viernes, 21 de febrero de 2014
Y que florezcan los almendros
Llevo toda la semana encerraica. Si, mi vértigo del sábado noche (cual John Travolta en la pista de baile) se instaló comodamente y aquí me tiene con la pata quebrá. Que digo yo, que no se estaría alargando tanto si no hubiese sido tan lela de confundir la medicación y tomármela al revés. :-(
No os quiero contar la cara de gilipollas que se me quedó cuando ayer el médico me empieza a hablar de la sulpirida, la betahistina y al ver mi cara de panoli con la caja de pastillas en la mano me dice... esta es la que te tenías que haber tomado los 3 primeros días. Y sólo faltaban dos pastillas del blister!!
Ay! si es que ahora entiendo a los ancianitos, pobrecillos, que en la farmacia se lían a darles genéricos y ellos ya no saben si la de la tensión es la azul o esa es la de los días de fiesta.
En fin, dejando eso a un lado, la existencia transcurre monótona entre mareo y mareo. Estos días me aburro viendo el curling en casa. Si es que no puedo ni leer! Miro por la ventana y veo cómo los pajarillos se acercan al nido que hay en el árbol situado delante del balcón. El invierno me pesa demasiado. Entre el agua y el aire mi ánimo se va quedando a la altura de las hojas caídas. Cada año me ocurre lo mismo.
Comienzo el otoño con ganas de fresco y para cuando llega febrero, que aún falta para que El Corte Inglés anuncie la primavera yo ya estoy más que necesitada de sol y buena temperatura. Si es que soy como las tortugas... que aparece un rayito y estiro el cuello.
Así que espero con ansias esos días de este mes en que cambia algo el tiempo y yo siento que el mundo renace. El anuncio de lo que está por llegar. Eso días en que el invierno firma la tregua y reconoce que, otro año más, pierde y deberá cesar. Si, echo mucho de menos los días en que todo vuelve a teñirse de colores. Y que florezcan los almendros.
domingo, 16 de febrero de 2014
El mejor regalo
Hace un par de semanas que Zami y yo nos pusimos a hablar de San Valentín. Como ya me imaginaba ella está totalmente en contra de la dichosa fecha y la celebración tan "tonta" que se hace de ese día. Tras comentar nuestras experiencias y lo que cada una quería, me hizo prometerla que no habría nada de regalitos moñas ni cuquicelebraciones.
Pero el otro día llegué a Sol y vi que comenzaba allí una cola impresionante de gente que subía por la calle del Carmen. Iba en dirección a la Fnac y pensé que lo mismo había algún concierto. Para mi tranquilidad la cola se metía en el CorteInglés que hay enfrente de la Fnac y me enteré de que el motivo era que estaba Laura Pausini firmando un disco de sus 20 años de carrera.
Al llegar a casa llamé a Zami y le dije toda contenta que no me había podido contener y que había hecho la cola para que me firmara (dedicándole a ella) el disco la Pausini. Me he pasado toda la semana amenazándola con que le iba a dar el disco y lo escucharíamos juntas. Por momentos veía que se le ponían los pelos como escarpias! De hecho creo que hubo algún momento en que hasta llegó a dudar de que me lo estuviera inventando.
Obviamente era una coña y no ha habido ninguna celebración. Pero cuando anoche me desperté de repente con un vértigo de la leche que hasta me caí de la cama, se quedó a mi lado despierta el resto de la noche para cuidar de mí. Me sujetó para que no me volviera a caer, me acarició para tranquilizarme y a cada rato me tocaba para comprobar que estaba bien. Fue Valientina.
¿Hay mejor regalo?
martes, 11 de febrero de 2014
Quiero ser feliz
Y al fin me corté el pelo!!! Si, después de casi tres meses... ya lucía una hermosa rata encima de la cabeza... una de esas matas de pelo que me crecen a lo afro por un lado y laciolamidoporunavaca por el otro. Realmente tenía un aspecto que dependiendo del día oscilaba entre interesante y fea de narices.
Así que aproveché la primera sesión del año de tupper pelu para pelarme a base de bien. Que qué es una tupper pelu? Pues una reunión en casa de alguna amiga donde acuden un montón de tías y una peluquera y por un módico precio te deja arreglá. Mientras esperas tu turno estás de animada cháchara con las compañeras y he de decir que las conversaciones suelen ser muuuuucho más entretenidas que en la peluquería convencional.
Total, que ya voy contenta sin pelo. Hasta sonrío más. Porque a mí el pelo me pesa mogollón y me agobia demasiado. Parece que como siempre lo llevo corto tengo poco y no es cierto. Además me nace y crece hacia delante, de manera que en cuanto el flequillo se desmanda, me encuentro con un telón delante de mi ojo vago que no me ayuda en nada a ir por la vida sin matarme.
Y otra cosa que me ocurre es que cuando me dejo crecer el pelo me noto que me pongo de mal humor. Me siento muy incómoda. No soy yo. No puedo explicarlo de otro modo. Es que simplemente no soy yo. Es como con los disfraces... que los odio... no me gusta parecer alguien que no soy yo.
En el taller de escritoras contemporáneas que hago nos toca leer el libro de Winterson... "Por qué ser feliz cuando puedes ser normal?" --- ojo spoiler --- que es la pregunta que le hace la madre de la autora a esta, cuando descubre que es lesbiana. Nos consultaba la profe si alguna vez nos habían hecho esta pregunta. Nunca había pensado en ello pero reflexioné y caí en la cuenta de la cantidad de veces que me lo han preguntado a mí. No con esta frase en concreto. Hay muchos modos de formular una pregunta. Cada vez que hago algo que me aleja de la femineidad, que me corto el pelo, que me visto con ropa masculina, que dejo claro que no soy hetero, que no respondo al imaginario y al constructo heteronormativo, aparece alguien que me hace esa pregunta.
Puede tener forma de opinión, de comentario de rechazo, puede ser la cantidad de veces que me han juzgado por mi apariencia.... mis padres, mi familia, mis noamigos, mis compañeros de trabajo... o incluso la semana pasada en el Centro de Salud... cuando al salir del baño una señora me cogió del brazo y me zarandeó mientras me decía... has entrado en el baño de las señoras... Evidentemente, contesté. Y se me quedó mirando de arriba a abajo mientras sus ojos formulaban la maldita pregunta... ¿por que ser feliz cuando puedes ser normal? ... por qué?
No lo sé. Y en realidad no me importa. Sólo me importa ser yo. Y quiero ser feliz.
sábado, 8 de febrero de 2014
Cambios en el Kilómetro Zero
Tengo nuevos vecinos! El señor que vivía antes al lado mío y que se dedicaba a tocar
Ya, ya sé que tenía que haberles preparado una tarta, como se hace en Estados Unidos pero no pudo ser.
Siguen un poco la estela de artistas que no sé por qué se concentran en el kilómetro zero que es mi comunidad. En este caso ella es diseñadora de vestuario o algo así. Pero me basta con que no toquen instrumentos musicales. La verdad es que estoy encantada. No hacen apenas ruido, no ponen música, no parece que tengan tele.... Y tienen dos gatos!!! El otro día cuando llegué a casa me encontré con que habían dejado una bolsita colgada del pomo de la puerta. Tenía varios ratoncitos de juguete para Zoe y Lúa y los acompañaba esta nota.
Para no variar, Lúa se puso a jugar encantada con los ratoncitos y Zoe aprovechó la ocasión para expresar sus necesidades y anhelos...
Lúa me tiene preocupada. Llevo tiempo diciendo que está en plena adolescencia, y como tal, pasa mucho tiempo viendo la tele (en vez de leer que es lo que tenía que estar haciendo!). Creo que ya os comenté cómo se quedó embobada viendo Ice Age y los daltos que daba intentando atrapar la bellota de la peli.
El otro día andaba viendo un documental sobre la selva y salía una inocente rana que en un momento determinado saltaba de la hoja donde estaba. Lúa, que la contemplaba fijamente hizo gala de sus reflejos y le pegó tal manotazo a la tele que de verdad parecía que habría dejado a la rana tipo calcamonía. Pero no, la rana continuó en el documental y Lúa mirando sin entender cómo había fallado su zas maestro.
Pese a estas gatunadas creo que no podría vivir sin ellas. La pequeñaja muerta de frío se cuela por las noches en mi cama y se pega a mí, mientras Zoe ronronea junto a mi hombro. Cuando llego a casa me las encuentro detrás de la puerta . Si me ducho me esperan subidas al lavabo o al water. Si me siento en el sofá y estiro las piernas, Lúa se tumba encima de ellas y Zoe se queda a un lado después de amasar las mantas... Si... somos familia. Y somos felices juntas. Eso no cambia en mi pequeño Rincón del Arco Iris..
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lunes, 3 de febrero de 2014
¿Conexión?
Ayer me pegué una hartada a llorar. De esas veces que por mucho que lo intentes no puedes y hasta no quieres parar. Como cuando se abren las compuertas de una presa.
Volvía a casa por la noche y mientras andaba por la calle me di cuenta de que no me dolían los pies en absoluto. Creo que es la segunda vez desde el mes de mayo en que no me duelen los pies.
Y se me ocurrió pensar que quizá tenía que ver la llorera con que se me hubiera quitado el dolor. Que las lágrimas se llevaron la tensión de mis fascias o algo así.
Supongo que en los últimos meses he estado pisando muy fuerte, intentando dejar huella. Pero estos días tengo la sensación de que algunas personas cercanas y que aprecio mucho ven mis huellas deformadas por las pisadas de otras. Curioso... cómo la intensidad se diluye en la sombra y las huellas se borran en un instante..
lunes, 27 de enero de 2014
De cadenas y colores
Ya estamos como siempre... que o me aburro de no hacer nada, o tengo demasiada actividad. Paso de simplemente leer a no pisar mi casa.
Hace un rato hablaba con mi madre por teléfono y me decía... ¿cuándo vendrás a vernos? y yo... ay, tengo una semana muy liada... miércoles salgo tarde del trabajo, jueves gimnasia y viernes taller de escritoras.... y el sábado? ahí se me ha escapado una risina tonta y he dicho... el sábado es para disfrutar...
Total, que los últimos días han sido intensos. Tengo que empezar por confesar que estoy enganchada a mi puzzle de la bahía de Sydney con su puente. Cuando me quedo a dormir en casa de Zami, me despierto más o menos temprano y voy de puntillas hasta la habitación donde lo tengo. Me siento en la silla y me quedo contemplando las piezas tratando de encontrar la correcta, esa que me permita colocar del tirón 6 o 7 más... Mientras Zami duerme el sueño de las justas, yo me emociono y voy descubriendo huecos o salientes. Me fijo en las piezas y las voy asignando nombres según su forma. Unas me recuerdan a chicos corriendo, otras son como bloques rectangulares y las menos son como flechas cruzadas. Sonrío mientras pruebo con diferentes piezas hasta que doy con la correcta. Cuando Zami se levanta siempre viene a verme y me felicita por los progresos. A este paso en un mes más lo tendré hecho!! Luego bajamos a desayunar pero yo ya estoy presa del furor puzzleril y me quedo unos minutos más tratando de encajar una última pieza.
El sábado comí con mis bollicompis de taller... si, uno de esos cursos que hago yo. Esta vez todas éramos lesbianas y nos juntamos de vez en cuando para pasar un rato y charlar. Aquí es donde mi teoría de que soy sosa toma fuerza... oigo que cuentan las anécdotas de cuando se lo han montado con tías con látigos, las diferencias entre arneses con velcro o hebilla... o cuando las han colgado de cadenas cual jamones... bueno, lo de los jamones fue la conclusión que saqué yo después de tomarme unos chupitos de crema de orujo. En fin, que me divierto con estas muchachas con las que las conversaciones pasan de la sexualidad a la antropología y de ahí al puro cotilleo...
Tras la comida y con 4 chupitos como 4 soles, me fui a oir cantar a Alicia Ramos al Entredós. Esta mujer siempre me da buen rollo y me anima un montón. Ya hace dos días y sigo cantando sus canciones... "cansada de huracanes violentos fui por la frontera de Carabanchel. Me adentre en la república independiente de Lavapiés..."
Y si... después del concierto nos fuimos a cenar un grupo variopinto por Lavapiés. Durante la cena una amiga nos reveló su nuevo proyecto de vida... arriesgado y precioso. De noche, en la cama, agotada de tanta emoción pensaba en esta amiga y su proyecto y mi mente comenzó a llenarse de colores. Intensos azules que cambiaban de formas. Hacía tanto que no veía colores que fue como percibirlos por vez primera. Sentí una alegría inmensa por haberlos recuperado gracias a esta amiga y sus palabras. El domingo volverían con mayor intensidad al amparo de unos labios que me dejan sin aliento... Pero esa es otra historia, que quizá sólo deba comentar cuando salga de nuevo el tema de las cadenas...
jueves, 23 de enero de 2014
Pensar, leer, sentir... hacer.
Ayer mi fisio me pedía que no dejáramos los blogs. Yo me había propuesto escribir, sin más, muchos post... pero han pasado ya tres semanas y no he escrito nada. Silencio interior, supongo...
Ando de nuevo con fiebre lectora. De eso creo que tiene parte de "culpa" Zami, que aún sin decirme nada me espolea para que lea como antaño. Así termino un libro y cojo otro. Y cuando no encuentro alguno que me apetezca, tengo el ebook con lecturas más chorras. Aprovecho para leer en el metro. Paso casi dos horas al día de trayecto y es un tiempo estupendo para dedicarlo a la lectura. Además, hay buena luz para mi escasa capacidad de visión.
Me he comprado una autobiografía de Hellen Keller. Siempre me han atraído las historias de personas sordas o mudas, con problemas de comunicación (lo mío es de manual). Me apetecía leer su proceso de aprendizaje. Pero la verdad es que su libro me ha aburrido. No me he conseguido enganchar a lo que cuenta y he preferido dejarlo. Lo he cambiado por el relato de la primera mujer india que se convirtió en maestra. Cuenta su proceso de educación entre los blancos y lo intercala con su vida en la reserva. La verdad es que me trasmite mucho más que el libro de Keller. Lo curioso es que este libro, incluye una carta que recibió en su día la autora, después de publicar un libro de leyendas indias, agradeciendo lo que cuenta. La carta la envió Hellen Keller!! Es una tontería pero me ha resultado muy curioso que haya encadenado ambos libros, que ya de por si estaban unidos de algún modo.
Lo bueno de todas esas horas de lectura es que ralentizan mi cabeza que ultimamente va a mil por hora. Y sin embargo creo que mi capacidad de sentir se ha venido abajo. Hay días en que simplemente tengo un electro de línea plana. Esos días me afano por hacer todo de forma automática. Quizá es un modo de autodefensa, yo que sé. Me descubro haciendo. Cocinando, Uniendo piezas de mi puzzle. Tirando cosas viejas en casa... Haciendo. Con necesidad de hacer, de actuar, de no quedarme parada... cómo echo de menos poder correr...
Quizá tan sólo es que necesito cortarme el pelo...Hacía muchos años que no lo llevaba tan largo...
Ando de nuevo con fiebre lectora. De eso creo que tiene parte de "culpa" Zami, que aún sin decirme nada me espolea para que lea como antaño. Así termino un libro y cojo otro. Y cuando no encuentro alguno que me apetezca, tengo el ebook con lecturas más chorras. Aprovecho para leer en el metro. Paso casi dos horas al día de trayecto y es un tiempo estupendo para dedicarlo a la lectura. Además, hay buena luz para mi escasa capacidad de visión.
Me he comprado una autobiografía de Hellen Keller. Siempre me han atraído las historias de personas sordas o mudas, con problemas de comunicación (lo mío es de manual). Me apetecía leer su proceso de aprendizaje. Pero la verdad es que su libro me ha aburrido. No me he conseguido enganchar a lo que cuenta y he preferido dejarlo. Lo he cambiado por el relato de la primera mujer india que se convirtió en maestra. Cuenta su proceso de educación entre los blancos y lo intercala con su vida en la reserva. La verdad es que me trasmite mucho más que el libro de Keller. Lo curioso es que este libro, incluye una carta que recibió en su día la autora, después de publicar un libro de leyendas indias, agradeciendo lo que cuenta. La carta la envió Hellen Keller!! Es una tontería pero me ha resultado muy curioso que haya encadenado ambos libros, que ya de por si estaban unidos de algún modo.
Lo bueno de todas esas horas de lectura es que ralentizan mi cabeza que ultimamente va a mil por hora. Y sin embargo creo que mi capacidad de sentir se ha venido abajo. Hay días en que simplemente tengo un electro de línea plana. Esos días me afano por hacer todo de forma automática. Quizá es un modo de autodefensa, yo que sé. Me descubro haciendo. Cocinando, Uniendo piezas de mi puzzle. Tirando cosas viejas en casa... Haciendo. Con necesidad de hacer, de actuar, de no quedarme parada... cómo echo de menos poder correr...
Quizá tan sólo es que necesito cortarme el pelo...Hacía muchos años que no lo llevaba tan largo...
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