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lunes, 2 de octubre de 2017

Todas las flores


Le tenía miedo a esta semana que ahora termina. Me encontré con la agenda llena de actividades por la tarde/noche. Cada día. Y con el madrugón que me doy para ir a trabajar, sabía que me iban a faltar horas de sueño. Y biba de mí, no fui capaz de calcular cuántas iban a terminar siendo.

Mi bendita compañera de trabajo, la que se sienta a mi lado, ha sido testiga de cómo según transcurrían los días acudía más agotada y más sonriente en una mezcla cuando menos curiosa.

Comencé la semana acudiendo a una charla con Jeanette Winterson, cuyo libro Por qué quieres ser feliz cuando puedes ser normal se convirtió hace tiempo en mi libro favorito y lleno de referentes.





"He seguido trabajando con las historias del Grial durante toda mi vida. Son historias de pérdida, de lealtad, de fracaso, de reconocimiento, de segundas oportunidades. A veces tenía que dejar el libro y pasar a la parte donde Perceval buscando el Grial, tiene un día una visión de él, y luego, porque es incapaz de hacer la pregunta crucial, el Grial desaparece. Perceval se pasa 20 años vagando por los bosques, buscando lo que había encontrado, lo que le fue entregado, algo que parecía muy fácil, pero que no lo era.
Más adelante, cuando tenía dificultades en el trabajo, cuando sentía que me había perdido o me alejaba de algo que no era capaz ni de identificar, la historia de Perceval me daba esperanzas. Tenía que haber una segunda oportunidad. De hecho, hay más de dos oportunidades, muchas más. Ahora se, después de 50 años, que le encontrar/perder, olvidar/recordar, marchar/volver, nunca se termina. La vida entera se mueve alrededor de esa otra oportunidad y mientras seguimos vivos, hasta el mismísimo final, siempre hay otra oportunidad."

Este fragmento, que le leí a alguien hace unos días, ha seguido resonando en mi cabeza. Se ha mezclado con los ecos de La Llamada, a cuyo preestreno asistí el martes. Subidón de emoción, de música, de canciones que recuerdo de tantos años atrás... Todas las flores, que salen a embrujar los amores, y despiertan mis ilusiones, dicen que vendrás... y voy a escribirte, una canción de brazos abiertos... Si os apetece pasar un buen rato y reiros, sin preocuparos por lo que pase más allá de la sala de cine, sin tener que pensar en independencias o en cifras del paro... id a verla. Regalaros una tarde de desconexión y disfrutar del inmenso placer de reír sin más.

Para no aburriros, el resto de la semana ha estado lleno de palabras, de voces bienvenidas, de abrazos post veraniegos, de amor... de mucho amor... todo el que me da mi familia elegida y de multitud de sonrisas con las que me he levantado cada día... con las inmensas ganas de que Madrid sea más que nunca, una ciudad que acoja, una ciudad que permita vivir los sueños y que como la vida misma, ofrezca otra oportunidad.

domingo, 17 de abril de 2016

Breathless


Ultimamente parece que sólo escribo una vez a la semana, pero es que no doy para más. Necesito tranquilidad para concentrarme y llegar a verbalizar lo que quiero transmitir. Mira qué hora es. Aprovecho la madrugada porque mañana tampoco tendré ese rato libre.

Ha sido una semana horrible. Empezó con rollos en el trabajo y las malas noticias se han ido sucediendo. A cada cual peor. Laborales, de amigas, de gente conocida que aprecio, familiares... Y yo que soy muy dada a enumerar, esta vez soy incapaz, porque tengo claro lo que encabeza la lista, aunque no quiera. Los absolutos no admiten competencia.

Ayer en el Cine Fórum que coordino proyecté Truman y aproveché para echar las lágrimas que necesitaba para aliviar la tensión acumulada. Fuera del local oía la lluvia intensa golpear la gravilla. Cuando terminé el coloquio abrí la puerta del local y me quedé contemplando el agua caer. Agradecí el frescor del aire que me ayudó en un principio a serenarme. Al poco me descubrí respirando profundamente. Siempre me ha gustado el olor a tierra húmeda.

Con la cabeza alzada olisqueaba el aire de la noche y dejaba que la humedad llegase dentro. Y entonces descubrí que puedo hacer muchas cosas. Puedo coordinar el cine fórum para mostrar otros modelos de relación o los laberintos que atravesamos en la vida. Puedo pertenecer a asociaciones feministas, o acudir como voluntaria a asociaciones de animales para echar una mano. Hasta puedo apadrinar chimpancés o gatos. Si... puedo invertir muchas horas de mi tiempo en ayudar a los demás, pero hay algo que no puedo hacer. Nunca lo voy a lograr. A pesar de desearlo más que nada. No puedo respirar por otra persona. No puedo hinchar mis pulmones y que el aire le llegue. No puedo dejarle mis músculos hipertónicos para que tenga fuerzas para andar. No puedo cederle mi energía y que incremente su saturación. Me invade la impotencia.

Volví a casa triste, con la certeza rebotando entre mis sienes. Hoy, con la tristeza aún pegada a mi sombra, me he dejado llevar por Ludovico Einaudi y sus notas, que habitan mi piel desde hace unos años. Es curioso que tuviera las entradas desde hace tanto tiempo y que justo el concierto haya sido esta semana.
Como si la vida nos diera muchas de cal y para compensar, alguna de arena.



martes, 22 de marzo de 2016

La realidad y la ficción de la mano


Hoy iba en el metro leyendo un libro que hay que abrir con cuidado y he comenzado a pensar en una discusión que tuve hace unos días con un colega del twitter. Salió el tema de Carol y él decía que la peli no valía la pena. No fui capaz de ahondar mucho porque 160 caracteres no me bastan ni de lejos. Cómo explicarte... se me ocurrió decir que si hubiera sido una historia heterosexual me hubiera pasado más desapercibida y entendiste que era por falta de calidad pero no, en absoluto. Sigo pensando que es una historia preciosa. Un proceso de seducción al que no estamos nada acostumbrados. En la heteronormatividad suele darse procesos mucho más rápidos, una seducción mínima desde donde se lanzan a la genitalidad. Pero Carol no, Carol (la historia) surge de la nada y avanza lentamente entre las protagonistas. El proceso de seducción va avanzando, va conformando un espacio de complicidad entre ellas mientras la mujer joven va creciendo lentamente, va aprendiendo lo que no quiere hasta finalmente descubrir cual es el objeto de su deseo. Mientras, la mujer mayor, experimentada, respeta completamente el tiempo que necesita Therese para aclararse y le da espacio suficiente para que pueda vivir su cotidiano. Se acercan pero sin presión, se respetan, se preguntan y se aceptan... y cuando al fin llega el momento de vivir el deseo, es Therese quien le dice a Carol, llévame a la cama, sin que Carol quiera forzar nada. Y si, al fin la historia de dos mujeres enamoradas termina bien

Eso es lo sublime para mí. Ese respeto entre ambas, esa complicidad, ese cuidado que se dan entre mujeres, tan diferente insisto del chicoencuentrachica, chicoseponeplastaconchica hasta que consigue una cita, chicolemetemanoachica... 

Que Nepo no quiera verlo, o no sea capaz de hacerlo para mí es lo de menos. El cine acepta muchas miradas, muchos puntos de vista. No hay absolutos. Habrá quien siga defendiendo que Tarantino es un genio y a mí tanta violencia me parece horrible. Aunque sea en ficción. 

Y sigo pensando que estamos necesitadas de visibilidad, de referentes positivos. Por eso la película es especial para mí. Porque le muestra a todos los que quieran verla cómo puede darse una historia de amor entre dos mujeres con "final feliz".

Así que hoy, en el metro, he abierto con cuidado el libro  y me he bebido tu relato, Yoya, lo he sorbido casi sin respirar... lo he sentido en mi piel. Y me he alegrado, me he enternecido, me he emocionado, mucho... y después me he enfadado y entristecido. Porque tu relato en cierto modo, no acaba bien. 
Me he acordado de cuando leía los libros de la colección Egales, ansiosa por llegar a un final feliz. Eran historias tontas, ñoñas, pero cumplían su función. Me contaban que entre dos mujeres puede darse una vida placentera, sin miedos ni culpas. una vida normal. Porque hasta hace muy poco tiempo, ni la literatura, ni el cine, nos contaban que pudieran existir relaciones entre mujeres y que estas pudieran ser tan longevas y felices como lo puedan ser las demás.

Qué tontería, no? Esa necesidad de pensar que todo irá bien. Ese querer vivir medio en la fantasía mientras llega alguna realidad. Como si no pudiéramos seguir adelante cada día simplemente con nuestras sonrisas, nuestras rutinas y que precisamente eso nos permitiera saber que todo irá bien. 
Y si al acabar el día, siento tanta añoranza como hoy, descubrir que el echar de menos forma parte de esa realidad que a veces ficcionamos, de esos relatos que estamos escribiendo a cada momento. Sean publicados o no.


domingo, 13 de marzo de 2016

Ya se ha acabado la noche

Sucedió hace dos meses. Y aunque no me pareció importante, supongo que mi inconsciente lo guardó y lo ha estado trabajando en silencio.

Volvíamos Alondra y yo en el coche a Madrid. Hablábamos sobre niños transexuales, acoso escolar, lo que cuesta encontrar un lugar en el mundo cuando sientes que tu identidad de género y tu orientación sexual son diferentes a la mayoría,.. la mierda de siempre de las etiquetas...

Me resulta muy fácil hablar con ella. Siempre me escucha con el corazón abierto y nunca me juzga. Sólo te mira desde su profundo azul y después en cinco segundos logra poner en orden todos mis demonios internos...

Así que tras escuchar las consecuencias que conllevan una niñez y adolescencia tan complicada como la mía y lo que aún hoy arrastro, me dijo... "bueno, ya se ha acabado la noche"... Me quedé en silencio asimilando sus palabras. Y desde entonces...

He terminado de leer un libro de más de 700 páginas. No había conseguido volver a leer nada tan largo desde que estuve con la crisis fuerte de ansiedad. Me cuesta mantener la atención mucho rato. He llenado un mini ipod con canciones. Hacía tanto que no escuchaba música... He recuperado canciones que llevaba años sin escuchar y aún hoy soy capaz de cantar parte de ellas!
Y lo más importante, aunque parezca lo más absurdo... ayer, para salir me calcé mis Converse favoritas. Si, esas con las que me pateé por primera vez Nueva York y que no pude volver a utilizar por el dolor de mi pierna atropellada y las puñeteras plantillas que tuve que empezar a usar...






Ya se ha acabado la noche, Alondra. Y aunque el trabajo lo haya hecho mi inconsciente, siento que puedo recuperar parte de quien fui. Ya no necesito alejarla, alejarme de mí. Me puedo incorporar, integrar, puedo recoger esas partes que me gustaban. Como mi "yo con Converse". Me encantaba calzarme las zapas. Tengo unos 6 pares sin poder utilizar por el problema de la pierna, pero recuerdo perfectamente lo feliz que era cuando iba con los vaqueros y las zapas. Me sentía yo. Si. Exacto. Eso es.... ayer, de nuevo me sentí yo. Porque ya se ha acabado la noche. Gracias, Alondra.

viernes, 5 de febrero de 2016

Cafunéeeeeeeee


Os decía en mi anterior post que... abro los ojos y después viene la Vida... así llevo varias semanas... sin parar. Curro por la mañana y cada tarde ocupada en asuntos varios. Alguno con agobio y preocupación incluido.

Casi tienen que operar a Zoe. Viene arrastrando problemas en una de sus glándulas anales y hace unos meses tuvo una fístula. Le ha aparecido varias veces. El otro día, cuando le volvió a salir, el veterinario ayudante me dijo... mejor que operemos porque va a estar con estos problemas ya toda la vida. Me agobié mucho pensando en la logística... dejarla sin cenar una noche (de propina a Lúa también), pedir el día siguiente a la operación libre para quedarme cuidando de ella, llevarla a revisión sin quitarle el collar isabelino para que no se chupe la herida... y por supuesto, que todo saliera bien y le pudiéramos solucionar ese problema.
Volví a la clínica para que el veterinario principal la viera y este me dijo que había cicatrizado muy bien la fístula con la pomada que la echo y que no había necesidad de operar. Me quitó un gran peso de encima.

He estado en IKEA comprando algunas cosas para casa. Redecorando mi vida... en realidad lo que tendría que hacer es cambiar la tarima (quiero ponerla gris) que se me ha estropeado bastante el último año, pintar, arreglar el suelo de la cocina... ojalá fuera más manitas para hacer arreglos yo sola y ojalá tuviera pelas para hacer la reforma que me gustaría.

Después de redecorar la casa con una vajilla nueva, lisa y gris, que irá a juego con esa futura tarima, decidí que ya era hora de cortarme el pelo. Casi tres meses desde la última vez. Y aquí estoy, con los pelos de punta y esa sensación que me encanta de llevar el pelo recién cortado. La nuca rapada, por supuesto. Y ganas, muchas ganas de cafuné... si alguna quiere presentarse voluntaria para hacerlo, ofrezco masaje sensitivo a cambio...

... lo que me recuerda, que debo tener la suerte de mi lado. La semana pasada me enteraba de que viene en abril a tocar a Madrid... al Teatro Real!!! Ludovico Einaudi, el pianista que pone banda sonora a mis masajes sensitivos... Las entradas por supuesto agotadísimas... pero el otro día me dice Alondra... tengo dos entradas para ver a Einaudi... quieres una?... me faltó tiempo para abrazarla... no se puede ser más linda!! Tengo que escribir más sobre Alondra, le dedico mucho pensamiento y pocas líneas... Sus ojos azules y sobre todo su forma de ser conmigo merecen varios post. Llegarán.

martes, 28 de abril de 2015

Nueve días

Por hoy, basta. Ya vale. Ha sido un día intenso. He salido de casa por segunda vez en  nueve días. La bronquitis me sigue dando por saco y me ahogo en cuanto intento reír.  Pero hoy no ha sido un día de risas. He visto llorar a Farala, me he emocionado con el poema de Auden, me he entristecido con Siempre Suya y Laquetecuén.

Hoy es uno de esos días en que agradezco a la vida cuanto tengo. Pero no es una frase hecha. Soy consciente de lo afortunada que soy y hasta agradezco la cotidianidad.

Después del taller de Literatura me he ido con Arpo a tomar algo, ponernos al día. Ella me pregunta y al hacerlo, me obliga a poner en perspectiva las cosas.

Vuelvo a casa y quiero escribir a Nepo, preguntarle una cosa a Farala, recoger un poco la cocina, ver el documental que voy a proyectar en el próximo Cine Fórum... Pero no. Por hoy, basta. Dejo todo eso para mañana.  Hay días en que piensas que ya has hecho todo lo que podías, que has ganado todas las batallas que tenías que ganar, o quizá las has empatado. Tal vez simplemente las has luchado. Era tu única opción.

Mañana será otro día.

miércoles, 15 de octubre de 2014

De muros y manos


Ayer en el taller de crisis y duelos que estoy haciendo comentábamos situaciones que nos han ocurrido a todxs alguna vez. De repente alguien con quien tenías buena relación pone un muro entre vosotrxs, se da media vuelta sin mediar palabra y desaparece. Tú te quedas sin saber qué ha ocurrido y sin poder cerrar esa historia.

A veces, simplemente es que esa persona no sabe despedirse. Su camino a tu lado ha terminado por el motivo que sea pero es incapaz de expresarlo y lo hace del modo más abrupto para evitarse la incomodidad o el dolor de despedirse de ti.

Y como en el último año me ha sucedido con alguna persona, no me queda más remedio que aceptarlo, aunque no me guste. Es parte del proceso de duelo. Admitir que esa persona ha sido incapaz de hacer conmigo lo que tanto preconiza. Y dejarla ir.

Ahora, en medio de otro duelo, mucho más doloroso, intento no levantar muros, no dar medias vueltas, no hacer eso que me ha tocado sufrir antes. Y aunque hay situaciones en las que nunca te sabes manejar, intento actuar con todo el cariño que le guardo a ella. Con mimo y cuidado.


Por suerte, la vida nos regala momentos buenos entre estos días malos. Precisamente ayer, en el taller, al empezar nos pusimos en fila india e hicimos a la compañera de dealnte un pequeño masaje en la cabeza, espalda y piernas para tratar de relajar el cuerpo de cara al trabajo del taller.

En el descanso mi compañera vino a comentarme la tremenda energía que había sentido procedente de mis manos y que consideraba que tengo un don. Se empeñaba en que lo utilizara, en que haga algo con ellas. Me recordó lo bien que me siento cuando doy masajes sensitivos pero sigo sin tener claro qué puedo hacer con este don, más allá de darle algún masaje a alguien que lo necesite.

Pero más allá de la anécdota, fue muy agradable poder dejar a un lado el dolor y conectar con el placer por unos momentos. Reencontrarme conmigo, con mi esencia y recordarme a mí misma quién soy y lo mejor que tengo.

jueves, 9 de octubre de 2014

Sobre el muelle de madera


Me falla la memoria. En periodos de ansiedad olvido muchas cosas. Soy incapaz de recordar que hice ayer, si he llamado a alguien, que recado urgente tenía que gestionar... me convierto en un desastre del corto plazo. Por suerte la memoria de más largo plazo suele mantenerse en mejor estado.

No recuerdo si justo hace un año había luna llena. Pero si me recuerdo sentada en un banco sobre un muelle de madera.






Hacía sol y un tiempo muy agradable. Estaba visitando otra ciudad y aunque es complicado de explicar, el  motivo de aquel mini viaje es que quería que algo cambiara en mí.

Fueron unas 36 horas donde hubo tiempo para ver peces, colores, arquitectura... recuerdo que sonreí. Si, aquella tarde, sentada en el muelle de madera y "compartiendo" mi gofre con una gaviota golosa me sentí viva. A ratos cerraba los ojos y dejaba que la sensación cálida de aquel sol de octubre se posara en mi piel.

Pero por encima del disfrute de aquellos momentos, guardo la motivación del viaje... actuar para que algo cambiara. Moverme yo para que mi mundo se moviera.

Es algo que olvido demasiado a menudo. Hoy he vuelto a recordarlo y un pequeño gesto por mi parta me ha devuelto esa sensación de estar viva. Me ha recordado que todo lo que está pasando estos días es que, a pesar de sentirme bloqueada, me estoy moviendo. Y cuando yo me muevo, el mundo se mueve conmigo.

Si todo fuese distinto... o al menos lo más importante que ha ocurrido estos últimos días, hoy estaría en otro lugar, haciendo otro mini viaje con la piedra como protagonista. Porque para mí, tanto la madera como la piedra construyen. Y no puedo olvidar que hay que actuar para construir. Y construyendo se generan cambios alrededor.


 
 
 

Lunas distintas


Me ha llegado la pieza de Lego que me faltaba para continuar construyendo. Me aferro a la tonta idea de que cuando termine, algo en mí se sentirá mejor. Y supongo que al menos será la sensación de haber terminado algo que empecé, que a veces me cuesta mucho.

Este mes hay luna de sangre. En esta ocasión no se ha podido ver en España pero si en otras partes del mundo. La primera vez que vi una luna así fue una noche de verano, en un muelle solitario de Lisboa. Desde una barcaza aparentemente vacía llegaba con claridad el sonido de una balada. Bailaba triste abrazada a una mujer, incapaz de entender cómo a ella no se le erizaba la piel al contemplar aquella luna llena y tener el escenario perfecto para aquel baile nuestro.



Erie    EE UU

Antes de ayer recibí un mensaje en el que me preguntaba si había visto la luna. No, no tuve fuerzas para salir por la noche de casa y verla. Pero ayer, cuando volvía de ese taller sobre transitar los cambios que estoy haciendo, la vi resplandeciente en el cielo.

Quizá se trate de eso... de que llega un momento en que ya no miramos el mismo cielo y las lunas que vemos son lunas distintas...  Hoy escuchando a Marino Sáiz descubrí una canción que dice...

"La luna de tu cielo está llena y la mía llora por ser como ella. Y a veces me pregunto si vale la pena. Cielos distintos en esta tierra"

Al menos me reconforta la idea de que la luna siempre estará ahí para mí. Aunque no haya nadie a mi lado que la pueda contemplar al mismo tiempo.

martes, 30 de septiembre de 2014

En construcción


Ya pasó el bodorrio. Todo fue en realidad mucho mejor de lo que esperaba. Fui yo, a mi manera. Y hubo gente que no me reconoció.Me dio igual. Bailé como una loca con una amiga de mis padres que fue la única que tuvo el valor de quitarse prejuicios y decirme que iba muy guapa.

Me alegró poder ayudar a mi hermano y a mi padre a engalanarse. De la ceremonia mejor no cuento porque lo del cura no tiene nombre...

Como siempre tuve que poner calma en los momentos previos porque surgieron varios "problemillas" de los que me hice cargo. Y es que me he especializado en mantener la calma y solucionar problemas cuando todo se desborda. Aunque luego me pase factura...

Y no sé si serán esos nervios contenidos lo que se me ha desbordado ahora, o quizá un baño de realidad alternativa que tuve durante el evento... pero la post boda está siendo durita de cojones.

Ando con una sensación de vértigo y de estar totalmente perdida desde que volví de Ronda que me tiene hiperbloqueada. Recordais los dibujos del Correcaminos y el Coyote? Cuando el Coyote perseguía al dichoso pajarraco, siempre había un momento en que era consciente de que no había nada bajo sus pies y que en una décima de segundo comenzaría a caer.Pues yo tengo esa sensación de forma constante desde que he vuelto.



Y aunque en el dibujo quede gracioso y eso, en realidad es un acojone tremendo.

Siento que todo es vacío a mi alrededor, que no tengo ningún punto de apoyo, ni físico ni emocional. A veces me descubro con necesidad de hacer cosas con las manos, construir, crear algo que supongo, supla ese vacío que noto en derredor. Y entonces cojo el Lego y monto unas cuantas fichas. Y trato de dar forma a un remedo de lugar donde pueda habitar y sentirme protegida.




domingo, 3 de agosto de 2014

Acompañar


Hace unos días vi en el cine una película  de esas que suelen pasar desapercibidas en las salas. Estrenada al mismo tiempo que simios y vídeos porno caseros en la nube, Las Vidas de Grace tiene todas las papeletas para resistir tan sólo un par de semans en exhibición.

La protagonista es una veinteañera que trabaja en un centro de acogide de menores problemáticos mientras trata de sobrevivir a sus propios traumas. Cuando alguno de los menores decide fugarse, tienen que ir tras ellos. Al mismo tiempo tienen prohibido tocarles una vez que traspasen los límites del recinto. En esta tesitura hacen lo único que pueden hacer... acompañar a los menores en su fuga.

Pero ese acompañar en el caso de Grace, no se limita a seguir a una chica maltratada por su padre por la por la calles, sino que se transforma en un viaje emocional donde comparte los sentimientos de la adolescente, donde decide involucrarse de verdad y desde la consciencia, darle su apoyo a la chica.

Me emocioné descubriendo ese significado del verbo acompañar, que va mucho más allá de lo que estamos acostumbrados a hacer en la vida. Esa consciencia puesta en el acto. Y con la querencia que tengo desde siempre por encontrar y encuadrar la vida en lapsos de tiempo pensé en mis amigas de la TR, y en lo que nos ha ocurrido la última semana. Habíamos preparado una fiesta sorpresa de cumpleaños para una de nosotras. Llevábamos semanas de preparación a escondidas y un par de horas antes de empezar la fiesta, nos avisaron de que había fallecido la madre de Alondra, nuestra incansable cuidadora....  La pilló de viaje en el extranjero y hasta el día siguiente no llegaría a Madrid.

Así que a pesar del golpe, le dimos la sopresa a la compañera y pasamos su día especial sonriendo y tratando de disfrutar al máximo de la fiesta. Juntas. Y al día siguiente, de nuevo juntas, acudimos a acompañar a Alondra a despedir a su madre.

Sentía esa necesidad de abrazarla y cuidarla del mismo modo que hace ella con nosotras. Acariciar su mirada triste y simplemente estar cerca. La veía tranquila, en paz y expresando su necesidad de compañía. Me gustó que nos pidiera algo porque no estamos acostumbradas a que lo haga.

Y me emocioné mucho, de nuevo, contemplando a mis amigas. Porque hemos aprendido a acompañar de verdad y necesitamos hacerlo. Porque más allá de los cines, las cañas, o las excuriones ocasionales, nos acompañamos en la vida (de cerca y de lejos), nos cuidamos las unas a las otras y sabemos que contamos con una red de apoyo maravillosa.



viernes, 28 de febrero de 2014

On my own



Seguimos con algunas ¿casualidades?... Me levanto ayer y descubor que se ha fundido una de las dos bombillas del pasillo, dejando la mitad del recorrido a oscuras. La lámpara del salón agoniza. Ya me advirtieron que han dejado de fabricar las bombillas que necesita.  Estoy por dejar la cosa así en vista del coste de la electricidad, pero no es cuestión de atropellar a las gatas por mitad de la casa. El caso es que me he quedado casi a oscuras en casa.

Pienso en los últimos libros que he leído y releído... la autobiografía de Helen Keller, las memorias de una niña sioux que escolarizaron los blancos en su adolescencia, Jeanette Winterson con una cita que me deja temblando...

"Pero muchas veces no podía hablar. El lenguaje me había abandonado. Estaba en un lugar anterior a adquirir el lenguaje. El lugar abandonado"

Y ahora... leo sobre Karen, una niña autista, que no es capaz de pronunciar más que gruñidos cuando la encuentra su tía...

Todas las protagonistas tienen problemas para comunicarse... si...

Hablaba ayer con Alondra acerca de las lealtades, de los bandos, de las luchas ajenas que nos tocan... y con esa sabiduría que le confiere la experiencia me aconsejaba no mojarme en temas que no son realmente míos. Se ve que estoy chapada a la antigua y siento la necesidad de posicionarme cuando veo injusticias. En ocasiones hay que saber mantener una postura más neutra si el conflicto no me toca de lleno. Desde luego es un buen método para no gastar energías en lo ajeno.

En el fondo, Alondra me animaba como siempre a dar con mi propia voz, a ocuparme del adentro y no del afuera. Me gusta tanto el tiempo que comparto con ella... Puedo ser... simplemente ser a su lado, porque ella no juzga, no compara, no etiqueta, realmente no lo hace... ni se deja llevar por lo ajeno. Busca siempre las semejanzas que tiene conmigo para partir de ese punto. Estoy pensando en volver a meditar con ella. Necesito reconectarme porque siento que mi cuerpo, mi cabeza y mi deseo están totalmente alejados.

Resuena ahora algo que me dijo esta semana otra mujer sabia que dio justo en el clavo... "cada una con sus soledades"...



domingo, 17 de noviembre de 2013

Medio Aislada


Se me ha estropeado el ordenador de casa. En el trabajo, un nuevo cambio de tarea me impide hacer prácticamente nada que no sea leer un tweet de vez en cuando. En el metro leo mis correos en el móvil y le doy compulsivamente a "me gusta" en facebook. No puedo hacer más. Me siento ajena a la realidad y aislada...

Así que aprovecho cuando estoy en casa de mi chica para ver vídeos que me mandan, leer blogs en profundidad, descargar contenidos... y actualizar este blog.

La semana pasada quedé con una amiga de la que no sabía hacía muuuuuchos meses. Qué gusto retomar. Y darme cuenta de que juntas, somos las mismas que éramos... ojalá no se quede en un simple "ponernos al día".

Hablando con ella de mi chica, me decía en plan de coña... y que hacéis dos bolloblogueras intelectuales juntas? os ponéis horquillas y empezáis a leer y escribir??? jajajajaja... nunca hubiera imaginado que alguien pudiera pensar de mí que soy intelectual. No... lo cierto es que somos mucho más convencionales de lo que pudiera parecer... tan iguales al resto, imagino, que no entendemos que podamos ser conversación de nadie cuando no estamos...

Para muestra un botón. Esta mañana le ha dado hipo. Por intentar asustarla le he dicho... cariño, me quiero cambiar de sexo... Pues hija, teniendo todavía fascitis plantar es salirse de málaga para meterse en malagón...  no te parece? y ha seguido con su hipo tan ricamente...


El viernes, en el cine fórum que coordino, proyectamos Las Maestras de la República. Un documental maravilloso acerca de las mujeres que hicieron de la enseñanza su vocación durante la II República y que después fueron represaliadas por el franquismo. Una parte de la Historia que por suerte ha sido rescatada y que debería tener una repercusión mucho mayor. Me hubiera encantado que la vierais algunas de las profes que pululáis por aquí y que hubierais asistido al debate posterior. Había mujeres que llevaban en la enseñanza más de 40 años y otras mucho más jóvenes, incluso estudiando todavía. Y aunque había criterios y opiniones diferentes en cuanto a la educación... en todas latía esa pasión por la educación pública...

A la salida, muerta de frío, me fui a casa, a "aislarme"... y a tener la oportunidad de seguir pensándome estos días...que no sé si es intelectual ;-) pero si que es  agradable, entre el ruido que hay a mi alrededor. Tal vez es que la vida de nuevo m ha escuchado y me ha concedido lo que necesitaba...




viernes, 20 de septiembre de 2013

Reencontrarme


Quizá todo comenzó esta mañana cuando al salir de casa vi la luna llena más impresionante que he visto en muuuuchos meses. Como tantas veces desde que era niña, me quedé embobada mirándola, abstraída por la luz que reflejaba, perdida en su halo anaranjado...

Su sola presencia me hace recordar tantas cosas acerca de mí misma...  Me puse los cascos con la música alta para espantar el dolor de pies. He descubierto que cuando alguno de mis sentidos está saturado no puedo prestarle atención al dolor, así que... bien por esa percusión y esos crescendos que me hacen olvidar que camino.

De tarde, un paseo tranquilo hasta la biblioteca... disfrutar de la luz y la temperatura de estos días... rememorar palabras, risas y abrazos... sentir que es el momento de pensarte, de escucharte y ser capaz de ir separando el grano de la paja en ese silencio que a veces te acompaña.

Pensarte... si... es casi un lujo. Sentir que estás preparada, dedicarte ese tiempo para analizar y reflexionar sobre lo que ha ocurrido las últimas semanas y llegar a conclusiones que aunque a veces no gustan están ahí... atravesar... atravesar los miedos y de nuevo encontrarte con quien eres. Reconocerte en la calidez de la tarde, en el árbol que ves por vez primera, en la madera del suelo que piso, en la calle que recién descubres y bajas... reconocerme en ese bienestar que alcanzo en raros momentos y quedarme... reencontrarme.

Luna, Andrés Suárez, sol, abrazos, palabras...

Reencontrarme.

miércoles, 28 de agosto de 2013

Surrealismo y SPM a partes iguales

Hay días que es mejor no levantarse. Días en que pones el pie en tierra y ya sabes que el cuerpo no augura nada bueno. Que te notas rara, revirá, con una sensación de.... no, hoy no debería moverme de casa...

Me he levantado a las 6 de la mañana y aún así he llegado 20 minutos tarde a trabajar. Podría pensar que ha sido por la mujer que casi me mata en el metro después de que el estornudo que me ha pillado por sorpresa le haya alcanzado la mano. Pero no. Quizá porque con un frenazo justo antes de llegar a mi estación, cuando ya estaba levantada, me he abalanzado sobre el culo de un tío altísimo que estaba delante de mí. Después me he quedado pensando si sería un hecho fortuito. O tal vez un inicio de cambio de orientación sexual...

Pero en cualquier caso ninguno de estos sucesos han sido el causante de que llegara tarde, sino el hecho de haberme pasado 20 minutos buscando en mi casa como una loca las llaves de mi ex. Está fuera de Madrid y me pidió que le regara las plantas y una semana después cuando voy a coger sus llaves, estas han desaparecido. He buscado por todas partes. Estaban ahí, en la mesa del salón pero por más que he movido los libros que tengo encima no las he encontrado. Estanterías, cajones, habitación, cocina... incluso baño. Cuando he llegado a la desesperación hasta les he preguntado a las gatas. Después me he dado cuenta de lo absurdo de la situación y me he declarado vencida.

En la parada del bus me he dado cuenta de que las llevaba en mi mochila porque las había metido antes ahí. Y si... ese es el motivo de llegar tarde hoy. Pasarme 20 minutos buscando unas llaves que estaban en mi mochila.

Y ahora ando comiéndome con verdadera ansiedad un paquete de frutos secos. Es lo que tiene el síndrome premestrual. Ese, si... el que me hace pensar... "las hormonas que cabronas"... ;-)   que ya sabemos cómo funcionan y a mí me llevan a tal estado de ansiedad que paso de tocarle el culo a un tío, a pelearme con varios clientes esta mañana, o mandar a mi jefe a la mierda porque se le ocurre venir en mi tiempo de descanso a darme un papel....El puñetero síndrome premenstrual que me tiene tan triste estos días, pensando en los imposibles, en las apetencias, los deseos, lo querido, lo buscado,  el movimiento y la desidia.... Este puñetero SPM que me deja al borde de las lágrimas aunque a menudo salgan en forma de gruñidos, que me lleva a abandonar por falta de fuerzas, que me instala en la única querencia de un abrazo. Ese que no llega...

Menos mal que el síndrome termina cuando llega la regla. Hay que joderse...


Gracias a mis chicas de la T.R. que hoy se están volcando en animarme

martes, 20 de agosto de 2013

V V


El puñetero V V casi ha podido conmigo. Me refiero al virus veraniego. Me ha tenido fuera de combate los últimos cinco días.

Me movía a cámara lenta en casa. Iba de la cama al sofá, del sofá a la ducha, de la ducha a la cama... Me regaba unas cuatro o cinco veces al día para ver si así conseguía bajar un poco la temperatura corporal. Fiebre + ola de calor en Madrid = me quiero moriiiiiiir

Me despertaba a las 7 de la mañana y me abría el balcón para que entrara un poquito de "fresco". Así hasta las 9, en que ya empezaba a apretar un poco el calor y había demasiado ruido. Más del que podía aguantar el dolor de cabeza.

En fin, que no quiero explayarme, que no ha sido más que un jodido virus, aunque lo he llegado a pasar mal. Ahora ando con antibiótico y espero estar bien para el fin de semana.



Pero qué leches estoy contando... lo único que quiero decir es... mierda de virus que me tiene desde hace días venga a pensar en laberintos. Hala!! a pintar mandalas y a cantar el gayatri mantra se ha dicho!!



lunes, 15 de abril de 2013

Cerezos y pozas


Recorrer la comarca de la Vera y el valle del Jerte es algo que debe hacerse al menos una vez en la vida. Si, eso le dije a la de Antena 3 que me entrevistó el otro día. Lo mismo he salido en la tele, me he hecho famosa, y aquí sigo escribiendo ñoñopòst!

En mi caso no era la primera vez pero si que ha sido la primera en que he visto los cerezos en plena floración. No pienso recurrir al manido argumento de que el valle parecía nevado. Estaba precioso y lleno de flores, eso si.

Necesitaba esta salida, desconectar de Madrid y de muchas historias que me están viniendo en las últimas semanas.

Así que he respirado desde el ombligo, me he empapado la cabeza con el agua de las pozas, me he fundido con las rocas y vuelvo con la cálida sensación de ser una mujer afortunada. Mi grupo de heteras me cuida, me escucha y me hace disfrutar.



Otro puente cruzado  :-)
 

Y al fondo Gredos nevado
 


El valle al atardecer. En lo alto aún no florecieron los cerezos


Poza en Arroyomolinos


El descanso de la guerrera
 

martes, 5 de febrero de 2013

Just keep swimming



Tengo una cicatriz en la cabeza. Con tres años me resbalé en casa y caí contra una columna. No recuerdo cuántos puntos me dieron pero cada vez que me corto mucho el pelo se me ve. Hay personas que me preguntan por qué dejo que se vea. A mí no me importa.

Tengo también una cicatriz en la rodilla y otra en la mano. Son heridas que me hice en los campamentos. Y en el muslo guardo el recuerdo de una araña que me jodió un verano entero.

Marcas que adornan  mi cuerpo y que a mí me hablan de haber vivido. Junto a ellas pero algo más lejanas a la vista, hay otras marcas indelebles. Señales de heridas emocionales que a veces expongo al aire para que respiren y cicatricen bien.



Esta canción es la que se ha llevado hoy mis célebres 15 segundos de fama

Hoy estreno nueva cicatriz. Tiene forma de sonrisa porque ha sido forjada entre muchos buenos momentos y risas. Es sólo mía, ya que la herida me pertenece sólo a mí pero puedo decir que nunca me habían hecho una herida con tanto cuidado y mimo.

Todavía está muy tierna (la canción que os pongo es fiel reflejo) así que tengo que dejarla que siga su propio camino. Mientras, seguiré respirando. Y por supuesto seguiré nadando, como decía mi admirada Ellen Degeneres en Buscando a Nemo.

Me considero una mujer afortunada porque he aprendido a vivir determinadas experiencias sin caer en los dramas tan propios de estas historias.

Hay quien opina que si no estás llorando por los rincones es que en el fondo te daba igual. O que eres muy fría. No es cierto. Estoy deseando que llegue el fin de semana para abrazarme a algunas amigas que quizá me traigan el mar. Pero mientras me ocuparé de mimar mi cicatriz para que vaya sanando. Estos días hace la temperatura ideal en mi ciudad para salir a pasear con ella. La pondré al sol, así que si la veis asomar dejad que ocupe su propio espacio, por favor.


viernes, 25 de enero de 2013

Amor


Hace un par de días fui a ver la peli Amor de Michael Haneke. Todavía no había visto ninguna película suya y esta me apetecía.

Me acompañaron un par de amigas. Cuando estábamos esperando en la puerta de la sala me fijé que había una panda de señoras mayores. Para mí que hasta habían ido a la peluquería ese mismo día proque llevaban unas permanentes altas que serían la envidia de Marge Simpson.

Le dije a mis amigas que esas señoras se estaban equivocando de película. Seguramente habían oído el título, les habían dicho que iba sobre una pareja mayor y habían dejado correr la imaginación pensando en que sería algo romántico.

Nada más lejos de la realidad. A los veinte minutos de película se marcharon tres de las señoras. Al cabo de unos cuarenta minutos, una de mis amigas, que veía reflejada fielmente la enfermedad de su madre. Detrás de ella otra de las señoras. Las que se marcharon y las que nos quedamos llevábamos ya rato llorando a moco tendido.

No quiero destriparla, sólo diré que radiografía el proceso de una enfermedad incapacitante y cómo la pareja se aisla por completo para vivir esa enfermedad. Presenta el límite cruzado del amor. Cómo pensando que hacemos lo correcto nos perdemos a nosotros mismos. Creo que es la tipica película que suscita debate entre lo que creemos o nos han vendido que es el amor incondicional y lo que debería ser el amor real.

El espacio personal, la escucha de las necesidades del otro, el laberinto de la enfermedad, la soledad, la familia afectiva, el acompañamiento en la muerte, los rituales de despedida...La película es muy rica en contenido aunque las imágenes te atraviesen como dagas. Terrible, pero bella.

viernes, 18 de enero de 2013

La felicidad de las pequeñas cosas

Recuerdo que cuando tenía 20 años esperaba con ahínco que llegaran las 11 de la noche de los viernes. Esa era la hora feliz. Me refiero a ese periodo que hay (o había) en los locales para jóvenes donde te sirven dos copas de garrafón al precio de una.

Apurábamos las dos copas y salíamos disparados desde Moncloa hasta el Barrio del Pilar para llegar a la hora feliz de otro local que frecuentábamos. La mayoría de las veces íbamos en un coche despendolados, sacando el típico pañuelo blanco por la ventanilla simulando que alguno estaba malo para adelantar a todos los coches y saltarnos los semáforos. Llegábamos al lugar en cuestión cuando apenas faltaban 10 minutos para la medianoche, hora en la que finalizaba la ingesta masiva y barata de alcohol.

Aquella intensidad, sumada a las borracheras, la adrenalina de tener que llegar antes de una hora...todo eso me hacía vivir intensamente.

Pocos años después dejé de beber por completo. Mi cuerpo metabolizaba muy mal el alcohol y me despertaba tan borracha como me levantaba. Desde hace unos 4 años bebo algo de alcohol, alguna cerveza y quizá un poco de vino cuando salgo a cenar.

Pero esta noche me he bebido unos cuantos vinos. Eso si, no tienen que ver con la sonrisa que adorna mi rostro ahora mismo. La felicidad vacua que hallaba antes en ese disfrute sin sentido la he ido cambiando. Y a día de hoy, la felicidad la encuentro en las pequeñas cosas.

El rostro amable de alguien que te recibe, un abrazo dado con el corazón, las miradas limpias de personas cercanas...los jueves se han convertido en mi happy day porque están llenos de momentos y pequeñas cosas preciosas.

Hoy he tenido la suerte de poder presentar a alguien a quien admiro mucho. Alguien que me ha cambiado la vida. Un mujer extraordinaria que ha venido al Entredós a contarnos acerca del nuevo taller para lesbianas que van a llevar a cabo en la Fundación donde hago los cursos...Amarse para amar. Y las matronas del Entredós me han pedido que la presente, puesto que he disfrutado de sus enseñanzas. Así que me he bebido dos vinos para soltar mi lengua y mis colores y me he lanzado a contar acerca de la sencillez y la calma con la que esta mujer, Alondra, llega a las mujeres que la rodean y las entrega tanto.

Estas noches de los jueves, llenas de cariño, de palabras más profundas o livianas, de intercambios de ideas, y hasta nuevas visitas son con mucho las mejores de la semana. Son las que propician encuentros, abrazos y besos. Con sencillez va depositando capitas de felicidad sobre las mujeres que asistimos.

Después, cuando marcho a casa, bajo caminando por mi calle con la calidez que me proporciona el lugar, instalada ya en mi cuerpo.

Contemplo ese gajito de luna que cuelga esta noche del cielo y le doy gracias de nuevo a la vida por permitirme disfrutar tanto de estos momentos.

Buenas noches, luna. Buenas noches, mundo.
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