Mostrando entradas con la etiqueta amigxs. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta amigxs. Mostrar todas las entradas

jueves, 16 de noviembre de 2017

1.100 km después


En la película El Olivo de Iciar Bolláin, la protagonista, Alma, emprendía un viaje hacia una utopía. Y lo hacía con esta frase... "A veces te tienes que lanzar de cabeza y la gente te ayuda por el camino".

Hace un par de semanas soñé con llegar más allá de la isla de los Dragones para entregar un abrazo que me ardía. Cuando me lancé a mi utopía encontré la mejor gente. El amigo que sabía lo importante que era ese viaje para mí y me dio el billete de ida y vuelta, la amiga que se pegó el madrugón en su día de descanso para llevarme al aeropuerto, la señora que me cedió el asiento de ventanilla para que pudiera hacer esta foto y recordar el viaje...

Foto by chrisdelospuentes


... los que estuvieron a mi lado todo el día, desde la distancia, escribiéndome y llamando porque no se podían creer lo que les contaba...

1.100 kilómetros después y con los 20 kilómetros que cargué sobre mi pierna el sábado recorrí el camino de vuelta por las calles de Madrid. Necesitaba ese último paseo hasta llegar a mi hogar. Allí me esperaba tanto cariño... con esa llamada para hablar de madrugada porque sabían que yo era incapaz de dormir... con mis vecinos haciéndome el domingo la sesión de terapia... la postal que me enviaron desde Francia semanas antes y que llegó justo ese día como caída del cielo... Me recordaba que cruzar puentes siempre es una experiencia, aunque al otro lado no te espere nadie, aunque te digan que no quieren verte y te quedes con el alma y el abrazo partido.



Cuánto tiempo se tarda en crear un espacio común, un vínculo, unos hábitos? Cuánto tiempo se necesita para construir algo? Por qué los planes hechos se llenan de vacío? Esa manía que tienen las verdades de caerse de medio lado...

Han sido tres meses intensos para mí. Meses de cuidado, de susurros y anhelos, de ilusiones y credos. Hice una apuesta y la perdí. Sabía que tenía muchas posibilidades de salir mal, aunque nunca imaginé que sería de este modo. Con esa negativa a verme, con esa manera de hacer como si no pasara nada y pudiéramos seguir como siempre.

Se me acumulan los interrogantes. No sé no ser yo. Cómo puedo desandar el camino recorrido, amordazar mi corazón o fingir que no me rompí? Cómo podría volver al punto de partida y empezar de nuevo?  Y sobre todo, por qué seguir conociéndonos como propusiste, si no me quieres ver? Dame tú una razón.

Necesito marinar lo sucedido, asimilarlo, entenderlo. Creo que no lo lograré. Pero si tengo que sudarte y limpiar mi piel del rastro que has dejado. 

¿Cuánto tiempo necesitaré para ello? No sé, no tengo ninguna respuesta. Sólo tengo este silencio que nos acompaña ahora... y las ganas.




martes, 7 de noviembre de 2017

Casi 23


Faltaban unos días para cumplir los 23. Me había marchado de vacaciones a Irlanda, yo sola. Fue mi primera vez de muchas cosas. La primera vez que viajé sola, la primera vez que iba a otro país, la primera vez que tuve que enfrentarme al despegue de un avión sola (con el pánico que me dan)...

Hice todo eso, y más cosas.... me recorrí Dublín disfrutando de sus gentes y sus calles pobladas de música. Me fui de excursión a islas abandonadas donde disfrutar de la soledad y el sonido del mar, seguí las huellas de Oscar Wilde y empecé a aceptar algo que llevaba mucho tiempo sucediendo... Todos me confundían con un chico.

He publicado hace un rato una foto en Facebook de aquel viaje. Recuerdo la tarde en que me hice la foto, sentada en un muro, esperando el bus de Wicklow a Dublín. Se acercó un hombre que salió de la taberna cercana y vino a hablar con una amiga. Me miraba muy extrañado y ńo pudo resistirse a preguntar... Are you a boy or a girl? Mi amiga le dijo que yo era una chica, pero el hombre no lo creía e insistió hasta que llegó el bus y le dejamos allí con su duda.





Al ver la foto he abierto la caja de los recuerdos... junto a ella están las fotos de Sis, mi hermana y Edu, de M y JJ... gente tan importante para mí durante años y que ya no están.
Incluso me miro a mí con casi 23 y ya no estoy. La gente que me ha conocido hace poco tiempo no da crédito. La gente que me conoce de más, me pregunta... qué ha pasado? Pasó la vida.

Y es curioso porque al ver esta foto me he reconocido de manera interior. Yo soy la de la foto. Y sé que entonces, era mucho más yo y más libre de lo que me he sentido en cualquier otro momento después. Ahí me atrevía a ser yo aunque eso generase dudas en los demás.
El tiempo, los miedos, las malas experiencias... he ido echando capas sobre esa Chris. Ahora estoy en proceso de muda, de desnudarme, de ir decapando hasta llegar a ser de nuevo quien soy. Sé que habito en mí, que estoy al fondo, que ya he encontrado el camino.

Tengo la suerte de haber dado con dos personas que han aceptado mi verdad, mi identidad. Con la gallega me ha ocurrido eso. Sentí que podía hablarle de mí con honestidad y me devolvió toda la confianza que deposité en ella, en forma de sonrisas y cariño. Sé que ella dirá que no podía reaccionar de otra forma, que no se puede reaccionar de otro modo... pero está ahí y no todo el mundo se queda cuando les cuentas quien eres.

lunes, 2 de octubre de 2017

Todas las flores


Le tenía miedo a esta semana que ahora termina. Me encontré con la agenda llena de actividades por la tarde/noche. Cada día. Y con el madrugón que me doy para ir a trabajar, sabía que me iban a faltar horas de sueño. Y biba de mí, no fui capaz de calcular cuántas iban a terminar siendo.

Mi bendita compañera de trabajo, la que se sienta a mi lado, ha sido testiga de cómo según transcurrían los días acudía más agotada y más sonriente en una mezcla cuando menos curiosa.

Comencé la semana acudiendo a una charla con Jeanette Winterson, cuyo libro Por qué quieres ser feliz cuando puedes ser normal se convirtió hace tiempo en mi libro favorito y lleno de referentes.





"He seguido trabajando con las historias del Grial durante toda mi vida. Son historias de pérdida, de lealtad, de fracaso, de reconocimiento, de segundas oportunidades. A veces tenía que dejar el libro y pasar a la parte donde Perceval buscando el Grial, tiene un día una visión de él, y luego, porque es incapaz de hacer la pregunta crucial, el Grial desaparece. Perceval se pasa 20 años vagando por los bosques, buscando lo que había encontrado, lo que le fue entregado, algo que parecía muy fácil, pero que no lo era.
Más adelante, cuando tenía dificultades en el trabajo, cuando sentía que me había perdido o me alejaba de algo que no era capaz ni de identificar, la historia de Perceval me daba esperanzas. Tenía que haber una segunda oportunidad. De hecho, hay más de dos oportunidades, muchas más. Ahora se, después de 50 años, que le encontrar/perder, olvidar/recordar, marchar/volver, nunca se termina. La vida entera se mueve alrededor de esa otra oportunidad y mientras seguimos vivos, hasta el mismísimo final, siempre hay otra oportunidad."

Este fragmento, que le leí a alguien hace unos días, ha seguido resonando en mi cabeza. Se ha mezclado con los ecos de La Llamada, a cuyo preestreno asistí el martes. Subidón de emoción, de música, de canciones que recuerdo de tantos años atrás... Todas las flores, que salen a embrujar los amores, y despiertan mis ilusiones, dicen que vendrás... y voy a escribirte, una canción de brazos abiertos... Si os apetece pasar un buen rato y reiros, sin preocuparos por lo que pase más allá de la sala de cine, sin tener que pensar en independencias o en cifras del paro... id a verla. Regalaros una tarde de desconexión y disfrutar del inmenso placer de reír sin más.

Para no aburriros, el resto de la semana ha estado lleno de palabras, de voces bienvenidas, de abrazos post veraniegos, de amor... de mucho amor... todo el que me da mi familia elegida y de multitud de sonrisas con las que me he levantado cada día... con las inmensas ganas de que Madrid sea más que nunca, una ciudad que acoja, una ciudad que permita vivir los sueños y que como la vida misma, ofrezca otra oportunidad.

jueves, 21 de septiembre de 2017

Hombres feministas por doquier


Geno es una chica estupenda. Casi siempre está alegre, es muy amable y si le pides algo intenta ayudarte por todos los medios. Se le dan de miedo las manualidades, habla varios idiomas y tan pronto cocina como te cuelga un perchero.

Desde que la conocí hace ya cinco años pensé que sería una de esas personas que aportan a tu vida cuando está cerca.Con ella he pasado tardes de cañas, paseos, charlas, visitas juntas al veterinario, ratos al sol... y momentos de sombra.

Genoveva tiene un novio que está megaenamorado de ella. De esos chicos que cuando los ves tienen cara de carnero degollado. Es un chaval majo, un poco culado, que se empeña en demostrar que sabe mucho sobre muchas cosas... lo que llamamos ahora, un cuñado...

El novio de Genoveva piensa que es el tío más feminista del mundo porque en casa barre y friega sin problemas. Me he pasado largos ratos tratándole de hacer entender que el feminismo es mil millones de cosas más pero claro, él no llega ni a olerlas de lejos. Últimamente me he encontrado varios hombres que afirman ser feministas. Empiezo a pensar que se ponen ese título como quien añade al presentarse, el equipo de fútbol del que es forofo.

Geno y él llevan unos pocos meses de novios y como la mejor de las parejas lesbianas, decidieron en un tris que querían vivir juntos.Tal vez esperaron a la tercera cita...

Tras unos meses de luna de miel parece que empiezan a relajarse un poco. Yo me corto de ir a verla a su casa porque no quiero invadir la intimidad de la pareja. Con la de ratos que tengo yo echados en su casa... Es la ventaja de vivir cerca de alguien, que en 5 minutos pasas de tu espacio al suyo y no te da pereza.
Cuando he pasado a verla este verano, Geno andaba por casa en bikini o con un top y unos pantaloncitos mini pero hace unas semanas me dijo...  Carlos no quiere que esté en bikino en casa cuando vengas. Dice que es de mala educación recibir visitas vestida así. La dije que a mí me daba igual, que tenemos confianza de sobra para que ella esté como quiera. De hecho, alguna vez cuando he estado allí, Carlos ha pasado la tarde sin camiseta.

A los pocos días me comentó que iba a quedar con un ex para ayudarle con un tema de idiomas, pero que Carlos se iba a mosquear y al final le había dado una excusa al ex. Hace una semana Carlos le preguntaba por qué no tenía en el whatsapp la hora de la última conexión. Días de no dejarla dormir porque hasta la madrugada quejándose del esfuerzo que está haciendo viniéndose a vivir a casa de ella...

Y ayer, que nos fuimos a tomar una caña nosotras a la vuelta del trabajo, le mandó un mensaje al novio diciéndole que no estaba en casa sino en una terraza del barrio. La respuesta no se hizo esperar. "Con quién?    ?   ???????"

Y Geno, que vale mogollón, que es una tía estupenda sin sombra de malicia, empezó a darse cuenta de lo que le llevo comentando una temporada. Que Carlos quiere controlarla constantemente y que la solución no es hacer todo lo que él quiere para que no se enfade.

Me cuesta mogollón entender por qué Geno le consiente tanto a un chaval que no le llega ni a la suela de los zapatos. Y aún me cuesta más entender cómo un maltratador psicológico como es Carlos, aún puede considerarse feminista...

Qué necesario el feminismo y cuánto hace falta que las mujeres nos conozcamos y seamos capaces de alejarnos de las parejas tóxicas que encontramos a cada paso.


domingo, 21 de mayo de 2017

De parranda

Recordais en la facultad (o instituto, o cole...), cuando teníamos una semana entera de exámenes, que al acabar nos íbamos de juerga un fin de semana como si hubieramos estado encerradas tres meses??? Pues algo asi me ha pasado a mi. Despues del último año cuidando lo que he podido a mi madre, ahora que la complicacion de su enfermedad pasó y se encuentra estable, me he soltado un poco la coleta.

He aprovechado sobre la marcha oportunidades que me han surgido. Que unas amigas se iban a la playa el puente de Mayo? Me faltó tiempo para coger la toalla y tirarme entre las dunas a que me tocase el sol por primera vez este año.
Que mi ex decía de hacer una visita relampago a Madrid? Aprovechaba y me subia con ella a Pamplona para que me enseñe su nuevo hogar...

Exposiciones, cines, pre estrenos, lagos, sol, puentes, cervezas y sonrisas. Asi han transcurrido muchos de estos días de kit-kat que tanto necesitaba. Ahora, poco a poco, vuelve la rutina, mi casa, los dias tranquilos, las gatas y el trabajo... Con la vista puesta en la escapada de San Juan. Ya he encargado los farolillos chinos que tiraremos en la playa la noche de San Juan. Espero que lleguen a tiempo y podamos lanzar nuestros deseos al cielo estrellado.

Vuelvo.


Puerto de Altea

Puente romanico de Estella. Otro puente cruzado! 


viernes, 14 de abril de 2017

...Y hace un año


Estaba releyendo ahora mis post de hace un año. Uf! qué mal cuerpo me pone releerme, qué angustia me asalta de nuevo.

Hace un año, más o menos... tuvimos que ingresar en Urgencias a mi madre. No podía andar 3 pasos sin ahogarse. Y en ella, que siempre fue muy bruta, toda fuerza de voluntad, era algo que suponíamos grave. Llevaba años arrastrando una enfermedad degenerativa pulmonar y todo nos hacía pensar que había llegado la etapa final.

El neumólogo no nos daba muchas explicaciones más allá de lo que nosotros veíamos. De repente se convirtió en una persona absolutamente dependiente. No podía ni siquiera andar por casa. Teníamos que hacerle todo.

Recuerdo el bajonazo anímico que di, acostumbrada como estaba a verla siempre tirando del carro. Me mataba verla tan frágil, tan necesitada, tan asustada, tan poco ella. Nos preparamos para lo peor. Y yo, anticipando el duelo, intentaba negociar con un Dios en el que no creo, que la dejara llegar al verano.Cuando pasó, pedí que llegara a octubre para poder conocer a mi sobrino. Mi sobrino nació y aunque ella había mejorado algo con el oxígeno que llevaba las 24 horas todavía era incapaz de valerse por si misma.

Dio un nuevo bajón y las Navidades fueron horribles. Mi padre que se había mantenido medio sereno hasta entonces, nos habló con mucha tristeza y pesimismo. Para entonces mis ánimos y mis fuerzas estaban por los suelos.

No creo en los milagros. Pero lo cierto es que a día de hoy, mi madre ha superado una complicación asociada a su enfermedad y aunque no tiene muchas fuerzas puede valerse por si misma en casa, sale un poco a la calle y hasta es capaz de coger (de momento) a mi sobrino en brazos. No sabemos cuánto durará así, si volverán las complicaciones o si la enfermedad se la llevará el día menos pensado, pero me aferro a este presente que nos ha concedido una tregua.

He querido contaros esto para explicaros el motivo por el que dejé de escribir. Dejé todo lo mío de lado y me he dedicado durante todo el año pasado y principios de este a cuidar de mi madre y ocuparme sólo de lo más básico para mí... el trabajo y la asociación. Mi angustia de esos meses, todo mi miedo, mi profunda tristeza, me hicieron desconectar del blog y de mucha gente que se acercaba a través de aquí o del mail, o de mensajes para preguntar o hablar.

Quiero pediros disculpas a las que os dejé sin respuesta. A Tuki, a una tal MRosa, con sus mails, a Laura que quedé en llamarla después del puente de diciembre...  He necesitado casi tres meses para reconectar conmigo, para dejar de llorar y temblar, para empezar de nuevo a ocuparme de mí. Me miro en el espejo y me asusto porque veo en mi cuerpo las señales de todo lo que ha sucedido este tiempo.

Quiero agradeceros a las que de algún modo habéis estado acompañando. A Siempre Suya y Laquetecuén, tan acogedoras, a Rizos, Ol y Ozé por llenarme de risas, a RosaM por las charlas del Instagram, a mis heteras, incondicionales y tan humanas, a mis compañeras de vida, mis peluditas... a mis ex (y a las que en este tiempo han salido corriendo en dirección contraria...) con todas he pasado algún buen momento. En definitiva, a las que mantienen el contacto más allá de las paredes de este blog y con delicadeza y respeto han permanecido cerca. Qué bueno poder contar con personas así que me mantenían atada a la tierra y me apoyaban tanto. La vida sigue.


domingo, 4 de septiembre de 2016

Los años que nos quedan

Admiro profundamente a las personas que pasan el día cuidando de enfermos. Claro, que el otro día hablaba con una amiga que es enfermera en un geriátrico y me decía... pues es lo que estás haciendo tú. Y en menor medida, pero es verdad.

El caso es que termino la semana bastante agotada; física y sobre todo emocionalmente. Llega el fin de semana y me dedico a dormir 10 o 12 horas, algo a lo que no estoy acostumbrada. Pero está claro que me lo pide el cuerpo.

Las relaciones sociales esta temporada son jodidas, porque evidentemente mi prioridad ahora mismo es mi madre y después mis necesidades corporales. Si quedo con alguien y he pasado con mi madre una de esas tardes malas, mi ánimo suele quedar por el subsuelo y no me apetece ver a nadie.

Pero me afano por vivir situaciones que me aten al suelo de la rutina de los demás, salir de la burbuja de la enfermedad y hacer cosas de las normales. Soy consciente de que alguien atado a una enfermedad no es una buena compañía y hablar constantemente de cosas relacionadas con una enfermedad es cansino a más no poder. Así que si alguien me pregunta, lo comento pero intento desahogarme por aquí principalmente. Gracias a las que me leéis.

En ese intento por seguir adelante con las cosas de la vida, ayer tuve un cumpleaños y viví un momento mágico que no me esperaba y me llenó de ilusión.

Con 19 años viví mi primera historia de amor con una mujer. Mi primera novia. La primera mujer de la que me enamoré perdidamente. La primera con la que supe lo que era realmente el sexo entre mujeres, las primeras pellas, las tardes interminables buscando rincones en Madrid donde poder pasear de la mano... Esa primera historia de amor estuvo marcada por una canción de un grupo español que sonaba en la radio.
En aquella época en la que todavía tirábamos de casettes, yo tenía siempre una cinta virgen en el aparato y cuando sonaba alguna canción en la radio que me gustaba, la grababa y luego me pasaba las horas muertas reproduciéndola. Bueno, pues esta ERA la canción. A mí me recordaba a ella y no dejaba de escucharla. Supongo que en casa de mis padres terminarían bastante hartos de la cancioncita.

El caso es que en el cumpleaños, apareció el cantante de este grupo, que es amigo de la que cumplía... y en un momento determinado agarró la guitarra y se puso a cantar canciones de su grupo. Le pedí por favor que cantara la que me emocionaba tanto a mí y aunque le costó un poco terminó accediendo. Allí le tenía, a dos metros de distancia cantando mientras me miraba a los ojos. Terminé con los míos llenos de lágrimas. Sé que era el momentazo friki pero quién se resiste a vivir algo así?

Una amiga me preguntó si pensaba tirarle las bragas. El caso es que el pantalón se me había rajado desde el muslo hasta el culo y podría haber sacado las bragas por el "hueco de ventilación" pero dado que la mujer del cantante estaba presente y que en realidad él a mí no me atrae fisicamente, me parecía pasarme un poco.

Se me hizo curioso. Este hombre lleva 20 años alejado  de la música. Tiene un trabajo que está en las antípodas de su carrera musical. No sé si con nostalgia, mMe estuvo contando cómo compusieron la canción, un poco de la historia del grupo... supongo que me veía emocionada. Me hubiera gustado poder leer sus pensamientos. Será consciente de que esa canción forma parte de la banda sonora de mi vida, de mi educación sentimental? Supongo que en aquella época se le tirarían encima adolescentes suficientes como para que le de igual lo que significa para mí. Pero desde luego me hizo levitar durante un rato y olvidar por completo mi realidad diaria.


domingo, 7 de agosto de 2016

Cerca de mis orillas

Son días tranquilos. Intento terminar proyectos para redecorar el Rincón del Arco Iris, para mejorar este espacio que es tan mío como de las peluditas con las que lo comparto. Y habrá mejoras para ellas y para mí.

Días tranquilos de paseos, charlas, exposiciones, cañas (quién me iba a decir) y muchas sonrisas. Me descubro sonriendo a cada momento. Y aunque no hay motivos muy concretos me dejo... me dejo sonreír porque sé que me hace bien.



Tal vez sonría tanto porque mirarte me obliga a contemplar las nubes. Quizá porque la tranquilidad es un sustantivo que estreno. O simplemente porque de repente soy yo, sin necesidad de impostar, de fingir, de recrear... soy yo sin miedos... no tengo nada que perder.

Te siento cercana a mis orillas. Te voy abriendo hueco, dejo que te poses y que contemples mis puntos cardinales. Esta vez no hay huracanes, tan sólo una suave brisa que desvela cicatrices. Marcas en la piel que aún no sé si te asustan.  Y mientras llegas, mientras coges mi mano en esos gestos casuales, se acrecenta dentro de mí esta sensación de que es imposible que no terminemos juntas. Como si todo el Universo desembocara en una única dirección y cualquier calle confluyera al oeste de mi sueño.

No quiero perderme en la quimera. Simplemente es que hay una parte de mí que adivina ya tu bondad y otra, mira tu ausencia desde lejos, siempre a través de algún cristal. Silencios y palabras se alternan y adornan mis sonrisas mientras le apuesto a la vida a que nuestro plural no puede ser sino hermoso.




jueves, 14 de julio de 2016

Auditivamente kinestésica

Llevo toda la semana absolutamente descentrada, pensando en lo que pasará en los próximos días. Visualizando, que me han dicho que da resultado...

Así, el martes me tenía que ir a Tres Cantos, a un curso que me iba a dar mi empresa. Pero por aquello de que se me va la olla muymucho, a las 8 estaba sentada en mi puesto de trabajo en Alcobendas. La cara de mi jefe al verme allí sentada fue un poema. La mía cuando me di cuenta del error, mejor no la describo.
Total, fui al día siguiente. En el curso explicaron que hay tres tipos de personas basándose en teorías psicológicas. Visuales, auditivas y kinestésicas. Y por lo que estuvieron comentando, yo tengo gran parte de la tercera, aunque también presento rasgos de la segunda. Por si no conocéis el tema, os diré que las personas kinestesicas tendemos a captar la realidad y a relacionarnos con nuestro alrededor, a través de las sensaciones corporales y las emociones.

Me gusto lo que nos estuvieron comentando, el saberme reconocida y el poder ponerle nombre a cosas que siento. No me atreví a preguntarlo, pero me huelo ademas que mi sinestesia tiene que ver con que sea kinestésica.

Y una vez que le pones nombre a algo, echas la mirada atrás y te das cuenta de que ahí ha estado siempre. Declararme a menudo yonki de sentimientos, mi gusto por los abrazos, por los masajes sensitivos y esa necesidad de vivir momentos especiales como forma de ser feliz.

Hay momentos en mi vida que guardo en esa cajita especial de la memoria. Momentos que aunque desprovistos de importancia objetiva, se han quedados anclados en mi alma como los mejores que he vivido. En muchos de ellos reconozco un rasgo común. Para mí han sido hermosos, han tenido una particular belleza que me ha traspasado la piel y me han llenado de sensaciones físicas y espirituales.

Para San Juan, me fui con mis heteras a casa de una, que se ha mudado a El Campello. Tenia muchas ganas de playita, de sentir el sol y sobre todo el agua. Tuvimos la suerte de que había luna llena para la noche de San Juan y la ocasión propició que cumpliera uno de mis sueños.
De madrugada y tras quemar el papel con lo que quería alejar de mí, decidimos bañarnos. La temperatura del agua era perfecta y junto a nuestra hoguera, se extendía sobre el Mediterráneo, el reflejo de la luna llena. Siempre había pensado que el reflejo de la luz en el agua era ficticio, de los que al acercarte tú, se va alejando... pero no.

Me desnude y me fui adentrando en el agua. Sentí que ese mar me acogía al tiempo que mis ojos apresaban la belleza del momento. Rodeada de amigas, era casi incapaz de articular las palabras que necesitaba. Fue pura belleza, plenitud, comunión con el agua y la luna, elevada justo encima de nosotras. Fue calidez y amor por este planeta y esta vida que me ha sido regalada. Fue magia y marea. Fue murmullo de olas y latidos. Fueron lágrimas ligeras de emoción.

Fui piel.




martes, 12 de julio de 2016

La espera nunca es dulce

Hace unos días escribía en el facebook esa cita tan conocida.... Cuando yo me muevo, el Universo se mueve conmigo... y añadía, aunque ninguno de los dos sepamos dónde vamos a ir a parar.

Y es cierto, en las dos últimas semanas se han movido muchas cosas en mi vida, para lo estable que suele ser todo. Temas laborales, temas personales.... No sé si sera un simple "remover" para que quede como estaba o si de verdad habrá cosas que cambien.
El caso es que he movido ficha en varios temas y ahora estoy a la espera de que sucedan cosas. Y no, la espera no es dulce. Ni siquiera es una espera calmada.

En estos días que hemos tenido de tormentas en Madrid me he descubierto con ganas de bajar a la calle y empaparme, de dejar que la lluvia descargara sobre mí, simplemente por tener la sensación de que ya me estaba ocurriendo algo. No soporto estar al otro lado. Esperar una llamada, un mensaje, una reacción... nunca se me dio bien esperar cuando actúo.
Me puede la ansiedad, los nervios me terminan pasando factura y suelo terminar cagándola de un modo u otro. Así he conseguido casi dominar el arte de perder.

Ayer, una amiga me afeó un comentario tonto que hice sobre ella. Le dolio lo que dije, pero para hacérmelo ver, utilizó un argumento manipulador que me dolió a mí. La contesté lo mejor que pude y aquí estoy, esperando que diga lo que sea... jodida por estar en el otro lado.

Por que nos cuesta tanto tener una comunicación asertiva? Expresar lo que sentimos.... decir tan sólo... tengo muchas ganas de verte, de ir al cine contigo, de charlar y conocernos mejor....

A veces, supongo que por miedo.... bueno, casi siempre por miedo, sólo esbozamos nuestros deseos... los dejamos caer, disfrazados de comentario jocoso, o de verdad a medias.... si, tengo ganas de volver a ver la película.... tenemos tanto miedo a vivir.... y no nos damos cuenta de que el verdadero miedo que tendríamos que tener es a no haber vivido, a no habernos dado a nosotras mismas la oportunidad de intentar ser felices....

Venga Chris! Lánzate valiente!





domingo, 3 de abril de 2016

Highlights


Lunes

Tras actualizar el software del teléfono y un par de aplicaciones, mi móvil decide que le ha llegado su hora y se apaga solo. No hay manera de que se encienda y tampoco carga la batería. Me acerco a la tienda donde lo compré y se lo quedan para repararlo. Por suerte todavía estaba en garantía. A cambio, me dejan un zapatófono de sustitución. Comento que es una patata de móvil y Rizos dice que hay smartphone Apple y smartphone Potatoe
La mala noticia es que he perdido todos los archivos, notas, documentos, wassaps que contenía. Las fotos no, que las tenía metidas en la tarjeta de memoria. Pero en realidad es lo que menos me importaba. Se han ido al garete los coloquios del Cine Forum que coordino, las canciones grabadas con las amigas, las notas que voy escribiendo sobre cosas que se me ocurren... Me resigno.


Martes

Quedo con la amiga a la que le estuve cuidando los gatos en Semana Santa para devolverle las llaves. Tras pedirme el favor me hizo un bizcocho casero de zanahoria de casi 1 kilo. Ahora me lo vuelve a agradecer con un bizcocho casero de naranja y una caja de chocolatinas a la naranja que me trae de París. Otro kilo más. Le pregunto sutilmente si nuestro grupo de amigas me está cebando con el propósito de que les sirva de alimento de aquí a su vejez.

Me cuenta su viaje a Francia. Le cuento mi Semana Santa madrileña y cuando vamos a volver a casa, Madrid nos regala esta estampa preciosa de su atardecer desde el Lago de la Casa de Campo.


La foto es una mierda pero mi smartphone Potatoe no da más de si.


Miércoles

Comienzo a leer La teoría King Kong de Virginie Despentes para un taller de Literatura en Entredós.  Me encanta. La autora declara que escribe para las feas, las gordas, las lesbianas, las bajas, las no follables (entre otras)... me siento tan tristemente reconocida que hasta me da la risa...
Cada vez soy más consciente de la cantidad de buenos libros que no he llegado a leer y de la poca vida que me queda para poder dar con ellos.


Jueves

Hago una entrevista telefónica de trabajo con Recursos Humanos para una vacante en mi empresa. Somos 50 personas para un puesto. Veo compañeros con el cuchillo en la boca mientras buscan un lugar tranquilo para hacer su entrevista. Yo me pongo muy nerviosa cuando suena mi teléfonosmartphonepotatoe, pero al menos las bragas no me aprietan!! Creo que he pasado esta primera entrevista. Para la siguiente que ya será presencial, calculo que me dará un parrús de los nervios.


Viernes

Amanezco con migraña y vomito. Cuando logro levantarme es casi mediodía. Llevo toda la semana durmiendo mal y mi cuerpo acusa las noches de insomnio. Veo en facebook que una antigua amiga que lleva sin hablar conmigo meses, me ha puesto un comentario en una foto. Otra con la que antes tocaba en la batucada, me escribe a propósito de un comentario en el facebook de las narices. Mi ex que cuando está fuera de Madrid no da señales de vida, me manda un mensaje preguntándome qué tal estoy.
No me sale contarles cosas a personas con las que no comparto un cierto cotidiano. Personas que se van y vuelven como si no hubiera pasado el tiempo. No me sale, no soy capaz de forzarlo. Siempre he dicho que soy de piel, que necesito cercanía. Me enfado por no ser capaz de responder a los comentarios y preguntas de un modo más locuaz. Pero luego pienso que no tengo por qué aceptar la manera en que otras personas quieren relacionarse conmigo si no me siento a gusto. Y de nuevo me enfado porque aún me tengo que recordar estas cosas. Termino el día con diarrea. Vaya mierda de día.


Sábado

A pesar de que los vecinos guiris han estado de juerga nocturna me levanto de buen humor para trabajar. Mi tripa ha recobrado su estado normal. Por la tarde les propongo a mis padres invitarles a cenar en un sitio que nos gusta. Reservo pero a última hora mi madre no está bien y no le apetece salir. Me llega un mensaje al móvil proponiendo un cine para cuatro. Salgo volando de casa a tiempo para contemplar la luz del atardecer sobre la Catedral.


Veo Brooklyn y se me quita la manía que sentía hacia Saoirse Ronan. La peli se deja ver. A la salida nos vamos a una cervecería donde me tomo la primera cerveza del año. Me apetece probar una Brooklyn Lager en honor a la peli pero sabiendo que no tomo casi nunca alcohol, el camarero me recomienda algo más suave ¿¿Más?? Me termino tomando una Coronita.


Domingo

Como he recuperado mi móvil ayer por la tarde, me paso el día descargando wassap, instagram, wallapop, twitter, shazam y aplicaciones varias que me hagan saber que lo mejor, sigue siendo juntarse con la gente para charlar delante de una coca cola. Para lxs que no pueden juntarse conmigo, siempre nos quedará el blog. Buenas noches, mundo.

martes, 1 de marzo de 2016

La vida cuando era mía

Aquí sigo, a trompicones desde hace meses. Aparezco y desaparezco cual Guadiana. Será mi sangre andaluza que a veces logra imponerse a ese Atlántico que vive dentro de mí.

Ni sé dónde lo dejé. Sólo sé que las movidas laborales se amontonan. Me restan muchas energías tratar de aunar criterios y mostrar lo que a veces veo sin esfuerzo. Al final me entran ganas de mandar a la mierda a la gente. Si algo estoy aprendiendo cada día es que la generación que va por detrás de la mía está llena de niñatos egoístas que son incapaces de pensar en lo común. Se mueven al grito de sálvesequiénpueda y mariquitaelúltimo. Para ellos la unión no hace la fuerza. La unión sólo hace el montón.

Para desengrasar de tanto mal rollo, me fugué la semana pasada al Mediterráneo.

En esta playa pasé hace años, uno de los mejores días de mi vida



Ella siempre me regala el mar. Esta vez no fue menos. Y como no pudimos arribar en el espigón (el lugar donde comencé a despedirme de Pena Mexicana y al que siempre siento la necesidad de volver), me llevó a una playa hermosa.
Quizá porque en mi interior sopla el vierto del noroeste, prefiero las playas en invierno. Casi desiertas. Escasamente habitadas por almas vestidas y peluditos juguetones.



Allí dejas que la marea juegue con tu acento y vuele tu alma. Contemplas el atardecer mientras la paz se posa en los rayos de sol que te alcanzan. Y te detienes a pensar en cuándo podrás volver. Inmejorables anfitrionas, estupenda presencia Juliganera y el mar...siempre el mar.

Lo bueno de esta compañera fiel es que a pesar de su balanceo, siempre hace que me ancle a la tierra y pueda dejarme anegar por los sentimientos o incluso las razones. Y al fin puedo poner palabras a esa sensación indeterminada que viene y va desde hace meses. Añoro la vida, cuando era mía. Y anhelo recuperarla.


miércoles, 6 de enero de 2016

Regalar ilusiones


No disfruto con las Navidades. Nunca cojo vacaciones y procuro no moverme mucho por el centro durante esos días para no agobiarme con el gentío.

Sin embargo ayer cortaron la Gran Vía y Madrid se convirtió en ese oasis que es cuando puedes pasear por la calzada desierta. Estaba cerca de Cibeles y al ver el Ayuntamiento iluminado y la musica que sonaba en el inicio de la Cabalgata si que sentí deseos, por primera vez desde niña, de acercarme a contemplar. #NoteloperdonaréjamásCarmena.



Estoy segura que también tiene mucho que ver con unas amigas que me contagian toda su ilusión. Unas amigas, que viven la Navidad y sobre todo los Reyes. Que llenan su casa de calidez y te acogen siempre con lo que lleves, con lo que tengas y sobre todo con quien eres.

Desde fuera puedes ver las lucecitas, los faroles, las figuras mágicas... todo eso que por sí sólo no representa nada. Pero te hace entrar en el lugar donde habitan las ilusiones.

Bajo el árbol encuentras una carta que te han escrito las Reinas Magas y que ellas te entregan junto con un presente cuidadosamente recogido en una bolsa de gatitos. Y eso es magia. Sentir que han pensado en ti, que te han invitado a su hogar y que te han regalado sus ilusiones.
Eso es magia, de verdad. Que te contagien vida. Que percibas que lo hacen porque quieren, porque disfrutan buscando un detalle para ti y porque anhelan tu compañía. Es magia sentirse niña de nuevo y descubrirte llena de sonrisas

Después llegan las canciones desnudas, la guitarra, las voces dulces y la carne de gallina. Los sentimientos en clave de sol y las notas que habrían acompañado perfectamente a mi anterior post.

Vuelvo a casa de madrugada y entro de puntillas. Aquí tengo a mis propias Reinas, las gatinas.


lunes, 14 de diciembre de 2015

No es Little Wing


Vivo en un humilde barrio de Madrid, eso si, con buenas vistas. A los pies de la Catedral. Enfrente tengo un parque con árboles centenarios.Pero mi verdadero contacto con la naturaleza está a cinco minutos andando, cuando atravieso la entrada a la Casa de Campo.

No, esto no es Little Wing ni tengo nada que ver con Henry aunque me ata el amor a la tierra, al sonido de los pájaros que se posan sobre los árboles del parque, a la visión del atardecer sobre el lago, a los ciclos vitales... Tampoco mis amigos son un cantante famoso, un acaudalado broker o un sonado tierno. Pero creo que comparto con estos personajes la sensación de que éramos un nosotros y de repente algo pasó, algo se rompió.

Prevalece la idea de haber vivido momentos, y haber creado espacios comunes. De haber transitado por idénticos caminos a pesar de que cada uno tiene sus vivencias. Pero después de todo, un día abres los ojos y descubres que poco queda de aquel nosotros. Tal vez sólo la nostalgia que nos hace reunir y creer que la Navidad traerá la magia de nuevo.

A veces es tan sencillo como que los caminos se separan, que ya no somos los mismos, que tenemos intereses diferentes. Venga. Va. Dramafree. Sin lágrimas ni suspiros. Pero quizá no sabemos hacerlo así de bien y nos aferramos a los recuerdos de aquellos momentos.

Lo malo de haber llegado hasta aquí, es que empiezas a darte cuenta de lo que ha quedado por detrás de ti. Lo bueno, es que descubres que no todo lo que pierdes supone realmente una pérdida. Y lo vital es que tienes la certeza de que sólo vale la pena cuando los que están cerca le ponen tanto mimo como tú.


martes, 29 de septiembre de 2015

Fuego de campamento


Soy una persona de momentos. Nunca he creído en la felicidad como estado, pero si que creo firmemente en esos momentos en que alcanzas la paz y te invade un sentimiento de felicidad intenso. La certeza de saber que es efímero me hace disfrutar aún más de esos pequeños instantes que me regala la vida. Y eso es lo que me permite continuar adelante cuando tengo el mal rollo que acumulo desde anoche. (Pero esa es otra historia que debe ser contada en otro momento)

Me he vuelto a encontrar con Alondra. El compartir con ella una actividad mensual hace que nuestras tardes juntas sean concentradas e intensas. Que se atropellen las palabras de todo cuanto nos tenemos que decir. A su lado primero me pongo nerviosa, pero después encuentro la calma que irradia el azul de su mirada. Cómo disfruto de los pequeños ratos que compartimos. Y cómo me ayuda a reconectarme. A deshechar la paja de mi vida y quedarme con lo importante. Sabia Alondra.

Recuerdo mis años de scout. Durante los campamentos de verano hacíamos fuego cada noche. Era el momento que esperaba. Allí, junto a los troncos ardiendo, me quedaba mirando fijamente las llamas. Las veía ascender y desprender pequeñas chispas o virutas anaranjadas. Entre cánticos y charlas buscaba el momento de quedarme contemplando el bailar de las llamas. Hipnotizada con su vaivén, conseguía aislarme y alcanzar por unos breves momentos esa ansiada paz que casi nunca tenía. No era capaz de explicarme a mí misma esa profunda necesidad de estar conmigo. De encontrar un minuto al cabo del día en el que pese a estar rodeada de personas y energías, lograra volver la mirada a mi interior. Pero incluso sin llegar a entender esa necesidad, me la concedía en cuanto podía.

Aún hoy la siento. Incluso de un modo más profundo. Y aquí llevo toda la tarde, acariciando mis temores, dando la mano a esta tristeza que ha llegado al despertar, cuando aún no había amanecido. Sé que pasará. De algún modo. Que el agobio que tengo desde hace semanas cederá antes o después. Que no hay mejor compañía que la mirada de mis gatas y el silencio que me concedo.

Y que en pocos días volveré mis sentidos al mar. Me han prometido llevarme a un lugar mágico en el espigón, camino del faro, donde hace tres años quedó mi sombra anclada a las rocas. Allí, cuando baje la marea le hablaré al azul y dejaré que el momento se haga eterno.


miércoles, 26 de agosto de 2015

Cruzando puentes




Hoy he recibido tu postal. Un día paseamos por esa ribera del Duero. Recuerdas? Tú estabas feliz. Enredabas ilusiones. Yo llegaba a la desembocadura del río huyendo de un amor esquivo. Dejaba Madrid con el corazón achicado y la sensación de que nunca me concedía mis deseos.

Fueron unos días de sol y risas, de paseos entre muros, de historias e Historia. Fueron días de un puente que unía las letras y un puente que unía las culturas.
Recorrimos juntas el puente. Tú con tu ilusión y yo con la sonrisa de cruzar uno más.

Y hoy, al recibir tu postal me he quedado pensando que de los puentes que he cruzado, este es uno de los que más me gustan. Precisamente por haberlo cruzado contigo.



Tengo la suerte de que la gente que me sigue o me conoce bien y sabe de mi gusto por los puentes, me manda fotos de ellos. Mi comentario invariablemente suele ser... "un puente, un puenteeeeee" haciendo referencia a una broma que casi nadie conoce, pero que a mí me llena de alegría e ilusión.
Cuando la gente me comparte los puentes que cruza o que se encuentra en su camino, me encanta saber que se han acordado de mí. A veces son puentes que no conozco y otras, las que menos, puentes que ya he cruzado con esa persona o a solas. En esos casos, lo disfruto como cuando de niña me levantaba la mañana de Reyes. La sonrisa que llevaba pintada el día que crucé el puente de Brooklyn...

Pero cruzar un puente acompañada de alguien es compartir una experiencia importante para mí. No es sólo andar juntas unos metros, sino poder llegar a establecer un vínculo y tener una historia común que nos recorre.
Me entristece pensar que hay personas que no han querido cruzar puentes conmigo o se han quedado esperando al otro lado a que cruzara yo. Literal y metaforicamente. Cruzar un puente es una experiencia para hacer con todos los sentidos despiertos, con la consciencia puesta en ese trayecto que siempre une.



Puente cercano a Toro que crucé estas vacaciones. Gracias a mis compañeras de aventuras!

viernes, 21 de agosto de 2015

Asalvajada


Odio la sensación de tener n blog Guadiana. No me gusta aparecer y desaparecer. Pero a veces me quedo en silencio. Bueno, eso no es correcto. No hablo mucho y necesito quedarme sin hablar pero hasta cuando no hablo expreso cosas. Necesito el silencio porque es en ese momento cuando mantengo conversaciones conmigo misma.

Y eso fue lo que ocurrió. En el último post, Cereza me decía que algo me rondaba y me quedé pensando en los post que estaba escribiendo esos días y en lo que me rondaba. Llegué a la conclusión de que por alguna razón, estaba "ajustando cuentas" con personas que pasaron por mi vida y dejaron su huella en mí. La semana siguiente al último post la pasé soñando con gente que ya no tengo cerca por elección propia o por causas de la vida. Familiares muertos, amigas que dejaron de ser y relaciones amorosas fallidas o simplemente fracasadas. Soñé con muchas ellas, con algunas dolía aún. Supongo que es una asignatura que tendré que aprobar en algún momento... el que la gente se va de tu lado cuando ha cumplido su función y no siempre es responsabilidad mía conseguir que se queden.

Pero volviendo al presente... he estado un par de semanas de vacaciones. Asalvajada. Ese ha sido mi estado. Aprovechando los calores madrileños me he ido despojando de ropa hasta ir prácticamente desnuda. Y lo cierto es que me gustaría ir sin ropa por muchos más sitios. No tengo afán exhibicionista pero cada vez me gusta más la sensación de notar el aire sobre mi piel, o el agua... Tenemos un montón de espacio destinado a sentir, muchos centímetros que reciben constantemente información del exterior y creo que nos saboteamos negándonos a hacernos conscientes de toda la información que llega.

Me gusta rascarme, hacerme cosquillitas, recorrer las palmas de mis manos y el contorno de mis dedos. Me gusta sentirme, que mi piel sienta el aire o el agua del que hablaba y el tacto. Somos piel. Y nos tocamos muy poco. A nosotras. A las demás. Desde que cruzamos la adolescencia aprendemos a sentir pudor e incluso rechazo si nos tocan. A muchas nos gustan los abrazos, pero cuántas nos quedamos tranquilamente abrazadas (no a las parejas) más de 5 segundos? ¿Por qué no tocamos a las personas tanto como tocamos a nuestros peluditos?

Durante las vacaciones visité Zamora y estuve por algunos pueblos donde había campos rocosos. Recordé cuando de pequeña, en los campamentos por la sierra madrileña, me descalzaba para subir por las rocas. Me gustaba mucho el tacto rugoso y duro de las rocas en las plantas de los pies. Si había alguna que fuera grande me tumbaba sobre ella intentando que la mayor parte de mi cuerpo estuviera en contacto con la superficie. Era un momento de paz y felicidad absoluta. Un instante pleno antes de seguir saltando con la sensación de ser un Mowgli cualquiera.

sábado, 11 de julio de 2015

Adiós W. Hola L!


Tanto, tanto tiempo que no sé ni por dónde empezar.

Me quedé en que había vuelto de Nueva York. Seguía con el ordenador estropeado hasta ayer que pude "arreglarlo". La solución ha pasado por cambiarme a Linux. Y aquí estoy, trasteando. Espero poder escribir más seguido a partir de ahora.

A finales de junio fue el cumpleaños de Lúa y Zoe... 4 y 12 años respectivamente... .Ya casi hace cuatro añitos que las tengo a las dos y me encantaría tener algún gatete más pero sé que Zoe se estresaría mucho y hoy por hoy me importa mucho más su bienestar que mis ganas gatunas. 

Peeeero el destino a veces decide por mí... y Tina, la asombrosa gata escapista apareció de nuevo. Se escapó de su casa y estuvo paseando por mi Bloque llorando como una desesperada durante tres días. Una madrugada desperté y la oí llorar en las escaleras así que salí y la recogí. La pobre estaba muerta de hambre. Tuve que encerrarla en la cocina para evitar que Zoe se peleara con ella. Cuando vino la impresentable de su dueña a recogerla al día siguiente me dijo que no le importaba que se escapase porque estaba en celo y quería que pasase por la experiencia de ser madre... Me quedé tan flipada que no supe qué responderle. Me imagino que no le habrá preguntado a la gata qué es lo que realmente quiere ella.

El finde del Orgullo me fui a la playa. El plan inicial era ir a la Mani pero ya os he dicho que el destino a veces decide por mí... y lo hace de un modo sabio... Necesitaba el mar. Necesito el mar de vez en cuando... y tuve la suerte de que me invitaran...





Sentir el agua que refresca tu piel. El aire, que se cuela entre los pliegues del cuerpo. El sol que se posa en tus pestañas. Y la apacible serenidad de saber que formas parte de un todo. Esa comunión con la mar, la tierra y el aire... 



Si, allí, contemplando los reflejos bailarines de la luz sobre el agua, reconecté conmigo. Son esos momentos en que me siento y me hago consciente de toda la belleza que hay, cuando consigo detener la vida un instante... el segundo que necesito para agradecer lo que me rodea y sentirme tan viva...

Gracias, por supuesto, a Rizos y a Ol por poner el marco ideal y los buenos momentos del fin de semana. 

Qué bueno contar con esas personas que suman, que sacan lo mejor de ti, que te acompañan en esos viajes del afuera al adentro. Y vuelta.



domingo, 3 de mayo de 2015

Es suficiente


Me gustan estos días previos a que llegue el calor. Las tardes parecen mecerse entre el sol y la brisa, dejando mi barrio lleno del olor a la primavera.
Me gusta pasear y ver cómo caen a mis pies los "quesitos" de los árboles de la Ronda. Contemplo  la quietud del cielo, co alguna nube migrante. Miro los árboles que en cuestión de una semana se han poblado de hojas verdes. Los pájaro retornan al nido que alguno hizo delante del balcón.

Son días de incertidumbre por temas laborales. Días de pensarme mucho y oirme poco. Momentos de respirar y atravesar zonas de confort. El ruido interno contrasta con el sonido del oboe que escucho cuando camino respirando la dulzura de esta estación.

Mayo se adivina lleno de emociones. Mi mes preferido, inundado de luz mágica, me llevará en unos días a la Gran Carpa. Allí me quitaré el disfraz de adulta para que mi junior disfrute con las proezas del Circo del Sol. Después veré a Asier Etxeandia, cumpliendo un deseo musitado. Y si hay suerte, un bonito reencuentro con mi hermana antes de cruzar el charco.

Sólo tego que dejarme ir y preparar mi piel para esas emociones que prometen alterarla.

Si, miro al cielo y pienso... es suficiente.

martes, 21 de abril de 2015

Retazos

Que si... que lo confieso... que os ando poniendo los cuernos. Que ando liada con otro blog. Y soy boba, porque el otro no me da ni una cuarta parte de las alegrías que me da este.

Estoy escribiendo en un blog que he abierto para mi familia con cosas de Nueva York. Como anticipo del viaje que haremos al final de la primavera.

Quizá tampoco escribo mucho aquí porque mi vida ultimamente esta hecha de retazos, de pequeños momentos donde habito en medio de este caos rutinario de vida que llevo. Si, pequeños momentos en que siento al fin que soy yo misma, en los que me siento absolutamente a gusto en medio de otras personas.

Hace unos días iba con unos amigos en coche por la carretera de Valencia. Me dieron ganas de gritarle al bueno del que conducía.... no pares!! Sigue hasta Valencia. Aunque lleguemos de noche... vayamos a ver el mar a la luz de la luna....

Me descubro con unas ganas locas de ver y pisar el mar. Seguro que pensais que es fácil... 4 horas me separan de una playa... pero la necesidad que siento es de escapar... en el amplio sentido de la palabra, no de hacer una viaje planeado. Eso sería una rutina más en mi vida.

Tal vez u8n día de estos me sorprenda a mí misma haciendo cualquier locura... como aquel día en Ctambrils, cuando se suponía que tenía que estar ya en Madrid y andaba tirada en una playa solitaria como dios me trajo al mundo, acompañada de Rizos... aquel fue uno de los mejores días de mi vida por lo que tuvo de espontáneo.

Me he propuesto dejarme llevar y decir que si a cosas a las que antes diría que no. Cambiar la manera hará que cambie el resultado... digo yo. Y de momento me ha servido para llegar a algún lugar desconocido para mí. .. como este...






Related Posts with Thumbnails