domingo, 23 de diciembre de 2012

Familias...esos desastres naturales


Recibo estos días felicitaciones navideñas; correos y mensajes llenos de buenos deseos. Me consta que todas las que he recibido son de personas que realmente me aprecian. Con cada una de ellas tengo una relación diferente, pero creo que todas valoran algún buen momento (o muchos) compartidos. Desde aquí, a las que me habéis mandado alguna, quiero agradeceros el detalle. Me ha llegado adentro.


Y me fastidia porque me cuesta mucho responder en los mismos términos. Les deseo lo mejor. Y si eso incluye pasar estos días en compañía de la familia pues bienvenido sea. En mi caso, si habitualmente la navidad es un mal momento por los reencuentros familiares, esta vez va a ser bastante triste. Jesús, el hombre que me alegraba el día de Navidad nos dejó hace dos meses. Y mi hermano y mi cuñada se han separado hace quince días.

 
Por primera vez en mucho tiempo vamos a cenar los cuatro solos. Mis padres, mi hermano y yo. Mi madre, que odia cocinar (está claro, salí a ella) va a poner todo de su parte para que mi hermano esté bien y le va a hacer cordero, su comida favorita. Me parece un detallazo por parte de ella.


Como pudisteis ver en el post anterior sigo enfrascada en el libro de ¿Por qué ser feliz cuando puedes ser normal? Me está costando un mundo terminarlo. Me toca tanto que leo tres o cuatro páginas y tengo que dejarlo unos días mientras asimilo lo que he leído. Para desengrasar un poco tuve la genial idea de comprarme el de Fun Home de Allison Bechdel que me encantó, pero que desde luego no era liviano...Cuando dejaba uno me iba al otro. Navegaba entre la madre adoptiva e hipercabrona de Winterson al padre gay reprimido de Bechdel. Desde luego no hay nada como la familia tradicional...lease por favor con un tono irónico...


 


Y durante el paseo por Madrid que os comentaba ayer, entré en la nueva  librería feminista  de Madrid....un lugar precioso...para las que vivís en Madrid, merece la pena pasar a verla. Me tiré de cabeza a por el segundo libro de Bechdel sobre su familia. En este caso se titula ¿Eres mi madre?. Me han hablado bien y no tan bien de este libro a partes iguales, pero siento la necesidad de leerlo.


Casualidad o causalidad...no sé...del verano para acá mi familia ha estado llena de baches. Noto que mis padres se hacen mayores porque cada vez se apoyan más en mí. Y creo que todo eso ha desembocado en la lumbalgia que me tiene ahora dolorida y dando paseitos como si fuera una anciana. Manías que tiene una de echarse los problemas de los demás sobre los hombros...


En fin, que estos días todo gira en torno a la familia y a la literatura. Y como suele decirse...hay veces que la realidad supera a la ficción.
 

sábado, 22 de diciembre de 2012

Bandas Sonoras


Respiro y sigo leyendo. Mi piel se eriza.

"En mis momentos más inestables buscaba el equilibrio en un libro y los libros me llevaban sobre las mareas de sentimientos que me dejaban empapada y hecha añicos. Sentimientos. No quería sentir.(Hurt myself again today)

Nunca sabía cuando algo invisible iba a golpearme (auch I have lost myself again), y era como un soplo, una especie de viento en el pecho o en el estómago. Cuando lo sentía gritaba de lo fuerte que era.

Enloquecer lleva su tiempo. Recuperar la cordura lleva su tiempo.

Elegir estar viva y comprometerse conscientemente con la vida, en todo su exuberante caos, y su dolor. (be my friend, hold me, wrap me up)."

Esta mañana he descubierto que el libro de Jeanette Winterson tiene banda sonora. Iba leyendo lo que narra acerca de su ruptura amorosa y la terrible crisis vital que tuvo, mientras en los cascos sonaba Breath Me de Sia. La música acompañaba los sentimientos que vertía Winterson y en el momento del crescendo instrumental de la canción, me he encontrado llorando mientras los violines deletreaban su dolor de vivir.

Tal vez la música del viento es la que ha seguido a las palabras que he intercambiado a la hora de la comida. Aunque para ser sincera, mi compañera de mesa y posterior sofá ha sido la que ha llevado el peso de la conversación. En muchos momentos me he limitado a escucharla, relajada como estaba, mientras la comunicación verbal y corporal fluía.

Es curioso, esta misma semana le he dicho que a veces cuando habla, aparecen en mi pensamiento citas literarias. Hoy sus palabras me llegaban con música. Zahara

Y después ese mágico paseo...acompañada por un dolor de espalda que me dificultaba la respiración,  pero que ha propiciado que caminase lentamente por las calles de mi ciudad. Y de nuevo he escuchado su latir, esa percusión que a veces se clava en el alma pero que en atardeceres como hoy suponía un ronroneo. Plaza Mayor, mercado San Miguel, Santiago, calle Espejo, Lazo, Unión, Ramales, la Almudena y la muralla árabe...el cielo de Madrid salpicado de nubes oscuras o pastel. En lo alto una media luna y en mis oídos una nueva canción. Tracy Chapman se ha adueñado de mi pensamiento...Happy
 



 



Si...feliz, porque en un momento determinado me comprometí con la vida, con su exuberante caos y su dolor, pero también con los gestos amables, la calidez de las miradas, las palabras que intercambio, los abrazos y los sentimientos...con todo lo que puedo sentir. Como dice Tracy Chapman... Is all I can feel...Y hoy he sentido mucho.


domingo, 16 de diciembre de 2012

La noche de los jueves



Anoche a las 2 de la mañana estaba en compañía de mis heteras, dando buena cuenta de un helado de strachatella. Hundía la cuchara en la tarrina mientras les explicaba el porqué llevo semanas sin apenas escribir, ni meditar, ni sentirme yo misma.

Pensé que eso sólo ocurría en las películas americanas. Me refiero a lo de estar comiendo helado de chocolate, de madrugada, mientras comentas lo que te preocupa. Pero se ve que lo hemos importado. Y yo tan tranquila. Supongo que esa tranquilidad tendría que ver con la botella de vino blanco que me había bebido durante la cena y la post-cena. Estoy echada a perder.

Puestas a echar, echaba la vista atrás y creo que desde el verano para acá se han ido sucediendo los acontecimientos. Han ido ocurriendo cosas que se me han ido acumulando a la espalda, hasta que casi ya no puedo con su peso. Y ahí voy, tratando de descargar...

Entre tanto lío que me traígo ultimamente, se ha abierto un remanso de paz. Se trata de la noche de los jueves. Esa noche, nos reunimos unas cuantas en el Entredós, en el espacio de Mujeres que aman a mujeres. Allí puedo estar, sin más. Sin sentirme obligada a nada. Tan sólo un espacio poblado por mujeres con ganas de compartir y disfrutar. Con propuestas sencillas. Desde lo lúdico. Con la intención de hacerlo todo desde el buen trato.

Y en ese sencillo espacio surgen voces, miradas, sonrisas, canciones, prosas...algunas noches se entrelazan los besos y los versos en un intercambio de vida. En el Entredós he conocido mujeres que me han sorprendido y a la vez tengo la suerte de poder compartirlo con algunas a las que apenas conocía y con las que voy creando red poco a poco. Da gusto contar con un lugar así.





domingo, 9 de diciembre de 2012

Poco a poco


Llevo tantos días sin actualizar que a veces me quedo mirando el blog y no lo siento ni mío. No es por falta de ideas, no es porque no me ocurran cosas...es que de repente siento que vivo en otro mundo ajeno a este. No al mundo de los blogs, sino peor...al mundo en el que vivís todos vosotros.

Estas últimas semanas me he sentido aislada, incapaz de conectar con los demás. Os contemplaba desde mi lado del puente, os veía pasar y aunque a veces levantaba la mano y saludaba me sentía completamente invisible. No sé si esa sensación tiene que ver con los duelos que me acompañan. Lo he aceptado como parte de ellos. Y he estado enfadada, muy enfadada. Si alguien me decía algo reaccionaba en plan...porque tú lo digas, no? De hecho hasta he dejado de ir a meditación porque no quería ni respirar, ni estirar. Vamos, que estaba de no.

He necesitado muchos días para encontrar de nuevo la tranquilidad. Ahora estoy agotada por el trabajo. Demasiados madrugones y mucha exigencia de productividad. Volvía a casa y tenía a Zoe pachucha. Me centraba en cuidarla y mimarla para que se encontrara mejor.

Pero lo bueno, como siempre me ha esperado fuera. Así, el otro día quedé con Lenteja para ayudarle con las nuevas tecnologías. Y entre risa y risa llegamos a una clara conclusión...Lentejilla, lo nuestro es imposible. Que tú no te entiendes con los ordenadores y para mí las plantas son un misterio...que a mí no me gusta el queso y a ti no te gustan las berenjenas...Creo que a las dos nos vino muy bien esa tarde de decir tonterías y reírnos a costa de Tamara Falcó.

Dos días después, en casa de Farala volvimos a coincidir y las tres nos asombramos al ver lo que guardaba en su bolso otra bloguera. Tanto por la cantidad como por el contenido. Eso, mejor que os lo cuente Farala. Yo todavía estoy con la boca abierta. Allí despachamos el primer roscón de la Navidad y contemplamos los arbolitos de colores.

De vuelta a casa, fuimos Lenteja y yo caminando por el centro, ajenas a las prisas de los demás, disfrutando de lo poquito que nos alegra a ambas el ambiente navideño. Noté cómo esa vieja sensación de calidez se apoderaba de mí poco a poco. Mi ciudad me reconciliaba de nuevo con la vida. Mientras bajaba por la gran cuesta que da a mi casa, olía los aromas que dejan los parques húmedos, las hojas caídas y las noches frías de otoño.
 
 


Ayer después de trabajar quedé con Etcétera y Lu para tomar un café y después me fui de cena con más amigas. Volví a casa agotada pero contenta de haber visto a todas esas amigas. Poco a poco creo que consigo enlazar de nuevo. Eso, me digo, poco a poco.

viernes, 30 de noviembre de 2012

Sara y la soledad sonora


Ayer terminé el libro de Fun Home de Allison Bechdel. Había decidido cogerlo con ganas para desengrasar de Jeanette Winterson. Sólo pasé unas cinco hojas y ya tenía la sensación de haber salido de Málaga para haberme metido en malagón. Se me hace curioso cómo al tratarse de una novela gráfica he avanzado tan rápido a pesar de lo dura que resulta. Hay mucha soledad en sus páginas.

Tanta como la que percibí en el metro hoy. Se abren las puertas y dos mujeres se despiden apresuradamente. Una ha acompañado a la otra hasta pie de andén para contarle sus problemas. El lunes, en el desayuno te sigo contando....y por la cara que pone la otra, suena a amenaza...vamos, que no tiene muchas ganas de escucharla. Me da por pensar que la mujer que da media vuelta en el andén y emprende el camino de subida debe sentirse muy sola si necesita bajarse hasta ahí para contar sus problemas a una compañera de trabajo que parece evidente que sólo la escucha por educación.

Llego a casa, miro el periódico y veo la noticia de una mujer, Sara, que ha ocultado a su pareja e hijos su embarazo y ha matado a los gemelos que había tenido metiéndolos en el congelador. Me quedo inmóvil ante la pantalla del ordenador leyendo la noticia y sin dar crédito a las palabras...qué miedo debió pasar esa mujer para matar a sus propios hijos y qué profunda soledad llevar un embarazo en absoluto silencio...

No es la única Sara. Esta semana he conocido a otra. En realidad tengo la sensación de haberla conocido mucho antes pero no recuerdo dónde. Es música. Me desgrana su hastío entre ritmos de percusión y me apunta unas cuantas heridas en su cuerpo emocional. Me narra lo cansada que está de su novia. Tal vez tenga mucho que ver con ese malestar físico que manifiesta y con que su fisio le haya dicho que debe curar primero su alma para poder curar después su cuerpo.

Soledades en las que me reflejo como en un espejo. No. La mía no es así pero si me resuenan todas ellas. Empezando por la de Winterson y terminando por esta nueva Sara.

Mientras vuelvo a casa a cuidar de Zoe que está malita, pienso en ese concepto que la comunidad boliviana llama Suma Qamaña. Ese buen vivir que hemos perdido como comunidad tan rapidamente, quiero decir que nos lo han quitado de las manos y lo han arrojado por el desagüe. Lo añoro y lo busco, incluso en esta soledad sonora que conforma hoy mi realidad.
 
Lo encuentro, en cierto modo, en el bienestar que me produce el vídeo que me manda una amiga que canta en el coro del 15M. Es de esas canciones para la resistencia que no sé quién llamó y que se debería de patentar como concepto hoy en día.
 
Si queremos, las soledades suman, comparten energía,  luchan y cantan para construir un mundo mejor. En realidad para reconstruirlo.
 
 
 
 
 
 
 

domingo, 25 de noviembre de 2012

25 Noviembre

 
 
 
 
Ana Valderrama




Cartel ganador del concurso realizado por CCOO en Navarra sobre carteles y eslóganes para la eliminación de la Violencia de Género.

lunes, 19 de noviembre de 2012

Mi dulce paracaidista


La primera vez que la vi se presentó ante mí con una amplia sonrisa y una bandeja llena de magdalenas caseras. Debió pensar que era lo mínimo después de aterrizar de aquella manera en mi casa. Ella misma se definiría después como la paracaidista que me cayó del cielo.

La tarde anterior me había escrito un correo explicándome que le habían tocaso unas entradas para ver en Madrid (al lado de mi casa) un concierto de una de sus artistas favoritas, y pidiéndome alojamiento. Por suerte, había espacio en el Rincón del Arco Iris y le gustaban los animales. Así que yo accedí y ella se presentó con la que ahora es su ex y la bandeja de las magdalenas.

Apenas estuvieron 24 horas y desde luego ella habló poco. La que más cotorreaba era su entonces pareja. Pero algo debió de hacerme tilín dentro. Aquello fue el principio de una gran amistad. Si, porque antes de aquel viaje nos comentábamos los blogs, pero aquella visita fue la primera de una serie de viajes en los que venía a Madrid, pasaba por aquí de viaje a otro lado o yo iba a su casa y pasábamos días juntas.

Entre medias líneas y líneas de correos, conversaciones telefónicas, silencios cuando lo hemos necesitado y mucho respeto. Quizá es lo que más ha habído entre las dos, un profundo respeto. En este tiempo compartido hemos tenido algunas experiencias similares. Hemos reído, hablado, cantado y disfrutado mucho....mucho...del año y medio que ha pasado desde su primera visita. Hemos tenido también discrepancias y hemos discutido con una base de enorme cariño y ese respeto que antes mencionaba. Me ha dado cobijo en algunos momentos. no sólo en su casa, sino en su cabeza y su corazón. Me ha tratado como a una hermana pequeña aconsejándo y dándome lo que ella llama zapes, que son collejitas verbales. Ays mari!! la de zapes que he aguantado!! 

Lo más curioso de todo es que a pesar de esos zapes, yo nunca la he dejado de considerar mi dulce paracaidista...y lo de las magdalenas no tiene nada que ver!! Más bien tiene que ver con la dorma que ha tenido de conducirse conmigo. En la tranquilidad con que siempre me ha tratado, en lo asertiva que ha sabido ser siempre y en la certeza de que aún en los momentos de silencio ella estaba ahí, disponible por si la necesitaba. Fue la ternura que había tras sus risas, sus frases cortantes o los zapes....la que me hizo poco a poco incorporarla a mi familia elegida, esa que vamos formando las personas a lo largo de la vida. Y ahí se ha quedado.

La visité por última vez en su casa en septiembre. Como siempre reímos y en este caso disfrutamos con la presencia de Siempre Suya y Laquetecuén. Aproveché para cepillarle el pelo a su perra Laika, de la que me enamoré la primera vez que la visité. Fueron unos días estupendos pero esta vez volví con gran tristeza anticipando que ya no volvería a aquel rincón de paz ni vería más a aquella preciosa perra que me robó el corazón.

Foto by Laquetecuén


Efectivamente así ha sido. Ahora ella parte, para comenzar de nuevo y a la vez continuar con su vida en México, su país de origen. Estos dos últimos meses he tratado de acompañarla, dejando de lado la idea de que antes o después tendríamos que despedirnos, en este otoño tan lleno de marchas y ausencias para mí.

Ha llegado el momento, pichurra. La vida me hizo un precioso regalo poniéndote en mi camino y permitiéndome aprender tanto de ti. Te prometo un gran abrazo de despedida, pero no puedo prometerte no llorar, porque ya me están brotando las lágrimas.



Foto by Laquetecuén


…¡Buena suerte en el nuevo rastro que sigues, Dueño de la selva! Acuérdate de que Bagheera te quería. 
-Ya has oído- Dijo Baloo. No hay mas, vete ahora. Pero antes acércate, ven ranita mía. 
-Siempre es duro mudar de piel- observo Kaa mientras Mowgli sollozaba largo rato, puesta la cabeza sobre el lado del oso y anudados los brazos a su cuello, mientras Baloo intentaba débilmente lamerle los pies. 
-Las estrellas se apagan- dijo el Hermano Gris, olfateando el viento del alba. 
¿Dónde dormiremos hoy? Porque desde ahora vamos a seguir nuevas pistas...



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