lunes, 13 de octubre de 2014

Y ahora qué?


Al fin he terminado mi construcción de Lego. Tuve que pedir que me enviaran una pieza que faltaba. Supuestamente (y he visto un documental sobre ello) una máquina se encarga de pesar las bolsas donde meten las diferentes piezas. Con que descuadre un gramo sacan la caja de la línea d eproducción porque algo ha fallado.

Bueno, pues a mí me faltaba una pieza. Pero lo mejor es que al terminar, me han sobrado como 20!!! y estoy razonablemente segura de haber puesto todas las piezas. Quié me he podido saltar alguna pero tantas???? En fin... aquí el resultado de unas cuantas horas de meditación mientras colocaba fichas...



Y ahora qué?

Ahora el cuerpo me pide movimiento. Sé que es algo que va aparejado a mi ansiedad... el cuerpo necesita moverse aunque se sienta aletargado. Debería confiar más en mis instintos... en los primarios... porque tienen su función...

El viernes me confirmaron que no debo tomar lacteos, que a mi cuerpo no les sientan bien. Llevo sin tomarme un vaso de leche algo así como 30 años. De la noche a la mañana noté que mi cuerpo rechazaba de un modo bestial la leche y no quise volver a tomarla. Me costó bronca con mis padres y con los monitores de los comapamentos pero finalmente conseguí que respetaran mi decisión. Apenas tomo queso (el que viene incorporado en las comidas) y yogurt muy de vez en cuando. A veces basta con que escuches tus sensaciones.

Por contra me han dicho que tome aguacate y plátanos, que son bueno para mí. Y han atinado con algo que me pide el cuerpo. No os pasa a veces que sentís que el cuerpo os pide comer algo en concreto? La batalla la llevaré con el trigo, con el que suelo hacerme la sorda y ciega.

Ah! y los pies dejaron de dolerme hace una semana. Puede tener que ver con algo físico, con algo emocional, con algo orgánico... o con las tres cosas a la vez. Veremos cuando deje las pastis...

De momento, esta tarde quizá consiga (cruzo los dedos) algo que llevo esperando casi dos años. Y será muy positivo. Veré a Sis, subiré a la sierra (que no llueva, que no llueva) y bajaré con un regalo maravilloso.

Mi cuerpo me pide movimiento.

jueves, 9 de octubre de 2014

Sobre el muelle de madera


Me falla la memoria. En periodos de ansiedad olvido muchas cosas. Soy incapaz de recordar que hice ayer, si he llamado a alguien, que recado urgente tenía que gestionar... me convierto en un desastre del corto plazo. Por suerte la memoria de más largo plazo suele mantenerse en mejor estado.

No recuerdo si justo hace un año había luna llena. Pero si me recuerdo sentada en un banco sobre un muelle de madera.






Hacía sol y un tiempo muy agradable. Estaba visitando otra ciudad y aunque es complicado de explicar, el  motivo de aquel mini viaje es que quería que algo cambiara en mí.

Fueron unas 36 horas donde hubo tiempo para ver peces, colores, arquitectura... recuerdo que sonreí. Si, aquella tarde, sentada en el muelle de madera y "compartiendo" mi gofre con una gaviota golosa me sentí viva. A ratos cerraba los ojos y dejaba que la sensación cálida de aquel sol de octubre se posara en mi piel.

Pero por encima del disfrute de aquellos momentos, guardo la motivación del viaje... actuar para que algo cambiara. Moverme yo para que mi mundo se moviera.

Es algo que olvido demasiado a menudo. Hoy he vuelto a recordarlo y un pequeño gesto por mi parta me ha devuelto esa sensación de estar viva. Me ha recordado que todo lo que está pasando estos días es que, a pesar de sentirme bloqueada, me estoy moviendo. Y cuando yo me muevo, el mundo se mueve conmigo.

Si todo fuese distinto... o al menos lo más importante que ha ocurrido estos últimos días, hoy estaría en otro lugar, haciendo otro mini viaje con la piedra como protagonista. Porque para mí, tanto la madera como la piedra construyen. Y no puedo olvidar que hay que actuar para construir. Y construyendo se generan cambios alrededor.


 
 
 

Lunas distintas


Me ha llegado la pieza de Lego que me faltaba para continuar construyendo. Me aferro a la tonta idea de que cuando termine, algo en mí se sentirá mejor. Y supongo que al menos será la sensación de haber terminado algo que empecé, que a veces me cuesta mucho.

Este mes hay luna de sangre. En esta ocasión no se ha podido ver en España pero si en otras partes del mundo. La primera vez que vi una luna así fue una noche de verano, en un muelle solitario de Lisboa. Desde una barcaza aparentemente vacía llegaba con claridad el sonido de una balada. Bailaba triste abrazada a una mujer, incapaz de entender cómo a ella no se le erizaba la piel al contemplar aquella luna llena y tener el escenario perfecto para aquel baile nuestro.



Erie    EE UU

Antes de ayer recibí un mensaje en el que me preguntaba si había visto la luna. No, no tuve fuerzas para salir por la noche de casa y verla. Pero ayer, cuando volvía de ese taller sobre transitar los cambios que estoy haciendo, la vi resplandeciente en el cielo.

Quizá se trate de eso... de que llega un momento en que ya no miramos el mismo cielo y las lunas que vemos son lunas distintas...  Hoy escuchando a Marino Sáiz descubrí una canción que dice...

"La luna de tu cielo está llena y la mía llora por ser como ella. Y a veces me pregunto si vale la pena. Cielos distintos en esta tierra"

Al menos me reconforta la idea de que la luna siempre estará ahí para mí. Aunque no haya nadie a mi lado que la pueda contemplar al mismo tiempo.

martes, 7 de octubre de 2014

Casilla de salida


Ayer me escribía con un amigo virtual que las está pasando putas. Nos animamos mutuamente. El me decía que se iba a dar al tequila y yo a la tortilla... es que nunca he sido de mucho beber y cogerme un pedo ahora, porque si, no le encuentro sentido.

En lo que coincidíamos plenamente es en ese método de autodefensa, de cubrirnos con una capa dura, hacernos los fuertes mientras nos derrumbamos por dentro. Y pasar el día con una especie de mueca en la cara, porque no sabemos que gesto adoptar.

Me cuesta mirar, hablar, comunicarme realmente con otras personas... simplemente no sé qué cara poner. De verdad. Y en momentos así no dejo que me toque nadie. Paso por superborde. Pero es que al más mínimo contacto físico siento que me rompo... me rompo por dentro. Mil pedazos que quizá no haya pegamento que pueda unir.

Estos días desaparezco y vuelvo a lo que yo llamo la casilla de salida, el principio... vuelvo a lo sencillo, a estar conmigo y mimarme, a darme bañitos de agua caliente que intentan calmar el dolor de las heridas, abrazar todo lo que se dejan las gatinas, o ponerme al sol en tardes como ayer

Hago lo que puedo para pasar días como hoy, en que estoy tan gris como el cielo.

sábado, 4 de octubre de 2014

Tanto


Hoy se agolpan en mi cabeza de forma desordenada, flores, silencios, sonrisas, palabras, recuerdos, nubes, pompas de jabón, películas, tsundokus, plantas, errores, croissants, palmeras, cominos, almohadas, citas, hojas, ojos, lunas llenas, calles, playas, fuegos artificiales, puzzles, ballenas, sueños, figuras, camisetas de rayas, cuevitas, manos, escaleras, acacias, camas, rizos, trenes, gaviotas, tortitas, series, madrugadas, risas, antonia, librerías, músculos, humus, paseos, arquitectura, cartas, ilusiones, abrazos, lápices, idiomas, cines, primaveras, la mañana de Reyes, cafunés, velas, gatas...




...y muchas, muchas lágrimas.


martes, 30 de septiembre de 2014

En construcción


Ya pasó el bodorrio. Todo fue en realidad mucho mejor de lo que esperaba. Fui yo, a mi manera. Y hubo gente que no me reconoció.Me dio igual. Bailé como una loca con una amiga de mis padres que fue la única que tuvo el valor de quitarse prejuicios y decirme que iba muy guapa.

Me alegró poder ayudar a mi hermano y a mi padre a engalanarse. De la ceremonia mejor no cuento porque lo del cura no tiene nombre...

Como siempre tuve que poner calma en los momentos previos porque surgieron varios "problemillas" de los que me hice cargo. Y es que me he especializado en mantener la calma y solucionar problemas cuando todo se desborda. Aunque luego me pase factura...

Y no sé si serán esos nervios contenidos lo que se me ha desbordado ahora, o quizá un baño de realidad alternativa que tuve durante el evento... pero la post boda está siendo durita de cojones.

Ando con una sensación de vértigo y de estar totalmente perdida desde que volví de Ronda que me tiene hiperbloqueada. Recordais los dibujos del Correcaminos y el Coyote? Cuando el Coyote perseguía al dichoso pajarraco, siempre había un momento en que era consciente de que no había nada bajo sus pies y que en una décima de segundo comenzaría a caer.Pues yo tengo esa sensación de forma constante desde que he vuelto.



Y aunque en el dibujo quede gracioso y eso, en realidad es un acojone tremendo.

Siento que todo es vacío a mi alrededor, que no tengo ningún punto de apoyo, ni físico ni emocional. A veces me descubro con necesidad de hacer cosas con las manos, construir, crear algo que supongo, supla ese vacío que noto en derredor. Y entonces cojo el Lego y monto unas cuantas fichas. Y trato de dar forma a un remedo de lugar donde pueda habitar y sentirme protegida.




martes, 9 de septiembre de 2014

Auténtica


Vuelvo a casa sonriendo. Me viene a la mente el monólogo de Antonia San Juan en Todo sobre mi madre...

"...una es más auténtica cuanto más se parece a lo que ha soñado de sí misma."

Me han hecho ya los arreglos del traje para la boda de mi hermano. Me he mirado al espejo y he pensado que me parezco mucho a esa versión que siempre he soñado de mí misma. Me he visto guapa y elegante. Mañana me corto el pelo y remato mi look masculino. Traje, chaleco, camisa cuello mao y tirantes.

Estoy muy contenta porque he encontrado la ropa que quería. Toda la gente a la que preguntaba me decían que me pusiera algo tipo blusón o túnica por encima. Y yo no dejaba de imaginarme como Demis Roussos. Se me abrían las carnes...





Sé que mi look no va a gustar especialmente. Que supone salir del armario con restos de familia y amigos de mis padres (por no hablar del lado de la novia). Que seguramente tendré que oir comentarios. Estoy dispuesta. Me siento muy identificada y cómoda con la ropa que he preparado para el bodorrio. Como me dijo el otro día Alondra.... con ese traje eres muy tú.





Venga... no os quedéis con las ganas de ver a La Agrado...

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