martes, 22 de abril de 2014

Antes y después de la lluvia


No he tenido vacaciones de Semana Santa. Tan sólo un finde largo en el que me he quedado en Madrid descansando. hubiera necesitado un par de días más para ponerme a tono pero aún así, agradezco el "kit-kat".

Se hace raro una Semana Santa sin lluvia, verdad? Sobre todo cuando tu pareja te dice durante tres días que va a caer la del pulpo porque su móvil anuncia lluvia... Que si, cariño, que ponía que estaba lloviendo a mares y nosotras al solecito... Ahora las aplicaciones del tiempo en los móviles se han convertido en aquellos hombres del tiempo que no atinaban una. Salvo mi abuela y mi padre... ilustres trabajadores del Servicio Meteorológico nacional (cuando reinaba Carolo) y que me contaban de pequeña el significado de las nubes y lo que presagiaban...

Estos días han sido por suerte días de luz y de colores... Confieso que me quedé embobada mirando el sol que incidía sobre los pétalos de un lirio robado



De vuelta a casa, ayer por la tarde... abrí el balcón y una vez más me embriagó el jazmín del balcón de mi vecina. Ya no tengo que buscarlo por el triángulo de olor del barrio...

Esta mañana amaneció lloviendo todo lo que supuestamente tenía que haber caído los días previos. Madrid se convierte en cuestión de minutos en una ciudad salvaje, no apta para las personas que caminamos sin más. Pero después del día lluvioso me regala un atardecer de los que me reconcilian con la vida...





Me enamoro de mi ciudad viendo estos colores. Y me siento latir entre sus ruidos. Por encima del tráfico, de las voces, de las sirenas... escucho un sonido envolvente y rítmico que me conecta y me enraiza...



 
 
 
Pum pum, pum pum, pum pum, pum pum, pum pum...


miércoles, 16 de abril de 2014

Colocar



Te estaba escribiendo un post que hablaba de la distancia que nos separa ahora, de cómo pronunciar las mismas palabras hace que los caminos sean divergentes y de cómo la cagamos aquella tarde lluviosa cuando tú te empeñaste en inventarme deseos y yo me empeñé en callar pensamientos.

Pero sabes qué? que es muy tarde, que estoy cansada... que hace tiempo te bajé de ese púlpito desde el que te encanta hablar y que no hay nada como colocar las cosas para seguir adelante.

Ah, por cierto, me alegro de que tu vida sea tan alegre y maravillosa como te empeñas a veces en mostrarme. Buen viaje.

miércoles, 9 de abril de 2014

Esta primavera...

... añoro:

- todos los abrazos.
- tu verborrea nocturna para impedir que me duerma.
- el desayuno de los domingos.
- contar los lirios que se han abierto.
- nuestras pequeñas conversaciones en inglés, el mío macarrónico.
- oirte cantar a la Jurado, fatal por cierto.
- tus ojos al mirar las pinzas de colores.
- acariciar tu espalda.
- que me prepares una coca cola con limón.
- ver una peli cogidas de la mano.
- subir a buscarte a la clase de inglés.


domingo, 6 de abril de 2014

Bombera


Llevo semanas apagando fuegos. Salvo los miércoles por la tarde que es mi momento (ya os contaré en otro momento por qué) el resto del tiempo estoy volcada en trabajo, familia, pareja, asociación... Paso días sin abrir el ordenador en casa. Porque no estoy o porque llego tarde y agotada. Aprovecho trayectos en metro o el descanso en el trabajo para intentar no desconectarme.

Leo, leo y os leo pero soy incapaz de expresarme, de contaros por aquí lo que ocurre, o lo que se me ocurre.

Cada día es un sprint por intentar llegar a todo y cada día siento que no llego practicamente a nada. Soy consciente de que voy tragando y que es de esos momentos donde es vital gestionar las emociones. Así que a ver qué hago con este enfado que se está apoderando de mí por días.

Del agotamiento ya ni hablamos...

viernes, 7 de marzo de 2014

Días que enamoran...


Ayer salió el sol en Madrid y hacía tan buena tarde que me quedé en casa de Zami. Quería llevarme de paseo a ver los almendros en flor, pero mi dolor de pies arreciaba y prefería disfrutar del Patio por vez primera este año. Sentadas al sol, con un té y una coca cola, mirándonos a los ojos y dejando que nos acariciaran los rayos de sol... esos momentos que disfruto tanto...

Hoy nos hemos acercado a la Librería. Me he terminado el libro de La mujer que buceó en el corazón del mundo y necesitaba hacerme con el segundo, para continuar disfrutando tanto con la forma de sentir la vida de la protagonista.

Una vez más he constatado que los ebook llevan las de perder con respecto a algunos libros. Cuando ves unas ilustraciones, una encuadernación, coges un libro determinado en tus manos y sientes un flechazo por él, sabes que aunque te lo regalaran en versión electrónica no lo cambiarías nunca. Los libros me siguen produciendo tantas sensaciones físicas.... Si, y tantas emociones.

Del libro Qué hacer cuando en la pantalla aparece The End


Leo. "Y de repente un día nos despertamos y sentimos el vacío: en la pantalla aparece The End y decidimos empezar otra historia. Una en la que nunca tengamos que fingir que no nos conocemos". Automaticamente me he ido a eso que dice Jeanette Winterson... Ahora sé, después de cincuenta años, que el encontrar/perder, olvidar/recordar, marchar/volver, nunca termina. La vida entera se mueve alrededor de esa otra oportunidad, y mientras seguimos vivos, hasta el mismísimo final , siempre hay otra oportunidad.

Cuando me levanté esta mañana no intuía que el día sería así de bueno. Sé que el sol, la luz, hacen que automaticamente mi estado de ánimo sea mejor. Pero no sé si será el factor desencadenante. Sólo sé que la sensación cálida en mi espalda, unas sonrisas, unos leves movimientos y un abrazo sin muro de por medio, han hecho que este sea uno de esos días que enamoran... Un día en el que he sentido que hay otra oportunidad. Y sé que vendrán más. En el fondo, sólo se trata de confiar.

viernes, 28 de febrero de 2014

On my own



Seguimos con algunas ¿casualidades?... Me levanto ayer y descubor que se ha fundido una de las dos bombillas del pasillo, dejando la mitad del recorrido a oscuras. La lámpara del salón agoniza. Ya me advirtieron que han dejado de fabricar las bombillas que necesita.  Estoy por dejar la cosa así en vista del coste de la electricidad, pero no es cuestión de atropellar a las gatas por mitad de la casa. El caso es que me he quedado casi a oscuras en casa.

Pienso en los últimos libros que he leído y releído... la autobiografía de Helen Keller, las memorias de una niña sioux que escolarizaron los blancos en su adolescencia, Jeanette Winterson con una cita que me deja temblando...

"Pero muchas veces no podía hablar. El lenguaje me había abandonado. Estaba en un lugar anterior a adquirir el lenguaje. El lugar abandonado"

Y ahora... leo sobre Karen, una niña autista, que no es capaz de pronunciar más que gruñidos cuando la encuentra su tía...

Todas las protagonistas tienen problemas para comunicarse... si...

Hablaba ayer con Alondra acerca de las lealtades, de los bandos, de las luchas ajenas que nos tocan... y con esa sabiduría que le confiere la experiencia me aconsejaba no mojarme en temas que no son realmente míos. Se ve que estoy chapada a la antigua y siento la necesidad de posicionarme cuando veo injusticias. En ocasiones hay que saber mantener una postura más neutra si el conflicto no me toca de lleno. Desde luego es un buen método para no gastar energías en lo ajeno.

En el fondo, Alondra me animaba como siempre a dar con mi propia voz, a ocuparme del adentro y no del afuera. Me gusta tanto el tiempo que comparto con ella... Puedo ser... simplemente ser a su lado, porque ella no juzga, no compara, no etiqueta, realmente no lo hace... ni se deja llevar por lo ajeno. Busca siempre las semejanzas que tiene conmigo para partir de ese punto. Estoy pensando en volver a meditar con ella. Necesito reconectarme porque siento que mi cuerpo, mi cabeza y mi deseo están totalmente alejados.

Resuena ahora algo que me dijo esta semana otra mujer sabia que dio justo en el clavo... "cada una con sus soledades"...



martes, 25 de febrero de 2014

¿Diálogo?

 
Hace tiempo que aprendí que tanto los diálogos como los silencios se mantienen entre dos.

Estos días están llenos de palabras a medio construir, de significantes nuevos, de viejas razones. Sobre todo están llenos de distancias algunas autoimpuestas, otras sobrevenidas, pero todas deploradas. 

Pienso en la letra de esa canción que nunca debí escribir, en los errores que cometemos y sus consecuencias, en el castigo que te infringen los terceros. En los gestos que hablan por las personas, En los significados. En mis sentimientos, a veces partidos, a veces rotos, a veces enteros.

Me enfado. Y como siempre que me ocurre, me entran ganas de salir corriendo en dirección contraria. Ahora me doy cuenta de que tengo un serio problema a la hora de expresar mi enfado y mi reacción natural es irme.

Ganas de tu guitarra, de tu voz, de tus metáforas, de tus chistes, Ganas de tomar una copa de vino en vuestra compañía. Ganas de sencillez y paz.

Ganas de sol y mar. De atardeceres desnudos. De sonrisas. No sólo las mías.
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