viernes, 1 de diciembre de 2017
Lo que noviembre me dejó
El otro día iba en el autobús. Me fijé en una doblez que tenía el tirante de mi mochila. Me quedé mirándolo sin pensar en nada durante no sé, un minuto? Y entonces percibí cómo llevaba días haciendo cosas en modo automático. Sin pensar. Dejando que el tiempo transcurriese.
No mola el modo automático. Está bien para lo que llamo "días de supervivencia", cuando estoy jodida y no me puedo permitir venirme abajo. Me obligo a actuar sin pensar, a seguir adelante y que salga el sol por donde quiera.
Soy una persona que necesita entender las cosas, los motivos, necesito encontrar el porqué que hay siempre detrás de algo. Supongo que hay muchas ocasiones en la vida en la que no los voy a conocer, como ahora. Me voy a quedar un tiempo pensando en por qué todo ha terminado así, sin una despedida, con un machetazo, como le gusta llamarlo. En fin, es su manera de actuar y con ella demuestra el tipo de persona que es. Que le vaya bonito y que la vida le cuide de más.
Este noviembre me ha dejado con muchos virus en el cuerpo. Llevo todo el mes peleando y renqueando. Supongo que el estrés y la intensidad de las últimas semanas me ha pasado factura. Tengo ganas de ponerme bien ya para poder seguir adelante con mis proyectos personales, los que son más vitales para mí.
Noviembre también deja corazones de mudanza a mi alrededor. El mío ya tiene puesta la tirita y en cuanto brille un poco el sol, lo dejaré al aire para que termine de secar la herida. Se me antoja más complicado que sanen los de varias amigas que andan intentando cerrar sus respectivas relaciones. Preveo un invierno movidito y me produce tristeza. Parece que una mala energía se ha instalado porque los últimos meses han llenado de problemas a mi entorno. Y son problemas que o no tienen solución o tan complicados de resolver bien que van a dejar mucha huella. A veces, dependiendo del modo en que seas capaz de gestionar un problema que tienes con alguien vas a poder mantener minimamente la buena relación que tenías con esa persona. Pero tengo la sensación, por lo que me ha pasado con la gallega y lo que le ocurre a algún amigo mío, que en cuanto nos tocan el ego mandamos las relaciones al carajo... Y ahí se revela la fragilidad de cualquier relación, por tiempo que tenga.
Harta de tanta movida, he descolgado el calendario de este año. Llevaba tiempo diciendo que no quería que llegase septiembre. De hecho, aún colgaba la página de agosto. Pero ya directamente he colgado el del 2018 porque sólo de pensar que a este puto noviembre le siguen las fiestas... me pongo mala.
En momentos así me reafirmo en la importancia de las redes de apoyo. En el acompañamiento que nos hacemos con la familia elegida. Cuando no puedes ayudar de otra manera al menos tu presencia...
jueves, 16 de noviembre de 2017
1.100 km después
En la película El Olivo de Iciar Bolláin, la protagonista, Alma, emprendía un viaje hacia una utopía. Y lo hacía con esta frase... "A veces te tienes que lanzar de cabeza y la gente te ayuda por el camino".
Hace un par de semanas soñé con llegar más allá de la isla de los Dragones para entregar un abrazo que me ardía. Cuando me lancé a mi utopía encontré la mejor gente. El amigo que sabía lo importante que era ese viaje para mí y me dio el billete de ida y vuelta, la amiga que se pegó el madrugón en su día de descanso para llevarme al aeropuerto, la señora que me cedió el asiento de ventanilla para que pudiera hacer esta foto y recordar el viaje...
![]() |
| Foto by chrisdelospuentes |
... los que estuvieron a mi lado todo el día, desde la distancia, escribiéndome y llamando porque no se podían creer lo que les contaba...
1.100 kilómetros después y con los 20 kilómetros que cargué sobre mi pierna el sábado recorrí el camino de vuelta por las calles de Madrid. Necesitaba ese último paseo hasta llegar a mi hogar. Allí me esperaba tanto cariño... con esa llamada para hablar de madrugada porque sabían que yo era incapaz de dormir... con mis vecinos haciéndome el domingo la sesión de terapia... la postal que me enviaron desde Francia semanas antes y que llegó justo ese día como caída del cielo... Me recordaba que cruzar puentes siempre es una experiencia, aunque al otro lado no te espere nadie, aunque te digan que no quieren verte y te quedes con el alma y el abrazo partido.
Cuánto tiempo se tarda en crear un espacio común, un vínculo, unos hábitos? Cuánto tiempo se necesita para construir algo? Por qué los planes hechos se llenan de vacío? Esa manía que tienen las verdades de caerse de medio lado...
Han sido tres meses intensos para mí. Meses de cuidado, de susurros y anhelos, de ilusiones y credos. Hice una apuesta y la perdí. Sabía que tenía muchas posibilidades de salir mal, aunque nunca imaginé que sería de este modo. Con esa negativa a verme, con esa manera de hacer como si no pasara nada y pudiéramos seguir como siempre.
Se me acumulan los interrogantes. No sé no ser yo. Cómo puedo desandar el camino recorrido, amordazar mi corazón o fingir que no me rompí? Cómo podría volver al punto de partida y empezar de nuevo? Y sobre todo, por qué seguir conociéndonos como propusiste, si no me quieres ver? Dame tú una razón.
Necesito marinar lo sucedido, asimilarlo, entenderlo. Creo que no lo lograré. Pero si tengo que sudarte y limpiar mi piel del rastro que has dejado.
¿Cuánto tiempo necesitaré para ello? No sé, no tengo ninguna respuesta. Sólo tengo este silencio que nos acompaña ahora... y las ganas.
martes, 7 de noviembre de 2017
Casi 23
Faltaban unos días para cumplir los 23. Me había marchado de vacaciones a Irlanda, yo sola. Fue mi primera vez de muchas cosas. La primera vez que viajé sola, la primera vez que iba a otro país, la primera vez que tuve que enfrentarme al despegue de un avión sola (con el pánico que me dan)...
Hice todo eso, y más cosas.... me recorrí Dublín disfrutando de sus gentes y sus calles pobladas de música. Me fui de excursión a islas abandonadas donde disfrutar de la soledad y el sonido del mar, seguí las huellas de Oscar Wilde y empecé a aceptar algo que llevaba mucho tiempo sucediendo... Todos me confundían con un chico.
He publicado hace un rato una foto en Facebook de aquel viaje. Recuerdo la tarde en que me hice la foto, sentada en un muro, esperando el bus de Wicklow a Dublín. Se acercó un hombre que salió de la taberna cercana y vino a hablar con una amiga. Me miraba muy extrañado y ńo pudo resistirse a preguntar... Are you a boy or a girl? Mi amiga le dijo que yo era una chica, pero el hombre no lo creía e insistió hasta que llegó el bus y le dejamos allí con su duda.
Al ver la foto he abierto la caja de los recuerdos... junto a ella están las fotos de Sis, mi hermana y Edu, de M y JJ... gente tan importante para mí durante años y que ya no están.
Incluso me miro a mí con casi 23 y ya no estoy. La gente que me ha conocido hace poco tiempo no da crédito. La gente que me conoce de más, me pregunta... qué ha pasado? Pasó la vida.
Y es curioso porque al ver esta foto me he reconocido de manera interior. Yo soy la de la foto. Y sé que entonces, era mucho más yo y más libre de lo que me he sentido en cualquier otro momento después. Ahí me atrevía a ser yo aunque eso generase dudas en los demás.
El tiempo, los miedos, las malas experiencias... he ido echando capas sobre esa Chris. Ahora estoy en proceso de muda, de desnudarme, de ir decapando hasta llegar a ser de nuevo quien soy. Sé que habito en mí, que estoy al fondo, que ya he encontrado el camino.
Tengo la suerte de haber dado con dos personas que han aceptado mi verdad, mi identidad. Con la gallega me ha ocurrido eso. Sentí que podía hablarle de mí con honestidad y me devolvió toda la confianza que deposité en ella, en forma de sonrisas y cariño. Sé que ella dirá que no podía reaccionar de otra forma, que no se puede reaccionar de otro modo... pero está ahí y no todo el mundo se queda cuando les cuentas quien eres.
Etiquetas:
acento,
amigxs,
ciudades,
fotografías sobre un marco viejo,
Intergénero,
pluma,
Sis,
zoom
domingo, 29 de octubre de 2017
Los silencios habitables
Hemos alquilado una hermosa casa y la estamos decorando a nuestro gusto. Poco a poco comienzo a sentir que es un hogar.
En él pasamos tantas horas... lo llenamos de risas, a veces pausadas, algunas veces a carcajadas. Nos ríe el alma en esos momentos, verdad? Hasta los vecinos nos oyen reír y el otro día me lo comentaron.
A las risas les acompañan siempre las palabras, todas las que nos decimos en las madrugadas. Esas palabras que hacen que al día siguiente sonría peses a estar durmiendo tan poco. Porque este nuevo hogar me arranca mil sonrisas. Yo, la de la risa fácil y la sonrisa difícil. La que perdió al nacer el gesto de la sonrisa, ahora pasa el día mirando cono ojos nuevos y brillantes.
Este, quizá, nuestro hogar, tiene la habitación en penumbra, para las horas en que te gusta descansar. Los ojos se habitúan a la oscuridad y aprendo a navegar con el sonido de tu voz, a buscarte entre tinieblas, a recorrerte sin temor a perder el rumbo, a surcar mareas.
Pero quizá de todas las estancias de esta casa alquilada, la que más aprecio, a la que le otorgo un valor especial, es esa estancia donde residen nuestros silencios.
Porque hay silencios entre dos que hieren, Silencios que duelen, que incomodan o dejan el aire tan cargado que hacen imposible la vida.
Pero nuestros silencios son cómplices, se entienden y reposan. Dejan que pase el tiempo mientras nos contemplan, cada una a sus cosas. De vez en cuando levantamos la mirada, para asegurarnos de que la otra permanece al lado. En mi caso para poderte observar enternecida, para poder descubrir tu rostro concentrado, para seguir disfrutando del silencio.
Propiciamos los silencios habitables en las largas tardes. Mientras, la vida ahí fuera torna en fealdad y nosotras seguimos sonriendo para que no nos alcance.
Etiquetas:
endorfinas,
Fotografías sobre un marco nuevo,
lesbiana,
palabras,
zoom
sábado, 14 de octubre de 2017
El azar sobrevenido
Hay noches que se
impregnan en la piel. Suspiros, palabras, caricias dejan costra. Las
risas se adhieren y las miradas a media luz caen de forma
desordenada. Una acá en tu cuello, en la cadera y junto a la
costilla. Todas descienden por tu espalda hasta alcanzar dunas y
tumultos.
Esas noches en que
las breves horas se suspenden y aniquilas madrugadas de penumbras,
con la media voz, con los susurros. Con estrellas y lunas adueñándose
del escaso espacio que dejan los latidos. Con el deseo a tu lado.
Con su acento acariciando tu olvido.
El beso ya no es un
cuadro de Klimt, sino apenas un ruego. Una coordenada que nunca ha
pretendido un rumbo. Un nombre no invitado los miércoles. El momento
que no fue más que azar sobrevenido.
Cierra los ojos.
Están cerrados.
Mis labios se mecen
entre tu clavícula y tus sentidos...
sábado, 7 de octubre de 2017
¿Tan sólo cinco minutos?
Llegó con el viento del este compartiendo imágenes de mujeres enamoradas. Quebró mis miedos y declaré el estado de la palabra.
A mis dedos le seguían su voz. A mi voz le acompañaba su calma
Nuestro carácter fue hecho de Atlánticos y el Mediterráneo nos mediaba. Rompimos las coordenadas y llegué a trazar un mapa.
Quizá fueron apenas ¿cinco minutos? Horas y horas contenidas en días. En simetrías y semejanzas...
La noche no llegaba hasta que me abrazaba en la cama. Su piel a mi espalda.
Algunas veces te quedabas
Años atrás llegué a amar a una isleña tan sólo durante 4 días, pero he descubierto que tú te cerrabas.
Y tu silencio se posó en otra boca. Y mi silencio se quedó sin coartada.
Hay despedidas fugaces sin besos ni abrazos.
Hay recuerdos que te abrasan.
Hay puentes que no te alcanzan.
lunes, 2 de octubre de 2017
Todas las flores
Le tenía miedo a esta semana que ahora termina. Me encontré con la agenda llena de actividades por la tarde/noche. Cada día. Y con el madrugón que me doy para ir a trabajar, sabía que me iban a faltar horas de sueño. Y biba de mí, no fui capaz de calcular cuántas iban a terminar siendo.
Mi bendita compañera de trabajo, la que se sienta a mi lado, ha sido testiga de cómo según transcurrían los días acudía más agotada y más sonriente en una mezcla cuando menos curiosa.
Comencé la semana acudiendo a una charla con Jeanette Winterson, cuyo libro Por qué quieres ser feliz cuando puedes ser normal se convirtió hace tiempo en mi libro favorito y lleno de referentes.
"He seguido trabajando con las historias del Grial durante toda mi vida. Son historias de pérdida, de lealtad, de fracaso, de reconocimiento, de segundas oportunidades. A veces tenía que dejar el libro y pasar a la parte donde Perceval buscando el Grial, tiene un día una visión de él, y luego, porque es incapaz de hacer la pregunta crucial, el Grial desaparece. Perceval se pasa 20 años vagando por los bosques, buscando lo que había encontrado, lo que le fue entregado, algo que parecía muy fácil, pero que no lo era.
Más adelante, cuando tenía dificultades en el trabajo, cuando sentía que me había perdido o me alejaba de algo que no era capaz ni de identificar, la historia de Perceval me daba esperanzas. Tenía que haber una segunda oportunidad. De hecho, hay más de dos oportunidades, muchas más. Ahora se, después de 50 años, que le encontrar/perder, olvidar/recordar, marchar/volver, nunca se termina. La vida entera se mueve alrededor de esa otra oportunidad y mientras seguimos vivos, hasta el mismísimo final, siempre hay otra oportunidad."
Este fragmento, que le leí a alguien hace unos días, ha seguido resonando en mi cabeza. Se ha mezclado con los ecos de La Llamada, a cuyo preestreno asistí el martes. Subidón de emoción, de música, de canciones que recuerdo de tantos años atrás... Todas las flores, que salen a embrujar los amores, y despiertan mis ilusiones, dicen que vendrás... y voy a escribirte, una canción de brazos abiertos... Si os apetece pasar un buen rato y reiros, sin preocuparos por lo que pase más allá de la sala de cine, sin tener que pensar en independencias o en cifras del paro... id a verla. Regalaros una tarde de desconexión y disfrutar del inmenso placer de reír sin más.
Para no aburriros, el resto de la semana ha estado lleno de palabras, de voces bienvenidas, de abrazos post veraniegos, de amor... de mucho amor... todo el que me da mi familia elegida y de multitud de sonrisas con las que me he levantado cada día... con las inmensas ganas de que Madrid sea más que nunca, una ciudad que acoja, una ciudad que permita vivir los sueños y que como la vida misma, ofrezca otra oportunidad.
jueves, 21 de septiembre de 2017
Hombres feministas por doquier
Geno es una chica estupenda. Casi siempre está alegre, es muy amable y si le pides algo intenta ayudarte por todos los medios. Se le dan de miedo las manualidades, habla varios idiomas y tan pronto cocina como te cuelga un perchero.
Desde que la conocí hace ya cinco años pensé que sería una de esas personas que aportan a tu vida cuando está cerca.Con ella he pasado tardes de cañas, paseos, charlas, visitas juntas al veterinario, ratos al sol... y momentos de sombra.
Genoveva tiene un novio que está megaenamorado de ella. De esos chicos que cuando los ves tienen cara de carnero degollado. Es un chaval majo, un poco culado, que se empeña en demostrar que sabe mucho sobre muchas cosas... lo que llamamos ahora, un cuñado...
El novio de Genoveva piensa que es el tío más feminista del mundo porque en casa barre y friega sin problemas. Me he pasado largos ratos tratándole de hacer entender que el feminismo es mil millones de cosas más pero claro, él no llega ni a olerlas de lejos. Últimamente me he encontrado varios hombres que afirman ser feministas. Empiezo a pensar que se ponen ese título como quien añade al presentarse, el equipo de fútbol del que es forofo.
Geno y él llevan unos pocos meses de novios y como la mejor de las parejas lesbianas, decidieron en un tris que querían vivir juntos.Tal vez esperaron a la tercera cita...
Tras unos meses de luna de miel parece que empiezan a relajarse un poco. Yo me corto de ir a verla a su casa porque no quiero invadir la intimidad de la pareja. Con la de ratos que tengo yo echados en su casa... Es la ventaja de vivir cerca de alguien, que en 5 minutos pasas de tu espacio al suyo y no te da pereza.
Cuando he pasado a verla este verano, Geno andaba por casa en bikini o con un top y unos pantaloncitos mini pero hace unas semanas me dijo... Carlos no quiere que esté en bikino en casa cuando vengas. Dice que es de mala educación recibir visitas vestida así. La dije que a mí me daba igual, que tenemos confianza de sobra para que ella esté como quiera. De hecho, alguna vez cuando he estado allí, Carlos ha pasado la tarde sin camiseta.
A los pocos días me comentó que iba a quedar con un ex para ayudarle con un tema de idiomas, pero que Carlos se iba a mosquear y al final le había dado una excusa al ex. Hace una semana Carlos le preguntaba por qué no tenía en el whatsapp la hora de la última conexión. Días de no dejarla dormir porque hasta la madrugada quejándose del esfuerzo que está haciendo viniéndose a vivir a casa de ella...
Y ayer, que nos fuimos a tomar una caña nosotras a la vuelta del trabajo, le mandó un mensaje al novio diciéndole que no estaba en casa sino en una terraza del barrio. La respuesta no se hizo esperar. "Con quién? ? ???????"
Y Geno, que vale mogollón, que es una tía estupenda sin sombra de malicia, empezó a darse cuenta de lo que le llevo comentando una temporada. Que Carlos quiere controlarla constantemente y que la solución no es hacer todo lo que él quiere para que no se enfade.
Me cuesta mogollón entender por qué Geno le consiente tanto a un chaval que no le llega ni a la suela de los zapatos. Y aún me cuesta más entender cómo un maltratador psicológico como es Carlos, aún puede considerarse feminista...
Qué necesario el feminismo y cuánto hace falta que las mujeres nos conozcamos y seamos capaces de alejarnos de las parejas tóxicas que encontramos a cada paso.
jueves, 7 de septiembre de 2017
Protagonista
Mi vecina la hizo protagonista. La mujer creativa se inventó una historia para mi cumpleaños que plasmó en fotos y que protagonizaba Zoe, con sus ojazos y bigotillos...
Eso fue a primeros de agosto. Para entonces ya sabía que estaba enferma... En febrero comenzó a perder peso. La notaba algo más activa y tonta de mí pensé que al fin mi gordita se había puesto a plan... pero cuando la pérdida de peso se hizo notoria y fue acompañada de vómitos, me la llevé al veterinario. Me dijo que no estaba tolerando las proteínas y la pusimos un pienso especial.
A la vuelta de las vacaciones tocaba hacerle una revisión. El resultado ha sido bastante malo. No sólo no ha mejorado sino que ha empeorado bastante. Sus riñones están afectados.El hígado, que era lo que parecía tener mal se mantiene estable, pero el riñón está muy tocado.
La enfermedad renal crónica es muy reconocida entre los gatos. Pese a eso, leo que se presenta en un 7% de los mayores de 10 años.
El diagnóstico me ha dejado tocada. Se me ha ocurrido consultar San Google y hasta hablan de pronósticos de vida de un año en su estado. Quién me manda mirar...
Mi hermosa gata insomne. La que me despierta cada noche. La que adoro cada día. Mi peludita que me ayudó y me curó cuando yo estaba enferma... Al volver a casa la miré y pensé que sentía no haberle podido dar una vida mejor.
Ahora toca medicarla para conseguir que tenga la mejor calidad de vida. Y mimarla y decirla cada día que la quiero. Aunque ella no tenga el diccionario español-gatuno, estoy segura de que lo entenderá.
No me deja reproducirlo ni borrarlo, lo siento
Etiquetas:
Aventuras gatunas,
Rincón del Arco Iris,
salud,
Zoe,
zoom
domingo, 27 de agosto de 2017
La fiesta terminó
De nuevo por aquí. Intento cumplir una promesa que me hice a través del facebook. Una antigua bloguera comentó que echaba de menos su blog y unas cuantas de las que pasamos años por aquí respondimos diciendo lo mismo. Quedé en escribir y actualizar durante el fin de semana.
Y aunque sea domingo por la noche no he querido faltar a mi palabra. Porque cuando se trata de ayudar a otra persona en algún proyecto o a solucionar algún problema, soy la primera de la fila y ahí estoy hasta que todo termina. Pero para mis cosas soy un puro desastre. Quizá me dedico tanto a lo de los demás para evitar ocuparme de lo mío.
Todo está relacionado. En mi último post hablaba de esa necesidad que tenía de "juerga y cachondeo" después del año que había pasado cuidando de mi madre. Bueno, pues esa temporada de juerga y cachondeo se ha alargado hasta mucho más allá de lo que hubiese querido. Pasó San Juan con la fiesta en la playa y la celebración de la empresa. La primera a la que asistí en muuuuuchos años. Digamos que lo di todo y muchos fliparon viéndome bailar como loca. Pasaron las Fiestas del Orgullo, donde me emborraché ligeramente. Y días de cachondeo con amigos.
Ha llegado el momento de volver a guardar un poco a mi Junior y dejar que mi parte adulta tome las riendas de nuevo. Necesito ocuparme de mí de un modo serio. Tengo las vistas puestas en un proyecto personal que empieza en Septiembre y que me va a costar mucho esfuerzo. Espero ser capaz de finalizarlo, por una vez.
Y mientras cumplo mi promesa de actualizar, deseo que las blogueras que comentaban en facebook estos días, se animen también. Quizá no debemos tomarlo tan en serio como hacíamos antes. Tal vez no tenga que suponernos tanto esfuerzo y podamos dejarnos llevar para escribir simplemente lo que nos apetezca en cada momento. Bueno, que cada una haga lo que le apetezca.
Hoy termino con una imagen que he visto por ahí y que resume perfectamente lo que siento con respecto a "los años que blogueamos peligrosamente"
domingo, 21 de mayo de 2017
De parranda
Recordais en la facultad (o instituto, o cole...), cuando teníamos una semana entera de exámenes, que al acabar nos íbamos de juerga un fin de semana como si hubieramos estado encerradas tres meses??? Pues algo asi me ha pasado a mi. Despues del último año cuidando lo que he podido a mi madre, ahora que la complicacion de su enfermedad pasó y se encuentra estable, me he soltado un poco la coleta.
He aprovechado sobre la marcha oportunidades que me han surgido. Que unas amigas se iban a la playa el puente de Mayo? Me faltó tiempo para coger la toalla y tirarme entre las dunas a que me tocase el sol por primera vez este año.
Que mi ex decía de hacer una visita relampago a Madrid? Aprovechaba y me subia con ella a Pamplona para que me enseñe su nuevo hogar...
Exposiciones, cines, pre estrenos, lagos, sol, puentes, cervezas y sonrisas. Asi han transcurrido muchos de estos días de kit-kat que tanto necesitaba. Ahora, poco a poco, vuelve la rutina, mi casa, los dias tranquilos, las gatas y el trabajo... Con la vista puesta en la escapada de San Juan. Ya he encargado los farolillos chinos que tiraremos en la playa la noche de San Juan. Espero que lleguen a tiempo y podamos lanzar nuestros deseos al cielo estrellado.
Vuelvo.
He aprovechado sobre la marcha oportunidades que me han surgido. Que unas amigas se iban a la playa el puente de Mayo? Me faltó tiempo para coger la toalla y tirarme entre las dunas a que me tocase el sol por primera vez este año.
Que mi ex decía de hacer una visita relampago a Madrid? Aprovechaba y me subia con ella a Pamplona para que me enseñe su nuevo hogar...
Exposiciones, cines, pre estrenos, lagos, sol, puentes, cervezas y sonrisas. Asi han transcurrido muchos de estos días de kit-kat que tanto necesitaba. Ahora, poco a poco, vuelve la rutina, mi casa, los dias tranquilos, las gatas y el trabajo... Con la vista puesta en la escapada de San Juan. Ya he encargado los farolillos chinos que tiraremos en la playa la noche de San Juan. Espero que lleguen a tiempo y podamos lanzar nuestros deseos al cielo estrellado.
Vuelvo.
![]() |
| Puerto de Altea |
![]() |
| Puente romanico de Estella. Otro puente cruzado! |
Etiquetas:
abrazo,
activista coqueta,
amigxs,
endorfinas,
puentes,
sonrisa
domingo, 23 de abril de 2017
Mujeres Guadiana
Te esperé tantas noches mientras vivía cada día...
Fueron meses de "me gusta", de palabras, de comentarios en redes sociales, de chateo sobre temas comunes, de acercamientos virtuales que desembocaron en tu petición de quedar. Fue tu empeño por ponernos piel, por mirarnos a los ojos, o tal vez sólo mirar al frente juntas, no sé. Pero tengo claro que fuiste tú la que dio el paso. Ese que mi maldita timidez me niega siempre.
Y después de risas, de paseos, de recuerdos de madera, de hablar sobre las piedras que adornan nuestras calles, una leve promesa de repetir. Si, cumpliste, cumplimos, aún cuando no hacía falta ser adivina para hallar tristeza en tu mirada.
Pero mientras, mi admiración crecía, porque soy mitómana, porque soy gilipollas. Porque a las mujeres que me gustan las observo de cerca y las termino admirando. O quizá porque a las mujeres que admiro me terminan gustando. El caso es que te encontraba especial; extremadamente "polite", tan formal y educada. Te sentía especial. Porque las mujeres que admiro y que me gustan me terminan pareciendo especiales, únicas, con esas habilidades, dones, capacidades, características que las hacen diferentes al resto de mujeres que puedo querer mucho, pero que no me gustan, que no admiro.
Y tú, desde tu altura cultural y física me tenías convencida de que había encontrado un grano entre la paja, una mujer de las que merecía la pena enamorarse. Por suerte no me dio tiempo a hacerlo.
Porque tras varias quedadas tus mensajes se fueron espaciando, los planes languidecieron y las risas cesaron. Porque con la llegada de los días cortos la espera se alargó. Y ya no parecías dispuesta ni tan apuesta.
Y de repente, toda tu educación desapareció tras una mentira, toda tu presencia se ocultó tras ese tiempo que nunca tienes por estar ocupada en tomar una caña con las amigas.
Y así, de la noche a la mañana desapareciste. Te convertiste en una mujer Guadiana, de las que dan media vuelta y en un inexplicable acto mágico desaparecen de tu vida.
Tuve la suerte, Manuela, de que me dejaras una enseñanza. No existe ninguna mujer especial. Te imagino levantándote de la cama un lunes, con resaca y diarrea, los pelos revueltos y el alma erizada. Te imagino camino del trabajo, con ese despiste que tan bien te sienta y me dibujas una sonrisa en el rostro. Porque tu desaparición y la que ha habido después de la tuya, no han mermado mis ganas de salir, transitar, encontrar caminos, sortear mi zona de confort. Porque si vosotras no queréis, yo acepto. Ya llegará el momento. Ya llegará la mujer. Sólo tengo que recordar que no es especial- Nunca más que yo.
viernes, 14 de abril de 2017
...Y hace un año
Estaba releyendo ahora mis post de hace un año. Uf! qué mal cuerpo me pone releerme, qué angustia me asalta de nuevo.
Hace un año, más o menos... tuvimos que ingresar en Urgencias a mi madre. No podía andar 3 pasos sin ahogarse. Y en ella, que siempre fue muy bruta, toda fuerza de voluntad, era algo que suponíamos grave. Llevaba años arrastrando una enfermedad degenerativa pulmonar y todo nos hacía pensar que había llegado la etapa final.
El neumólogo no nos daba muchas explicaciones más allá de lo que nosotros veíamos. De repente se convirtió en una persona absolutamente dependiente. No podía ni siquiera andar por casa. Teníamos que hacerle todo.
Recuerdo el bajonazo anímico que di, acostumbrada como estaba a verla siempre tirando del carro. Me mataba verla tan frágil, tan necesitada, tan asustada, tan poco ella. Nos preparamos para lo peor. Y yo, anticipando el duelo, intentaba negociar con un Dios en el que no creo, que la dejara llegar al verano.Cuando pasó, pedí que llegara a octubre para poder conocer a mi sobrino. Mi sobrino nació y aunque ella había mejorado algo con el oxígeno que llevaba las 24 horas todavía era incapaz de valerse por si misma.
Dio un nuevo bajón y las Navidades fueron horribles. Mi padre que se había mantenido medio sereno hasta entonces, nos habló con mucha tristeza y pesimismo. Para entonces mis ánimos y mis fuerzas estaban por los suelos.
No creo en los milagros. Pero lo cierto es que a día de hoy, mi madre ha superado una complicación asociada a su enfermedad y aunque no tiene muchas fuerzas puede valerse por si misma en casa, sale un poco a la calle y hasta es capaz de coger (de momento) a mi sobrino en brazos. No sabemos cuánto durará así, si volverán las complicaciones o si la enfermedad se la llevará el día menos pensado, pero me aferro a este presente que nos ha concedido una tregua.
He querido contaros esto para explicaros el motivo por el que dejé de escribir. Dejé todo lo mío de lado y me he dedicado durante todo el año pasado y principios de este a cuidar de mi madre y ocuparme sólo de lo más básico para mí... el trabajo y la asociación. Mi angustia de esos meses, todo mi miedo, mi profunda tristeza, me hicieron desconectar del blog y de mucha gente que se acercaba a través de aquí o del mail, o de mensajes para preguntar o hablar.
Quiero pediros disculpas a las que os dejé sin respuesta. A Tuki, a una tal MRosa, con sus mails, a Laura que quedé en llamarla después del puente de diciembre... He necesitado casi tres meses para reconectar conmigo, para dejar de llorar y temblar, para empezar de nuevo a ocuparme de mí. Me miro en el espejo y me asusto porque veo en mi cuerpo las señales de todo lo que ha sucedido este tiempo.
Quiero agradeceros a las que de algún modo habéis estado acompañando. A Siempre Suya y Laquetecuén, tan acogedoras, a Rizos, Ol y Ozé por llenarme de risas, a RosaM por las charlas del Instagram, a mis heteras, incondicionales y tan humanas, a mis compañeras de vida, mis peluditas... a mis ex (y a las que en este tiempo han salido corriendo en dirección contraria...) con todas he pasado algún buen momento. En definitiva, a las que mantienen el contacto más allá de las paredes de este blog y con delicadeza y respeto han permanecido cerca. Qué bueno poder contar con personas así que me mantenían atada a la tierra y me apoyaban tanto. La vida sigue.
miércoles, 22 de marzo de 2017
Cuando la Historia sale a tu encuentro
¿Os ha ocurrido alguna vez que al terminar un libro queréis
saber qué fue de los protagonistas? ¿Os habéis empapado tanto de un relato que os han contado, que querríais
saber qué sucedió al día siguiente?
Hace unos 30 años, me
contaron la historia de un muchacho que quería ser marino. No sé si fue por la
persona que me la contó, porque la
historia desbordaba Atlántico, porque me sentí identificada con el protagonista…
no sé, pero el caso es que Iñaki quedó anclado en mi memoria.
Hace unos días me acordé de él y sentí la necesidad de
ahondar. De saber qué había sido de él. Si se trataba de una ficción más de las
que se inventan algunas personas, o qué parte de verdad había en aquello. Me sorprendió descubrir que Iñaki había
existido en realidad, que desplegó sus velas tan cerca de Santiago y que tras orzar, arribó
demasiado pronto a puerto. Pude ver fotos de los lugares donde transcurrió su Historia, documentos que confirmaban el viaje que emprendió, saber de otros protagonistas del relato, de los
hijos que tuvo…
Así se han fundido pasado y presente. La tradición oral, la
escrita y las nuevas tecnologías que me han permitido seguir su pista.
Nunca se sabe. Tal vez algún día pueda volver a pasear por
aquellas calles de mi infancia que él pisó antes, disfrutar con las aguas
azoradas del puerto, la vista sobre la ría los balandros orientados a barlovento, los
mismos lugares donde se forjaron sus sueños. Entonces el círculo se habrá cerrado.
domingo, 4 de septiembre de 2016
Los años que nos quedan
Admiro profundamente a las personas que pasan el día cuidando de enfermos. Claro, que el otro día hablaba con una amiga que es enfermera en un geriátrico y me decía... pues es lo que estás haciendo tú. Y en menor medida, pero es verdad.
El caso es que termino la semana bastante agotada; física y sobre todo emocionalmente. Llega el fin de semana y me dedico a dormir 10 o 12 horas, algo a lo que no estoy acostumbrada. Pero está claro que me lo pide el cuerpo.
Las relaciones sociales esta temporada son jodidas, porque evidentemente mi prioridad ahora mismo es mi madre y después mis necesidades corporales. Si quedo con alguien y he pasado con mi madre una de esas tardes malas, mi ánimo suele quedar por el subsuelo y no me apetece ver a nadie.
Pero me afano por vivir situaciones que me aten al suelo de la rutina de los demás, salir de la burbuja de la enfermedad y hacer cosas de las normales. Soy consciente de que alguien atado a una enfermedad no es una buena compañía y hablar constantemente de cosas relacionadas con una enfermedad es cansino a más no poder. Así que si alguien me pregunta, lo comento pero intento desahogarme por aquí principalmente. Gracias a las que me leéis.
En ese intento por seguir adelante con las cosas de la vida, ayer tuve un cumpleaños y viví un momento mágico que no me esperaba y me llenó de ilusión.
Con 19 años viví mi primera historia de amor con una mujer. Mi primera novia. La primera mujer de la que me enamoré perdidamente. La primera con la que supe lo que era realmente el sexo entre mujeres, las primeras pellas, las tardes interminables buscando rincones en Madrid donde poder pasear de la mano... Esa primera historia de amor estuvo marcada por una canción de un grupo español que sonaba en la radio.
En aquella época en la que todavía tirábamos de casettes, yo tenía siempre una cinta virgen en el aparato y cuando sonaba alguna canción en la radio que me gustaba, la grababa y luego me pasaba las horas muertas reproduciéndola. Bueno, pues esta ERA la canción. A mí me recordaba a ella y no dejaba de escucharla. Supongo que en casa de mis padres terminarían bastante hartos de la cancioncita.
El caso es que en el cumpleaños, apareció el cantante de este grupo, que es amigo de la que cumplía... y en un momento determinado agarró la guitarra y se puso a cantar canciones de su grupo. Le pedí por favor que cantara la que me emocionaba tanto a mí y aunque le costó un poco terminó accediendo. Allí le tenía, a dos metros de distancia cantando mientras me miraba a los ojos. Terminé con los míos llenos de lágrimas. Sé que era el momentazo friki pero quién se resiste a vivir algo así?
Una amiga me preguntó si pensaba tirarle las bragas. El caso es que el pantalón se me había rajado desde el muslo hasta el culo y podría haber sacado las bragas por el "hueco de ventilación" pero dado que la mujer del cantante estaba presente y que en realidad él a mí no me atrae fisicamente, me parecía pasarme un poco.
Se me hizo curioso. Este hombre lleva 20 años alejado de la música. Tiene un trabajo que está en las antípodas de su carrera musical. No sé si con nostalgia, mMe estuvo contando cómo compusieron la canción, un poco de la historia del grupo... supongo que me veía emocionada. Me hubiera gustado poder leer sus pensamientos. Será consciente de que esa canción forma parte de la banda sonora de mi vida, de mi educación sentimental? Supongo que en aquella época se le tirarían encima adolescentes suficientes como para que le de igual lo que significa para mí. Pero desde luego me hizo levitar durante un rato y olvidar por completo mi realidad diaria.
El caso es que termino la semana bastante agotada; física y sobre todo emocionalmente. Llega el fin de semana y me dedico a dormir 10 o 12 horas, algo a lo que no estoy acostumbrada. Pero está claro que me lo pide el cuerpo.
Las relaciones sociales esta temporada son jodidas, porque evidentemente mi prioridad ahora mismo es mi madre y después mis necesidades corporales. Si quedo con alguien y he pasado con mi madre una de esas tardes malas, mi ánimo suele quedar por el subsuelo y no me apetece ver a nadie.
Pero me afano por vivir situaciones que me aten al suelo de la rutina de los demás, salir de la burbuja de la enfermedad y hacer cosas de las normales. Soy consciente de que alguien atado a una enfermedad no es una buena compañía y hablar constantemente de cosas relacionadas con una enfermedad es cansino a más no poder. Así que si alguien me pregunta, lo comento pero intento desahogarme por aquí principalmente. Gracias a las que me leéis.
En ese intento por seguir adelante con las cosas de la vida, ayer tuve un cumpleaños y viví un momento mágico que no me esperaba y me llenó de ilusión.
Con 19 años viví mi primera historia de amor con una mujer. Mi primera novia. La primera mujer de la que me enamoré perdidamente. La primera con la que supe lo que era realmente el sexo entre mujeres, las primeras pellas, las tardes interminables buscando rincones en Madrid donde poder pasear de la mano... Esa primera historia de amor estuvo marcada por una canción de un grupo español que sonaba en la radio.
En aquella época en la que todavía tirábamos de casettes, yo tenía siempre una cinta virgen en el aparato y cuando sonaba alguna canción en la radio que me gustaba, la grababa y luego me pasaba las horas muertas reproduciéndola. Bueno, pues esta ERA la canción. A mí me recordaba a ella y no dejaba de escucharla. Supongo que en casa de mis padres terminarían bastante hartos de la cancioncita.
El caso es que en el cumpleaños, apareció el cantante de este grupo, que es amigo de la que cumplía... y en un momento determinado agarró la guitarra y se puso a cantar canciones de su grupo. Le pedí por favor que cantara la que me emocionaba tanto a mí y aunque le costó un poco terminó accediendo. Allí le tenía, a dos metros de distancia cantando mientras me miraba a los ojos. Terminé con los míos llenos de lágrimas. Sé que era el momentazo friki pero quién se resiste a vivir algo así?
Una amiga me preguntó si pensaba tirarle las bragas. El caso es que el pantalón se me había rajado desde el muslo hasta el culo y podría haber sacado las bragas por el "hueco de ventilación" pero dado que la mujer del cantante estaba presente y que en realidad él a mí no me atrae fisicamente, me parecía pasarme un poco.
Se me hizo curioso. Este hombre lleva 20 años alejado de la música. Tiene un trabajo que está en las antípodas de su carrera musical. No sé si con nostalgia, mMe estuvo contando cómo compusieron la canción, un poco de la historia del grupo... supongo que me veía emocionada. Me hubiera gustado poder leer sus pensamientos. Será consciente de que esa canción forma parte de la banda sonora de mi vida, de mi educación sentimental? Supongo que en aquella época se le tirarían encima adolescentes suficientes como para que le de igual lo que significa para mí. Pero desde luego me hizo levitar durante un rato y olvidar por completo mi realidad diaria.
miércoles, 24 de agosto de 2016
Pensé que se detendría
Fui tan tonta que pensé que el verano detendría el tiempo. Contemplé la marea y la luna, salté la fogata y me bañé sobre el reflejo de la luna llena. Pensé que me merecía el descanso después del duro invierno y primavera que pasamos.
Volví a Madrid relajada y al poco la ilusión pintó mi rostro. Pude al fin quedar con Manuela y empezar a conocerla mejor. Brotaron sonrisas y miradas limpias, surgieron palabras y sentimientos y ella se convirtió en el sueño de mis noches.
Hice trampas a las madrugadas buscando su otra vida. Me empapé de la corta historia que conocía y naufragué en la imposibilidad del momento. Pero todo era tan cierto...
... que ahora cuando he vuelto a la realidad, cuando el médico ha sentenciado, he sentido la onda expansiva de la bomba que no vi caer. No. El tiempo no se ha detenido. Ha seguido avanzando y hoy nos han tirado a todos del tobillo para que pongamos los pies en el suelo. Hemos caído arrodillados y no nos atrevemos a movernos.
Mi hermano me ha recordado el poema de Dylan Thomas; "No entres suavemente en esa noche quieta". Somos una montaña rusa emocional, con mi sobrino a punto de nacer y presenciando el ocaso de mi madre sin que podamos hacer nada más que acompañarla.
Y no puedo dejar de sentirme profundamente agradecida a la Vida por haberme dado la oportunidad de pasar estos meses con ella. Por tener la oportunidad de acercarnos, de cuidarla, de poder hablar con ella como nunca hice, de haber podido encontrar ese lenguaje común.
Ingenua de mí, pensé que la Vida se detendría, se suspendería el tiempo en una tarde de verano. Y descubro una vez más que está muy por encima de mis deseos, que es mucho más grande que mi necesidad de que mi madre se quede con nosotros. Así que cierro los ojos, le agradezco una vez más este tiempo que nos está concediendo y me dejo... me dejo ser, me dejo llevar...
Buenas noches.
jueves, 18 de agosto de 2016
Al norte del viento del este
Hoy he descubierto que hay un faro junto al mar de esa tierra que nunca quisiste. De repente he sentido la necesidad de llegar hasta él. De que su luz me descubra tus huellas. O alumbre el camino que me pueda llevar hasta ti.
Me he apresurado a escribir a una amiga y me ha prometido que iremos.
Hace un otoño, estuvimos sin que yo lo supiera, a 3 kilómetros al sur del faro. Buscábamos cruzar las rocas donde las olas se resquebrajaban y llegar hasta la playa. Aspiré el olor a salitre y dejé que la espuma me empapara. No pudimos pasar hacia el otro lado. Corríamos el riesgo de caer sobre ese mar poco tranquilo.
Mi vida parece la historia de los faros que no pude tocar. Quizá si hubiera podido llegar hasta ellos no necesitaría cruzar tantos puentes. Quién sabe.
![]() |
| Cuando subí a visitarlo el acceso estaba cerrado por la obra de la remodelación que le hicieron |
![]() |
| Paseando con la activista coqueta por el puerto de Santoña, se nos hizo tarde y no pude llegar a tocarlo. |
La carretera cortada. El acceso cerrado.... Pero pude bajar hasta la playa y encontrar un paraje tan hermoso que me dejó sin palabras.
![]() |
| Me encaramé a su muro Pude ver que allí vivía una familia. Me dio miedo saltar la pared encalada por si me veían los niños que jugaban a la pelota. |
Volveré este otoño a esa playa donde sopla el viento del este. Acariciaré la marisma y contemplaré el vuelo de los charranes y las gaviotas. Vadearé las dunas y te soñaré con el pelo revuelto teñido de nubes.
El faro me espera. Y yo a ti.
![]() |
| Y contemplar el atardecer desde el faro... |
* todas las fotos han salido de Internet
Etiquetas:
Faros,
Fotografías sobre un marco nuevo,
Manuela,
nubes,
vacaciones
lunes, 15 de agosto de 2016
El momento que no fue
Fragmento de una película.
"¿Qué probabilidades teníamos de conocernos? ¿Una entre un millón? Una entre dos millones? En el mismo sitio y momento. Puede que nunca me hubieras visto. Nunca nos habríamos conocido. Es una señal. Creo en las señales"
Yo también creo en las señales. Pero por encima de todo creo en los momentos. En esas intersecciones espaciotemporales donde te encuentras o no, donde algo sucede o no, donde todas las circunstancias confluyen o se evaporan para no coincidir nunca.
Creo en el momento, mierda. 5 meses. O tal vez 2 años. Desde febrero intentando encontrarnos. Aunque he descubierto que hace 2 años ya te había mirado. Da igual. Da igual que aquel viernes de febrero le hablara de ti a Alondra mientras esperábamos un tren que se retrasaba por la nieve. O que guarde en mi casa desde hace más de un año unos huesos que te pertenecen. Llevan tu nombre.
Estos días juntas han sido muy lindos. Poder conocerte un poco más, saber qué hay más allá de la piel. Descubrir tus despistes, tu mirada sorprendida, tu acento de todos los lugares. Y las nubes sobre ti. Siento que nuestras miradas reposaban en la otra. Yo sonreía mientras encontraba tu bondad. Tú... quién sabe lo que pensabas.
Sigo esperando que las líneas confluyan aún cuando te has ido lejos. Cada día me levanto con las ganas de saberte feliz y tranquila y con el deseo de que en algún momento pase por tu memoria. Ha desaparecido esa sensación que tengo a veces, de que es imposible que no terminemos juntas. No es que tenga dudas, es simplemente que esa sensación tan física ya no está, como tú. Sé que los caminos corren paralelos, que ahora es tu momento de mirarte por dentro, de estar contigo misma, de relajarte bajo el sol y llenarte de energía. Y mientras haces todo esto, quiero estar cerca, posarme sobre ti sin rozarte apenas. Quiero darte sombra y paz, quiero ser simplemente compañía y sonrisas. Hasta que llegue el momento.
Etiquetas:
amor,
Fotografías sobre un marco nuevo,
Manuela,
sonrisa,
zoom
martes, 9 de agosto de 2016
Un día cualquiera
Tenía planeado levantarme hoy tarde... bueno, sobre las 10:00 que para mí eso es tarde. Desperezarme tranquilamente, sentarme a desayunar mi zanahoria cruda de cada día y mirar en el ordenador el periódico. Pasar a ver a los gatos de mi vecina que está de vacaciones. Después, escribir algún post con mis últimas ideas o batallitas... pero lo he tenido que adelantar un poco porque, después de dos meses esperando, el obrero me llamó ayer para decirme que hoy, al fin me cambian la ventana de la cocina.
Y como todo se junta, después de tres meses sin aparecer, la regla se estuvo anunciando ayer, con lo que intuyo que hoy será su día grande.
También había pensado ir a cenar con unos amigos a un sitio que me han recomendado. Pero al llamar ayer, la dueña me dijo que con las fiestas y que se van de vacaciones, no tienen toda la carta. Puso tanto énfasis que le tuve que preguntar si realmente no quería que fuéramos a cenar... miedo me da. A saber cómo sale.
La vida empieza un día cualquiera. Puede ser un martes, como hoy, o un miércoles como hace taitantos años.... cuando el cuerpo de mi madre decidió ponerse de parto de un vez, con unos 15-18 días de retraso. Y llegué menuda, con falta de peso. Tan frágil que me tuvieron que sacar de Madrid a toda leche, para evitar que con el calor corriera riesgo de morir. Me llevaron a Galicia, con la familia materna. Y estoy convencida de que mi acento gallego, ese que aparece de vez en cuando, viene de ahí, de lo que aprendí con siete días escasos.Mi acento, mi gusto por lo celta, mi necesidad de ver verde, ese "soy de agua" que siento dentro...
La vida empieza cada día. Ya veis, comienza hoy estrenando ventan. Empieza hoy mismo, con esa cena en la que faltarás tú, si no venzo el miedo a llamarte y decirte... "Ven. Te echo de menos".
Llego hasta aquí con el bagaje de todo lo aprendido, de todos los errores que he cometido y con cada experiencia y sentimiento. Llego mucho más tranquila, muy en paz con algunos aspectos que siempre me habían ensombrecido. Con ganas, con ilusiones y sonrisas. Y con el firma propósito de no olvidar que la vida empieza un día cualquiera.
Y como todo se junta, después de tres meses sin aparecer, la regla se estuvo anunciando ayer, con lo que intuyo que hoy será su día grande.
También había pensado ir a cenar con unos amigos a un sitio que me han recomendado. Pero al llamar ayer, la dueña me dijo que con las fiestas y que se van de vacaciones, no tienen toda la carta. Puso tanto énfasis que le tuve que preguntar si realmente no quería que fuéramos a cenar... miedo me da. A saber cómo sale.
La vida empieza un día cualquiera. Puede ser un martes, como hoy, o un miércoles como hace taitantos años.... cuando el cuerpo de mi madre decidió ponerse de parto de un vez, con unos 15-18 días de retraso. Y llegué menuda, con falta de peso. Tan frágil que me tuvieron que sacar de Madrid a toda leche, para evitar que con el calor corriera riesgo de morir. Me llevaron a Galicia, con la familia materna. Y estoy convencida de que mi acento gallego, ese que aparece de vez en cuando, viene de ahí, de lo que aprendí con siete días escasos.Mi acento, mi gusto por lo celta, mi necesidad de ver verde, ese "soy de agua" que siento dentro...
La vida empieza cada día. Ya veis, comienza hoy estrenando ventan. Empieza hoy mismo, con esa cena en la que faltarás tú, si no venzo el miedo a llamarte y decirte... "Ven. Te echo de menos".
Llego hasta aquí con el bagaje de todo lo aprendido, de todos los errores que he cometido y con cada experiencia y sentimiento. Llego mucho más tranquila, muy en paz con algunos aspectos que siempre me habían ensombrecido. Con ganas, con ilusiones y sonrisas. Y con el firma propósito de no olvidar que la vida empieza un día cualquiera.
Etiquetas:
Batallitas,
Fotografías sobre un marco nuevo,
Rincón del Arco Iris,
sonrisa,
zoom
domingo, 7 de agosto de 2016
Cerca de mis orillas
Son días tranquilos. Intento terminar proyectos para redecorar el Rincón del Arco Iris, para mejorar este espacio que es tan mío como de las peluditas con las que lo comparto. Y habrá mejoras para ellas y para mí.
Días tranquilos de paseos, charlas, exposiciones, cañas (quién me iba a decir) y muchas sonrisas. Me descubro sonriendo a cada momento. Y aunque no hay motivos muy concretos me dejo... me dejo sonreír porque sé que me hace bien.
Tal vez sonría tanto porque mirarte me obliga a contemplar las nubes. Quizá porque la tranquilidad es un sustantivo que estreno. O simplemente porque de repente soy yo, sin necesidad de impostar, de fingir, de recrear... soy yo sin miedos... no tengo nada que perder.
Te siento cercana a mis orillas. Te voy abriendo hueco, dejo que te poses y que contemples mis puntos cardinales. Esta vez no hay huracanes, tan sólo una suave brisa que desvela cicatrices. Marcas en la piel que aún no sé si te asustan. Y mientras llegas, mientras coges mi mano en esos gestos casuales, se acrecenta dentro de mí esta sensación de que es imposible que no terminemos juntas. Como si todo el Universo desembocara en una única dirección y cualquier calle confluyera al oeste de mi sueño.
No quiero perderme en la quimera. Simplemente es que hay una parte de mí que adivina ya tu bondad y otra, mira tu ausencia desde lejos, siempre a través de algún cristal. Silencios y palabras se alternan y adornan mis sonrisas mientras le apuesto a la vida a que nuestro plural no puede ser sino hermoso.
Días tranquilos de paseos, charlas, exposiciones, cañas (quién me iba a decir) y muchas sonrisas. Me descubro sonriendo a cada momento. Y aunque no hay motivos muy concretos me dejo... me dejo sonreír porque sé que me hace bien.
Tal vez sonría tanto porque mirarte me obliga a contemplar las nubes. Quizá porque la tranquilidad es un sustantivo que estreno. O simplemente porque de repente soy yo, sin necesidad de impostar, de fingir, de recrear... soy yo sin miedos... no tengo nada que perder.
Te siento cercana a mis orillas. Te voy abriendo hueco, dejo que te poses y que contemples mis puntos cardinales. Esta vez no hay huracanes, tan sólo una suave brisa que desvela cicatrices. Marcas en la piel que aún no sé si te asustan. Y mientras llegas, mientras coges mi mano en esos gestos casuales, se acrecenta dentro de mí esta sensación de que es imposible que no terminemos juntas. Como si todo el Universo desembocara en una única dirección y cualquier calle confluyera al oeste de mi sueño.
No quiero perderme en la quimera. Simplemente es que hay una parte de mí que adivina ya tu bondad y otra, mira tu ausencia desde lejos, siempre a través de algún cristal. Silencios y palabras se alternan y adornan mis sonrisas mientras le apuesto a la vida a que nuestro plural no puede ser sino hermoso.
Etiquetas:
amigxs,
Fotografías sobre un marco nuevo,
lesbiana,
Rincón del Arco Iris,
sonrisa,
zoom
Suscribirse a:
Entradas (Atom)

















