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viernes, 5 de febrero de 2016

Cafunéeeeeeeee


Os decía en mi anterior post que... abro los ojos y después viene la Vida... así llevo varias semanas... sin parar. Curro por la mañana y cada tarde ocupada en asuntos varios. Alguno con agobio y preocupación incluido.

Casi tienen que operar a Zoe. Viene arrastrando problemas en una de sus glándulas anales y hace unos meses tuvo una fístula. Le ha aparecido varias veces. El otro día, cuando le volvió a salir, el veterinario ayudante me dijo... mejor que operemos porque va a estar con estos problemas ya toda la vida. Me agobié mucho pensando en la logística... dejarla sin cenar una noche (de propina a Lúa también), pedir el día siguiente a la operación libre para quedarme cuidando de ella, llevarla a revisión sin quitarle el collar isabelino para que no se chupe la herida... y por supuesto, que todo saliera bien y le pudiéramos solucionar ese problema.
Volví a la clínica para que el veterinario principal la viera y este me dijo que había cicatrizado muy bien la fístula con la pomada que la echo y que no había necesidad de operar. Me quitó un gran peso de encima.

He estado en IKEA comprando algunas cosas para casa. Redecorando mi vida... en realidad lo que tendría que hacer es cambiar la tarima (quiero ponerla gris) que se me ha estropeado bastante el último año, pintar, arreglar el suelo de la cocina... ojalá fuera más manitas para hacer arreglos yo sola y ojalá tuviera pelas para hacer la reforma que me gustaría.

Después de redecorar la casa con una vajilla nueva, lisa y gris, que irá a juego con esa futura tarima, decidí que ya era hora de cortarme el pelo. Casi tres meses desde la última vez. Y aquí estoy, con los pelos de punta y esa sensación que me encanta de llevar el pelo recién cortado. La nuca rapada, por supuesto. Y ganas, muchas ganas de cafuné... si alguna quiere presentarse voluntaria para hacerlo, ofrezco masaje sensitivo a cambio...

... lo que me recuerda, que debo tener la suerte de mi lado. La semana pasada me enteraba de que viene en abril a tocar a Madrid... al Teatro Real!!! Ludovico Einaudi, el pianista que pone banda sonora a mis masajes sensitivos... Las entradas por supuesto agotadísimas... pero el otro día me dice Alondra... tengo dos entradas para ver a Einaudi... quieres una?... me faltó tiempo para abrazarla... no se puede ser más linda!! Tengo que escribir más sobre Alondra, le dedico mucho pensamiento y pocas líneas... Sus ojos azules y sobre todo su forma de ser conmigo merecen varios post. Llegarán.

martes, 11 de febrero de 2014

Quiero ser feliz


Y al fin me corté el pelo!!! Si, después de casi tres meses... ya lucía una hermosa rata encima de la cabeza... una de esas matas de pelo que me crecen a lo afro por un lado y laciolamidoporunavaca por el otro. Realmente tenía un aspecto que dependiendo del día oscilaba entre interesante y fea de narices.

Así que aproveché la primera sesión del año de tupper pelu para pelarme a base de bien. Que qué es una tupper pelu? Pues una reunión en casa de alguna amiga donde acuden un montón de tías y una peluquera y por un módico precio te deja arreglá. Mientras esperas tu turno estás de animada cháchara con las compañeras y he de decir que las conversaciones suelen ser muuuuucho más entretenidas que en la peluquería convencional.

Total, que ya voy contenta sin pelo. Hasta sonrío más. Porque a mí el pelo me pesa mogollón y me agobia demasiado. Parece que como siempre lo llevo corto tengo poco y no es cierto. Además me nace y crece hacia delante, de manera que en cuanto el flequillo se desmanda, me encuentro con un telón delante de mi ojo vago que no me ayuda en nada a ir por la vida sin matarme.

Y otra cosa que me ocurre es que cuando me dejo crecer el pelo me noto que me pongo de mal humor. Me siento muy incómoda. No soy yo. No puedo explicarlo de otro modo. Es que simplemente no soy yo. Es como con los disfraces... que los odio... no me gusta parecer alguien que no soy yo.

En el taller de escritoras contemporáneas que hago nos toca leer el libro de Winterson... "Por qué ser feliz cuando puedes ser normal?" --- ojo spoiler --- que es la pregunta que le hace la madre de la autora a esta, cuando descubre que es lesbiana. Nos consultaba la profe si alguna vez nos habían hecho esta pregunta. Nunca había pensado en ello pero reflexioné y caí en la cuenta de la cantidad de veces que me lo han preguntado a mí. No con esta frase en concreto. Hay muchos modos de formular una pregunta. Cada vez que hago algo que me aleja de la femineidad, que me corto el pelo, que me visto con ropa masculina, que dejo claro que no soy hetero, que no respondo al imaginario y al constructo heteronormativo, aparece alguien que me hace esa pregunta.

Puede tener forma de opinión, de comentario de rechazo, puede ser la cantidad de veces que me han juzgado por mi apariencia.... mis padres, mi familia, mis noamigos, mis compañeros de trabajo... o incluso la semana pasada en el Centro de Salud... cuando al salir del baño una señora me cogió del brazo y me zarandeó mientras me decía... has entrado en el baño de las señoras... Evidentemente, contesté. Y se me quedó mirando de arriba a abajo mientras sus ojos formulaban la  maldita pregunta... ¿por que ser feliz cuando puedes ser normal? ... por qué?

No lo sé. Y en realidad no me importa. Sólo me importa ser yo. Y quiero ser feliz.

sábado, 9 de marzo de 2013

Cafuné


Ya os he comentado muchas veces que me corto el pelo con asiduidad. Me gusta llevarlo cortito y con lo rápido que me crece, en cuestión de dos meses siento que tengo greñas.

Además, el cortarme el pelo siempre hace que me anime un poco. Igual que muchas mujeres se van de compras cuando se deprimen (toma topicazo!) yo voy a la peluquería a ponerme en manos de Sergio, cuando me siento triste o revuelta. Después de una semana llena de lluvia intensa y de algo de resaca emocional le dije al peluquero que cortara todo lo que pudiera y así lo hizo.

Ayer quedamos unas cuantas en Entredós antes de la Mani. Habíamos tenido la misma idea muchas y aquello estaba hasta arriba de mujeres.
Se ve que mi pelo rapado produce una curiosa reacción...venían a tocarme la nuca diciendo que es una gozada la sensación.

Etcétera nos comentó que a eso se le llama cafuné...el acto de hacer mimos con movimientos en la cabeza. Desconocía el término pero la sensación....miau! La sensación es maravillosa. Me dejé hacer, me dejé tocar, rozar, rascar...Sentada en las escaleras y con la cabeza agachada disfrutaba con la enorme sensibilidad que tiene mi nuca. Llegó un momento en que me puse roja como un tomate de la cantidad de sensaciones y escalofríos que me recorrían.

Después, en la Mani de las mujeres, me emocioné como siempre con la batukada. Esas chicas me dan vida!!! Le decía a Arpo que una sesión de batukada es como hacerte 10 sesiones de cuencos tibetanos. Nosotras íbamos pegadas a los tambores grandes y sentíamos la vibración en el estómago emergiendo y llenándonos de energía. Lenteja, Etcétera y yo no nos cansamos de bailar al ritmo de la percusión durante todo el recorrido.
 


La lluvia hizo acto de aparición. Fue en ese momento cuando sin paraguas ni chubasquero alcé mi cabeza al cielo, extendí los brazos y dejé que la lluvia me acariciara. Las gotas que caían resbalaban por mi cara y mi cuerpo y se fundían con las vibraciones de los tambores que me recorrían. Si...anoche fui agua. Fui marea viva. Y ese agua me hizo tanto cafuné como la mano que me estuvo acariciando parte de la noche.

viernes, 8 de junio de 2012

Este Momento

un ritual de Viernes. Una sola foto - sin palabras - la captura de un momento de la semana. Un simple momento especial, extraordinario. Un momento para hacer una pausa, disfrutar y recordar.




Inspirado por Soulemama y extendido por Farala



¡ Deja un link si quieres pero también agradezco los comentarios !



martes, 24 de enero de 2012

Post honorífico olorífico pero no terrorífico


Creo que a todas nos ha traído un montón de recuerdos el post de Farala. Hemos tirado de memoria para comernos esas magdalenas de Proust...

Desde que hace unos 20 años mi madre me trajera una colonia de un viaje que hizo al extranjero he utilizado siempre las mismas, con mayor o menor frecuencia. Llega el momento de confesar que en mi cuarto de baño hay bastantes botes de colonia. Por ironías del destino los productos de estética me salen muuuuuuy baratos. Apenas los uso. Pero las colonias si. Quizá eso ha motivado que a lo largo de los años haya ido probando diferentes marcas. Cuando doy con una que me gusta especialmente, me la quedo en la colección y así pasa...ahora mismo tengo unos 10 botes. Mis colonias son de las que normalmente denominamos fresquitas y casi todas tienen en común los olores amaderados

El que use una u otra depende en buena medida del ánimo que tenga, qué es lo que vaya a hacer o cómo vaya vestida (ya, ni que variase mucho mi vestimenta).He aquí la imagen ilustrativa de mi colección de fragancias... 

Y ahora...un pequeño paseo por mi universo oloroso. Para catas, pedir cita primero... ;-)

La que utilizo más a menudo desde hace unos 16 años es la de One de Calvin Klein. Es el olor con el que me siento más identificada. No sé si influirán factores psicológicos, como el hecho de que sea unisex, pero es cierto que reacciona bien con el PH de mi piel. Cuando me acabo de duchar y no me apetece echarme colonia suelo rociarme con el body spray de la misma marca.

Si me levanto con mucha pluma...Sí! Qué pasa! Hay gente que dice que se levanta con el pie izquierdo. Yo hay días que me levanto con mucha pluma...así luego me dicen en el facebook como me han dicho hoy que soy un poquito butch...ays!! qué disgusto!! A lo que iba...para esos días con pluma XL utilizo IN2U, también de cK. Ni que decir tiene, que en su vertiente masculina.

En diferentes días puedo utilizar las colonias masculinas de Kenzo, Issey Miyake o la más reciente de Madera de Naranjo. Es curioso, en la mayoría de los casos, las colonias que utilizo tienen versión femenina pero sus olores, aunque parecidos, no me atraen en absoluto. Incluso en algunos casos como la de Issey Miyake me desagradan!

La primera que os comentaba es la de Baby Blue Jeans de Versace. Ya no la fabrican, según me han dicho en diferentes perfumerías de Madrid. Una amiga extranjera me la consiguió y me la regaló por mi último cumpleaños. Ahora me la hecho con cuentagotas para que me dure lo más posible. La suelo utilizar en días nublados y algo húmedos, ya que su olor me recuerda a los bosques del norte.

Y por último...quizá la que más contrasta conmigo pero que me encanta...Tous. La única en su versión femenina. Esta la llevo solamente cuando estoy enamorada. Si además me voy de escapada con mi pareja,  entonces utilizo una crema hidratante de la misma marca que me deja un olor increíble y que me hace irresistible. Jajaja!

martes, 14 de junio de 2011

Momentos dulces, momentos amargos.

Llevo un par de semanas rara, muy revuelta, nerviosa...duermo mal, o me despiertan los vecinos de arriba con sus broncas o me despierto yo solita con pesadillas...

Así que cuando tengo ánimos me lanzo a la calle, a disfrutar del triángulo de olor que hay en mi barrio.
Paso junto al Jardín del Moro. Allí, en su rincón sur, junto a la casa del guarda hay una enredadera de jazmín que en días de primavera derrama dulzor. Subo por mi calle embriagada por el aroma de las acacias. Con un olor mucho más tenue juego a cerrar los ojos y dejar que mi nariz olfatee buscando el árbol que huele. Continuo calle arriba para detenerme junto a la tapia del Jardín de Anglona. Sobre su tapia se despeña tanto jazmín que si inspiras profundamente puede llegar a marearte.

Respirar esos olores me dan vida. Dejo que el dulzor de la primavera me impregne antes de irme a Valencia para el nuevo taller de mi curso.

En el Huerto de la Bomba (en un pueblo perdido de Valencia) he pasado un fin de semana encantador, rodeada de naturaleza, de agua, de sororidad... Me ha tocado madrugar mucho más de lo que he hecho en los últimos meses, he dormido muy poco pero era la última en abandonar las charlas junto a la piscina por la noche.

Me ha tocado ducharme con agua fría, caminar sobre rocas escarpadas con los ojos vendados, gritar hasta quedarme afónica buscando mi voz. Pero el esfuerzo físico no ha sido nada comparable con el agotamiento mental que me he traído. Si, ha sido muy duro para mí. Y ahora escribo sin ganas. Me niego a pensar. Mi mente se pone en huelga de lógica caída. Es mi mecanismo de defensa frente a una situación que me está superando en estos momentos.

Nos han contado en el curso que frente a un desencuentro con alguien hay dos posibilidades. Si para ti no es negociable, salir de la situación, marcharte. La otra opción como nos dijeron es “correrse”, cambiar tu posición frente a ese tema. ¿Pero qué haces cuando no tienes fuerza ni voluntad para tomar una de las dos opciones?

Pese a todo me quedo con una sensación muy buena del fin de semana. He jugado con una gata de 17 años y su cría de 4 meses!! He huído de dos mastines enormes y ciertamente babosos, me he bañado desnuda por primera vez en mi vida acompañada de mujeres con las que no tengo una amistad de años, he disfrutado, he reído a carcajadas, he llorado...en definitiva...he vivido.








   




Ahora toca salvar ese desencuentro que me tiene bloqueada, salir del encierro y no negarle a ella los abrazos o besos que me pide aunque me duela sólo rozarla.




PD Creo que mi cabeza está pidiendo a gritos que me esquile de nuevo.

viernes, 3 de junio de 2011

Cuestión de Identidad

Aprendí a leer con algo más de tres años.

Fui muy precoz en eso. Mi hermano, un año mayor que yo, estaba aprendiendo con cuatro años y en aquella época yo le profesaba tal admiración que me fijaba en todo lo que hacía. Así que aprendí a leer viéndole a él. Cuando las profesoras y las monjas de la guardería se dieron cuenta de que con algo más de tres años yo ya leía le echaron la bronca a mi madre. La niña leía y lo que no hacía era dormir.

Cada tarde nos montaban unos colchones para dormir la siesta y yo me pasaba el rato dando vueltas. No recuerdo si daba guerra, supongo que si, Apenas hablaba con alguien que no fuera de mi familia así que no sé qué clase de guerra daba. La monja que nos cuidaba se hartaba de mí, me llevaba a otra sala, me regañaba y me amenazaba con hombres del saco, coqueros y todo tipo de personajes masculinos horrendos. Pero daba igual, yo seguía sin dormir. Así que decidieron aprovechar mi capacidad de aprendizaje y me tenían la hora de la siesta leyendo cuentos. 

En las Navidades del 78, con los seis años cumplidos en agosto, los Reyes Magos me trajeron una versión algo reducida y edulcorada del libro de Mujercitas. Por la noche, antes de intentar que me durmiera, me dejaban leer un poco. Cuando terminé de leerlo quise comenzar de nuevo. Creo que mis padres nunca supieron por qué sentía tanta pasión por aquel libro.

Podéis imaginar que el personaje que me atrapó fue el de Jo. Recuerdo quedarme mirando la portada del libro, en la que aparecía una ilustración de una chica sonriente con el pelo corto acompañada de sus tres hermanas muy señoritas. Aquella ilustración me enseñó que era posible ser chica, llevar el pelo corto y ser feliz. También me encantaba la idea de que la incansable escritora de historias hubiese acortado su nombre. Fue entonces cuando yo decidí que sería Chris.

Ese no es el nombre que aparece en mi carnet de identidad. De hecho, el oficial es compuesto y nunca me he sentido identificada con ninguno de los dos. Con seis años escogí mi nombre, con el que quería que me llamaran. A los 11 comencé a firmar con él. Y aunque me costó muchos años entender y verbalizar la motivación de mi decisión, sabía que tenía que ver con mi identidad.

El nombre por el que me llamaban en el colegio, en mi casa, mi familia...era el de un personaje que se habían inventado ellos. Alguien a quien habían dotado de unos rasgos físicos determinados, de una personalidad concreta y a la que le habían asignado un lugar y una posición tanto dentro de la familia como en la vida.

Desde muy joven me rebelé contra esas ideas. No, yo no era la niña de melena castaña, de buenos modales, con vestidos de flores y verdugo azul marino. No era la comparsa de mi prima, que me llevaba 11 meses y 12 días, no era a la que obligaban a disfrazarse en las fiestas y a bailar con faldita y lazo en la cabeza.



Era y soy Chris. Con mis particularidades físicas, mi pelo corto, mi supuesta androginia, la ropa holgada, los vaqueros y las zapatillas de Converse. Soy Chris, tímida por naturaleza pero dicharachera en la intimidad. Soy Chris, la bollo, la cariñosa, la detallista, la borde y sarcástica, la amante de la naturaleza...

Soy Chris, de las pocas bolloblogueras junto con Lena que no utilizo un nick para identificarme. Es el nombre que me identifica , la persona que soy y no la que siempre han querido los demás que fuera.

Me comentaba hoy una bloguera que ha cambiado su blog por motivos de fuerza mayor, que no se siente identificada con su “nueva personalidad” Y es que creo que el nombre es parte de nuestra identidad. Nos forma, nos resume, nos dota de nuestra esencia... No os ha ocurrido nunca que habéis conocido a alguien y al presentarse habéis pensado que no le pega nada el nombre?

Curiosamente, algo que nos define de tal modo, nos viene impuesto. Muchas veces se corresponde con la ilusión de nuestros padres que nos han imaginado aún antes de nacer. En el caso de las adopciones resulta aún más extraño. Si vienen de paises donde no se habla español es casi seguro el cambio de nombre. ¿Alguna vez nos hemos planteado que sienten los niños adoptados con más de tres años, cuando no sólo cambian la cultura sino que además se ven obligados a adoptar una nueva identidad?

Y todo este rollo....para contaros que una marca de bebida isotónica va a cambiar de nombre. Y han lanzado una campaña publicitaria en la que te animan a que contactes con ellos si quieres cambiar tu nombre.

Llevo años queriendo cambiarlo, así que entré en la “promoción” rellené el formulario, solicité los certificados que necesitaba, hablé con los testigos que me exigen para acreditar que llevo toda mi vida haciéndome llamar Chris...y me contestan hoy que mi cambio de nombre no es viable porque resulta intrascendente para la Dirección General del Registro y el Notariado.

Obviamente para ellos resulta intrascendente, pero cuando alguien solicita un cambio de nombre no creo que lo haga por mero capricho. Al menos para mí, resulta vital cerrar el círculo que inicié hace tanto tiempo y que me asignen el nombre con el que me identifico.

¿En qué país tan avanzado vivimos si te permiten cambiarte de sexo, pero no te dejan ponerte el nombre que quieres?  

lunes, 18 de abril de 2011

Esquilada

Hoy me he esquilado. Quizá sea preferible que utilice ese término en vez de decir "me he cortado el pelo". Cada vez que digo que voy a cortarlo la gente me suele mirar con cara de incredulidad y me dicen... más?
Y a mí me toca aclarar que de longitud no me lo corto mucho. lo que más hago es descargarme, quitarme pelo. Porque tengo tal cantidad que puedo asegurar sin temor a equivocarme que nunca me quedaré calva.

Sergio, mi peluquero me dice que nunca ha visto nadie que con el pelo tan corto tenga tal mata. Además es tan compacto que se hace una masa y cuando yace en el suelo parece una rata.


Para volver a casa he cogido el autobús. Había varios asientos libres y he escogido uno junto a una ventanilla por donde daba el sol. En el asiento del pasillo una señora de unos 50 años. Cuando he llegado hasta ella le he pedido con educación...¿Me permite?
La señora en vez de levantarse simplemente se ha girado sacando sus piernas del espacio por donde yo debía pasar.

No he podido evitar decir en voz alta..."Pues malamente". Y yo que tengo "fondo de culo", no he tenido más remedio que pasar por el espacio que me dejaba. Supongo que no le habrá resultado muy agradable encontrarse con mi culo en su cara.  

Me fastidia mucho la gente que no se menea en los asientos del autobús para dejarte pasar. Como las señoras que te ven en el asiento del pasill y siempre te piden que se lo cedas porque se van a bajar enseguida aunque vayan hasta el final de la línea!!

jueves, 29 de julio de 2010

No es lo mismo estar saliendo que estar salida

Me ha parecido un buen eslogan de anuncio publicitario para atraer la atención. Y ahora que ya he conseguido que empieces a leerme, espero que no decaiga tu interés cuando te enteres de qué va este post.

En el de ayer, dejé caer que hoy saldría del armario en mi trabajo. En realidad me expresé muy mal. En mi empresa saben de mis preferencias sexuales desde hace años. Eso si, en mi nuevo departamento me he quedado sin compañeros que lo sepan oficialmente y echo mucho de menos poder soltar chorradas. Aunque, claro, la cabra tira al monte y de vez en cuando se me oye mencionar a nombre de invocación blasfema a la Virgen del Carmen delaPicaMorales. Así que a poco que algún compañero haya googleado el nombre de marras sabrá a lo que atenerse conmigo...

No obstante como algunos os habéis quedado con ganas de post “saliendo del armario” os contaré cómo acaeció aquel suceso.......

Era el año 99. Llevaba ya 5 años en la empresa y corría el rumor de que yo era un poco rara (mentira, soy de lo más normal). Hubo algún compañero que haciendo caso omiso de mi apariencia (tirando a masculina) quiso ligar conmigo. Pobrecillo, todavía me estoy riendo por dentro de lo desencaminado que iba.
También hubo quien pensó que yo me tiraba a todos los tíos que podía y que por eso conocía las técnicas sexuales hetero que comentábamos a la hora del café. Y por más que yo comentaba que me las explicaba un primo mío no me creían. 
Mi rareza para ellos radicaba en que no me podían definir. Mi apariencia física era andrógina (mucho más que ahora) pero por lo que contaba de las técnicas sexuales parecía una ninfómana. En cambio nunca mencionaba a un novio o un rollo con algún chico....

Aquel año entró una chica en la empresa con mucha pinta de bollo -para quien quisiera verlo, claro -. En aquella época en que Chueca empezaba a despuntar entre los gays y no había casi nadie fuera del armario, el encontrar a alguien de tu “misma especie” ya era sinónimo de “tenemos que (a)liarnos”. Daba igual si aquella muchacha me resultaba un poco basta cuando le daba por rascarse la espalda frotándose contra el quicio de la puerta, al más puro estilo oso. Pues eso, que nos enrollamos. 
Llegó Semana Santa y nos fuimos a Mallorca sin avisar de nuestros planes a nadie del trabajo. Después de varias noches de lujuria y pasión (mentira!! qué tía más fría, cagonentó!!) el último día bajamos a la playa y nos quedamos dormidas al sol. Cuando despertamos el daño ya estaba hecho. Nos habíamos achicharrado enteras. Los ojos se salvaron porque llevábamos las preceptivas gafas de sol, con lo que el quemao a lo bonzo tenía además un toque mapache simpatiquíiiiiiiiiiisimo



El cachondeo fue al día siguiente cuando llegamos a trabajar. Hubo quien de forma inocente me dijo... andá, tú también te has quemado, como Ana!! pero la mayoría se dedicó toda la mañana a cuchichear y a reírse en nuestra cara. El director vino después de hablar con Ana y me dijo.... a que adivino lo que te ha pasado... el sábado te acostaste dormiste muy tarde y el domingo te quedaste dormida en la playa con las gafas de sol puestas... Por cierto, has traído alguna ensaimada?
Lo único bueno de la situación es que aunque estaba muerta de la vergüenza, no notó que me ponía colorada jajaja!!

Durante mucho tiempo tuve que aguantar que saliera mi nombre en reuniones de directores en plan de cotilleo aunque al final se aburrieron de contar lo mismo de mí y pasaron a cotillear sobre otros compañeros más de actualidad.
Cuando mis padres se enteraron de que me gustaban las mujeres creo que sintieron mucho miedo por cómo me afectaría en el trabajo. Para ellos lo mejor era “no llevar pancartas”, no hacerme notar... esconderlo. Pero yo decidí hace tiempo que no quiero vivir una mentira y tampoco quiero vivir con miedo.


Oído hoy en el trabajo a propósito de mi corte de pelo. Algunas de las respuestas he conseguido que no salieran en voz alta...

Esto lo has hecho porque te duele el trigémino?
Claro, es que pensé o me corto el trigémino o me corto el pelo y preferí lo segundo porque vuelve a crecer. El trigémino no..

Uy qué miedo das ahora Chris. Qué pinta de malota. Toma mi cartera...
No eres más tonto porque no te entrenas. Que lleve el pelo corto no significa que vaya a atracar a nadie.

Jaja Pareces el Pájaro Loco con esa cresta.
Y tú la prima embalsamada de Tutankamon. Pero como le tengo respeto a la tercera edad procuro no decírtelo.

Has dicho que te llamas Chris...Christian?
Qué ingenioso!! Te ha contratado ya como guionista Buenafuente?

Pues a mí las chicas me gusta que lleven melena. Con el pelo largo y algo de maquillaje quedarías más guapa
Y si le añado un vestido con escote y unos tacones ya me puedo presentar al concurso Miss Drag Queen 2010

Ahi va!! vaya corte te has dado eh? Me gusta la cresta que te has dejado.
Si. Ahora voy fresquita. Gracias!!
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