Y al fin me corté el pelo!!! Si, después de casi tres meses... ya lucía una hermosa rata encima de la cabeza... una de esas matas de pelo que me crecen a lo afro por un lado y laciolamidoporunavaca por el otro. Realmente tenía un aspecto que dependiendo del día oscilaba entre interesante y fea de narices.
Así que aproveché la primera sesión del año de tupper pelu para pelarme a base de bien. Que qué es una tupper pelu? Pues una reunión en casa de alguna amiga donde acuden un montón de tías y una peluquera y por un módico precio te deja arreglá. Mientras esperas tu turno estás de animada cháchara con las compañeras y he de decir que las conversaciones suelen ser muuuuucho más entretenidas que en la peluquería convencional.
Total, que ya voy contenta sin pelo. Hasta sonrío más. Porque a mí el pelo me pesa mogollón y me agobia demasiado. Parece que como siempre lo llevo corto tengo poco y no es cierto. Además me nace y crece hacia delante, de manera que en cuanto el flequillo se desmanda, me encuentro con un telón delante de mi ojo vago que no me ayuda en nada a ir por la vida sin matarme.
Y otra cosa que me ocurre es que cuando me dejo crecer el pelo me noto que me pongo de mal humor. Me siento muy incómoda. No soy yo. No puedo explicarlo de otro modo. Es que simplemente no soy yo. Es como con los disfraces... que los odio... no me gusta parecer alguien que no soy yo.
En el taller de escritoras contemporáneas que hago nos toca leer el libro de Winterson... "Por qué ser feliz cuando puedes ser normal?"
--- ojo spoiler --- que es la pregunta que le hace la madre de la autora a esta, cuando descubre que es lesbiana. Nos consultaba la profe si alguna vez nos habían hecho esta pregunta. Nunca había pensado en ello pero reflexioné y caí en la cuenta de la cantidad de veces que me lo han preguntado a mí. No con esta frase en concreto. Hay muchos modos de formular una pregunta. Cada vez que hago algo que me aleja de la femineidad, que me corto el pelo, que me visto con ropa masculina, que dejo claro que no soy hetero, que no respondo al imaginario y al constructo heteronormativo, aparece alguien que me hace esa pregunta.
Puede tener forma de opinión, de comentario de rechazo, puede ser la cantidad de veces que me han juzgado por mi apariencia.... mis padres, mi familia, mis noamigos, mis compañeros de trabajo... o incluso la semana pasada en el Centro de Salud... cuando al salir del baño una señora me cogió del brazo y me zarandeó mientras me decía... has entrado en el baño de las señoras... Evidentemente, contesté. Y se me quedó mirando de arriba a abajo mientras sus ojos formulaban la maldita pregunta... ¿por que ser feliz cuando puedes ser normal? ... por qué?
No lo sé. Y en realidad no me importa. Sólo me importa ser yo. Y quiero ser feliz.