Recibo estos días felicitaciones
navideñas; correos y mensajes llenos de buenos deseos. Me consta que
todas las que he recibido son de personas que realmente me aprecian.
Con cada una de ellas tengo una relación diferente, pero creo que
todas valoran algún buen momento (o muchos) compartidos. Desde aquí,
a las que me habéis mandado alguna, quiero agradeceros el detalle.
Me ha llegado adentro.
Y me fastidia porque me cuesta mucho
responder en los mismos términos. Les deseo lo mejor. Y si eso
incluye pasar estos días en compañía de la familia pues bienvenido
sea. En mi caso, si habitualmente la navidad es un mal momento por
los reencuentros familiares, esta vez va a ser bastante triste.
Jesús, el hombre que me alegraba el día de Navidad nos dejó hace
dos meses. Y mi hermano y mi cuñada se han separado hace quince
días.
Por primera vez en mucho tiempo vamos a
cenar los cuatro solos. Mis padres, mi hermano y yo. Mi madre, que
odia cocinar (está claro, salí a ella) va a poner todo de su parte
para que mi hermano esté bien y le va a hacer cordero, su comida
favorita. Me parece un detallazo por parte de ella.
Como pudisteis ver en el post anterior
sigo enfrascada en el libro de ¿Por qué ser feliz cuando puedes ser
normal? Me está costando un mundo terminarlo. Me toca tanto que leo
tres o cuatro páginas y tengo que dejarlo unos días mientras
asimilo lo que he leído. Para desengrasar un poco tuve la genial
idea de comprarme el de Fun Home de Allison Bechdel que me encantó,
pero que desde luego no era liviano...Cuando dejaba uno me iba al
otro. Navegaba entre la madre adoptiva e hipercabrona de Winterson al
padre gay reprimido de Bechdel. Desde luego no hay nada como la
familia tradicional...lease por favor con un tono irónico...
Y durante el paseo por Madrid que os
comentaba ayer, entré en la nueva librería feminista de Madrid....un lugar precioso...para las que vivís en
Madrid, merece la pena pasar a verla. Me tiré de cabeza a por el
segundo libro de Bechdel sobre su familia. En este caso se titula
¿Eres mi madre?. Me han hablado bien y no tan bien de este libro a
partes iguales, pero siento la necesidad de leerlo.
Casualidad o causalidad...no sé...del
verano para acá mi familia ha estado llena de baches. Noto que mis
padres se hacen mayores porque cada vez se apoyan más en mí. Y creo
que todo eso ha desembocado en la lumbalgia que me tiene ahora
dolorida y dando paseitos como si fuera una anciana. Manías que
tiene una de echarse los problemas de los demás sobre los hombros...
En fin, que estos días todo gira en
torno a la familia y a la literatura. Y como suele decirse...hay
veces que la realidad supera a la ficción.








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