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lunes, 2 de octubre de 2017

Todas las flores


Le tenía miedo a esta semana que ahora termina. Me encontré con la agenda llena de actividades por la tarde/noche. Cada día. Y con el madrugón que me doy para ir a trabajar, sabía que me iban a faltar horas de sueño. Y biba de mí, no fui capaz de calcular cuántas iban a terminar siendo.

Mi bendita compañera de trabajo, la que se sienta a mi lado, ha sido testiga de cómo según transcurrían los días acudía más agotada y más sonriente en una mezcla cuando menos curiosa.

Comencé la semana acudiendo a una charla con Jeanette Winterson, cuyo libro Por qué quieres ser feliz cuando puedes ser normal se convirtió hace tiempo en mi libro favorito y lleno de referentes.





"He seguido trabajando con las historias del Grial durante toda mi vida. Son historias de pérdida, de lealtad, de fracaso, de reconocimiento, de segundas oportunidades. A veces tenía que dejar el libro y pasar a la parte donde Perceval buscando el Grial, tiene un día una visión de él, y luego, porque es incapaz de hacer la pregunta crucial, el Grial desaparece. Perceval se pasa 20 años vagando por los bosques, buscando lo que había encontrado, lo que le fue entregado, algo que parecía muy fácil, pero que no lo era.
Más adelante, cuando tenía dificultades en el trabajo, cuando sentía que me había perdido o me alejaba de algo que no era capaz ni de identificar, la historia de Perceval me daba esperanzas. Tenía que haber una segunda oportunidad. De hecho, hay más de dos oportunidades, muchas más. Ahora se, después de 50 años, que le encontrar/perder, olvidar/recordar, marchar/volver, nunca se termina. La vida entera se mueve alrededor de esa otra oportunidad y mientras seguimos vivos, hasta el mismísimo final, siempre hay otra oportunidad."

Este fragmento, que le leí a alguien hace unos días, ha seguido resonando en mi cabeza. Se ha mezclado con los ecos de La Llamada, a cuyo preestreno asistí el martes. Subidón de emoción, de música, de canciones que recuerdo de tantos años atrás... Todas las flores, que salen a embrujar los amores, y despiertan mis ilusiones, dicen que vendrás... y voy a escribirte, una canción de brazos abiertos... Si os apetece pasar un buen rato y reiros, sin preocuparos por lo que pase más allá de la sala de cine, sin tener que pensar en independencias o en cifras del paro... id a verla. Regalaros una tarde de desconexión y disfrutar del inmenso placer de reír sin más.

Para no aburriros, el resto de la semana ha estado lleno de palabras, de voces bienvenidas, de abrazos post veraniegos, de amor... de mucho amor... todo el que me da mi familia elegida y de multitud de sonrisas con las que me he levantado cada día... con las inmensas ganas de que Madrid sea más que nunca, una ciudad que acoja, una ciudad que permita vivir los sueños y que como la vida misma, ofrezca otra oportunidad.

domingo, 13 de marzo de 2016

Ya se ha acabado la noche

Sucedió hace dos meses. Y aunque no me pareció importante, supongo que mi inconsciente lo guardó y lo ha estado trabajando en silencio.

Volvíamos Alondra y yo en el coche a Madrid. Hablábamos sobre niños transexuales, acoso escolar, lo que cuesta encontrar un lugar en el mundo cuando sientes que tu identidad de género y tu orientación sexual son diferentes a la mayoría,.. la mierda de siempre de las etiquetas...

Me resulta muy fácil hablar con ella. Siempre me escucha con el corazón abierto y nunca me juzga. Sólo te mira desde su profundo azul y después en cinco segundos logra poner en orden todos mis demonios internos...

Así que tras escuchar las consecuencias que conllevan una niñez y adolescencia tan complicada como la mía y lo que aún hoy arrastro, me dijo... "bueno, ya se ha acabado la noche"... Me quedé en silencio asimilando sus palabras. Y desde entonces...

He terminado de leer un libro de más de 700 páginas. No había conseguido volver a leer nada tan largo desde que estuve con la crisis fuerte de ansiedad. Me cuesta mantener la atención mucho rato. He llenado un mini ipod con canciones. Hacía tanto que no escuchaba música... He recuperado canciones que llevaba años sin escuchar y aún hoy soy capaz de cantar parte de ellas!
Y lo más importante, aunque parezca lo más absurdo... ayer, para salir me calcé mis Converse favoritas. Si, esas con las que me pateé por primera vez Nueva York y que no pude volver a utilizar por el dolor de mi pierna atropellada y las puñeteras plantillas que tuve que empezar a usar...






Ya se ha acabado la noche, Alondra. Y aunque el trabajo lo haya hecho mi inconsciente, siento que puedo recuperar parte de quien fui. Ya no necesito alejarla, alejarme de mí. Me puedo incorporar, integrar, puedo recoger esas partes que me gustaban. Como mi "yo con Converse". Me encantaba calzarme las zapas. Tengo unos 6 pares sin poder utilizar por el problema de la pierna, pero recuerdo perfectamente lo feliz que era cuando iba con los vaqueros y las zapas. Me sentía yo. Si. Exacto. Eso es.... ayer, de nuevo me sentí yo. Porque ya se ha acabado la noche. Gracias, Alondra.

domingo, 24 de enero de 2016

Simplemente silencio


Hay noches en que sueño tan dulce que no quiero despertar.  Luego abro los ojos y viene la Vida...

Hice la foto con el móvil


Recuerdo una tarde de enero de 2009. Nevaba en Madrid de forma intensa. Estaba en casa preparando una tortilla de patatas y esperaba a la activista coqueta. Había quedado con unas amigas y después vendría a mi casa a cenar y a dormir. Miraba por el balcón y veía la calle toda cubierta de nieve. La Catedral tenía un aspecto fantasmal bajo el cielo blanquecino. 


Cuando me avisó de que ya venía, bajé a la calle a esperarla. Quería tirarle una bola de nieve. Pero nada más salir del portal me asombró el silencio que había. Un silencio quedo, únicamente roto por algún coche que pasaba despacio. Subí hasta la esquina de casa para no tener el abrigo de los balcones. Allí levanté mi cara al cielo y extendí los brazos. Dejé que la nieve se posara sobre mí. Los copos descendían raudos y me alcanzaban dejando pequeñas huellas blancas a lo largo de mi cuerpo. Sola en la calle, envuelta en el silencio más hermoso que haya escuchado nunca, tuve la sensación de que el tiempo se detenía. Los árboles del parque y yo éramos testigos de aquel instante perfecto.

Esta mañana he visto unas fotos de Nueva York nevado. Por un momento, me he sentido allí, como si me hubiera trasladado de manera mágica y estuviera junto a la fuente de Bethesda o cruzando el Bow Bridge. He podido sentir de nuevo ese silencio perfecto que a veces logro substraer de la realidad y depositarlo en mí. Porque tras un sueño dulce, viene la Vida. Y entonces necesito quedarme en silencio.


Ambas fotos son de la Agencia AP



miércoles, 17 de junio de 2015

Otra vez como si fuera la primera


Ya está. Ya fui a Nueva York y ya volví. Aún ando asimilando las vivencias y la intensidad de este viaje mientras me destroza el jet lag. Paso el día quedándome dormida por los rincones y de noche me espabilo. Sólo espero que se pase pronto porque no soy persona.

En algún momento he pensado que no merecía la pena el viaje por lo mal que lo estoy pasando desde el domingo, pero no es cierto. He vuelto a la ciudad que me encanta, que no deja de sorprenderme y he recorrido lugares nuevos, donde no llegué hace dos años. Me he sentido neoyorkina en muchos momentos. Que ya sé que es una gilipollez, pero es mi gilipollez y me siento feliz con ella. Me he manejado muy bien en el metro, he adivinado la calle que venía a continuación, el edificio que estaba a punto de aparecer a la vuelta de la esquina... supongo que años de mirar fotos, de buscar lugares en el mapa, me han hecho un poquito de allí.

Fue maravilloso el paseo en barquito al atardecer, el recorrido en solitario la última mañana por Central Park, los grafitis de las últimas avenidas, la visión de Manhattenge, el mercado de Chelsea, la langosta de Maine, las vistas nocturnas desde el Empire, encontrarme la bandera gay izada en Wall Street y la cantidad de bollos visibles y masculinas que fui viendo. Me llamaron mucho la atención las mujeres negras. Algunas eran muy atractivas y otras tenían una fuerza en el rostro y una energía increíble. Me encantó una policía que a la salida de Central Park le pregunté si sabía dónde estaba el metro más cercano y me dijo "si". Se me quedó cara de pava. Cuando al segundo caí en que me estaba vacilando nos empezamos a reír las dos con la broma y charlamos de forma distendida.

Pero no os puedo mentir... el momento que más odio de los que he pasado allí, tiene que ver con el que más me ha gustado... Me enteré por Internet de que mientras yo estaba haciendo el gilipollas en Chinatown, las protagonistas de Orange is the new black estaban en Times Square presentando la 3ª temporada. Me tiré de los pelos y me faltó tiempo por la noche para ir hasta allí a ver el escenario que habían montado. Y al llegar me encontré a un montón de mujeres con el uniforme de la cárcel, promocionando la serie junto a los cilindros con las imágenes de las protagonistas..... Si, hice nuevas amigas y allí mismo me declaré al cilindro de Alex Vausse!

He descubierto que aún tengo la capacidad de ver la ciudad como si nunca hubiera estado. Espero que algún día pueda repetir la experiencia. Aunque no será repetir porque hay tantos aspectos diferentes de Nueva York que cada vez es un viaje distinto.


















domingo, 17 de mayo de 2015

Palabras que olvido

Si, ya sé que dije que no quería abandonar el blog. Se me estropeó el ordenador hace unos 15 días. Me tocó especialmente las narices porque de repente tenía muchas ganas de escribir, de verter sentimientos y emociones por aquí.
Iba por la calle pensando en cosas y me decía, de aquí sale un post. Pero ante la imposibilidad de escribirlo en el ordenador, caia en el olvido.

Aquí estoy, con tantas palabras olvidadas estos días pasados...

Hice una entrevista en mi empresa para un puesto en otro departamento. La cosa quedó ahí, no me volvieron a decir nada. La entrevista fue agobiante porque llevaba unas bragas que me apretaban las i gles. El término correcto fue que me las estrangulaban. Y así no me salía ni la voz.  Lo comenté en facebook y hubo una campaña generalizada a favor de que me las quitara y las guardara en la mochila. Pero ya me ha pasado alguna vez, que luego se me olvidan y al sacar la tarjeta de entrada a mi empresa, el guardia de seguridad ha visto como salía enganchada alguna prenda interior.
Ni que decir tiene, que me dejé las bragas puestas.... una es muy decente.

Quedan unas 3 semanas para el viaje. Ya tengo todo lo gordo reservado. Sólo faltan los itinerarios. Mi familia sigue sin involucrarse y empiezo a estar más que harta de estar haciendo yo todo. Ganas me dan de llegar y e irme por mi cuenta a ver las cosas que me faltan.

Me siento un poco satélite en mi familia. A eso se une una antigua herida personal que pensé sanada y he descubierto que sigue ahí. Paciencia, todo lleva su tiempo. Dejo que las cosas se vayan colocando y como oí ayer... defiendo mi sombrero por ridículo que parezca.

domingo, 3 de mayo de 2015

Es suficiente


Me gustan estos días previos a que llegue el calor. Las tardes parecen mecerse entre el sol y la brisa, dejando mi barrio lleno del olor a la primavera.
Me gusta pasear y ver cómo caen a mis pies los "quesitos" de los árboles de la Ronda. Contemplo  la quietud del cielo, co alguna nube migrante. Miro los árboles que en cuestión de una semana se han poblado de hojas verdes. Los pájaro retornan al nido que alguno hizo delante del balcón.

Son días de incertidumbre por temas laborales. Días de pensarme mucho y oirme poco. Momentos de respirar y atravesar zonas de confort. El ruido interno contrasta con el sonido del oboe que escucho cuando camino respirando la dulzura de esta estación.

Mayo se adivina lleno de emociones. Mi mes preferido, inundado de luz mágica, me llevará en unos días a la Gran Carpa. Allí me quitaré el disfraz de adulta para que mi junior disfrute con las proezas del Circo del Sol. Después veré a Asier Etxeandia, cumpliendo un deseo musitado. Y si hay suerte, un bonito reencuentro con mi hermana antes de cruzar el charco.

Sólo tego que dejarme ir y preparar mi piel para esas emociones que prometen alterarla.

Si, miro al cielo y pienso... es suficiente.

domingo, 8 de febrero de 2015

De domingo a domingo


¿De qué sirve ver un montón de pelis si luego pierdo en la porra de los Goya con quien no ha visto ninguna?

Releo libros de hace tiempo y me sorprendo al leerlos de un modo diferente. Qué distinta recordaba alguna historia. El tiempo cambia a las personas y ya no soy la misma que leyó aquellos libros, ahora el acento lo pongo en otras cosas.

Vuelvo a ver películas relacionadas con Nueva York y dejo que la ilusión por mi segundo viaje a Manhattan vaya sembrando su semilla. Despacio. Poco a poco. De momento siento que vamos a ser los Martínez Soria por la Gran Manzana, pero soy incapaz de aventurar lo que ocurrirá una vez que estemos allí.

Contemplo los puentes que me dejé sin recorrer la otra vez. Quizá este año tenga la oportunidad. De momento son los únicos que que podré transitar por ahora. Y es que los que tengo más cerca son todos tibetanos.

Me siento improductiva. No en un sentido laboral, sino personal. Como si los esfuerzos que hago con algunas cosas no sirvieran de nada. Y eso agota mis energías. Improductiva y ajena. Parece que la vida transcurre por un sendero paralelo al que yo recorro. Sensaciones que me dejan un poso amargo y en silencio durante días.

sábado, 31 de enero de 2015

Sin parar

Tengo la sensación de que no paro, de que me paso el día haciendo cosas, que tengo demasiada actividad, para lo que soy yo. Un momento después pienso que en realidad no hago nada, siento un bloqueo tremendo que me impide avanzar, que me deja anclada y enfadada. Y así voy, a trompicones y como los tentetiesos...

Las últimas semanas han estado llenas de malos rollos, historias que me quitan la energía, que hacen que pierda la calma. Al final son gilipolleces que mantienen mi atención en el afuera. Quízá es una manera absurda de defenderme, como lo de pasar tantas tardes fuera de casa, para no quedarme a solas y escucharme... puro escapismo. Estoy hecha una Houdini.

Lo bueno es que estoy viendo un montón de pelis, leyendo libros que me apetecían desde hace meses (me ha encantado Canciones de amor a quemarropa) y preparando mi segundo viaje a Nueva York.

La noche de reyes me echaron las cartas. Nunca he creído en eso, pero me dijeron algo que me resonó a propósito de mis relaciones familiares. Y supongo que estoy empeñada en que el viaje familiar a la Gran Manzana sea un recuerdo de esos que pueda guardar siempre con cariño. Aunque en mi imaginario nos veo aterrizando en el JFK como Paco Martínez Soria con la maleta y las gallinas.

miércoles, 7 de enero de 2015

Daisy en Naciones Unidas


Este comienzo de año ha sido horrible. Cuando estoy mal me olvido de mirar las nubes o de ver atardecer, que siempre me da paz. Pero la vida pone ante mí momentos buenos y en cuanto me hago consciente, me aferro a ellos para seguir adelante.

Aunque en la tradición de mi familia los regalos llegan el 24 por la noche, este año han venido también los reyes! El mejor regalo en realidad que he tenido estas fiestas ha sido el reencuentro. Con alguien que supe que me sumaba desde el día que nos conocimos. Y con otra amiga que está cerca, pero con la que sentía que no me podía comunicar bien ultimamente.

La noche de reyes estuvo llena de abrazos, palabras, de risas, de canciones y bailes, acompañada de una luna llena enorme y preciosa y sobre todo de una sensación de calidez increíble. Me sentía en casa entre esas personas que sacan lo mejor de mí. Y sobre todo sentí alegría, una alegría que llegaba a mi corazón por primera vez desde hace mucho tiempo. La alegre sensación de saberme viva y ser consciente de que en ese momento era feliz.

Me llevo de recuerdo de esa noche un detalle que tuvieron las anfitrionas. Una Daisy morada, por aquello de que yo soy "la de morado" casi siempre. Representa mi yo femenino, que también lo tengo. Cuando volví a casa, se empeñó en que la llevara de excursión con otro regalo que me han dejado los reyes.

 


Si sale adelante el proyecto de vacaciones familiares de este año, me llevaré a Daisy para que pueda ver las Naciones Unidas en directo.

Mientras tanto, espero disfrutar de muchos buenos momentos como los de estos días. Y contar con la compañia de esas personas que me suman.


miércoles, 20 de agosto de 2014

Días previos


Abro la puerta del balcón ahora, tan tarde, para que entre el fresco y sobre todo el sonido de los grillos y las chicharras que abundan en mi barrio.

Apenas hay tráfico y el mayor ruido proviene de las gatinas que andan correteando por el pasillo y practicando pressing-cat.

Busco el silencio exterior para contrarrestar el ruido interno. Me temo que la tensión pre viaje me ha asaltado y está a punto de ganar el combate por k.o. Malditos nervios que se me instalan en el cuerpo los días previos a los viajes y me atenazan...  Esta semana, además, se me junta con el intento definitivo de encontrar modelito para el bodorrio. Demasiado estrés para tan poca cabeza.

Pienso en el viaje. Intento relajarme. Quizá lo mejor sea vivirlo como una peregrinación hacia un lugar que deseaba conocer desde hace tanto tiempo. Viene a la memoria un libro de Annie Leibovitz  que he encontrado hace poco y que he podido adquirir gracias a los chollazos que de vez en cuando ponen en una tiendacafeteríapija. Es un libro precioso en el que fotografía el escritorio de Virginia Wolf, su jardín, la casa de Emily Dickinson,  la de Louisa May Alcott....  fotografía, historia y literatura unidas de la mano.

Y mientras busco tranquilidad interior, miro al cielo, pinto mandalas, junto piezas del puzzle y  recorro mentalmente las calles de Nueva York. Paseo de nuevo por la 5ª avenida o simplemente contemplo sus puentes. Si. Eso siempre ayuda.


lunes, 2 de junio de 2014

Rumores, noticias, deseos y hechos.


Me han informado de la abdicación del rey una media hora antes de la comparecencia de Rajoy. Es lo que tiene estar relacionada con periodistas, que te enteras antes. El rumor apenas ha durado 2 minutos antes de que me confirmaran la noticia.

Ya sé que es el bombazo del año pero....paso de entrar en ese tema... que lo importante para mí estos días es pensar en descansar, en vacaciones, en cielo, mar, azul inmenso....  qué agotada estoy...

Se ha cumplido un año de mis vacaciones en Nueva York. Aún sigo con ganas de volver, de ver tantas cosas que me quedaron pendientes... y voy a guardar ese deseo con mimo porque existe la posibilidad de que vuelva al año que viene. Ojalá se cumpla.

De momento lo que es un hecho es que me quedan 20 días para mis primeras vacaciones de este año y ya empiezo a tachar las casillas del calendario. Sueño con dormir, leer, hablar y reir, mucho... necesito disfrutar y sentir tranquilidad.

martes, 10 de diciembre de 2013

Ya soy persona...

... o lo que es lo mismo, ya tengo un ordenador (que me han dejado) para conectarme a Internet desde casa.

Dicen que "a equino regalado no le periscopees el incisivo" y no me debería quejar pero lo cierto es que este portatil es más lento que todas las cosas, que he necesitado actualizar varios programas y sólo en eso he gastado ya media tarde. Pero aquí estoy!! blogueando!!

Mientras, Zoe duerme a mi lado una mega siesta porque creo que se echó a eso de las 2 de l atarde y ahí sigue. Me encanta mirarla mientras duerme. A veces se agita y pienso que está soñando que caza Parece tan buena...

La tengo un poco despistada. Llevo dos días sin ir a currar por un trancazo que se ha cebado con mi garganta y me tiene muda desde el viernes. Y claro, la pobre me despierta a las 6 de la mañana en plan... levanta vaga!! a trabajar, que tienes que ganar para comprarme latitas! A las 7 repite la misma operación aunque con más ahinco y por más que le explico con esta voz de Darth Vader que me sale, que no puedo ir a currar por estar mala, ná, no se da por enterada. Así que suele volver una vez más. Es el momento en que la enchufo con el spray de agua y ya me deja tranquila.

Son días raros... por llamarlos de alguna manera. Parece que la mala suerte en la salud se ha cebado este otoño especialmente con mi familia. Mis padres empiezan a tener cosas importantes. Se me van haciendo mayores. Por mi parte, llevo una temporada en que no paran de descubrirme cosas. Por suerte voy acotando males y con las plantillas parece que voy dejando atrás la maldita fascitis plantar. Mi cuñada ha amanecido con varicela y mi hermano tiene un bonito virus estomacal que le ha hecho pasar casi todo el día pegao a la taza del water... Alguien sabe a quién hay que rezar para que nos dejen un poquito en paz?

Llevo días muerta de frío y  a punto de encender una hoguerita en mi salón. Veo fotos de Nueva York nevado y pienso qué diantres hago tiritando aquí cuando allí podría estar haciendo un muñeco de nieve en Central Park. Volveré. No sé cuándo pero ahora estoy segura de que volveré. Menos mal que para los ratitos de tiritona,  Lúa busca consuelo en mi regazo y las dos nos damos calor mutuo.
En fin, así van pasando estos días a la espera de las consabidas fiestas navideñas. Otra oportunidad para volver a ser niña y vivir algunos momentos con ilusión.

Aunque realmente creo que lo que más ilusión me hace son los dos días libres pendientes que me han aparecido en el curro (sin que nadie sepa dónde estaban escondidos) y que me van a permitir hacer un mega puente a primeros de año. YUPI!!


miércoles, 11 de septiembre de 2013

Cambio de estación

Son días raros... oscuros y tristes. En el afuera y en el adentro. Hoy Madrid ha amanecido gris, con nubes densas, tal cual las que me pueblan en los últimos días...




Me repliego sobre mí, me encierro y me anclo a los silencios. Se me terminan las palabras y ya ni creo en las canciones. Mi ánimo es tan precario como mi caminar. La fascitis plantar me tiene alojada en un dolor que me despierta de noche y aunque procuro obviarlo, está ahí, bloqueando mis pasos. Siempre he intuído... y de un tiempo a esta parte lo percibo con claridad... que mi cuerpo físico refleja bien mi estado interior. Mis pies no pueden caminar y yo me siento parada, incapaz de moverme, temiendo que cualquier paso haga que me caiga.



Echo de menos a algunas personas y quizá hasta me echo de menos a mí. Alivio mis momentos de ansiedad con lecturas preciosas que me han regalado. La última transcurre en Nueva York. Y vuelvo a allí



Como en ensoñaciones, en mitad del trabajo, en el metro o incluso la calle, me veo caminando por sus calles, subiendo por la 2ª Avenida, acercándome a la ONU o recorriendo la calle Mullberry. Entro en Central Station y me siento en sus escaleras contemplando el ir y venir de las personas. Rehuyo el bullicio de Times Square y me adentro desde Battery Park hacia los campos de juegos donde los niños y padres echan pachangas de baloncesto ajenos al hormiguero que hay al otro lado de la autopista.



Cierro los ojos intentando desconectar de esta realidad anodina. Al abrirlos encuentro otoño.

domingo, 9 de junio de 2013

Me, myself and I


Desde que me planteé que haría el viaje sola, lo único que me pesó fue el tema de las fotos. No podría pedirle con confianza a alguien que me inmortalizara en mis lugares favoritos. Pero bueno, prefería ir y verlo en persona aunque no tuviera buenas imágenes.

Puedo decir que no he tenido problemas a la hora de pedir que me hicieran fotos. Generalmente funciona bien el quid pro quo.

La verdad es que ha sido mi mayor fuente de anécdotas allí. Desde los españoles que me pedían en un inglés tipo yotarzántújane que les hiciera la foto, la rusa que me sacó la foto como dios la dio a entender en mitad del barco, o la familia hindú a la que no sabía cómo explicarles que sentados en la ventana del Top of the Rock, con el contraluz y lo oscura que era su piel no se les distinguía en absoluto y sólo se veía una mancha negra...

(Zami, recuérdame que nunca te haga una foto a contraluz...)

Y bueno, en este megaegopost... aquí están las mejores instantáneas que me hicieron en este viaje...







 
 Veis? lo malo de que haga la foto alguien que no conoces es que no puedes hacer el bobo y tienes que conformarte con ponerle la mano encima a la mujer lesbiana del Christopher Park Y lo peor es que ella sigue a su bola mirando en otra dirección... es mi sino!! jajajaja



 





Se lució la madre rusa con la niña pequeña que me hizo la foto esta. Mucha sonrisa, mucho spasiva cuando le hice la suya pero vamos!! que podría haber encuadrado mejor, leches! que yo quería salir con el puente!!

 
 
 
Menos mal que di con una madre e hija españolas, de Oviedo para más señas que se preocuparon más por el encuadre de la foto. Al menos esta y las pequeñas de arriba si que podré imprimirlas y tenerlas de recuerdo...

viernes, 7 de junio de 2013

NY a través de los sentidos II


Con el sentido de la vista totalmente saturado... Nueva York me sorprendió muy gratamente por su olor. Había oído que la ciudad olía mal, que estaba muy sucia...  y mi percepción fue tan diferente...

Desde que comencé a pasear por sus calles pude percibir un olor a vegetación. De hecho, en algunos lugares olía de un modo muy parecido a las acacias de mi barrio. Por todos lados había plantadas flores que dulcificaban los lugares y emitían diferentes fragancias.

Quitando las calles más concurridas en las que era difícil abstraerse, en el resto podía notar claramente ese olor a las hojas de los árboles en primavera. De hecho, es que el olor te asaltaba cuando menos lo esperabas. Caminaba un par de manzanas y allí estaba a la vuelta de la esquina.

Ese olor profundo y limpio contrastaba con el olor de los carritos de comida que se establecían en algunas esquinas. No llegué a averiguar que era lo que olía tan fuerte que me revolvía el estómago pero invariablemente si había un carrito, le precedía y le seguía ese inefable olor en 20 metros a la redonda. Puagh!!

De alguna manera, pensé que siendo una isla lo lógico es que oliera a humedad y a sal pero en ningún momento, ni siquiera navegando por el Hudson, sentí ese olor.

NY es muy ruidoso. Por las noches me ponía tapones para poder dormir. El tráfico no cesa. Sin embargo, durante el día apenas me molestaba el ruido. Creo que tiene que ver con la sensación de silencio interior que tenía yo. Al volver a Madrid me he sorprendido notando que en esta ciudad hay mucho más ruido que allí. Sé que no es cierto pero es la sensación que me persigue. Supongo que es porque desde que he vuelto tengo una tormenta bramando dentro de mí.

Me gustaba mucho el escuchar los diferentes acentos que se manejan en la ciudad. Hay muchos que hablar español, no sólo los latinos. Pero lo cierto es que me costaba entender a los afroamericanos y ya ni te cuento a los chinos.

En chinatown se me ocurrió preguntar por un cajero y el chino todo amable me decía "Tankatana". A mí me sonaba a cuando en Bailando con Lobos un indio le hablaba a Kevin Costner de los tatanka, los búfalos... me sonaba a lo mismo. Después de preguntar al típico portero de edificio (de los de gorra de plato) me enteré que el cajero estaba dentro del local del.... tachán... Dunkin' Donuts!! alias tankatana para el chino...

Y con los anglosajones me he dado cuenta que depende de la actitud que tengan el que te entiendas mejor con ellos. La conversación más larga e interesante que mantuve fue con el dueño de una tienda de cafés y tés, un lugar precioso y ordenado, lleno de aromas. Sin saber nada del tema de esas bebidas y sin conocer los términos adecuados, él me fue asesorando para traerme una muestra de vuelta.

He comido poco. Había muchas guarrerías pero esa fase ya la pasé cuando visité Puerto Rico así que esta vez iba más en modo supervivencia. Desayunar fuerte, un bocata, una pieza de fruta y una botella de agua de 3/4. Comer algo a mediodía para no tener hambre y aguantar el ritmo de la tarde... y por las noches llegaba tan agotada al hostel que ni probaba bocado.

Por cierto, allí las medidas de la comida y la bebida son más grandes que en España. Mirad la lata de coca cola que compré... casi medio litro!

 
 

jueves, 6 de junio de 2013

NY a través de los sentidos I


Sólo hacen falta cinco minutos desde que pisas la calle para darte cuenta de que Nueva York es una ciudad que inunda los sentidos. Da igual que quieras o no, la ciudad te dispara andanadas continuas y lo mejor que puedes hacer es aceptarlo para comenzar cuanto antes a intentar procesar toda la información que envía desde el principio.

Me preguntaba María por los colores de Nueva York. Yo he descubierto una ciudad donde predominan el azul, el gris, el amarillo y el verde. A pesar de que la tarde que llegué llovía bastante, los siguientes días pude contemplar un cielo precioso, salpicado de nubes pero que siempre dejaban ver el azul. Quizá no tan intenso como el color del cielo de Madrid pero igualmente brillante.
















Si bajas la vista a la tierra, te topas constantemente con el gris del asfalto y los edificios. Pero en ningún caso es un gris aburrido. Las construcciones son tan diversas que disfruté mucho. Hubo momentos en que me quedaba contemplando algún edificio durante minutos localizando todos sus ornamentos.

Hay una clase de edificios en la isla que no son precisamente grises. Los brownstones, edificios de piedra oscura, construidos hace unos 200 años por los holandeses y que tienen mucho encanto. Otra cosa es cuando te enteras de la intrahistora de este tipo de edificación.

Tratando de cruzar la 5ª avenida a la altura de la calle 42, miré a mi derecha y me sorprendió encontrarme con una gran masa amarilla. Los cuatro carriles por los que circulaban los coches estaban ocupados en ese tramo de la calle exclusivamente por taxis. Conté más de 20! No sé cuántos habrá repartidos por Manhattan pero estoy segura que la proporción con respecto a los coches puede ser de 5 a 1. Por cierto, apenas habré visto unas 20 motos en todo el tiempo que estuve allí. Se me olvidó preguntarle al guía el motivo de que no se utilicen motos en una ciudad con tantísimos atascos.

Desde el primer día percibí que aunque la isla está superpoblada, los americanos se empeñan en buscar momentos de relajación entre el caos diario. Nueva York está salpicada de parques. Pequeños oasis en medio de la ciudad. Y lo de pequeños es literal. Exceptuando Central Park con 4 kilómetros de largo por 1'5 de ancho, el resto son cuadrados o rectángulos que aprovechan huecos para sobrevivir. Eso si, siempre están repletos de gente que acude a descansar, a tomar un café, leer... Me llamó mucho la atención que en varios de estos parques había tumbas. Es decir, que eran cementerios en su día, situados en los terrenos de las iglesias y que utilizan para descansar ahora los vivos!





 





Resumen del azul, el gris y el verde. Coño!! se ha colao un bicho morado!

domingo, 2 de junio de 2013

Un sueño cumplido


Más de 10.000 km recorridos en avión, decenas de kilómetros hechos a pie, siete días de estar sola, horas y horas de no hablar con nadie...

Son quizá, el resumen de los números de mi viaje a Nueva York. Podría dar tantas cifras... y si embargo, ahora, a las cuatro de la mañana, me he despertado con los ojos como platos pensando no en los números sino en los adverbios de lugar.

El aquí y el allí, que son tan relativos... el cerca o el lejos que cada cual siente de una manera... y en que llevo menos de 24 horas en Madrid y ya me ha dado tiempo a sentirme sola.


Sobre el viaje, hay tanto que contar... o no... han sido vivencias muy personales. El hecho de viajar sola hace que haya menos anécdotas, menos momentos de risas, si se quieren llamar así.

Vuelvo, de cumplir el sueño de mi vida. De hacer el viaje que quería desde mis 20 años... Me he hecho muy consciente durante el tiempo que he estado allí, que me estaba haciendo un regalo maravilloso. Me estaba dando la oportunidad de cumplir mi sueño.

Me fui con la maleta casi vacía. Con la sensación de que cualquier cosa que necesitara sería yo misma capaz de conseguirla. Me he ido a Nueva York como quien baja a comprar el pan, que sólo va con lo puesto. Y me he descubierto con una gran capacidad de improvisación sobre la marcha. Me he gustado en este viaje, tanto interior como exterior.

Y si... he cruzado varios puentes. Al volver, comentando el bajón de que se hubiera terminado el viaje, Siempre Suya me dijo: "Duerme y sueña con otros puentes". Qué pensamiento tan bonito y tan acertado. Porque ahora que he cumplido el sueño de mi vida, es el momento de buscar otros sueños y convertirlos en realidad. Gracias, amiga.


martes, 21 de mayo de 2013

Todos los edificios de Nueva York

Una de las cosas que siempre me ha apasionado de NY es su arquitectura. No tengo conocimientos técnicos, pero me embobo facilmente viendo algunos edificios que me parecen increíbles. Eso si, con el tiempo he desarrollado un gusto determinado, que no digo que sea bueno... simplemente que no me gusta cualquier edificio.



Y hoy, hojeando el periódico me he encontrado con un verdadero regalazo. Al parecer un hombre se ha decidido a dibujar los edificios de Nueva York y le han editado un libro que puedo encontrar en Rizzoli.




Ah! Rizzoli.... es una de las visitas obligadas... conocí la librería gracias a una película que nada más verla se convirtió en una de mis favoritas... "Enamorarse". Una historia protagonizada por Meryl Streep y Robert de Niro... maravillosos, inmensos los dos... (si Zami, De Niro puede hacer películas sencillas y bonitas :-P) y que tropiezan por primera vez en esa librería neoyorkina.



Así que me temo que mi colección de libros sobre NY se incrementará con este volumen del que os dejo algunas muestra.  

jueves, 16 de mayo de 2013

En silencio


Mis lumbares han decidido que hasta aquí han llegado y me lo están haciendo saber a gritos. Así que esta es una tarde de sofá y parche térmico.

Ayer vi una película (con palomitas, of course) que transcurre en Nueva York. Para ir abriendo boca. El protagonista, un niño cuyo padre muere el 11 de septiembre, termina subido en un columpio volando alto. La imagen me recuerda en un primer momento cómo me gustaban de pequeña esos columpios. A continuación, recuerdo que ahora no soporto la sensación de vértigo que me dan.



Y de algún modo, este recuerdo secundario me lleva a resguardarme en mi silencio. Tal vez como preludio de lo poco que voy a hablar en Manhattan.  Nunca ha sido fácil para mí hablar y estos días atrás me descubro pensando mucho y hablando menos... o nada.

Para redundar más en la pérdida de palabras, llevo desde el finde jugando con números. Yo que siempre he sido de letras decido que mi número es el 2 amarillo.

Me llaman esta mañana de Iberia para decirme que han cambiado el horario de mi vuelo. Tanto a la ida como a la vuelta. Eso me obliga a avisar a la empresa de traslados, al hostel y a San Pito Pato del cambio de hora. Me temo que mi inglés formal no fluye como debiera, pero no me preocupa estar allí y no poder expresarme mucho. Aunque según me dice Verticana, la gente te habla en cualquier lugar y quizá hable más allí que estos días.

Al fin he sacado la cámara de fotos (de la que no recordaba su existencia y que hallé hace poco entre mis libros) y he puesto a cargar la batería. Me dan ganas de dejarla en Madrid. No hacer fotos del viaje. Guardar cada imagen en mis pupilas agujereadas. Así tal vez cuando vuelva no me quede más remedio que hablar de lo que he visto y recupere la voz.

Pero descubro emocionada que mientras esté allí habrá luna llena. Y eso si que merece un intento de foto de la luna sobre un puente. Y muchas palabras.

martes, 14 de mayo de 2013

Alias: desastrito

Que si, que lo reconozco, que estoy un poco plasta con el tema del viaje... pero es que ando ya nerviosita perdida. Bueno, vamos a dejarlo en nerviosita... lo de perdida es posible que me suceda al llegar.



Recuerdo cuando con 21 añitos y más naif que todas las cosas (si, sigo siendo naif, ¿qué pacha?) me lancé a la aventura y me fui a pasar mis vacaciones yo sola a Dublín. No había salido jamás de España, salvo una vez a Portugal en autocar con los scout. No había viajado sola en avión y era tan tímida como ahora. Mi mayor preocupación era dónde tenía que recoger la maleta.... recuerdo mi angustia... pero cómo sé por dónde sale la maleta??? hasta que mis padres, infinitamente más viajados que yo me explicaron que tenía que ir al "bagageclaim" y que por allí saldría. Lo de que me di cuenta que en Irlanda hablaban en inglés cuando ya estaba dentro del avión y oí a la azafata, mejor lo dejamos para otra ocasión :-(


Y luego está mi experiencia puertorriqueña, cuando me cogió una poli que medía 2x2 y me interrogó después de depositar su pistola encima de la mesa... vamos!! que es como para ir un poco acojoná con el tema de inmigración. Pero allí voy!!!


Y llegados a este punto, es cuando reconozco que soy un desastre. Voy preparando cosas a trompicones. Ayer me agencié el cargador de clavijas planas y las entradas para pasar sin colas a ver el Empire, el MOMA, el MET, los Cloisters.... me falta todavía revisar la cámara de fotos (tú con calma, no te estreses, eh bonita!) y hacerme con el candado para la taqulla del hostel. Son detalles, pero que se me van ocurriendo y procuro solucionarlos según me llegan a la cabeza porque si no, se me vuelven a olvidar.


Para todo eso sería genial ser la típica persona que se hace una lista con las cosas que tiene que llevar, la ropa, los objetos imprescindibles... pero insisto, soy un desastre. Empecé a hacer una lista y la tengo encima de la mesa del trabajo por si me llega la inspiración en las horas laborales. A este paso no me extrañaría que la maleta llegara allí como si fuera la sección de objetos perdidos. Me veo el día de antes llenándola con todo lo que vaya cogiendo de casa. Lo dicho, un desastre.  
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