facebook que una antigua amiga que lleva sin hablar conmigo meses, me ha puesto un comentario en una foto. Otra con la que antes tocaba en la batucada, me escribe a propósito de un comentario en el facebook de las narices. Mi ex que cuando está fuera de Madrid no da señales de vida, me manda un mensaje preguntándome qué tal estoy.
No me sale contarles cosas a personas con las que no comparto un cierto cotidiano. Personas que se van y vuelven como si no hubiera pasado el tiempo. No me sale, no soy capaz de forzarlo. Siempre he dicho que soy de piel, que necesito cercanía. Me enfado por no ser capaz de responder a los comentarios y preguntas de un modo más locuaz. Pero luego pienso que no tengo por qué aceptar la manera en que otras personas quieren relacionarse conmigo si no me siento a gusto. Y de nuevo me enfado porque aún me tengo que recordar estas cosas. Termino el día con diarrea. Vaya mierda de día.


Sábado

A pesar de que los vecinos guiris han estado de juerga nocturna me levanto de buen humor para trabajar. Mi tripa ha recobrado su estado normal. Por la tarde les propongo a mis padres invitarles a cenar en un sitio que nos gusta. Reservo pero a última hora mi madre no está bien y no le apetece salir. Me llega un mensaje al móvil proponiendo un cine para cuatro. Salgo volando de casa a tiempo para contemplar la luz del atardecer sobre la Catedral.


Veo Brooklyn y se me quita la manía que sentía hacia Saoirse Ronan. La peli se deja ver. A la salida nos vamos a una cervecería donde me tomo la primera cerveza del año. Me apetece probar una Brooklyn Lager en honor a la peli pero sabiendo que no tomo casi nunca alcohol, el camarero me recomienda algo más suave ¿¿Más?? Me termino tomando una Coronita.


Domingo

Como he recuperado mi móvil ayer por la tarde, me paso el día descargando wassap, instagram, wallapop, twitter, shazam y aplicaciones varias que me hagan saber que lo mejor, sigue siendo juntarse con la gente para charlar delante de una coca cola. Para lxs que no pueden juntarse conmigo, siempre nos quedará el blog. Buenas noches, mundo.

lunes, 27 de enero de 2014

De cadenas y colores


Ya estamos como siempre... que o me aburro de no hacer nada, o tengo demasiada actividad. Paso de simplemente leer a no pisar mi casa.

Hace un rato hablaba con mi madre por teléfono y me decía... ¿cuándo vendrás a vernos? y yo... ay, tengo una semana muy liada... miércoles salgo tarde del trabajo, jueves gimnasia y viernes taller de escritoras.... y el sábado?  ahí se me ha escapado una risina tonta y he dicho... el sábado es para disfrutar...

Total, que los últimos días han sido intensos. Tengo que empezar por confesar que estoy enganchada a mi puzzle de la bahía de Sydney con su puente. Cuando me quedo a dormir en casa de Zami, me despierto más o menos temprano y voy de puntillas hasta la habitación donde lo tengo. Me siento en la silla y me quedo contemplando las piezas tratando de encontrar la correcta, esa que me permita colocar del tirón 6 o 7 más...  Mientras Zami duerme el sueño de las justas, yo me emociono y voy descubriendo huecos o salientes. Me fijo en las piezas y las voy asignando nombres según su forma. Unas me recuerdan a chicos corriendo, otras son como bloques rectangulares y las menos son como flechas cruzadas. Sonrío mientras pruebo con diferentes piezas hasta que doy con la correcta. Cuando Zami se levanta siempre viene a verme y me felicita por los progresos. A este paso en un mes más lo tendré hecho!! Luego bajamos a desayunar pero yo ya estoy presa del furor puzzleril y me quedo unos minutos más tratando de encajar una última pieza.

El sábado comí con mis bollicompis de taller...  si, uno de esos cursos que hago yo. Esta vez todas éramos lesbianas y nos juntamos de vez en cuando para pasar un rato y charlar. Aquí es donde mi teoría de que soy sosa toma fuerza... oigo que cuentan las anécdotas de cuando se lo han montado con tías con látigos, las diferencias entre arneses con velcro o hebilla... o cuando las han colgado de cadenas cual jamones... bueno, lo de los jamones fue la conclusión que saqué yo después de tomarme unos chupitos de crema de orujo. En fin, que me divierto con estas muchachas con las que las conversaciones pasan de la sexualidad a la antropología y de ahí al puro cotilleo...

Tras la comida y con 4 chupitos como 4 soles, me fui a oir cantar a Alicia Ramos al Entredós. Esta mujer siempre me da buen rollo y me anima un montón. Ya hace dos días y sigo cantando sus canciones... "cansada de huracanes violentos fui por la frontera de Carabanchel. Me adentre en la república independiente de Lavapiés..."

Y si... después del concierto nos fuimos a cenar un grupo variopinto por Lavapiés. Durante la cena una amiga nos reveló su nuevo proyecto de vida... arriesgado y precioso. De noche, en la cama, agotada de tanta emoción pensaba en esta amiga y su proyecto y mi mente comenzó a llenarse de colores. Intensos azules que cambiaban de formas. Hacía tanto que no veía colores que fue como percibirlos por vez primera. Sentí una alegría inmensa por haberlos recuperado gracias a esta amiga y sus palabras. El domingo volverían con mayor intensidad al amparo de unos labios que me dejan sin aliento...  Pero esa es otra historia, que quizá sólo deba comentar cuando salga de nuevo el tema de las cadenas...


lunes, 20 de mayo de 2013

Ondas de colores



Allí tumbada, con los ojos cerrados, mientras absorbo el aroma a palo santo, poco a poco me relajo y dejo que mi respiración se acompase. Noto las diferentes partes de mi cuerpo pegadas al suelo y las enumero para poner mi consciencia en cada una de ellas.

Cuando al fin termino de hacerlo, noto algo que no había percibido antes. El silencio es azul.

Si, en la sala estamos unas 10 personas, todas calladas. Y con los ojos cerrados veo ante mí con claridad ese color. Ya me había sucedido en otra ocasión, ver colores en los sonidos- Pero esta vez es algo nuevo. Veo el color de un no sonido.

Comienza el concierto de cuencos tiberanos y al poco van apareciendo en mi mente de nuevo los colores. Mi cuerpo nota las vibraciones y delante de mis ojos cerrados, en el ángulo superior derecho de mi frente aparecen ondas.
Los colores llegan, ondulan y se dispersan sin que consiga entender lo que provoca que aparezcan. Pero al verlos me relajo del todo. Siento que la paz me alcanza.

Me dejo ir y me sumerjo en ellos. Buceo entre los morados, los azules y los ocres. Floto sobre los marfileños. Contemplo el naranja desde lejos y percibo pequeñas motas blancas sobre el rojo oscuro. Descubro que los colores claros corresponden a los sonidos más agudos y creo que estos son lo que producen los cuencos más pequeños.

Me pierdo en sus formas que no cesan de cambiar. En ocasiones, veo cómo salen disparadas en un ángulo muy cerrado antes de desaparecer. Otras, simplemente vagan por el espacio que se sitúa delante de mis ojos y se deslizan perezosamente hasta que se diluyen en la siguiente onda.

Tendzin Manjari canta un mantra. Su voz , el tono, la inflexión que hace...concentra y trasmite toda la dulzura que la habita Simplemente me conmueve.

Mientras avanza el concierto siento escalofríos provocados por la energía que fluye. Me descubro añorando que se repitan sonidos que me erizan la piel. En un momento dado pierdo la conciencia del tiempo y el espacio, sólo hay lugar para las vibraciones, el sonido y los colores.

Las campanitas me traen de regreso cuando el conicerto finaliza y durante unos minutos me quedo desconcertada, tratando de volver a la realidad de la mente gris, al mundo de los ruidos disonantes, a la frialdad del aire que no se mueve. Y ya empiezo a echar de menos ese inmenso lago de colores en el que me lanzo a bucear cuando los cuencos vibran.

miércoles, 3 de abril de 2013

Tarde de martes


Como casi cada martes desde hace ¿tres meses? quedo con "la dama de los martes" para tomar café en el Entredós. Tomar café que nunca tomamos, porque ella se da a un té que nunca le entusiasma y yo sigo fiel devota de la coca cola.

En nuestros martes compartidos hablamos de lo divino y lo humano. Con tranquilidad, con esa relajación que proporciona el sentirse a gusto con desconocidos...

Ni siquiera sé exactamente cómo comencé a quedar con la dama de los martes. Pero fue curioso nuestro primer encuentro. Aterricé en Entredós un día y allí estaba. Nada más verla la reconocí de un antiguo blog que tenía. Me acerqué a saludarla y ella confirmó que también me conocía por el blog. Nunca nos habíamos visto, escrito, hablado, comunicado...y sin embargo aquella tarde fue la primera de muchas otras que para mí suponen un remanso de paz, de risas y por qué no, de crecimiento.

La "dama de los martes" es serena en sus formas aunque la surque un torbellino. Sonrisa limpia, verbo cuidado y andar resuelto. Sus manos acompañan en ocasiones su discurso poniendo el acento que el tono de voz apenas deja traslucir.

Hoy me ha dejado en prenda un cuaderno y me ha encargado deberes. Espero poder cumplirlos. No, estoy segura de poder hacerlo. Quedan muchos martes por delante en los que yo estaré con un grupo de lesbianas hablando sobre nuestras sexualidades en un proyecto maravilloso en el que tenía muchas ganas de participar desde que me hablaron de él. Te echaré de menos.

Cuando me he despedido de la dama de los martes me he ido al cine con Zami. Hemos paseado por el centro de Madrid disfrutando de un rato sin lluvia. Por sorpresa, el cine nos ha salido gratis y casi de casualidad hemos escogido la película Amores y letras. Con unas vistas preciosas de Nueva York, del puente de Brooklym y un protagonista que por momentos era un gemelo perdido de Zami. No es una gran peli pero se deja ver muy bien y tiene algún gag gracioso.

Al finalizar la proyección, emocionada por la música de Massenet, toda tierna y con ganas de besarla le he dicho...cariño...a mis brazos....¿qué quiere decir eso?...que vengas pa'cá, coño!

Si...esa soy yo, la de los contrastes...

martes, 26 de marzo de 2013

Tantas emociones


Llevo días sin actualizar... en realidad este mes apenas estoy escribiendo. Ha habido otras épocas de quedarme callada pero habitualmente era por apatía, por desgana, porque me podía la ansiedad...

En este último mes no he parado, literalmente. He estado de arriba a abajo de centro a este y sin parar apenas en casa más que para dormir. Ha habido días que ni eso.

Se me han juntado proyectos, actividades en el Entredós (Olga, dónde te metes?) y momentos compartidos muy especiales.

Teatro, concierto, películas, fiesta sorpresa... muchos abrazos, infinitos mimos, besos, miradas, sonrisas, sonrisas, sonrisas...

Mi lado más físico me pide descanso. Pero el alma, que suele ganar siempre (en mi caso) me pide que siga echándole ganas, que disfrute tanto como lo estoy haciendo con todas estas emociones que están surgiendo. Y el alma también me pide mar. Me está pidiendo un viaje a ver el infinito azul para que los ojos se pierdan sobre el agua y reposen las miradas.

Querría encontrar el equilibrio pero algo me dice que no es el momento de parar. Tiempo habrá.



sábado, 9 de marzo de 2013

Cafuné


Ya os he comentado muchas veces que me corto el pelo con asiduidad. Me gusta llevarlo cortito y con lo rápido que me crece, en cuestión de dos meses siento que tengo greñas.

Además, el cortarme el pelo siempre hace que me anime un poco. Igual que muchas mujeres se van de compras cuando se deprimen (toma topicazo!) yo voy a la peluquería a ponerme en manos de Sergio, cuando me siento triste o revuelta. Después de una semana llena de lluvia intensa y de algo de resaca emocional le dije al peluquero que cortara todo lo que pudiera y así lo hizo.

Ayer quedamos unas cuantas en Entredós antes de la Mani. Habíamos tenido la misma idea muchas y aquello estaba hasta arriba de mujeres.
Se ve que mi pelo rapado produce una curiosa reacción...venían a tocarme la nuca diciendo que es una gozada la sensación.

Etcétera nos comentó que a eso se le llama cafuné...el acto de hacer mimos con movimientos en la cabeza. Desconocía el término pero la sensación....miau! La sensación es maravillosa. Me dejé hacer, me dejé tocar, rozar, rascar...Sentada en las escaleras y con la cabeza agachada disfrutaba con la enorme sensibilidad que tiene mi nuca. Llegó un momento en que me puse roja como un tomate de la cantidad de sensaciones y escalofríos que me recorrían.

Después, en la Mani de las mujeres, me emocioné como siempre con la batukada. Esas chicas me dan vida!!! Le decía a Arpo que una sesión de batukada es como hacerte 10 sesiones de cuencos tibetanos. Nosotras íbamos pegadas a los tambores grandes y sentíamos la vibración en el estómago emergiendo y llenándonos de energía. Lenteja, Etcétera y yo no nos cansamos de bailar al ritmo de la percusión durante todo el recorrido.
 


La lluvia hizo acto de aparición. Fue en ese momento cuando sin paraguas ni chubasquero alcé mi cabeza al cielo, extendí los brazos y dejé que la lluvia me acariciara. Las gotas que caían resbalaban por mi cara y mi cuerpo y se fundían con las vibraciones de los tambores que me recorrían. Si...anoche fui agua. Fui marea viva. Y ese agua me hizo tanto cafuné como la mano que me estuvo acariciando parte de la noche.

viernes, 18 de enero de 2013

La felicidad de las pequeñas cosas

Recuerdo que cuando tenía 20 años esperaba con ahínco que llegaran las 11 de la noche de los viernes. Esa era la hora feliz. Me refiero a ese periodo que hay (o había) en los locales para jóvenes donde te sirven dos copas de garrafón al precio de una.

Apurábamos las dos copas y salíamos disparados desde Moncloa hasta el Barrio del Pilar para llegar a la hora feliz de otro local que frecuentábamos. La mayoría de las veces íbamos en un coche despendolados, sacando el típico pañuelo blanco por la ventanilla simulando que alguno estaba malo para adelantar a todos los coches y saltarnos los semáforos. Llegábamos al lugar en cuestión cuando apenas faltaban 10 minutos para la medianoche, hora en la que finalizaba la ingesta masiva y barata de alcohol.

Aquella intensidad, sumada a las borracheras, la adrenalina de tener que llegar antes de una hora...todo eso me hacía vivir intensamente.

Pocos años después dejé de beber por completo. Mi cuerpo metabolizaba muy mal el alcohol y me despertaba tan borracha como me levantaba. Desde hace unos 4 años bebo algo de alcohol, alguna cerveza y quizá un poco de vino cuando salgo a cenar.

Pero esta noche me he bebido unos cuantos vinos. Eso si, no tienen que ver con la sonrisa que adorna mi rostro ahora mismo. La felicidad vacua que hallaba antes en ese disfrute sin sentido la he ido cambiando. Y a día de hoy, la felicidad la encuentro en las pequeñas cosas.

El rostro amable de alguien que te recibe, un abrazo dado con el corazón, las miradas limpias de personas cercanas...los jueves se han convertido en mi happy day porque están llenos de momentos y pequeñas cosas preciosas.

Hoy he tenido la suerte de poder presentar a alguien a quien admiro mucho. Alguien que me ha cambiado la vida. Un mujer extraordinaria que ha venido al Entredós a contarnos acerca del nuevo taller para lesbianas que van a llevar a cabo en la Fundación donde hago los cursos...Amarse para amar. Y las matronas del Entredós me han pedido que la presente, puesto que he disfrutado de sus enseñanzas. Así que me he bebido dos vinos para soltar mi lengua y mis colores y me he lanzado a contar acerca de la sencillez y la calma con la que esta mujer, Alondra, llega a las mujeres que la rodean y las entrega tanto.

Estas noches de los jueves, llenas de cariño, de palabras más profundas o livianas, de intercambios de ideas, y hasta nuevas visitas son con mucho las mejores de la semana. Son las que propician encuentros, abrazos y besos. Con sencillez va depositando capitas de felicidad sobre las mujeres que asistimos.

Después, cuando marcho a casa, bajo caminando por mi calle con la calidez que me proporciona el lugar, instalada ya en mi cuerpo.

Contemplo ese gajito de luna que cuelga esta noche del cielo y le doy gracias de nuevo a la vida por permitirme disfrutar tanto de estos momentos.

Buenas noches, luna. Buenas noches, mundo.

sábado, 29 de diciembre de 2012

...Y que le gusten los gatos


Hablaba el jueves con unas amigas en el Entredós sobre el tema de las parejas y las mascotas. Que conste, que el término mascota no lo utilizo yo. Para quien me conozca, sabe que Zoe y Lúa no son mis mascotas, sino los seres vivos con los que convivo. Y tienen todo mi respeto además por supuesto del amor que las profeso.

Verticana comentaba que le tiene mucha alergia a los gatos y que por el tipo de vida que lleva (viaja largas temporadas por trabajo) no puede tener animales en casa. Su novia, que se ha mudado de ciudad para vivir con ella, echaba tanto de menos a sus animalitos que ha conseguido tener uno aquí...un hamster ruso. Si, de esos que no para por la noche de dar vueltas a una rueda...En el Rincón del Arco Iris sería imposible tener uno...no sé si Zoe se lo zamparía de un bocao pero si no lo hace ella, lo mataría yo la segunda noche que no me dejara dormir.

Arpo por su lado decía que pasa de convivir con animales porque no le gustan y que no quiere tener responsabilidades. Ella con sus plantas ya tiene. Eso si, se queda al cuidado de plantas y animal de Verticana cuando tiene que irse.

Tina tenía una postura algo similar a la de Arpo pero menos radical. Sabe que ahora no quiere animales en su vida porque no quiere tener esa responsabilidad, pero no le importaría convivir con ellos si conociera una mujer que los tuviera.

Obviamente yo vivo feliz con mis gatas. De hecho hay muchos días que estoy deseando llegar a casa para verlas, acariciarlas y disfrutar con sus ronroneos, sus weeeeee o miá!, sus carreras por la casa, sus miradas intensas...

Es curioso cómo cada persona lo piensa o lo vive de un modo diferente, Arpo me dijo que si conociera a una chica que no le gustaran los animales o no quisiera convivir con mis gatas qué haría yo...Decirla adiós, por supuesto.
 

 
 
Mis gatas son mi familia afectiva y forman parte tanto como yo del Rincón del Arco Iris. Se puede decir que vamos las tres en el mismo pack. Así que tengo claro que la mujer que conozca y de la que me enamore deberá tener una serie de cualidades: ser buena persona, inteligente, cariñosa, que me haga reir, visible...y que le gusten los gatos.
 
 

sábado, 22 de diciembre de 2012

Bandas Sonoras


Respiro y sigo leyendo. Mi piel se eriza.

"En mis momentos más inestables buscaba el equilibrio en un libro y los libros me llevaban sobre las mareas de sentimientos que me dejaban empapada y hecha añicos. Sentimientos. No quería sentir.(Hurt myself again today)

Nunca sabía cuando algo invisible iba a golpearme (auch I have lost myself again), y era como un soplo, una especie de viento en el pecho o en el estómago. Cuando lo sentía gritaba de lo fuerte que era.

Enloquecer lleva su tiempo. Recuperar la cordura lleva su tiempo.

Elegir estar viva y comprometerse conscientemente con la vida, en todo su exuberante caos, y su dolor. (be my friend, hold me, wrap me up)."

Esta mañana he descubierto que el libro de Jeanette Winterson tiene banda sonora. Iba leyendo lo que narra acerca de su ruptura amorosa y la terrible crisis vital que tuvo, mientras en los cascos sonaba Breath Me de Sia. La música acompañaba los sentimientos que vertía Winterson y en el momento del crescendo instrumental de la canción, me he encontrado llorando mientras los violines deletreaban su dolor de vivir.

Tal vez la música del viento es la que ha seguido a las palabras que he intercambiado a la hora de la comida. Aunque para ser sincera, mi compañera de mesa y posterior sofá ha sido la que ha llevado el peso de la conversación. En muchos momentos me he limitado a escucharla, relajada como estaba, mientras la comunicación verbal y corporal fluía.

Es curioso, esta misma semana le he dicho que a veces cuando habla, aparecen en mi pensamiento citas literarias. Hoy sus palabras me llegaban con música. Zahara

Y después ese mágico paseo...acompañada por un dolor de espalda que me dificultaba la respiración,  pero que ha propiciado que caminase lentamente por las calles de mi ciudad. Y de nuevo he escuchado su latir, esa percusión que a veces se clava en el alma pero que en atardeceres como hoy suponía un ronroneo. Plaza Mayor, mercado San Miguel, Santiago, calle Espejo, Lazo, Unión, Ramales, la Almudena y la muralla árabe...el cielo de Madrid salpicado de nubes oscuras o pastel. En lo alto una media luna y en mis oídos una nueva canción. Tracy Chapman se ha adueñado de mi pensamiento...Happy
 



 



Si...feliz, porque en un momento determinado me comprometí con la vida, con su exuberante caos y su dolor, pero también con los gestos amables, la calidez de las miradas, las palabras que intercambio, los abrazos y los sentimientos...con todo lo que puedo sentir. Como dice Tracy Chapman... Is all I can feel...Y hoy he sentido mucho.


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