No sé si os he mencionado alguna vez que tengo un primo gay. Es hijo de un hermano de mi madre. Podría decir que es hijo de un tío mío, pero entre las particularidades de mi familia materna se encuentra que no llamamos tíos o tías a los hermanos y hermanas de mi madre. Siempre nos referimos o nos dirigimos a ell@s por su nombre de pila. Mis primos tampoco se refieren por ese apelativo a mis padres. Es una relación peculiar, supongo.
Lo de mi primo lo descubrí hace muchos años. En un funeral al que asistimos todos (son las únicas ocasiones en las que nos juntamos los 20 familiares directos) le vi y recuerdo que sobre la marcha pensé...es gay. Yo debía tener 18 años y él 13. Al parecer sufría de migrañas y le estaban haciendo toda clase de pruebas médicas pero aquella fragilidad, la mirada huidiza y el cuerpo encogido lo asocié a la delicadeza propia de la pluma gay. Poco quedaba de aquel niño que de pequeño era el mismo demonio y se divertía mordiéndome cada vez que me veía.
Pude confirmar mis sospechas, más que fundadas, en el velatorio de mi abuela hace cinco años, al que él asistió con su novio. Al parecer, aquella fue su salida oficial del armario para el resto de la familia. Eso si, nadie decía nada de forma abierta...todo eran eufemismos: su amigo, su compañero de piso (de una sola habitación)...
Lo curioso es que mis padres saben que soy lesbiana, sus padres saben que es gay, pero entre ellos no han hablado de nosotros. Parece que en la familia impera una ley del silencio sobre este tema tan obvio. En cierto modo tengo que respetar que mis padres estén metidos en el armario, pero no entiendo que mi madre no hable con su hermano de algo que les atañe a los dos.
Menos mal que no tiene un pelo de tonto. Estas navidades estaban tomando algo en casa de mis padres y de coña apareció una toalla con la imagen de una modelo caracterizada como una sirena. El hermano de mi madre la cogió y se envolvió con ella. Al momento empezaron a circular las típicas bromas hetero pero él me miró fijamente a los ojos delante de media familia y me dijo: - ¿Te has encontrado con una mujer así alguna vez?
- La verdad es que no -respondí- pero ya me gustaría!! Si me la encuentro en algún momento ya te contaré.
Hecho. Cómo salir del armario en 30 segundos sin traumas ni azúcares añadidos. Lástima que mis padres no estaban en el salón en aquel momento...Se hubieran dado cuenta de que ocultarlo es dotarlo de una importancia que para algunas personas no la tiene.
Ahora he encontrado a mi primo en el facebook. Le he propuesto una caña, para hablar nosotros abiertamente de lo que nuestros padres evitan. Es hora de romper el silencio!!
PD Hormiga, ¿me dejas tu megáfono?










