Decía un tal señor Goldsmith algo así como que nuestra mayor gloria no consiste en no caer jamás, sino en levantarnos cuando caermos. Y si, tiene razón.
Estos días en los que estoy así, flojita, pienso en eso constantemente...
Os comentaba hace unos post algo acerca de un regalo.... llegó... al fin... después de dos años esperando!!! sólo tuve que levantar el teléfono y decirle a Sis... mira, que es que la necesito de verdad. Que como no encontrais el momento de traerla, voy a ir a vuestra casa a buscarla. Y al día siguiente quedamos en vernos.
Subí a la sierra, la abracé y pudimos charlar un rato sobre cómo van las cosas para las dos. De vuelta, me bajé a Madrid esta preciosidad...
Y he salido ya varios días con ella por Madrid Río para poder ver y atravesar puentes, que es lo mío...
Eso si, ya me he caído dos veces. Pero, volviendo al principio del post... me he levantado como una campeona. El problema radica en que los pedales tienen unos estribos en los que se me encaja el pie cuando freno. Así que, lo que tardo en poner el pie en tierra ya ha caído tooooodo mi cuerpo. Eso si, he de decir que el último día me ayudaron unos señores muy amables a levantarme y se preocuparon por si me había mareado o me encontraba mal. Se ve que hay buena gente por ahí.
Si montais en bici, ya sabéis lo que se clava el sillín en nuestras partes nobles. Decidí comprarme un culotte y oye!! ahora parezco John Wayne andando! qué sensación tan extraña la de llevar ese relleno entre las piernas. Para las lectoras más veteranas.... me recuerda a las antiguas compresas que llevábamos, que parecía que tenías ahí la misma enciclopedia británica de gordas que eran...
Mientras hago un poco de ejercicio que me viene estupendamente... voy parando junto a los puentes, los cruzo, contemplo alguna piragua en el río... y hasta descubro a amigos pintados en el techo del Puente del Invernadero...
Prosigo el camino, transitando, intentando disfrutar de las vistas... al atravesar un puente miro al cielo y pienso que ojalá las cosas fueran distintas... pero no lo son... y en algún momento lo aceptaré sin más. Mientras, me sigo considerando afortunada por muchas cosas... entre ellas, vivir aquí.
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| Puente de Toledo |
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| Puente de Segovia. Lo cruzo y llego al Rincón del Arco Iris. |