Hace ya algún tiempo, durante mi año de baja por ansiedad, una mujer se enamoró de mí. Yo estaba en el peor momento de mi vida y ella, en cierto modo en el mejor... al fin se permitía abrirse a las mujeres, después de una vida en el armario. Dio conmigo y a lo largo de las muchas horas que hablamos esos meses fue enamorándose de mí.
Yo no podía corresponderla de ninguna manera. No sentía lo mismo. Intenté no herirla. Siempre fui muy sincera con ella porque yo estaba enamorada aún de la activista coqueta, aunque para entonces, nuestra historia estaba acabada.
Hace poco me reencontré con esta mujer y parafraseando a Vanesa Martín, de modo tranquilo la dije... "Pasaste por mi lado y no te supe ver". En realidad, todo se resume en eso...
Llevo días pensando en que se tienen que dar muchas circunstancias para que conozcas a alguien que te atrae de verdad. Pero lo más importante es que coincidas en el momento.
Puedo estar a tu lado en el cine, que se despierte mi olfato y aspire tu perfume, tu olor personal, esa mezcla de colonia y piel. Puedo escuchar tus suspiros y que tú oigas los míos, que nuestras respiraciones profundas se acompasen cuando vemos caricias, o leemos cartas. Puedo sentir tus lágrimas de emoción y tristeza cuando vemos un andén vacío, cuando percibimos que nuestra lucha como mujeres libres se rinde ante el egoísmo de una madre. Podemos morir de rabia, al escuchar que una mujer no es capaz de coger un tren que cambiará su vida, que la llenará de besos y abrazos, de ternura y pasión, que la hará feliz.
Podemos sentarnos frente a frente, en un bar cualquiera y hablar durante horas. Puedo sonreir al sentir la diferencia de acentos, los dos con tendencia marina. Mediterránea tú y Atlántica yo.
Podemos apropiarnos de las calles, sentir que Madrid es nuestro, descubrir las piedras con las que la construyeron. Y hacer planes, puedo proponerte fotografas americanas o artistas japoneses. Habrá tiempo.
Puedo ponerte ante los ojos toda la felicidad tranquila del mundo porque existe, es real, creo en ella.
Pero tal vez no sea tu momento. Tal vez no coincidamos. Tal vez llorabas en el cine recordando el dolor de una ruptura y suspirabas porque aún resonaban los últimos reproches. Tal vez te gustó la carta porque era un medio de ponerse en paz con quien no podía ser. Tal vez me mirabas a los ojos porque en ese momento no habia nada más que mirar. Tal vez... En realidad, no sé qué es lo que pasaba por tu cabeza mientras me sentías a tu lado en el cine, mientras oías mi respiración profunda o mis lágrimas sin disimular. No sé si hubieras querido prolongar el paseo, si me hubieras mostrado la historia de Madrid. No sé si te hubiese gustado que te guiara con mi mejor orientación, no sé si me dejarás algún día que te enseñe mi oeste, mis orillas...
Sólo sé que me diste media noche. Lo único que tal vez puedas darme en este momento. Y en esas horas fui feliz.
Mostrando entradas con la etiqueta Madrid. Mostrar todas las entradas
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lunes, 18 de julio de 2016
domingo, 3 de abril de 2016
Highlights
Lunes
Tras actualizar el software del teléfono y un par de aplicaciones, mi móvil decide que le ha llegado su hora y se apaga solo. No hay manera de que se encienda y tampoco carga la batería. Me acerco a la tienda donde lo compré y se lo quedan para repararlo. Por suerte todavía estaba en garantía. A cambio, me dejan un zapatófono de sustitución. Comento que es una patata de móvil y Rizos dice que hay smartphone Apple y smartphone Potatoe
La mala noticia es que he perdido todos los archivos, notas, documentos, wassaps que contenía. Las fotos no, que las tenía metidas en la tarjeta de memoria. Pero en realidad es lo que menos me importaba. Se han ido al garete los coloquios del Cine Forum que coordino, las canciones grabadas con las amigas, las notas que voy escribiendo sobre cosas que se me ocurren... Me resigno.
Martes
Quedo con la amiga a la que le estuve cuidando los gatos en Semana Santa para devolverle las llaves. Tras pedirme el favor me hizo un bizcocho casero de zanahoria de casi 1 kilo. Ahora me lo vuelve a agradecer con un bizcocho casero de naranja y una caja de chocolatinas a la naranja que me trae de París. Otro kilo más. Le pregunto sutilmente si nuestro grupo de amigas me está cebando con el propósito de que les sirva de alimento de aquí a su vejez.
Me cuenta su viaje a Francia. Le cuento mi Semana Santa madrileña y cuando vamos a volver a casa, Madrid nos regala esta estampa preciosa de su atardecer desde el Lago de la Casa de Campo.
La foto es una mierda pero mi smartphone Potatoe no da más de si.
Miércoles
Comienzo a leer La teoría King Kong de Virginie Despentes para un taller de Literatura en Entredós. Me encanta. La autora declara que escribe para las feas, las gordas, las lesbianas, las bajas, las no follables (entre otras)... me siento tan tristemente reconocida que hasta me da la risa...
Cada vez soy más consciente de la cantidad de buenos libros que no he llegado a leer y de la poca vida que me queda para poder dar con ellos.
Jueves
Hago una entrevista telefónica de trabajo con Recursos Humanos para una vacante en mi empresa. Somos 50 personas para un puesto. Veo compañeros con el cuchillo en la boca mientras buscan un lugar tranquilo para hacer su entrevista. Yo me pongo muy nerviosa cuando suena mi teléfonosmartphonepotatoe, pero al menos las bragas no me aprietan!! Creo que he pasado esta primera entrevista. Para la siguiente que ya será presencial, calculo que me dará un parrús de los nervios.
Viernes
Amanezco con migraña y vomito. Cuando logro levantarme es casi mediodía. Llevo toda la semana durmiendo mal y mi cuerpo acusa las noches de insomnio. Veo en facebook que una antigua amiga que lleva sin hablar conmigo meses, me ha puesto un comentario en una foto. Otra con la que antes tocaba en la batucada, me escribe a propósito de un comentario en el facebook de las narices. Mi ex que cuando está fuera de Madrid no da señales de vida, me manda un mensaje preguntándome qué tal estoy.
No me sale contarles cosas a personas con las que no comparto un cierto cotidiano. Personas que se van y vuelven como si no hubiera pasado el tiempo. No me sale, no soy capaz de forzarlo. Siempre he dicho que soy de piel, que necesito cercanía. Me enfado por no ser capaz de responder a los comentarios y preguntas de un modo más locuaz. Pero luego pienso que no tengo por qué aceptar la manera en que otras personas quieren relacionarse conmigo si no me siento a gusto. Y de nuevo me enfado porque aún me tengo que recordar estas cosas. Termino el día con diarrea. Vaya mierda de día.
Sábado
A pesar de que los vecinos guiris han estado de juerga nocturna me levanto de buen humor para trabajar. Mi tripa ha recobrado su estado normal. Por la tarde les propongo a mis padres invitarles a cenar en un sitio que nos gusta. Reservo pero a última hora mi madre no está bien y no le apetece salir. Me llega un mensaje al móvil proponiendo un cine para cuatro. Salgo volando de casa a tiempo para contemplar la luz del atardecer sobre la Catedral.
Veo Brooklyn y se me quita la manía que sentía hacia Saoirse Ronan. La peli se deja ver. A la salida nos vamos a una cervecería donde me tomo la primera cerveza del año. Me apetece probar una Brooklyn Lager en honor a la peli pero sabiendo que no tomo casi nunca alcohol, el camarero me recomienda algo más suave ¿¿Más?? Me termino tomando una Coronita.
Domingo
Como he recuperado mi móvil ayer por la tarde, me paso el día descargando wassap, instagram, wallapop, twitter, shazam y aplicaciones varias que me hagan saber que lo mejor, sigue siendo juntarse con la gente para charlar delante de una coca cola. Para lxs que no pueden juntarse conmigo, siempre nos quedará el blog. Buenas noches, mundo.
domingo, 24 de enero de 2016
Simplemente silencio
Hay noches en que sueño tan dulce que no quiero despertar. Luego abro los ojos y viene la Vida...
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| Hice la foto con el móvil |
Recuerdo una tarde de enero de 2009. Nevaba en Madrid de forma intensa. Estaba en casa preparando una tortilla de patatas y esperaba a la activista coqueta. Había quedado con unas amigas y después vendría a mi casa a cenar y a dormir. Miraba por el balcón y veía la calle toda cubierta de nieve. La Catedral tenía un aspecto fantasmal bajo el cielo blanquecino.
Cuando me avisó de que ya venía, bajé a la calle a esperarla. Quería tirarle una bola de nieve. Pero nada más salir del portal me asombró el silencio que había. Un silencio quedo, únicamente roto por algún coche que pasaba despacio. Subí hasta la esquina de casa para no tener el abrigo de los balcones. Allí levanté mi cara al cielo y extendí los brazos. Dejé que la nieve se posara sobre mí. Los copos descendían raudos y me alcanzaban dejando pequeñas huellas blancas a lo largo de mi cuerpo. Sola en la calle, envuelta en el silencio más hermoso que haya escuchado nunca, tuve la sensación de que el tiempo se detenía. Los árboles del parque y yo éramos testigos de aquel instante perfecto.
Esta mañana he visto unas fotos de Nueva York nevado. Por un momento, me he sentido allí, como si me hubiera trasladado de manera mágica y estuviera junto a la fuente de Bethesda o cruzando el Bow Bridge. He podido sentir de nuevo ese silencio perfecto que a veces logro substraer de la realidad y depositarlo en mí. Porque tras un sueño dulce, viene la Vida. Y entonces necesito quedarme en silencio.
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| Ambas fotos son de la Agencia AP |
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martes, 12 de enero de 2016
La vuelta tranquila
Salgo tranquila de la oficina. Sin las prisas de los últimos meses y el temor a perder la ruta. Ahora tengo la parada de metro a 70 pasos. Mientras desciendo por las escaleras mecánicas sacó el ebook de la mochila y miro la pantalla al encenderse.
Oigo que se aproxima un tren al andén. Sigo leyendo imbuida ya en la historia que dejé esperándome por la mañana... Aunque no logro sentarme no me preocupa, me agarro a la barra y me zambullo entre letras.
Al cabo de 15 minutos tengo que hacer un transbordo. Noto el nerviosismo de la gente al ver que el tren que debemos coger ya está esperando en el andén de enfrente. Se atropellan en la puerta de salida y emprenden una carrera por alcanzar el torno los primeros. Me sonrío. Dejo que me adelanten y hasta que se cuelen. No tengo prisa. He decidido que voy a esperar tranquilamente al siguiente tren.
Si, no me importa llegar 10 minutos más tarde a casa. Después de meses, he recuperado el ritmo de mi vida. Me he hecho consciente de que esos momentos, la hora siguiente a salir del trabajo es mi tiempo de lectura. Y saboreo dulcemente cada línea deseando que no acabe la vuelta a casa.
Pienso en los libros que me he leído ya desde que he vuelto a utilizar el transporte público para llegar al trabajo. Y no sé de qué manera, enlazo con las películas que he visto en el último mes.... la mayoría han sido basadas en personas reales... Steve Jobs, El Desafío, Joy, Sufragistas, La chica danesa... las primeras me han aburrido. Mucho. Las últimas han conseguido emocionarme, arrancarme lágrimas o sonrisas... en definitiva sentimientos.
Y de repente, como en un flash me vienen a la cabeza unas imágenes de dos mujeres en un cuarto de baño. Mientras una se desmaquilla, la otra la observa. La retira el pelo y la acaricia suavemente el cuello. Entre susurros se quedan frente a frente y recorren sus pieles sonriendo. Al fin ese primer beso. Mi cuerpo se llena de escalofríos. Son sólo ficciones, pienso. Los libros, las películas, estas imágenes que has recordado. Pero de pronto tengo la certeza de que soy yo la que está infundiendo el ritmo a mi vida y que en algún momento esas ficciones me alcanzarán y se harán realidad.
El vagón se detiene. Miro por el cristal y descubro que he llegado a mi destino.
miércoles, 6 de enero de 2016
Regalar ilusiones
No disfruto con las Navidades. Nunca cojo vacaciones y procuro no moverme mucho por el centro durante esos días para no agobiarme con el gentío.
Sin embargo ayer cortaron la Gran Vía y Madrid se convirtió en ese oasis que es cuando puedes pasear por la calzada desierta. Estaba cerca de Cibeles y al ver el Ayuntamiento iluminado y la musica que sonaba en el inicio de la Cabalgata si que sentí deseos, por primera vez desde niña, de acercarme a contemplar. #NoteloperdonaréjamásCarmena.
Estoy segura que también tiene mucho que ver con unas amigas que me contagian toda su ilusión. Unas amigas, que viven la Navidad y sobre todo los Reyes. Que llenan su casa de calidez y te acogen siempre con lo que lleves, con lo que tengas y sobre todo con quien eres.
Desde fuera puedes ver las lucecitas, los faroles, las figuras mágicas... todo eso que por sí sólo no representa nada. Pero te hace entrar en el lugar donde habitan las ilusiones.
Bajo el árbol encuentras una carta que te han escrito las Reinas Magas y que ellas te entregan junto con un presente cuidadosamente recogido en una bolsa de gatitos. Y eso es magia. Sentir que han pensado en ti, que te han invitado a su hogar y que te han regalado sus ilusiones.
Eso es magia, de verdad. Que te contagien vida. Que percibas que lo hacen porque quieren, porque disfrutan buscando un detalle para ti y porque anhelan tu compañía. Es magia sentirse niña de nuevo y descubrirte llena de sonrisas
Después llegan las canciones desnudas, la guitarra, las voces dulces y la carne de gallina. Los sentimientos en clave de sol y las notas que habrían acompañado perfectamente a mi anterior post.
Vuelvo a casa de madrugada y entro de puntillas. Aquí tengo a mis propias Reinas, las gatinas.
viernes, 18 de septiembre de 2015
Tanto y tan poco tiempo
Tengo la sensación de que los días vuelan. Pasó el verano y yo quería que llegara ya el otoño. Tonta de mí ansiaba los estrenos de cine pendientes. Carol, Sufragette, Freeheld, About Ray... y deseaba sacar el edredón de plumas bajo el que duermo tan a gusto.
Pero de repente algo ha cambiado. No quiero que pase el tiempo tan aprisa. Quiero detenerlo, que se pare. Me angustio al ver el ritmo que ha cogido este año, al notar cómo pasan los días sin que me de cuenta, cómo se desliza el tiempo traicionero y lo veo reflejado en el rostro de quienes quiero.
Ya ni siquiera espero el frío para sacar el edredón de plumas. He descubierto que debajo de la sábana puedo pasar horas dulces.
Han pasado dos años desde la última vez que te vi y esta noche has vuelto en sueños. Despojada ya de olores, aún conservabas el tacto de madera. Tu mirada burlona, como siempre, a medio camino entre no creer nada y aún no saberlo. Me visitabas, al oeste de mi anhelo. Con tantas palabras que aprisionaban mi silencio.
Me has llevado a ese lugar de magia que me descubriste y al que nunca he vuelto. Te he seguido en el laberinto de pasillos, de libros, de velos. Cuánto me ha costado mirar tu mirada, cuánto me ha costado encontrar mi voz y no perder mi acento. Cuánto me ha costado no coger tu mano y acariciarte el pelo...
Tal vez algún día, cuando ya no quede rencor y nuestros egos sucumban, podamos decirnos "Hola".Y el cielo de Madrid que tornó en gris, recupere el azul en Ramales. Tal vez ese día el sonido de tus palabras sea sincero.
Qué triste despertar y descubrir que apenas fuimos un sueño.
Pero de repente algo ha cambiado. No quiero que pase el tiempo tan aprisa. Quiero detenerlo, que se pare. Me angustio al ver el ritmo que ha cogido este año, al notar cómo pasan los días sin que me de cuenta, cómo se desliza el tiempo traicionero y lo veo reflejado en el rostro de quienes quiero.
Ya ni siquiera espero el frío para sacar el edredón de plumas. He descubierto que debajo de la sábana puedo pasar horas dulces.
Han pasado dos años desde la última vez que te vi y esta noche has vuelto en sueños. Despojada ya de olores, aún conservabas el tacto de madera. Tu mirada burlona, como siempre, a medio camino entre no creer nada y aún no saberlo. Me visitabas, al oeste de mi anhelo. Con tantas palabras que aprisionaban mi silencio.
Me has llevado a ese lugar de magia que me descubriste y al que nunca he vuelto. Te he seguido en el laberinto de pasillos, de libros, de velos. Cuánto me ha costado mirar tu mirada, cuánto me ha costado encontrar mi voz y no perder mi acento. Cuánto me ha costado no coger tu mano y acariciarte el pelo...
Tal vez algún día, cuando ya no quede rencor y nuestros egos sucumban, podamos decirnos "Hola".Y el cielo de Madrid que tornó en gris, recupere el azul en Ramales. Tal vez ese día el sonido de tus palabras sea sincero.
Qué triste despertar y descubrir que apenas fuimos un sueño.
domingo, 3 de mayo de 2015
Es suficiente
Me gustan estos días previos a que llegue el calor. Las tardes parecen mecerse entre el sol y la brisa, dejando mi barrio lleno del olor a la primavera.
Me gusta pasear y ver cómo caen a mis pies los "quesitos" de los árboles de la Ronda. Contemplo la quietud del cielo, co alguna nube migrante. Miro los árboles que en cuestión de una semana se han poblado de hojas verdes. Los pájaro retornan al nido que alguno hizo delante del balcón.
Son días de incertidumbre por temas laborales. Días de pensarme mucho y oirme poco. Momentos de respirar y atravesar zonas de confort. El ruido interno contrasta con el sonido del oboe que escucho cuando camino respirando la dulzura de esta estación.
Mayo se adivina lleno de emociones. Mi mes preferido, inundado de luz mágica, me llevará en unos días a la Gran Carpa. Allí me quitaré el disfraz de adulta para que mi junior disfrute con las proezas del Circo del Sol. Después veré a Asier Etxeandia, cumpliendo un deseo musitado. Y si hay suerte, un bonito reencuentro con mi hermana antes de cruzar el charco.
Sólo tego que dejarme ir y preparar mi piel para esas emociones que prometen alterarla.
Si, miro al cielo y pienso... es suficiente.
martes, 10 de marzo de 2015
El abrazo que desata
Acudiste a mí y sin mediar palabra me diste un beso tierno en los labios. Tal vez habría echado de menos que las bocas permanecieran unidas. Pero sólo porque nada me hacía presagiar lo que ocurrió a tu lado.
Nos abrazamos y el tiempo se detuvo. Cesó el sonido de la batukada. Se apagaron las voces de las mujeres que nos rodeaban y perdí la conciencia de dónde estaba. Tan sólo éramos tú y yo en un nuevo espacio construído.
Quedémonos a vivir en ese abrazo. Más allá de mis demandas y tus sentencias. Más acá de dudas o pasados.
Por un momento olvidé tantos temores. Sentí que en tus brazos se deshacía el nudo que me apretaba y mis pensamientos de nuevo llegaban reposados. No hubo más que sentimiento. No hubo menos que ese abrazo.
jueves, 30 de octubre de 2014
Desde la planta 14
Crecí en un barrio al noroeste de Madrid. Desde la ventana de mi habitación se veía una vaguada enorme que nos separaba del siguiente barrio. Aquella vaguada donde yo jugaba de pequeña, se rellenó a primeros de los 80 con un centro comercial enorme y una carretera de varios carriles que pasaba por la esquina de mi fila de bloques.
Recuerdo que prometieron que en aquella esquina colocarían una estatua gigantesca de un hombre desnudo, de unos 20 metros. Imaginaba que miraría por la ventana de mi habitación desde mi planta 14 y vería los huevos de ese hombre. Por suerte, aquella promesa nunca se cumplió.
Desde el otro lado de la casa se divisaba el campo y al fondo las montañas de la sierra. Por la ventana de la cocina veía atardecer mientras cenaba. Si, crecí mirando al cielo. Tenía la inmensa suerte de tenerlo cerca y de vivir en un barrio muy abierto. Desde la altura podía contemplar la Osa Mayor. La buscaba cada noche antes de acostarme para cerciorarme de que seguía allí y que con alzar un poco la mano podría llegar a tocarla.
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| Atardecer desde la cocina
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Me paré en mitad de la calle y lentamente fui girando sobre mí misma. Pensé en lo poco y mucho que ha cambiado. El espacio abierto es el mismo. Por suerte, algo está cambiando y encontré consignas que nunca antes había visto
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| Al fin algo de sentido común en el barrio |
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| Ahora que lo pienso... mi antigua calle también es cuesta abajo! |
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| Esta foto la hizo mi padre. |
miércoles, 22 de octubre de 2014
Caer y levantarse
Decía un tal señor Goldsmith algo así como que nuestra mayor gloria no consiste en no caer jamás, sino en levantarnos cuando caermos. Y si, tiene razón.
Estos días en los que estoy así, flojita, pienso en eso constantemente...
Os comentaba hace unos post algo acerca de un regalo.... llegó... al fin... después de dos años esperando!!! sólo tuve que levantar el teléfono y decirle a Sis... mira, que es que la necesito de verdad. Que como no encontrais el momento de traerla, voy a ir a vuestra casa a buscarla. Y al día siguiente quedamos en vernos.
Subí a la sierra, la abracé y pudimos charlar un rato sobre cómo van las cosas para las dos. De vuelta, me bajé a Madrid esta preciosidad...
Y he salido ya varios días con ella por Madrid Río para poder ver y atravesar puentes, que es lo mío...
Eso si, ya me he caído dos veces. Pero, volviendo al principio del post... me he levantado como una campeona. El problema radica en que los pedales tienen unos estribos en los que se me encaja el pie cuando freno. Así que, lo que tardo en poner el pie en tierra ya ha caído tooooodo mi cuerpo. Eso si, he de decir que el último día me ayudaron unos señores muy amables a levantarme y se preocuparon por si me había mareado o me encontraba mal. Se ve que hay buena gente por ahí.
Si montais en bici, ya sabéis lo que se clava el sillín en nuestras partes nobles. Decidí comprarme un culotte y oye!! ahora parezco John Wayne andando! qué sensación tan extraña la de llevar ese relleno entre las piernas. Para las lectoras más veteranas.... me recuerda a las antiguas compresas que llevábamos, que parecía que tenías ahí la misma enciclopedia británica de gordas que eran...
Mientras hago un poco de ejercicio que me viene estupendamente... voy parando junto a los puentes, los cruzo, contemplo alguna piragua en el río... y hasta descubro a amigos pintados en el techo del Puente del Invernadero...
Prosigo el camino, transitando, intentando disfrutar de las vistas... al atravesar un puente miro al cielo y pienso que ojalá las cosas fueran distintas... pero no lo son... y en algún momento lo aceptaré sin más. Mientras, me sigo considerando afortunada por muchas cosas... entre ellas, vivir aquí.
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| Puente de Toledo |
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| Puente de Segovia. Lo cruzo y llego al Rincón del Arco Iris. |
viernes, 11 de julio de 2014
YO DECIDO. El Tren de la Libertad
Gracias. A todas las mujeres que llegaron antes y que lucharon para conseguir nuestros derechos. Y a todas las mujeres que siguen luchando día a día por conservar esos derechos.
Por mí, por todas... yo decido.
miércoles, 11 de junio de 2014
Regalos
Algunos días releo post antiguos y me sorprendo de lo conectada que me encontraba. Conectada conmigo misma, quiero decir. Quiero creer que son épocas que pasas... momentos en los que puedes prestarte más atención, vivir casi por completo en el adentro, y en otros momentos sólo puedes prestar atención al afuera.
Y aunque esta es una época de estar muy en el afuera, tengo la suerte de que la vida me presenta regalos y aún tengo la capacidad de percibirlos y disfrutarlos.
Siempre que puedo, bajo andando desde Sol hasta casa, embriagándome con el olor del jazmín y de las falsas acacias de mi barrio. Estos son días cálidos, llenos de olores y luz. En la esquina de casa, una de estas "noches", cuando el reloj clavaba las 22:00 horas, me encuentré con un cielo espectacular y precioso y me quedé absorta contemplando como el día terminaba.
Tengo la inmensa suerte de vivir en una ciudad que adoro, que me hace regalos como este muchos días. Y en la que puedes buscar también regalos para hacerte... como el concierto de Ludovico Einaudi al que voy a ir en unas semanas... la banda sonora perfecta para escucharme y conectar conmigo misma de nuevo...
martes, 22 de abril de 2014
Antes y después de la lluvia
No he tenido vacaciones de Semana Santa. Tan sólo un finde largo en el que me he quedado en Madrid descansando. hubiera necesitado un par de días más para ponerme a tono pero aún así, agradezco el "kit-kat".
Se hace raro una Semana Santa sin lluvia, verdad? Sobre todo cuando tu pareja te dice durante tres días que va a caer la del pulpo porque su móvil anuncia lluvia... Que si, cariño, que ponía que estaba lloviendo a mares y nosotras al solecito... Ahora las aplicaciones del tiempo en los móviles se han convertido en aquellos hombres del tiempo que no atinaban una. Salvo mi abuela y mi padre... ilustres trabajadores del Servicio Meteorológico nacional (cuando reinaba Carolo) y que me contaban de pequeña el significado de las nubes y lo que presagiaban...
Estos días han sido por suerte días de luz y de colores... Confieso que me quedé embobada mirando el sol que incidía sobre los pétalos de un lirio robado
De vuelta a casa, ayer por la tarde... abrí el balcón y una vez más me embriagó el jazmín del balcón de mi vecina. Ya no tengo que buscarlo por el triángulo de olor del barrio...
Esta mañana amaneció lloviendo todo lo que supuestamente tenía que haber caído los días previos. Madrid se convierte en cuestión de minutos en una ciudad salvaje, no apta para las personas que caminamos sin más. Pero después del día lluvioso me regala un atardecer de los que me reconcilian con la vida...
Me enamoro de mi ciudad viendo estos colores. Y me siento latir entre sus ruidos. Por encima del tráfico, de las voces, de las sirenas... escucho un sonido envolvente y rítmico que me conecta y me enraiza...
Pum pum, pum pum, pum pum, pum pum, pum pum...
viernes, 7 de marzo de 2014
Días que enamoran...
Ayer salió el sol en Madrid y hacía tan buena tarde que me quedé en casa de Zami. Quería llevarme de paseo a ver los almendros en flor, pero mi dolor de pies arreciaba y prefería disfrutar del Patio por vez primera este año. Sentadas al sol, con un té y una coca cola, mirándonos a los ojos y dejando que nos acariciaran los rayos de sol... esos momentos que disfruto tanto...
Hoy nos hemos acercado a la Librería. Me he terminado el libro de La mujer que buceó en el corazón del mundo y necesitaba hacerme con el segundo, para continuar disfrutando tanto con la forma de sentir la vida de la protagonista.
Una vez más he constatado que los ebook llevan las de perder con respecto a algunos libros. Cuando ves unas ilustraciones, una encuadernación, coges un libro determinado en tus manos y sientes un flechazo por él, sabes que aunque te lo regalaran en versión electrónica no lo cambiarías nunca. Los libros me siguen produciendo tantas sensaciones físicas.... Si, y tantas emociones.
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| Del libro Qué hacer cuando en la pantalla aparece The End |
Leo. "Y de repente un día nos despertamos y sentimos el vacío: en la pantalla aparece The End y decidimos empezar otra historia. Una en la que nunca tengamos que fingir que no nos conocemos". Automaticamente me he ido a eso que dice Jeanette Winterson... Ahora sé, después de cincuenta años, que el encontrar/perder, olvidar/recordar, marchar/volver, nunca termina. La vida entera se mueve alrededor de esa otra oportunidad, y mientras seguimos vivos, hasta el mismísimo final , siempre hay otra oportunidad.
Cuando me levanté esta mañana no intuía que el día sería así de bueno. Sé que el sol, la luz, hacen que automaticamente mi estado de ánimo sea mejor. Pero no sé si será el factor desencadenante. Sólo sé que la sensación cálida en mi espalda, unas sonrisas, unos leves movimientos y un abrazo sin muro de por medio, han hecho que este sea uno de esos días que enamoran... Un día en el que he sentido que hay otra oportunidad. Y sé que vendrán más. En el fondo, sólo se trata de confiar.
domingo, 16 de febrero de 2014
El mejor regalo
Hace un par de semanas que Zami y yo nos pusimos a hablar de San Valentín. Como ya me imaginaba ella está totalmente en contra de la dichosa fecha y la celebración tan "tonta" que se hace de ese día. Tras comentar nuestras experiencias y lo que cada una quería, me hizo prometerla que no habría nada de regalitos moñas ni cuquicelebraciones.
Pero el otro día llegué a Sol y vi que comenzaba allí una cola impresionante de gente que subía por la calle del Carmen. Iba en dirección a la Fnac y pensé que lo mismo había algún concierto. Para mi tranquilidad la cola se metía en el CorteInglés que hay enfrente de la Fnac y me enteré de que el motivo era que estaba Laura Pausini firmando un disco de sus 20 años de carrera.
Al llegar a casa llamé a Zami y le dije toda contenta que no me había podido contener y que había hecho la cola para que me firmara (dedicándole a ella) el disco la Pausini. Me he pasado toda la semana amenazándola con que le iba a dar el disco y lo escucharíamos juntas. Por momentos veía que se le ponían los pelos como escarpias! De hecho creo que hubo algún momento en que hasta llegó a dudar de que me lo estuviera inventando.
Obviamente era una coña y no ha habido ninguna celebración. Pero cuando anoche me desperté de repente con un vértigo de la leche que hasta me caí de la cama, se quedó a mi lado despierta el resto de la noche para cuidar de mí. Me sujetó para que no me volviera a caer, me acarició para tranquilizarme y a cada rato me tocaba para comprobar que estaba bien. Fue Valientina.
¿Hay mejor regalo?
martes, 31 de diciembre de 2013
A lo bonzo
Que si, que es nochevieja. Que se supone que en estos momentos debería estar pensando en el fiestón de esta noche, en las buenas ropas que voy a lucir, en comerme las uvas y empezar el año con buen pie.... Quizá hasta debería estar haciendo un repaso como en años anteriores de los momentazos de este año... de esos hitos positivos que hace que siga adelante y que sonría.
Pero es que llevo un par de semanitas de aupa. Tengo la ansiedad disparada. El domingo, en el concierto de cuencos tibetanos no me podía relajar porque el corazón me iba demasiado rápido. Ni respiración ni leches... aquello no paraba.
Y voy capeando el temporal, comiendo bombones ferrero rocher (papanoel me regaló una caja), intentando reírme cada vez que encuentro la ocasión y mirando los cielos que me sigue regalando mi ciudad.
Soy la osada que me he lanzado a la piscina. Se ve que las 6 horas (¡6!) que pasé montando el puzzle en 3D del Empire State Building no hicieron mella en mi ánimo, ni me autoconvencieron de lo poco mañosa que soy. .Me he autoregalado un puzzle, esta vez en 2D, del puente de la bahía de Sydney... con tan sólo 500 piezas!!!! Ole mis ovarios! El domingo me desperté muy temprano en casa de Zami, me puse a hacerlo y ya tengo casi terminada una fila de piezas :-)
Si... tengo el puzzle en casa de Zami. Porque en mi casa no hay mucho espacio y porque no podría dejarlo encima de una mesa sin que Lúa se fuera llevando una pieza a cada rato para mordisquearla y jugar con ella. Bien pensado quizá ella montaría el puzzle mejor que yo...
La que no está tan juguetona es Zoe... que me tiene preocupada. Hace unos días percibí que los comederos estaban más llenos de lo habitual cuando llegaba de trabajar. Al observarla, me fijé en que si se metía un grano de pienso en la boca, le daba una especie de espasmo y lo escupía. La llevé al veterinario y me dijeron que tenía una pieza mal, la boca inflamada y que por eso no comía. Mi gordi ha adelgazado estos días 300 gramos!! Ya mismo la pongo a desfilar como modelo gatuna!!
Ahora está mejor, pero creo que debe estar enfadada conmigo por untarle un gel en la boca a diario. Es más, me temo que lo que sucedió ayer pudo ser una forma soterrada de protesta gatuna...Se subió a la balda de la estantería donde yo tenía el palosanto quemándose y plantificó su santa panza encima. De repente el salón se iluminó con un flashazo y la gata, quemándose a lo bonzo, salió disparada mientras yo la perseguía por el pasillo. Por suerte, la parte del pelo que se quemó no fue muy extensa. Eso si, toda la tarde noche estuvo oliendo en mi casa igual que cuando me hacía la depilación laser.
Cuando ambas nos tranquilizamos (es un decir), nos tumbamos en la cama y allí nos quedamos mientras le hacía una sesión extra de mimos. Zoe... gordi... que me tienes que durar mucho tiempo!!
Pero es que llevo un par de semanitas de aupa. Tengo la ansiedad disparada. El domingo, en el concierto de cuencos tibetanos no me podía relajar porque el corazón me iba demasiado rápido. Ni respiración ni leches... aquello no paraba.
Y voy capeando el temporal, comiendo bombones ferrero rocher (papanoel me regaló una caja), intentando reírme cada vez que encuentro la ocasión y mirando los cielos que me sigue regalando mi ciudad.
Soy la osada que me he lanzado a la piscina. Se ve que las 6 horas (¡6!) que pasé montando el puzzle en 3D del Empire State Building no hicieron mella en mi ánimo, ni me autoconvencieron de lo poco mañosa que soy. .Me he autoregalado un puzzle, esta vez en 2D, del puente de la bahía de Sydney... con tan sólo 500 piezas!!!! Ole mis ovarios! El domingo me desperté muy temprano en casa de Zami, me puse a hacerlo y ya tengo casi terminada una fila de piezas :-)
Si... tengo el puzzle en casa de Zami. Porque en mi casa no hay mucho espacio y porque no podría dejarlo encima de una mesa sin que Lúa se fuera llevando una pieza a cada rato para mordisquearla y jugar con ella. Bien pensado quizá ella montaría el puzzle mejor que yo...
La que no está tan juguetona es Zoe... que me tiene preocupada. Hace unos días percibí que los comederos estaban más llenos de lo habitual cuando llegaba de trabajar. Al observarla, me fijé en que si se metía un grano de pienso en la boca, le daba una especie de espasmo y lo escupía. La llevé al veterinario y me dijeron que tenía una pieza mal, la boca inflamada y que por eso no comía. Mi gordi ha adelgazado estos días 300 gramos!! Ya mismo la pongo a desfilar como modelo gatuna!!
Ahora está mejor, pero creo que debe estar enfadada conmigo por untarle un gel en la boca a diario. Es más, me temo que lo que sucedió ayer pudo ser una forma soterrada de protesta gatuna...Se subió a la balda de la estantería donde yo tenía el palosanto quemándose y plantificó su santa panza encima. De repente el salón se iluminó con un flashazo y la gata, quemándose a lo bonzo, salió disparada mientras yo la perseguía por el pasillo. Por suerte, la parte del pelo que se quemó no fue muy extensa. Eso si, toda la tarde noche estuvo oliendo en mi casa igual que cuando me hacía la depilación laser.
Cuando ambas nos tranquilizamos (es un decir), nos tumbamos en la cama y allí nos quedamos mientras le hacía una sesión extra de mimos. Zoe... gordi... que me tienes que durar mucho tiempo!!
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jueves, 17 de octubre de 2013
Donde vuelvo a ser niña
Cuando iba a los campamentos de verano de los boy scout solía escaparme en los ratos libres a encontrar lugares secretos. Rincones que para mí tuvieran algo de especial y donde pudiera dar rienda suelta a mis fantasías.
En esos lugares yo era la protagonista de las historias que inventaba y el mundo parecía sencillo y lento, como a mí me gustaba.
Podía quedarme sentada detrás de unas cañas, o subida en la rama gruesa de algún árbol... podía trepar descalza por una formación rocosa o simplemente tumbarme y contemplar las nubes... eran mis momentos de absoluta felicidad y paz interior.
Ahora he vuelto a encontrar un lugar así. No tiene rocas, ni alzando la mirada puedo contemplar muchas nubes, pero es un rincón precioso donde vuelvo a ser niña. Me descubro yendo a pasar ratos maravillosos allí, con las mujeres que pueblan el lugar. Siempre encuentro sonrisas, besos, abrazos... pura calidez. Y me dejan campar, descubrir, disfrutar, ojear y hojear...
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| Mujeres y Compañía: La Librería |
Me he quedado embobada leyendo, absorta en la historia, recordando mis propios mundos, aislada de este y a la vez intensamente conectada a mí misma... como entonces.
Y me siento tan afortunada de haber encontrado un lugar donde vuelvo a ser niña....
miércoles, 2 de octubre de 2013
Rutas
Hoy paseaba de nuevo por esa zona de Madrid que me gusta tanto... la calle Santiago, la plaza de Ramales, la explanada del Palacio, la Cuesta de la Vega... es un trayecto corto pero que disfruto intensamente... La temperatura era perfecta... ni frío ni calor... y el cielo se hallaba pintado con retazos de nubes que aún permitían contemplar su azul...
Caminaba lentamente intentando apresar el instante y me ha dado por pensar en las rutas... Si, creo que trazamos rutas en nuestras vidas. Me refiero a las físicas... yo escojo recorrer a menudo este camino porque siento que tiene algo especial para mí. Mi cuerpo se relaja y se prepara para absorber las sensaciones físicas placenteras.
Hay caminos en los que sientes que puedes conectar contigo misma de un modo más intenso, mientras que por otros simplemente transitas... te llevan de un punto a otro del camino, sin que te detengas a contemplar la belleza del lugar ni las sensaciones físicas que te provoca.
He pensado que las rutas, despojadas de la magia que tienen, se convierten en simples rutinas... como rutas tan delgadas que pierden toda la importancia que tuvieron un día. Me he quedado un momento triste pensando en eso y en cuanto tiempo tarda algo maravilloso en convertirse en la sombra de lo que era...
Quizá el truco radique en nuestra capacidad para conservar la magia, en mirar siempre con ojos nuevos...
viernes, 20 de septiembre de 2013
Reencontrarme
Quizá todo comenzó esta mañana cuando al salir de casa vi la luna llena más impresionante que he visto en muuuuchos meses. Como tantas veces desde que era niña, me quedé embobada mirándola, abstraída por la luz que reflejaba, perdida en su halo anaranjado...
Su sola presencia me hace recordar tantas cosas acerca de mí misma... Me puse los cascos con la música alta para espantar el dolor de pies. He descubierto que cuando alguno de mis sentidos está saturado no puedo prestarle atención al dolor, así que... bien por esa percusión y esos crescendos que me hacen olvidar que camino.
De tarde, un paseo tranquilo hasta la biblioteca... disfrutar de la luz y la temperatura de estos días... rememorar palabras, risas y abrazos... sentir que es el momento de pensarte, de escucharte y ser capaz de ir separando el grano de la paja en ese silencio que a veces te acompaña.
Pensarte... si... es casi un lujo. Sentir que estás preparada, dedicarte ese tiempo para analizar y reflexionar sobre lo que ha ocurrido las últimas semanas y llegar a conclusiones que aunque a veces no gustan están ahí... atravesar... atravesar los miedos y de nuevo encontrarte con quien eres. Reconocerte en la calidez de la tarde, en el árbol que ves por vez primera, en la madera del suelo que piso, en la calle que recién descubres y bajas... reconocerme en ese bienestar que alcanzo en raros momentos y quedarme... reencontrarme.
Luna, Andrés Suárez, sol, abrazos, palabras...
Reencontrarme.
martes, 17 de septiembre de 2013
Madrid y tú
De nuevo hoy he paseado por esa ruta... que no por conocida me gusta menos... Plaza Mayor, mercado San Miguel, Santiago, calle Espejo, Lazo, Unión, Ramales, la Almudena y la muralla árabe... ese trazado tan unido a nuestra breve historia, un camino jalonado de pensamientos y hasta algún beso
En la Librería la música me ha llevado a un estado semi feliz y entre libros, abrazos y palabras brotaban las ganas de encontrarte a la vuelta de alguna línea, en el recodo de un párrafo....
Por el camino, un cielo rojizo con alguna nube pasajera... y la presencia furtiva de una luna brillante...
Hoy Madrid estaba preciosa. Sólo faltabas tú.
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| Arcos en el Patio de la Armería |
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| Explanada del Palacio Real |
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