Fragmento de una película.
"¿Qué probabilidades teníamos de conocernos? ¿Una entre un millón? Una entre dos millones? En el mismo sitio y momento. Puede que nunca me hubieras visto. Nunca nos habríamos conocido. Es una señal. Creo en las señales"
Yo también creo en las señales. Pero por encima de todo creo en los momentos. En esas intersecciones espaciotemporales donde te encuentras o no, donde algo sucede o no, donde todas las circunstancias confluyen o se evaporan para no coincidir nunca.
Creo en el momento, mierda. 5 meses. O tal vez 2 años. Desde febrero intentando encontrarnos. Aunque he descubierto que hace 2 años ya te había mirado. Da igual. Da igual que aquel viernes de febrero le hablara de ti a Alondra mientras esperábamos un tren que se retrasaba por la nieve. O que guarde en mi casa desde hace más de un año unos huesos que te pertenecen. Llevan tu nombre.
Estos días juntas han sido muy lindos. Poder conocerte un poco más, saber qué hay más allá de la piel. Descubrir tus despistes, tu mirada sorprendida, tu acento de todos los lugares. Y las nubes sobre ti. Siento que nuestras miradas reposaban en la otra. Yo sonreía mientras encontraba tu bondad. Tú... quién sabe lo que pensabas.
Sigo esperando que las líneas confluyan aún cuando te has ido lejos. Cada día me levanto con las ganas de saberte feliz y tranquila y con el deseo de que en algún momento pase por tu memoria. Ha desaparecido esa sensación que tengo a veces, de que es imposible que no terminemos juntas. No es que tenga dudas, es simplemente que esa sensación tan física ya no está, como tú. Sé que los caminos corren paralelos, que ahora es tu momento de mirarte por dentro, de estar contigo misma, de relajarte bajo el sol y llenarte de energía. Y mientras haces todo esto, quiero estar cerca, posarme sobre ti sin rozarte apenas. Quiero darte sombra y paz, quiero ser simplemente compañía y sonrisas. Hasta que llegue el momento.



